Desde que Guardiola inició su
periplo cómo entrenador azulgrana una bocanada de aire fresco irrumpió en un
vestuario viciado por los coletazos de autocomplacencia de una época que se
cerraba. La llegada de Pep al
banquillo del Camp Nou ofreció a los culés la posibilidad de vivir un sueño
nunca visto. Un sueño que culminó con títulos jamás soñados, que además fue
acompañado por un juego que despertó admiración en casi todo el orbe futbolístico.
Pero si algo definió a Pep, además
de su buen hacer en el campo, fue su intachable discurso, y sus formas de
comportarse en las ruedas de prensa. Un discurso fluido, educado y sin apenas
estridencias. Un discurso diferente, que desde este mismo sitio analicé en un
artículo titulado el discurso del Rey.
Y el final del reinado de Guardiola
se vivió de igual manera que todo su periplo azulgrana. Un relevo sin traumas,
sin apenas ruido y con pocas noticias que resaltar dio paso al heredero de ese
trono, y cual príncipe coronado Tito
Vilanova se presentó en sociedad.
Los primeros pasos de Tito
fueron cautelosos, y apenas enfundado en ese traje que sustituyo al eterno chándal
que le acompañaba, ofreció sus primeras ruedas de prensa y dirigió los primeros
escarceos en el césped. Y pocos cambios se observaban. Incluso una de las
primeras frases de Tito fue que si
en algo saldría perdiendo seguro sería en la comparación con su antecesor. El
poder de convocatoria de Pep fue tal
que su presencia en cualquier comparecencia pública llenaba el aforo con sus
palabras, y aún a riesgo de ser tachado de “falso humilde” no se apartó casi
nunca de su línea de moderación.
Pero vete aquí, que de un tiempo a esta parte, Tito da muestras de no estar satisfecho con esa línea de sosiego marcada. Y es que el
segundo azulgrana imagino que ha tenido que tragar bilis con alguno de los
acontecimientos vividos en los últimos años. No hay que echar mucho la vista
atrás para recordar el episodio del famoso dedo en el ojo, y las consecuencias
que éste produjo. Y me da la sensación, que a pesar de las palabras vertidas
intentado pasar de puntillas por el recuerdo de este hecho, éste y otros
eventos han quedado grabados en la memoria de Vilanova.
Un Vilanova que pasadas las
primeras semanas ha dejado de mostrarse cauto y va envalentonándose a medida
que a fuerza de acostumbrarse, va sintiéndose cómodo en el estrado. Intuyo que
el ahora primero azulgrana no estaba muy de acuerdo con esa ley del silencio
que defendía Guardiola. Imagino que
viendo los ataques que a éste le generó este tipo de discurso, él ahora ha
optado por pasar al ataque y responder cualquier velada acusación que se
realice desde otros foros futbolísticos. Me da que pensar, que puesto a ser
atacado, prefiere que estos ataques lleguen por las cosas que realmente dice,
que no por las suponían en el mesurado y estratégico discurso del de Santpedor.
Y así, ahora, ante la mínima insinuación de crítica, Tito sale a la palestra y defiende su posición sin tapujos. Qué Pepe se queja de Iniesta y sus piscinazo, falta tiempo para recordarle al central su
hoja de servicios a espaldas de la deportividad. Qué Mourinho apela a la hegemonía del Madrid y del Chelsea en
España y Europa respectivamente, tarda poco en elaborar una respuesta
recordando el título Mundial de clubs que todavía ostentan los azulgranas. Qué desde
el rival se hace continua propaganda a CR7
para conseguir votos para el Balón de
Oro, pues nada mejor que decir que a Messi
no le hace falta ningún tipo de campaña, ya que éste la hace por si sólo
mostrando sus habilidades en cada intervención en un campo. Qué nadie habla de
los árbitros y el calendario, pues Tito
recuerda polémicas pasadas, y es él el que pone el tema en el candelero antes
que le pisen la primicia.
Y es que estando de acuerdo en la imagen pausada, educada y elegante de Pep, a veces creo, tal y como me enseño
mi profesor Alfredo Álvarez de
Lengua y Literatura en mis años de BUP y COU, que en según que situaciones es
conveniente ponerse a la altura de tu interlocutor para que este te entienda. Y
que en ocasiones, una frase cortante, un insulto conciso, un reproche soez
tiene más y mejor efecto que un discurso elaborado. Y creo que hasta ahora, Tito ha sabido sacar ese punto de ironía
y saber estar que ha sorprendido a más de uno. Seguro que asistiremos este año
a curiosas respuestas y razonamientos que pondrán en bandeja el ataque más acérrimo
de cierto tipo de prensa. El alumno ha salido respondón, pero a veces…, que a
gusto te quedas después de decir según que, verdad?
Tweet
https://twitter.com/jcarrasquet
Si te ha interesado este artículo, quizas quieras leer estos:







