La maldición del nueve

Desde que Guardiola está en el banquillo cada uno de los portadores de este mítico número han abandonado el equipo. Será capaz Aléxis de romper con esta maldición?

Cesc Fábregas. Punto Final?

Después de tres años con noticias repetitivas sobre su contratación, parece que al final este año se dan las condiciones para su vuelta

La profecía de Van Gaal

Hace un tiempo, Van Gaal, hizo una profecía, queréis saber cual es?

Mourinho, una táctica diferente

Mourinho se caracteriza por explotar al máximo el entorno que rodea la disputa de un partdo.

Cruyff, dos inicios. Una historia.

La llegada de Cruyff al Barcelona supuso una revolución, tanto en su etapa como jugador, como en la de entrenador.

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lunes, 10 de diciembre de 2012

El devorador del nueve.


Más de siete años hacía que los azulgrana no conseguían llevarse la victoria del Benito Villamarín. Corría septiembre del 2005 cuando los catalanes ganaron por uno gol a cuatro, con doblete de goles firmado por el entonces nueve azulgrana Samuel Eto’o. Era el camerunés en aquel entonces la punta de lanza de un equipo, que junto a Ronaldinho y Deco recuperó la alegría en una institución que vagaba por el “lado oscuro” después de la funesta etapa de Joan Gaspart como presidente. Era un equipo en el que un pequeño argentino, empezaba a despuntar y cuya imagen más conocida de aquellos años era un anuncio de Nike, en el que después de ensayar un libre directo pronunciaba su frase más acertada y profética… “Soy Leo Messi, recuerda mi nombre”. Y vaya si lo vamos a recordar!!!

Siete años han pasado, y el pequeño jugador que por aquel entonces parecía un extremo veloz en la izquierda del ataque azulgrana, se ha convertido en un jugador total, que desde cualquier zona del campo es capaz de condicionar el juego del resto de los veintiún jugadores restantes. Los diez que le acompañas de blaugrana, los cuales le buscan de forma continua, a sabiendas de su eficacia y poder de definición e intimidación. Los once contrarios, que supeditan sus tácticas defensivas en función de los movimientos del ahora propietario en excelencia del mítico número diez que siempre acompaña a los mejores.

Un número diez que ha eliminado en estos años de crecimiento la típica figura de delantero centro, que enfundado con el nueve a la espalda tuvo su mejor representación moderna en la persona del jugador africano. Un número diez que sin ser extremo, sin ser media punta y sin ser delantero en esencia se ha convertido en el máximo goleador jamás visto, rubricando por fin la gesta de dejar atrás el récord que el alemán Müller ostentaba desde hace ya cuarenta años. Un número diez que convertido en jugador total ha dado una dimensión diferente a una posición indefinida que hasta ahora sólo ha sido capaz de ser ocupada por un único jugador, y que ha supuesto la defenestración o silenciamiento de todos aquellos coetáneos que de no existir él, estarían disfrutando ahora de un estatus muy diferente.

Y es que no resulta de ser curioso, cómo los máximos representantes del clásico nueve, viven ahora a la sombra de un nueve que no lo es. Y así, el colombiano Falcao, que justamente el mismo día del famoso récord, es capaz de firmar su actuación más memorable en la Liga, con la conquista de un repoquer de goles ante el Deportivo de La Coruña, ve como éste queda silenciada por la gesta del argentino. O Ibrahimovic, que desde su retiro francés parece no aceptar su silencioso paso por la entidad azulgrana, tapado precisamente por las excelencias de Messi como compañero de ataque, y que se destapa hoy con declaraciones que dicen muy poco en su favor como deportista. O Ronaldo, que en su eterna lucha por el reconocimiento mundial ve como una nueva semana empieza con el pequeño genio azulgrana copando portadas, entrevistas, y demás reseñas en cualquier medio que se precie. O Aléxis y Villa, que desde sus posiciones centrales desde las que crecieron se han ido desplazando a las bandas, y en esta temporada parecen ir perdiendo presencia en el ataque azulgrana a favor de centrocampistas de toque, que sepan acompañar al rosarino en ese vertiginoso juego de paredes y apoyo que propone.

Todos ellos grandes jugadores, llamados a escribir páginas de gloria y currículums de lustre, pero que la historia recordará como los acompañantes o coetáneos de un jugador que tal y como recordó ayer su actual entrenador.. “nunca más volveremos a ver”. Así que, a los que nos toca disfrutarlo y no sufrirlo, sólo nos queda sentarnos a observar y ver cómo escribe partido a partido, la historia de un nueve que nunca lo fue y que rescribirá los manuales que identifican al poseedor de este dorsal.



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miércoles, 3 de octubre de 2012

Luces y sombras


Sigue su periplo intratable el equipo azulgrana bajo las órdenes de Tito Vilanova. No se conoce rival que haya podido doblegar a los catalanes, y cada partido de éstos se cuenta como victoria. Una racha imparable de resultados, hacen que el próximo clásico se vea desde la tranquilidad del que se sabe arriba y con poco que perder, ya que una nueva victoria, además de batir todos los registros históricos de la entidad en cuanto a puntuación en un arranque liguero, supondría un lastre de once puntos muy difícil de superar para los blancos. Es una de esas típicas situaciones propicias para “hacer sangre” en el rival y dejarlo realmente tocado. Y ya sabéis los que leéis estos artículos cual es mi visión del comportamiento del Barça en estas situaciones. Ojala me equivoque.

Estamos viviendo una situación casi idílica, con remontadas en los últimos segundos de partido que hacen que hasta las victorias sepan mejor. Los éxitos con sufrimiento parece que lo son más. El vestuario, parece, por sus palabras y gestos, realmente enchufado para revalidar todo aquello que perdió el año pasado, y en cada partido se nos ofrecen detalles y secuencias que certifican a estos jugadores como los mejores. Messi parece cabalgar hacia su cuarto Balón de Oro consecutivo, en otro hito hasta ahora no repetido en la historia del fútbol. Cesc recupera su olfato goleador y su presencia en el área, y nos cuentan que su binomio con el argentino casi es una conexión sideral. Aléxis, autocrítico esta semana, y con un gran número de detractores ya entre la afición, pareció en Lisboa recuperar aquello por lo cual se le fichó, y ofrecernos su mejor versión de la temporada.

Así, que puede parecer hasta sacrílego escribir estas líneas argumentando los motivos por lo cuales esta serie de resultados intachable me tienen algo preocupado. Y es que, el Barça ofrece su mejor versión sólo en fases del partido. Fases en las que domina el juego, en las que duerme a sus rivales, y en las que la subida de revoluciones hace que el rival quede ninguneado. Sólo hay que ver cómo el Benfica se tomó el rondo final azulgrana. La impotencia fue tal que el único recurso que les quedó fue ir a la caza directa de los jugadores blaugranas. Pero fuera de esas fases que enamoran, el juego del equipo deja bastantes dudas.

