"Coser y cantar" es una expresión que indica la soltura con
que se hace una cosa. Cuando una cosa es muy fácil de hacer o tiene
una solución que no es muy complicada se dice que "es coser y
cantar."
El origen de esta expresión proviene las modistas. Después de la Guerra Civil española, durante la etapa de la posguerra, España quedó aislada internacionalmente en 1947, aislando su economía en la más paralizante autarquía, incluyendo la moda. Muchas mujeres de la clase obrera decidieron ganarse la vida ejerciendo de modistas. Copiaban los diseños que veían en las revistas o películas para poder tener ese tipo de prendas para venderlas. Durante su rutina de trabajo, estas modistas mataban el tiempo cantando canciones que escuchaban en la radio, sobretodo "zarzuelas". De ahí, como para ellas coser era una cosa a la que estaban acostumbradas y les era fácil, junto con el hecho de cantar mientras cosían, surgió la expresión "coser y cantar".
Yo no sé si Messi sabrá coser, o si canta mientras deambula a ratos por el
campo observando como ausente el devenir del juego. Pero lo que si sé, es la
pasmosa facilidad que tiene para hilvanar y tejer combinaciones a un ritmo frenético
justamente en el espacio del terreno de juego donde más difícil es conseguirlo.
Una finta, una apertura a banda, unos cuantos toques de filigrana, una pared a velocidad
de vértigo y en apenas dos toques, un nuevo gol sube al marcador. Así de fácil
parece.
Hoy leemos portados hablando
nuevamente del poder realizador de este argentino, que parece obsesionado con
escribir cada temporada nuevos registros en el libro de los récords. Picado o
no, por la aportación matutina de Cristiano
Ronaldo, algo auguraba que Osasuna
iba a ser terreno propicio para un nueva exhibición del rosarino. Y es que los
precedentes entre los rojillos y azulgranas en el Camp Nou hablan de goleadas
de escándalo en estos últimos años. Y claro, hablando de goles, difícil es que
no sea Messi el autor de la mayoría
de los registrados.
Me hizo gracia, sólo finalizar el
partido, una pregunta de mi hijo, el cual, metido en plena época de exámenes
universitarios no vio el encuentro. Y es que sólo conocer el registro de Messi la pregunta fue;
-
Pero, ¿ha jugado o sólo ha metido goles?
La verdad es que la pregunta me
chocó, y me hizo pensar, que en ocasiones, y puede que el partido de ayer sea
una de ellas, el diez azulgrana se dedica exclusivamente a la última parte de
la pregunta de mi hijo. A meter goles.
Y lo hace con tan pasmosa
facilidad, que parece insultante ver, como otros en las mismas situaciones son
incapaces de resolver aquello que para él es algo tan simple. Encarar a un
portero y ver el hueco entre éste y el fondo de la portería. Saber estar y
hacerse ver entre una maraña de defensas, que supongo salen aleccionados para
posar todos los ojos en él. Saber encontrar el tiempo justo de acción, el
espacio del campo idóneo, la velocidad justa de ejecución, para con simples
toques de balón alcanzar unas cotas de efectividad nunca vistas.
Apenas ya le hacen falta acciones
individuales. O carreras vertiginosas sorteando rivales. Simplemente se
retrasa, atrae hacia si a los defensas, abre el balón a banda, y va en busca del pase al área que le tiene como principal objetivo..
Coser y cantar. Pasar y rematar.
Dos acciones parejas, que hilvanadas y ejecutadas al unísono, dieron, la
primera, la posibilidad de subsistir a una gran parte de una generación. La
otra, está dando los mejores años que un culé pueda recordar.
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