Ya hace una década, en el año
2002 concretamente, se estrenó en los cines un film con el fútbol como
argumento principal. La historia narraba de Jesminder, una chica de 18 años que vive con su familia hindú en
Londres. Sus padres quieren que sea educada para ser la perfecta esposa india,
pero ella no tiene tiempo para pensar en estas cosas porque lo que le gusta es
jugar al fútbol. Y sólo tiene un objetivo… quiere ser como Beckham.
Y no me digáis que todos los que
somos futboleros, y no hemos logrado jugar partidos al más alto nivel, no nos
hemos puesto en ocasiones a soñar con los ojos abiertos, y nos hemos imaginado
enfundados en la elástica de nuestro equipo imaginándonos ser cualquiera de sus
jugadores punteros.
Yo mismo, en más de una ocasión
me he imaginado en el túnel de vestuarios del Camp Nou, ante la escalera que da
acceso al campo. Allí formado, rodeado de los otros diez integrantes del
equipo. Escuchando los gritos de ánimo, las palmadas en la espalda., el ruido
de los tacos en el suelo en ese taconeo típico antes de saltar al campo.., y
esperando oír sonar por megafonía los primeros acordes del himno culé….”Tot el camp, és un clam, som la gent
blaugrana….”
Y saltar al campo, oír el rugido
de la afición, el mosaico de turno formado, y formar en línea esperando el
final de ese estribillo que cada vez que voy al campo todavía me pone la piel
de gallina…”Barça, Barça, Baaaaaaaaaarça”
Y yo hablo del F.C. Barcelona, como cualquier otro
podría hacerlo del equipo de su ciudad, de su pueblo o de aquel por el que
siente predilección. Seguro que todos nos hemos imaginado ser éste o aquel
jugador. Un jugador que en un momento puntual ha realizado una jugada clave,
que ha puesto el campo en pié, y que ha dado unos de los momentos de gloria al
equipo.
Yo en mi niñez, por ejemplo hubiera
deseado ser Neskeens. Me
entusiasmaba el despliegue físico en el centro del campo. Me encantaba la
imagen con las tobilleras blancas. Y me fascinaba esa forma de tirar los
penaltys. Rompiendo el balón y por el centro.
Ya pasados los años mis
predilecciones cambiaron y me hubiera puesto en la piel de Lobo Carrasco. Me imaginaba aquella jugada en Basilea, en la que sorteando a defensas dejo sólo al mítico Hansi Krankl, y selló nuestra primera
Recopa.
O hubiera pagado por ser Rivaldo, el día aquel que celebramos un
cuarto lugar en la Liga. Qué tiempos!!!. Ese día en el que de espaldas a portería,
paro la pelota con el pecho y la elevo por encima de su cabeza, para ejecutar
una de las chilenas más espectaculares que recuerdo y fulminar a Cañizares, quitando así al Valencia en el último minuto su lugar
en la próxima edición de la Champions!!!. Vaya subidón en el estadio. ¿Qué se
debe sentir en un momento así?
O ser Puyol, el día que Figo
regresó al Camp Nou con la camiseta blanca del Real Madrid. Creo que aquel día todos los presentes en el estadio
hubiéramos vendido un trocito de nuestro ser para ser el ahora capitán
azulgrana. Poder tener cerca al portugués, intimidarlo, decirle cuatro cositas
de las que se suelen decir en el campo, perseguirlo, acorralarlo, y porqué no,
dejarle algún que otro recadito de esos que suelen dejar los defensas.
O el Laudrup del Dream Team. Elegante, fino. Siempre con la cabeza alta.
Dibujando pases nunca vistos. Dejando a Txiqui,
a Hristo o a Salinas solos en un mano a mano ante el portero rival.
Y que decir de Romario. Un poco vago, incluso en
ocasiones indolente. Pero con una capacidad de definición estratosférica. Parecía
que aquello no iba con él Sólo se activaba en pequeñas fases del partido. No me
he imaginado yo veces haciéndolo aquel regate a Alkorta que supuso el inició de una de las manitas históricas en el
Estadi.
¿Y ahora? ¿Quién me gustaría ser
ahora? ¿Tal vez Messi? ¿Iniesta? ¿Piqué? No, todos tienen su jerarquía, y puede que estemos hablando
de los mejores jugadores en su puesto. No, a mi me gustaría ser Xavi. Siempre presente, en constante
posesión del balón. Es el ritmo del equipo. Ahora lento, ahora rápido. Ahora
profundo. Ahora lateral. Es la jerarquía, el dominio, la habilidad. Y todo lo
hace fácil. Lo tengo claro, ser Xavi
debe ser la leche.
¿Y a vosotros quien os gustaría
ser?
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