Por un lado en la portería se ve un Valdés inseguro. Desde aquel error de la Supercopa parece que su moral ha quedado tocada, y muestra nervios en la portería. Es cierto que ha sacado balones importantes, pero no lo es menos que también comete fallos a los que no nos tiene acostumbrados. Además, huye del juego con los pies, y son pocas las ocasiones en las que juega ya con sus defensas. Fue sintomática ayer, una acción de Cesc, pidiéndole tranquilidad en un balón franco al área, instándole a un pase en corto, en lugar de a los múltiples balones aéreos que nos regaló.

Tampoco la defensa se presenta contundente, sobre todo en el juego en estático. Si se supera la presión inicial, y el equipo contrario llega a las inmediaciones del área, la defensa posicionada azulgrana presenta huecos y lagunas que son fácilmente desbordadas por los rivales. Cada aproximación contraria ocasiona una ocasión o disparo. Están acostumbrados los zagueros blaugrana al juego de anticipación y presión, y se muestran confusos en otro tipo de situaciones defensivas.

Situaciones defensivas que llegan por una presión menos asfixiante de los centrocampistas en esas fases de juego. Con Cesc y Messi en el campo, alternándose entre las posiciones de punta y centrocampista, parece que la presión queda reducida a Xavi y Busquets, y superada la línea de delanteros azulgrana, la diferencia numérica entre los rivales y los dos centrocampistas azulgrana, hace que la recuperación sea casi imposible, con lo que el repliegue se hace necesario. Y ahí, repito, el Barça parece que no sabe aplicar los automatismos y concentración que requiere ese tipo de juego.

Con la reentre de Iniesta puede que este problema quede solucionado, y que cada uno adopte su papel. Messi haga de él, y participe en zonas más cercanas al área. Ahora es el argentino, el que se encarga de llevar hasta allí el balón y ofrecer asistencias de lujo. Y perder también algún que otro balón comprometido.Ya se encargará el manchego de hacer llegar allí los balones. Y Messi, a lo suyo… a rematar la faena.

El clásico es la próxima parada. Un clásico sin Puyol, que nuevamente se ha lesionado, y esta vez con más gravedad que las anteriores. No está teniendo suerte el central esta temporada, aunque cómo un día le dijo Guardiola a Aléxis, alguien le debería hacer ver a Puyi, que con falta de centrales, con un clásico en puertas, y con el marcador ya cerrado, la cabeza debería estar más fría, y guardar esos ataques de furia y rabia para encuentros donde sean más necesarios. Esperemos que como nos tiene acostumbrados recorte sus tiempos de recuperación y pronto esté presente en el once titular.


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lunes, 17 de septiembre de 2012

Un Barça "sin".


En una época de recortes, en la que la ciudadanía nos estamos acostumbrando a vivir “sin” todo aquello que hasta hace poco parecía de uso común. En un tiempo en la que nos hemos acostumbrado a beber “sin” alcohol, a comer “sin” calorías, a viajar “sin” pasaporte, y en la que a más de uno le gustaría dejarnos “sin” capacidad de raciocinio,  el Barça, el nuevo Barça de Tito Vilnova, presentó en un último partido de Liga ante el Getafe, su versión ligth, y ante la sorpresa de todos, alineó un once con casi pleno de canteranos y con la ausencia de sus máximas estrellas. Fue el Barça “sin”.

Un Barça “sin” Dani Alves, al que sustituyó Montoya, que parece que poco a poco va ganándose el estatus de jugador del primer equipo. Un Alves que ha iniciado la temporada algo renqueante, y con pocos minutos de juego en sus piernas. Pequeños percances y molestias le han impedido jugar todo lo que está acostumbrado. Pequeños percances y molestias, que sin embargo no han impedido que con Brasil, juegue de forma completa los bolos de preparación de “su” Mundial. El jet lag de tanta ida y vuelta, y el aviso de Tito, pueden hacerle ver al brasileño, que este año, será mejor centrase en su puesto de titular, y no olvidar que ahora, parece tener un suplente de garantías.

Un Barça “sin” Jordi Alba, que enfermo, y también obligado a jugar un compromiso internacional sin estar en plenas condiciones, ve, cómo Adriano le va arañando minutos, en lo que parecía el puesto de titular más fijo de este equipo. Después de su impresionante Eurocopa, en la que destacó y nominó como el mejor lateral izquierdo del continente, está viendo, en su inicial periplo azulgrana, cómo otro brasileño, también ansioso por disputar “su” Mundial, defiende, ataca, y marca. Está pagando Alba el esfuerzo físico de este verano, y a día de hoy parece que el ex-sevillista le lleva ventaja en las prioridades del entrenador.

Un Barça “sin” Iniesta, también renqueante de su periplo internacional. Una baja, que propició la entrada de Thiago cuatro meses después de su lesión, y que acompañó a Xavi y Busquets en el centro del campo.

Y sorprendentemente un Barça “SIN” Messi. Y es que en un partido en el que también se iba a jugar “sin” Aléxis, y “sin” Villa, si algo parecía claro era que el argentino ocuparía el eje de la delantera. Y para sorpresa de todos, el tridente atacante contó con unas siglas poco habituales y de difícil combinación. Y es que Tello, Cesc y Pedro no tienen unas iniciales que propicien la mediática definición que las conjugue.

Y ante la sorpresa general, ese Barça tan poco azucarado y edulcorado ofreció el partido más completo desde que se inició la temporada. Y ante un equipo madrileño que optó por repetir el planteamiento de la temporada pasada, supo leer de forma espléndida el partido, y cerrarlo con un marcador que no dejó lugar a dudas. Eso sí, lo fue haciendo a medida que se incorporaron al campo ingredientes que dieron algo más de sabor al juego del equipo. Y ya “CON” Messi primero, que logró dos goles en menos tiempo de lo que aquí tardaría en narrarlos, y “con” Villa, a modo de ingrediente que da el toque final, cerró un marcador muy favorable, y certificó una victoria que, refugiándonos en la estadística, casi certifica el alirón azulgrana. Y es que desde que el Getafe inició su andadura en la Primera División, año que los azulgrana consiguen salir victoriosos del  Coliseo Alfonso Pérez, año que la visita a Canaletas, y la rua ciudadana está garantizada.

Está siendo un inicio de temporada muy efectivo el de los azulgrana. Cos su última victoria, han logrado superar cualquiera de los arranques del añorado Guardiola. Nunca consiguió éste un inicio tan arrollador, dejando así una pequeña posibilidad a su sucesor de superarle en algunos de los estratosféricos resultados estadísticos que consiguió..

Este, y la diferencia de ocho puntos respecto al Real Madrid, son los datos más significativos de un campeonato que apenas se ha puesto en marcha, y que visto lo visto, puede quedar reducido a la nada a poco de iniciarse. Es pronto, muy pronto, y las campanas no han de sonar de forma oficial, pero nadie puede negar a día de hoy, que a poco que los blancos no reaccionen, los azulgrana también se quedarán “sin” rival.


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sábado, 4 de agosto de 2012

Buenas sensaciones


Se ha impuesto el Barça en el trofeo Ciudad  de Paris, después de empatar a dos la disputa de los noventa minutos reglamentarios, y decidir de forma impecable el triunfo desde los once metros. Ha sido el tercer partido de la pretemporada azulgrana un claro ejemplo de lo que nos va a deparar este equipo a lo largo del año.

Un equipo, que con Tito Vilanova al frente, demuestra que las novedades tácticas son las mínimas y que  conservará todo aquello que lo ha hecho grande. Presión en zona de ataque, y buen trato y combinación del balón son las virtudes que ha mostrado hoy el fosforescente equipo catalán, que ha lucido en el Parque de los Príncipes su segunda  equpaciòn,  como novedad más destacada en este periodo estival, ante la falta de fichajes que mostrar.

El partido ha mostrado dos partes claramente diferenciadas. Una primera con más ritmo y velocidad el balón, atendiendo a la mejor forma física del once que se presentaba. Y una segunda, que aunque teniendo el noventa por ciento de los seguros titulares en el campo, se ha caracterizado por jugarse al tran-tran. Todavía, los Xavi, Cesc,  Iniesta, Pedro o Piqué no muestran el tono físico propicio para la disputa de un partido de este nivel.

Atendiendo a estos condicionantes son varias las lecturas del partido en todas sus líneas. En defensa, queda claro de momento, que la disputa de los puestos de central tiene un titular indiscutible en la figura de Mascherano. Velocidad, anticipación, contundencia, pase en corto o en largo ha sido el repertorio mostrado por el catorce azulgrana. Difícil lo van a tener Puyol y Piqué para reditar su dupla en el centro de la zaga. Y a la espera, Bartra, que en los minutos disputados ha mostrado sus virtudes y defectos. Virtudes que hablan de velocidad y facilidad en la salida del balón. Y defectos, que se han visto en esa falta de contundencia en la marca del empate de los parisinos, en una mala marca al hombre. Parece que nuevamente el juego por alto va a ser este año el talón de Aquiles de la defensa azulgrana.

En el centro del campo, un descubrimiento, o mejor dicho una reivindicación; Sergi Roberto. Si alguien guardaba en alguna caja fuerte cuarenta millones de euros destinados al fichaje de Javi Martínez, ya puede ir pensando en ellos para darles otro destino. Y es que el canterano ha mostrado unas maneras que dejan pequeñas las prestaciones del navarro. Qué más se puede pedir a un centrocampista que pase, contundencia en el corte, recorrido  y profundidad. Este chaval esta llamado a mandar dentro de poco en esa zona del campo. Una zona, que en esos primeros cuarenta y cinco minutos ha visto aparecer a Messi con frecuencia, ofreciéndose en apoyo en la salida del balón y asistiendo a los dos puntas del equipo. Parece que el argentino consciente de que ante la ausencia de Xavi en esa zona, su responsabilidad aumenta en el juego. Puede que en estos fogonazos estemos viendo la posible ubicación del rosarino, cuando con el paso de los años, su velocidad mengüé, y deba explotar sus virtudes en otras zonas del terreno. Tal vez el relevo de Xavi esté en la figura más insospechada.

Y en la delantera, apenas hay cambios. Si alguien tenía dudas del trato que Tito le iba a dar a Messi esta temporada, y si con el cambio de entrenador  la dosificación del argentino podría ser una de las aportaciones del nuevo “mister”, hoy hemos tenido la prueba que la historia continuará de la misma forma que acabo la pasada temporada, y así, Leo ha sido el único jugador en disputar la totalidad del partido. Los otros integrantes de esa línea de vanguardia no han estado hoy del todo brillantes, aunque se vislumbra una necesidad de entendimiento entre Aléxis y el diez azulgrana. Seguro que el equipo saldrá ganando si estos dos jugadores se encuentran con asiduidad en el campo. Siguen a su vez los jugadores obviando el disparo lejano como un recurso para marcar. Sólo la aparición de Cesc en vanguardia ha mostrado este arte.

Está siendo positiva esta pretemporada azulgrana. Una pretemporada sin giras, sin equipos estrambóticos y con buenas dosis de entrenamientos puros. Una pretemporada con partidos de verdad, ante jugadores conocidos y con horarios reconocibles. Una pretemporada que espera el próximo miércoles con otro partidazo, y una nueva piedra de toque que permita confirmar todo lo que de momento muestra el equipo en positivo.  Y si de paso los pequeños defectos que parecen perennes se van mejorando, podemos estar tranquilos ante las prestaciones que veremos esta temporada. Qué poco falta para que empiece lo bueno!!


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viernes, 1 de junio de 2012

El niño que aún debe maravillar.


“El niño maravilla” le llaman. Y con ese apodo aterrizó en el Camp Nou. Después de unas largas negociaciones, el emergente jugador chileno, catalogado como mejor extranjero en el calcio, recaló en el Barça con la intención de hacerse con un sitio fijo en la delantera azulgrana.

Todo un país, Chile, estaba detrás de esa contratación, y pendiente de cada uno de los pasos que llevaron a Alexis Sánchez al Camp Nou. Toda una afición, la blaugrana, esperaba ansiosa el cierre del fichaje, para poder constatar “in situ” todas las alabanzas que desde Italia y su país natal nos llegaban.

Ya hace un año publiqué un artículo en este mismo espacio haciendo referencia a este jugador, y repasando su historial y estadísticas. En ese mismo artículo hacía alusión a la diferencia de nivel y exigencia existente entre los equipos en los que había despuntado y el Barça. Exigencia colectiva e individual iban a incrementar la presión a la hora de jugar. Los parámetros para catalogar sus actuaciones y temporada iban a variar, y los números presentados hasta la fecha no iban a servir como referente en su nueva situación.

Y la verdad, es que para mi, después de unos inicios explosivos, con la titularidad ganada a poco de aterrizar, la temporada de Alexis ha sido digamos, que irregular. No ha acabado de asentarse en el equipo, y las múltiples lesiones musculares sufridas han mermado en demasía su rendimiento. Y eso que parecía que Guardiola confiaba plenamente en él, ya que a poco que pudiera gozaba de puesto fijo en el once titular. Se pudo constatar en la última final disputada, donde desbancó a Cesc del once titular, e hizo para mi los mejores cuarenta y cinco mejores de la temporada.

Todo y así, no me ha parecido el jugador que se nos vendió desde los medios de comunicación. Hablaban de sus características principales, y entre ellas estaba el regate y el desborde individual como arma. Hablaban de un jugador de banda que desde allí explotaba un caudal inagotable de asistencias. Y hablaban de un jugador de lucha y brega que se desvivía por el equipo y que aportaba un plus en la recuperación del balón en la presión ofensiva.

Sólo se ha cumplido en mi opinión una de estas premisas. Yo he visto un jugador más apto para jugar en el centro y no en banda. Poco valido en el regate y en espacios en corto, y con unas enormes posibilidades en el balón largo y con metros por delante para correr. He visto un jugador bastante torpón en la utilización de su pierna izquierda, que le hace en muchas ocasiones evitar su uso. Me he encontrado con un jugador más de brega que técnico, más atleta que artista. Y por eso no me ha maravillado.

Me imaginaba en una visión futurista de la temporada, una delantera formando en banda con Pedro y Alexis, que desde el desborde y el quiebro iban a ganar la línea de fondo con facilidad, y con matemáticos pases de la muerte asistieran a todo aquel que penetrará en el área esperando la llegada del balón. Esperaba regates, fintas… No sé, esperaba otra cosa. Imaginaba a las defensas contrarias volviéndose locas intentando controlar a los extremos y abriéndose dejando a Messi más solo y con menos contrarios en su camino hacia portería. No esperaba que la táctica que ha demostrado ser el mejor antídoto contra el Barça fuera la de cerrar el espacio por el centro y dejar las bandas libres!!!.  Las bandas libres!!!!, ese espacio que estaba llamado a ver las incursiones del extremo chileno.

Poniendo una comparación, y para que se me entienda. Esperaba un jugador tipo Ribery, pero multiplicado por dos. Más joven, más hambriento, y con una proyección mucha mayor que el galo, tenía en mente a un jugador similar al Messi de sus inicios, que arrancando desde la banda, matará a sus rivales.

Finalizado el año, la próxima temporada con la idea de un jugador diferente al que se nos vendió espero ver el mismo Alexis que en el último partido disputado. Un Alexis que se asocié con sus compañeros y que alargue el campo con sus continuos desmarques en largo. Un Alexis algo más pausado en el juego de ataque, que le permita establecer paredes precisas con sus compañeros en el ataque. Un Alexis más clarividente a la hora del remate que le permita acabar con mejores porcentajes muchas de las ocasiones de las que dispone. En definitiva, un Alexis diferente al que se nos ofreció, pero que explote sus verdaderas condiciones sin limitaciones.

Y a su vez también espero, que en este periodo de fichajes, el Barça se decida por la contratación de un jugador desequilibrante desde el extremo, y que sea capaz, al igual que lo hace Messi desde el centro, salvando las distancias lógicas en la comparación, desbordar a su marcador en el regate corto, y obligar a las defensas a abrirse para salir en su busca.

Se reclama ahora un nueve puro, que ofrezca algo diferente ante el tipo de defensas cerradas. No creo que esa sea la apuesta. Eso ya lo vivimos con Ibra, y éste acabo desplazado del centro del área. Nadie puede ocupar el hábitat donde se mueve el mejor depredador jamás visto: Messi.


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martes, 6 de marzo de 2012

Un tridente roto.

Recuerdo que al inicio de la actual campaña, y cuando los primeros pasos de la pretemporada nos mostraban al equipo en la gira estadounidense, una de las principales discusiones, aparte de la disputa entre la dupla Thiago y Cesc, era ver cual sería el topónimo triunfador de la delantera azulgrana de la actual temporada.

Somos muy dados desde hace algún tiempo a bautizar a la tripleta atacante azulgrana, buscando caracteres que conjugando las iniciales de sus componentes, nos ofrezcan un valor absoluto que identifique a la punta de ataque del equipo. Y así desde que Rivaldo, Kluivert y Saviola, formaron el primer “tridente” de esta era moderna, muchas han sido las tres puntas de lanza en el equipo. De todas ellas, puede que  REM (Ronaldinho, Eto’o y Messi) y MVP (Messi, Villa y Pedro) hayan sido los máximos exponentes.

Este año con la incorporación de Aléxis Sánchez el debate estaba servido, y utilizando las siglas de uno de los programas de más éxito de la televisión pública en Catalunya, parecía que una nueva combinación substituiría a la que la pasada temporada, se encargó de firmar la tripleta de goles que aupó al equipo a su cuarta Champions. APM era el próximo nombre que parecía destinado a triunfar, y que contaba con la substitución de Villa por el emergente fichaje chileno, quedando el tridente azulgrana configurado por Aléxis, Pedro y Messi.

Con sólo trece jornadas por disputar, y con los dos tercios de la temporada ya dilucidados, el debate ha perdido vigencia, ya que ninguna de las propuestas que a priori se barajaban se ha consolidado. Baste decir que en el último partido jugado en el Camp Nou algún medio barcelonés bautizaba al nuevo tridente de ataque azulgrana como CIA (Cesc, Iniesta y Aléxis).

Como viene siendo habitual esta temporada, obviamente, el aventurado periodista pinchó en hueso, y nada tuvo que ver la inicial apuesta de Guardiola con las premisas de los reporteros. Una delantera formada por Cuenca, Cesc y Pedro no ponía nada fácil la combinación de sus iniciales para configurar un logotipo que la defina.

Malabarismos lingüísticos al margen, si que es cierto que la consolidación de una delantera atacante, es una de las bazas principales de un equipo que desea aspirar a todas las competiciones que disputa. El conocimiento que cada jugador tiene de sus compañeros, sus características diferenciales, y sus puntos de conexión hacen que las duplas o tridentes de vanguardia de los equipos, sean los más recordados en aquellos equipos que se han tornado en leyenda. Bebeto y Romario en el Brasil del 94. Andy Cole y Dwigth Yorke en el United de mediados de los 90, o Súker y Mijatovic en el Madrid de la era Sanz podrían ser ejemplos de duplas que marcaron época y diferencias.

Esta temporada sólo el argentino Messi resiste en el campo. Sólo el genio de Rosario encadena partido tras partido con altas prestaciones. El resto de compañeros de viaje varía de semana en semana, y con rendimiento dispar se ofrecen como los otros dos puntos de apoyo de un tridente, que antaño era sólido, y que ahora cojea en más de una ocasión.

Villa, no está teniendo su mejor temporada como futbolista. A parte de la lesión producida en el pasado Mundialito, su aportación goleadora hasta entonces bajó muchos enteros en cuanto a efectividad. La llegada de Aléxis pareció afectar al delantero en su autoestima, y en muchos de los partidos era la primera opción de Pep a la hora de realizar cambios en el equipo.

Pedro, que hasta este año ha despuntado como un extremo con capacidad de sacrificio, desborde y gol, ha encadenado un sinfín de lesiones que le han hecho perder protagonismo y confianza. Lejos queda el recuerdo de aquel extremo escurridizo que necesitaba de muy poco para encarar la portería contraria. Ahora, la confusión por intentar ganar tiempo al tiempo nos muestra a un jugador alocado y poco preciso incapaz de finalizar la mayoría de acciones que inicia.

Aléxis tampoco está teniendo una temporada muy fluida. Empezó dubitativo y con evidentes carencias de adaptación que superaba con un indomable afán de sacrificio. Dudoso en el juego combinativo y falto de confianza en el uno contra uno, encontró su espacio como abrelatas del equipo. A él se le encomendó la misión de estirar el juego, y el chileno en ese aspecto lució más que nadie. Ahí, y en sus partidos ante los blancos, donde ha realizado sus más valiosas aportaciones. Pero no logra continuidad. Las lesiones se están cebando en él y no hay forma que encuentre un lugar fijo en la punta de ataque. Pocos han sido los períodos con una contribución constante.

Con este panorama, lejos de consolidarse cualquier apuesta veraniega, cada vez toma más cuerpo un equipo con los emergentes Cuenca y Tello en el campo, que junto a Messi podrían firmar una tripleta que conjuga en todos ellos todos los ingredientes de un explosivo coctel. Gol y asistencia en Messi, desborde y descaro en Tello, y pausa y destreza en Cuenca podría ser un próximo paso en los siguientes partidos a la espera de la resurrección de los propietarios de las bandas azulgranas. Lástima no haya una combinación original para definir a este prometedor tridente. ¿Comisión del Mercado de Telecomunicaciones no queda del todo bien, verdad?



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lunes, 20 de febrero de 2012

Los Globetrotters

Este equipo carismático, que sigue vigente hasta nuestros días, surgió en 1926, cuando Abe Saperstein quiso ofrecer algo diferente a los aficionados del basquetbol en el estado de Illinois y junto a sus compañeros comenzó la configuración de un equipo, que posteriormente derivó en leyenda. La idea original de Saperstein era jugar contra los adversarios que quisieran enfrentarlos, para hacer de sus encuentros más que un juego, un espectáculo lleno de gracia y movilidad..
  
En un principio la esencia del equipo era formar quintetos con jugadores que poseían un talento peculiar. Esa estrategia superó todas las expectativas y nació así el espectáculo deportivo más visto en este planeta. Para muchos niños y jóvenes siempre ha sido un sueño formar parte de ese baloncesto distinto, de ese equipo distinto, que hace de la vistosidad de las acciones el paradigma sobre el que se mueve cada uno de sus partidos.
  
Visto lo visto, no debe andar muy lejos de esa concepción y filosofía de juego, lo que nos ofreció la última jornada liguera en el Camp Nou. El Valencia, como tercer clasificado visitaba el estadio. Lo hacía ante un equipo instalado en la duda. Dudas en el banquillo, dudas en su juego,  y dudas en el devenir de una competición que parece ya imposible para los intereses blaugranas. Y contrariamente a lo que pudiera parecer, ante un equipo visitante, que ha puesto en los tres compromisos precedentes en serios apuros al once de Guardiola, ayer, los valencianos, se asemejaron mas a los Washington Generals, mítico rival de los de Harlem, que a un rival que realmente quisiera poner en disputa el segundo lugar del campeonato liguero.
  
Parecía el Barça más desinhibido que nunca, más suelto. Como si su última derrota en el Reyno de Navarra, hiciera que los jugadores de deshicieran de las tensiones acumuladas, ante las casi nulas aspiraciones que quedan en esta competición. Tensiones que les obliga a disputar cada partido con la amenaza constante de lo que una derrota puede suponer, ante un rival que no falla nunca, y que ha puesto la tarea de la persecución casi imposible. Y así,  con trece puntos de diferencia en la clasificación, y con la mirada más puesta en el retrovisor que en el parabrisas, los jugadores azulgranas saltaron al campo con un único objetivo: ofrecer un grandioso espectáculo.
  
Y los Messi, Iniesta, Aléxis, Piqué y Busquets (por nombrar un quinteto inicial), se mimetizaron en los ya míticos nombres de jugadores legendarios de ese equipo de Trotamundos, que formaba a su vez con mitos de la talla de Wilt Chamberlain, Medowlark Lemon, “Curly” Neal, Hubert “Geese” Ausbie, Marques Haynes o “Gosse” Tatumy.
  
Y a pesar de que en el minuto ocho, Piatti adelantará a su equipo, en el único disparo a puerta de los visitantes en la primera parte, los locales generaron tal cantidad de juego, que a día de hoy el portero “che”, debe estar pensando en pedir aumento de sueldo en concepto de horas extras. La portería valencianista se asemejaba a esas barracas de las ferias en las que por tres euros tienen la posibilidad de disparar sin oposición. Y en un pim-pam-pum sin precedentes esta temporada, cada internada azulgrana acababa en disparo. Ahora a los pies del portero, ahora a las manos, ahora a un palo, ahora un disparo desviado, y ahora un gol. 
  
Gol que venía siempre asociado al nombre de un pequeño jugador argentino, que ayer disputaba su partido número doscientos como jugador azulgrana en Liga. Doscientos partidos increíbles, y con un rendimiento estratosférico, que le dejan, después de los cuatro goles marcados ayer, a sólo una docena de goles del máximo goleador azulgrana de toda la Historia: Cesar.
   
Y es que Messi, ayer también recordaba a otro de esos jugadores míticos de baloncesto, que hizo del showtime en los californianos Lakers su modo de vida. Una carrera endiablada, un regate sublime, una asistencia generosa, una defensa feroz, y un poder de definición brutal asemejaban al rosarino al mítico Earvin “Magic” Johnson. Ambos, cada uno en su disciplina representan el máximo valor de lo que es el deporte. Un juego para, y por el espectáculo, demostrando que el camino hacia las victorias no se mide únicamente por la ley del marcador.
  
Pero sería injusto destacar sólo a Messi en el partido de ayer. Cada uno de los catorce jugadores que intervino en el partido ofreció casi su mejor versión. Las endiabladas carreras de Montoya por banda, las galopadas de Aléxis Sánchez, la magia de Iniesta, la solvencia de Piqué, la pausa de Busquets, la fuerza de Cesc, el liderazgo de Puyol, el ritmo de Pedro, el descaro de Tello, y los reflejos de Valdés en la única jugada que lo requería, mostraron que, tal y como dijo Guardiola posteriormente en rueda de prensa, el nivel de este equipo está muy lejano a lo que esos diez puntos reflejan en la clasificación. Diez puntos, perdidos, por múltiples causas y circunstancias, y que en un goteo constante, han dejado al equipo demasiado lejos de su rival.
  
Pero si esa distancia, sirve de detonante para presenciar partidos como el de ayer, bienvenida sea. No sólo de puntos y campeonatos vive el espectador. A veces, noches como las de ayer, hacen ver, que también se puede disfrutar en la derrota, instalado cómodamente en tu butaca, y presenciando un espectáculo que nadie, y digo nadie, es capaz de ofrecer.
   
Retomando el hilo de la inicial comparación de este post, podemos decir sin temor a equivocarnos que hablar de los Harlem Globetrotters es referirse a una decena de prestidigitadores de la pista, convertidos en los mejores jugadores de la historia, y que todavía en la actualidad siguen siendo un equipo legendario alrededor del mundo. ¿No es esa una definición que se acerca bastante a la que se podría hacer del equipo culé?


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miércoles, 15 de febrero de 2012

Cine de barrio.

Observando ayer los dos tiempos tan diferentes que nos ofreció la vuelta del equipo a la Champions, y las diferentes sensaciones que cada una de las partes me dejó, no pude más que acordarme de aquellas sesiones cinematográficas, que en los cines de mi barrio nos permitían disfrutar de dos películas por el precio de una. Eran películas emblemáticas de las décadas de los 70 y 80, auténticos taquillazos como La cosa, Terminator, Indiana Jones y el templo maldito, La Guerra de las Galaxias o Tiburón. Eran sesiones en las que nos podíamos quedar extasiados con la totalidad del programa, o en las que la disparidad de las películas podía hacernos caer en el tedio la mitad del tiempo que allí transcurríamos.

Ayer, en el BayArena, ante el Bayern Leverkusen la sesión doble nos tenía preparado un programa dispar. La colmena y Allien componían el cartel de la entrada.

La primera, una película costumbrista, llena de fotogramas, y diálogos de calidad. Una película sólo apta para cinéfilos y en el que la lentitud de las acciones podía llegar a resultar tediosa. Una película que trasladada al césped nos mostró un fútbol sin espacios, anodino, y sin acciones que resaltar. Fútbol control, sin riesgos. Parecían los dos equipos cómodos en los papeles que les tocaba representar. Los locales, regalaban el balón sin contemplaciones, y dejaban a los artistas azulgranas la responsabilidad de la propuesta de juego. Y éstos conscientes de sus últimas actuaciones foráneas,  y de su actual fragilidad lejos del Camp Nou, decidieron que los riesgos fueran mínimos, y aseguraron la posesión del balón hasta límites insospechados en estas fases de la competición. El tanto por ciento de posesión era escandaloso, y el juego desarrollado, mostraba únicamente  pequeños detalles de calidad en forma de triangulaciones.

Esa era la propuesta, pero cuando el film parecía llegar a su fin, el director, decidió dejar un buen sabor de boca al espectador, y con una rápida acción, la delantera azulgrana ofreció una jugada impropia de este equipo. Un preciso contragolpe, en el que con apenas tres toques de balón, Alexis Sánchez, previa asistencia, una más, de Leo Messi, consiguió batir la portería alemana, dando la sensación que con ese gol el partido quedaba finiquitado, ante la nula presencia que los teutones había tenido en el campo. Sin tiempo para más, la sala encendió sus luces, a la espera de que la segunda parte de la sesión nos deparará nuevas sensaciones. Sensaciones que esperábamos encontrar con la propuesta de acción que la segunda película programada ofrecía. Película en la que un alienígena tiene como objetivo masacrar a todos los componentes de una nave espacial.

Y con esa intención salieron los alemanes al campo. Sabiendo que la inferioridad física de su rival era patente, plantearon una nueva estrategia basada en la presión arriba y en el intento de que el balón se disputará en el cuerpo a cuerpo. Eran conscientes que su fuerza en este tipo de confrontación era superior a la de su oponente. Y así, a poco de reanudarse el encuentro con varias jugadas embarulladas lograron dinamitar la defensa culé, y establecer el empate en el marcador. Fueron minutos de zozobra en los que los azulgrana parecían sufrir a cada envite de los locales, que amenazadores daban la sensación de poder acabar con la tripulación azulgrana. Pero no contaban éstos, que en un fútbol con espacios, los pequeños jugadores catalanes se muestran intratables.

Fue un primer cuarto de hora de intercambio de golpes, con dos goles en el haber de cada equipo y con acciones de renombre. El comandante de la nave, Leo Messi, era el encargado de galvanizar todo el juego de ataque, y cada vez que éste agarraba el balón se intuía una acción de peligro. Ahora un sprint, ahora una asistencia a la derecha, ahora un pase por encima de la defensa, acompañaron a una acción sublime mediado este segundo tiempo, en la que escorado en banda, dejo con un palmo de narices a sus perseguidores, y tras caño y vaselina, dejó un regalo para el aficionado que no acabo en gol, por la maldición que le persigue en forma de remates al palo esta temporada. Once son ya con el de ayer, las veces en las que los disparos del argentino han tropezado con los límites de la portería.

Y en este reparto de golpes y bofetadas, como en todas las buenas películas de acción, el “bueno”, siempre sale triunfador. Y así llegó el golpe definitivo, que en forma de tercer gol, tumbó a la presa que acosaba al equipo, quedando esta fulminada por la última ofensiva de su comandante, que exhausto, supo zafarse de las garras que lo apresaban y tuvo arrestos para llegar hasta el fondo de las entrañas de su enemigo, y clavar allí la estocada definitiva que derrumbaba toda resistencia que éste pudiera ya ofrecer.

Pitido final, y fin de la sesión. Sesión que en su conjunto ha resultado satisfactoria y con ganas de una segunda entrega. Entrega que no tardaremos en disfrutar, y en las que si las cosas siguen su curso normal, veremos al equipo instaurado en cuartos de final, y en el camino de optar nuevamente al mejor de los premios: El Oscar a la mejor película… Perdón, la Champions.. Y es que con el recuerdo y el símil cinematográfico me he despistado.


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domingo, 15 de enero de 2012

Jugar con fuego.

La pirotecnia es la técnica que se aplica para hacer esas exhibiciones a base de pólvora que sirven para provocar mucho escándalo al clausurar una celebración, para llenar el cielo con luces multicolores. Pyr es una raíz de origen griego que significa fuego. De ahí surge la palabra pirotecnia y ahora podemos explicarnos por qué se llaman así los juegos pirotécnicos. La piro-tecnia es el arte de jugar con fuego y no quemarse.
 
A esas exhibiciones llenas de ruido y color nos estamos acostumbrando los culés estos últimos años, con un equipo que le pone tal grado de intensidad a sus actuaciones, que cual barril de pólvora hace estallar en pedazos las defensas más contundentes y cerradas. De luces multicolores hemos visto llenarse el Camp Nou en múltiples ocasiones, ya sea al final de temporada con la celebración de cada uno de los títulos conseguidos, ya sea, en color azulgrana en forma de banderas ondeando al viento como respuesta a cada puesta en escena del equipo. La pirotecnia del fútbol.
 
Parece en cambio, en estor primeros días del 2012, y después del merecido parón navideño, que el Barça se haya instalado en el aforismo del término. Aforismo según el cual, jugar con fuego puede ser el antecedente de una catástrofe, al poner las posibilidades de cada cual al límite de lo prudente.. Son ya tres los partidos en los que cierta relajación se nota en el once azulgrana, que pareciendo muy seguro de sus fuerzas sólo toca a arrebato cuando la situación se torna límite y le tiene contra las cuerdas. Y el resultado, puede ser espectacular, como ayer, donde el equipo nos regalo media hora final de alto ritmo o calidad, o puede dejarte con tus posibilidades cercenadas, a poco que los visitantes hubieran estado acertados en los compases iniciales del encuentro.
 
Y es que el Betis se plantó en el Camp Nou con una apuesta arriesgada y valiente, que puso en disputa el control del balón a los azulgranas. Es la posesión del esférico una estadística sin contestación en cualquier partido disputado por el once culé. Y ayer, si bien es cierto que antes del primer cuarto de hora los catalanes ya disponían de una cómoda ventaja en el marcador, también lo es, que esta era del todo irreal, ya que los verdiblancos habían puesto hasta el momento mayor criterio e intensidad en el juego.
 
Sólo la calidad de los puntas azulgrana, que ayer sí, sólo necesitaron dos incursiones en el área para materializar los dos primeros goles, dieron esa ventaja que pareció definitiva, y el preludio de una nueva goleada. Pero los andaluces siguieron a lo suyo, y casi sin notar los golpes recibidos presionaban y robaban el balón muy lejos de su área, aplicando mejor que su rival una de las armas que más ha caracterizado a éste: la presión en campo rival.
 
Y así, sin apenas control del juego, y con defensa de sólo tres integrantes el Barça sufría y corría detrás de los jugadores andaluces sin poder recuperar su bien más preciado. Y ya es sabido, que una defensa parca en efectivos sólo tiene sentido, si el control de las acciones obra en tu poder, y no si éstas se mueven a merced de las propuestas de tu oponente. De esta forma, veíamos a Puyol vendido en su banda, y a Abidal y Mascherano achicando espacios cual bomberos ante las llegadas en superioridad por banda de los visitantes. No fue de extrañar por tanto, que al descanso, no sólo no se hubiera aumentado el marcador local, sino que la diferencia ya fuera mínima y el partido estuviera en el aire.
 
La salida de un cuarto defensa, Alves, parecía que buscaba solucionar el problema, pero antes de que los jugadores se instalaran en el nuevo sistema, un nuevo golpe bético puso el empate en el marcador, encendiendo todos los sistemas de alerta del equipo, que a punto estaba de quemar sus posibilidades de mantenerse vivo en la Liga.
 
Decía Oscar Wilde, que la ventaja de jugar con fuego, era aprender a no quemarse, y parece que los culés le hayan cogido el gusto al riesgo. Ya que sólo así se entiende, que fuera a partir de entonces cuando se viera la mejor imagen del equipo, y aquella a las que nos tiene acostumbrados. Presión arriba, recuperación en zona de creación y toque rápido volvieron a aparecer en el juego del ataque blaugrana, posibilitando dos nuevos goles que ponían fin a la fiesta, y haciendo estallar nuevamente la traca final, que todo buen espectáculo de juegos artificiales merece.
 
Merece destacarse el partido de Valdés, que en los primeros minutos posibilitó que el equipo mantuviera su portería a cero, y pudiera despegarse en el marcador con su primer arreón de juego. Y Alexis, que participó con dos asistencias y un gol en los tres primeros goles del equipo. Al chileno se le sigue viendo precipitado y falto de pausa, pero ayer, al menos, se supo sobreponer a un inicio errático con varías buenas acciones que le han de servir para crecer como jugador en este equipo. Ha de entender que se espera de él algo más que lucha y sacrificio. Esperemos que con los partidos, y la recuperación de esa chispa que sólo da la competición veamos al jugador del que todos hablan, y que el epíteto que lleva su apodo, “niño maravilla”, se nos muestre de forma más asidua que hasta la fecha.
 
Esperemos que el Barça se apunte este partido en el calendario y sepa leer que no siempre le bastará con treinta minutos de esfuerzo, y que no tenga que lamentarse en futuros compromisos que la mecha le estalle en las manos, y le cercene así todas sus posibilidades de volver a vivir las típicas fiestas con las que nos recibe el verano, y acaban las Ligas: los juegos piro-técnicos.

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viernes, 13 de enero de 2012

La niebla

La Niebla, es una película del año 2007 que dirigida por Frank Darabont está basada en una novela corta de Stephen King. En esta adaptación, la crítica achacó al director la falta de material para su realización, y la poca imaginación para llevar a las pantallas las poco voluminosas páginas del autor original. Y así, el film, según esa misma críticas, se convirtió en una película con un inicio lento y cansino, que sólo fue adquiriendo notoriedad a medida que pasaban los minutos, con escenas intensas en momentos puntuales, que hace que el espectador al final se quede con una buena sensación y salga comedidamente contento del visionado.

Pues aprovechando esa crítica, esas mismas sensaciones sirven para describir el partido que los azulgrana realizaron en el Reyno de Navarra. Bajo una niebla, que momentos antes del partido creo un clima gélido en el estadio, el once titular azulgrana, por primera vez en mucho tiempo plagado de jugadores secundarios, salió al campo imbuido por el incómodo fenómeno meteorológico: la espesez.

Un inicio lento y cansino daba la sensación que el partido se había tomado como un molesto trámite por el que había que pasar para acceder a los deseados cuartos de final. Los catalanes hacían de Pinto el jugador con más posesión de balón y con un juego repetitivo no cesaban de cederle el esférico, para que éste, con más o menos criterio, imitara a su homólogo Valdés, y lo cediera para la continuación del juego. Y así, entre pases defensivos y casi nula aparición de los centrocampistas, el juego se fue diluyendo y el equipo navarro fue creciendo en intensidad.

Intensidad que les llevó a protagonizar innumerables robos de balón en zonas en las que el manual futbolístico de cualquier entrenador, dice que éste se ha de conservar a toda costa, la frontal de área. Y así no fue de extrañar que después de varias ocasiones desperdiciadas, los rojillos lograran adelantarse en el marcador tras una indecisión del más joven integrante del once azulgrana, Sergi Roberto. Quedaban cinco minutos para el descanso, y el equipo parecía ansioso por resguardarse en el vestuario, para, o bien, entrar en calor, o bien, recibir nuevas consigas tácticas que lo sacaran del estado de sopor en el que había entrado.

Y pareció que el resultado fue óptimo, y el refrigerio y las consignas dieron el resultado esperado, ya que el inicio de los segundos cuarenta y cinco minutos deparó un ritmo y velocidad de circulación de balón muy lejos del que se había presenciado hasta ese momento. Y así, no habían pasado cinco minutos, cuando Aléxis Sánchez, logró batir a Riesgo, estableciendo el empate y poniendo así fecha de caducidad a la eliminatoria.

Aléxis Sánchez, ese fichaje que llegó con la vitola de mejor extranjero en el calcio italiano, que se presentó como uno de los mejores asistentes del fútbol mundial, que se vendió como un jugador desequilibrante en el uno contra uno, y del cual se decía que poseía un espíritu de lucha envidiable. Pues bien, hasta la fecha, sólo ha podido demostrar la última de sus virtudes. Le sigo viendo perdido en el campo, y al lado de sus compañeros demuestra una falta de calidad técnica alarmante. Flojo en el control, negado con la pierna izquierda, nulo en el uno contra uno y errático en el pase, sólo la carrera en el desmarque y el robo del balón parecen virtudes que le adornan. Virtudes que no son suficientes para jugar en este equipo.
Fue marcar el chileno, y realizar Guardiola un cambio de cromos, y recurriendo a la proximidad geográfica, hacer saltar al campo a su vecino argentino recién proclamado Balón de Oro: Leo Messi.

Con la entrada del diez azulgrana el juego del equipo empezó a ser más consistente y rápido en ataque, y las triangulaciones y paredes al primer toque aparecieron por fin en la vanguardia azulgrana. Toque, toque y toque, en un equipo construido para esto, y que se pierde si el partido se lleva hacía otros derroteros. Rasear el balón y pasarlo de forma precisa y rápida es la consigna de un once que se desdibuja a medida que el balón gana altura y metros en el desplazamiento largo.

Y así, con Messi, el espectador pudo disfrutar de esos minutos que al menos le dejan con la sensación de no haber tirado el dinero de su entrada. Una pared con Pedro, una triangulación con Thiago, una asistencia a Sergi Roberto para que el canterazo se desquitará de su error de la primera parte, otra a Cuenca, que sirvió para anotar el mejor gol de la noche, aunque éste no subiera al marcador, dieron material suficiente para que el visionado del film mereciera el aprobado, y cumpliera con el objetivo impuesto. Volver a la senda de victorias fuera de casa, y emplazar al Real Madrid en dos nuevos clásicos esta temporada.

Dos nuevos clásicos, que a la vista de los que se oye y se escribe pueden ser o bien, un golpe de gracia definitivo para Mourinho y su clan portugués,  o bien, el inicio del despegue blanco en una nueva oportunidad, la enésima, de hacerse valer por encima de los azulgrana. La semana dará para mucho. Seguro.

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lunes, 9 de enero de 2012

Un Barça decepcionante.

Un Barça desconocido acabó la jornada liguera de ayer con un adverso resultado, ya que así puede considerarse, en una Liga bipolar la perdida de puntos en cualquier enfrentamiento. Un Barça poco consistente, lento, con problemas de circulación de balón y errático en el pase que se nos mostró como un equipo más vulgar de lo habitual no supo, o no pudo, hacerse con los tres puntos en el fortín de Cornellà-El Prat.

Y enfrente el rival ciudadano. Un rival que a principios de temporada, al menos para mi, se le veía como un equipo con los mimbres muy justos para permanecer en primera. La marcha de algunos de sus jugadores emblemáticos, los problemas en la portería, y la juventud de sus piezas de recambio, hacían suponer que el peaje a pagar por tan valiente apuesta podría pagarse muy caro. Pero Pochettino y su cuerpo técnico, haciendo gala de una gran valentía, al igual que su vecino, ha hecho de la cantera su fuerza, y del sentimiento de pertenecer al equipo la máxima virtud. Y así, partido a partido, ha logrado que un equipo del que muchos dudaran esté ahora no ya alejado de los puestos de descenso, si no rondando las posiciones que dan acceso a Europa, en busca del sueño de cada temporada.

Y en el partido contra los azulgranas, el equipo alcanzó su máxima expresión. En una primera parte soberbia, con una presión asfixiante por todo el campo, con salidas al contragolpe muy precisas, generó tal cantidad de juego, que incluso por momentos llegó a embotellar al cuadro visitante en su campo, en una imagen inédita para el once de Guardiola. Sólo la pericia de Valdés y la falta de acierto de sus delanteros, propicio que en los primeros cuarenta y cinco minutos de partido, el resultado fuera favorable a los culés, que hacían valer así el gol de Cesc en los primeros compases del encuentro. Minutos iniciales que fueron los únicos en el que los de Pep mostraron su imagen habitual, la cual se fue diluyendo a medida que el encuentro sumaba minutos.

Se está convirtiendo Pochettino en la principal bestia negra de Guardiola. Observando la trayectoria de ambos técnicos son ya siete los puntos que el argentino le ha conseguido “robar” al de Santpedor, siendo con mucha diferencia el técnico que más puntos ha recortado en estos más de tres años de reinado culé. Con una apuesta valiente, y exceptuando los partidos de la pasada temporada, ha conseguido el técnico españolista contrarrestar el típico juego culé, y parece haber dado con la llave para ponerlo en dificultades. Y en este último partido, se pudo constatar como bien entrada la segunda parte, los azulgrana se vieron obligados a cambiar su ya habitual defensa de tres, para reforzarla con un cuarto hombre ante el aluvión de juego que se les venía encima.

En una segunda parte muy igualada, y en la que las llegadas al área escaseaban, la mayor sensación de peligro la seguían dando los locales. El balón, como casi siempre era azulgrana. Pero en esta ocasión carentes de profundidad, sólo se conseguía hacerlo circular por zonas de los campos intrascendentes, muy alejados del área, y sin crear apenas sensación de peligro. En cambio, en cada contra, los locales se quedaban a un único pase de poder culminar sus ataques, y sólo la solvencia de Puyol y Piqué en el centro de la defensa evitaban que las dos puntas blanquiazules llegaran a Valdés. Y así, en las postrimerías del encuentro, con tres atacantes en su línea de vanguardia llegó el esperado empate, que no por tardío fue inmerecido. Empate celebrado como una victoria, y que deja a Messi y compañía a cinco puntos del liderato, y con la sensación de que esta Liga va a tener que sufrirse en cada uno de los desplazamientos disputados.
Desplazamientos en los que al Barça le cuesta sumar. Únicamente trece puntos sobre veinticuatro es el bagaje del equipo esta temporada, que presenta los peores números como visitante desde que Guardiola comanda el banquillo culé. Cifras muy alejadas de lo que se supone que debe ser un aspirante al título, y que deberán mejorarse con premura si no se desea dar por finiquitada esta competición antes de tiempo.

Parece que al equipo, que se muestra muy sólido en el Camp Nou le cuesta entrar en juego en terrenos contrarios. Al equipo, y a su máxima estrella. Y es que Messi, después de casi una vuelta liguera, sólo ha contabilizado un gol en campo ajeno, en un computo paupérrimo si se tienen en cuenta sus registros goleadores globales de esta temporada, donde después de veintiocho partidos disputados suma treinta y un tantos anotados. Tienen aquí los azulgrana su asignatura pendiente de este curso, y habrán de aplicarse en su recuperación, ya que el margen de error cada vez es menor, y su máximo rival, el Real Madrid, parece dispuesto a centrarse en esta competición, a la que según declaraciones de su técnico, ha puesto sus principales miras.

Deberá mejorar Messi, y deberán mejorar el resto de integrantes de la delantera azulgrana, que no pueden esperar que sea siempre el argentino el destinado a abrir los partidos. Aléxis no acaba de explotar como el jugador que se esperaba. Adolece todavía de los mecanismos de ataque del equipo y tiene una carencia que le hace del todo previsible: la nula utilización de su pierna izquierda. Numerosas son las ocasiones que recibe con ventaja para profundizar por banda, y en cada una de ellas el recurso utilizado es idéntico en busca de situarse el esférico a su diestra para continuar la jugada. Con ello, el efecto es doble. Por un lado se desperdicia una clara ocasión de gol, y por otro los defensas visitantes ya saben hacía donde deben dejar volcar el juego culé, de forma que este sea más fácil contrarrestarlo. Debe mejorar el chileno ese aspecto de su juego si quiere disponer de más minutos en este equipo. Minutos que Pedro, a poco que recupere su nivel estará dispuesto a aprovechar.

Ahora toca nuevamente mirar arriba y pensar que la Liga permite estos tropiezos. Un equipo acostumbrado a moverse entre “manitas”, sabrá solucionar los cinco puntos de diferencia que le separan de su rival, y volver así a conseguir este nuevo reto que significaría el cuarto entorchado de los de Pep. Cuarto entorchado que nadie se atreverá a ensuciar con palabras como “Villarato”. O si?

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