Más de siete años hacía que los
azulgrana no conseguían llevarse la victoria del Benito Villamarín. Corría septiembre del 2005 cuando los catalanes
ganaron por uno gol a cuatro, con doblete de goles firmado por el entonces
nueve azulgrana Samuel Eto’o. Era el
camerunés en aquel entonces la punta de lanza de un equipo, que junto a Ronaldinho y Deco recuperó la alegría en una institución que vagaba por el “lado
oscuro” después de la funesta etapa de Joan
Gaspart como presidente. Era un equipo en el que un pequeño argentino,
empezaba a despuntar y cuya imagen más conocida de aquellos años era un anuncio
de Nike, en el que después de ensayar
un libre directo pronunciaba su frase más acertada y profética… “Soy Leo Messi, recuerda mi nombre”. Y
vaya si lo vamos a recordar!!!
Siete años han pasado, y el
pequeño jugador que por aquel entonces parecía un extremo veloz en la izquierda
del ataque azulgrana, se ha convertido en un jugador total, que desde cualquier
zona del campo es capaz de condicionar el juego del resto de los veintiún
jugadores restantes. Los diez que le acompañas de blaugrana, los cuales le
buscan de forma continua, a sabiendas de su eficacia y poder de definición e
intimidación. Los once contrarios, que supeditan sus tácticas defensivas en
función de los movimientos del ahora propietario en excelencia del mítico número
diez que siempre acompaña a los mejores.
Un número diez que ha eliminado
en estos años de crecimiento la típica figura de delantero centro, que
enfundado con el nueve a la espalda tuvo su mejor representación moderna en la
persona del jugador africano. Un número diez que sin ser extremo, sin ser media
punta y sin ser delantero en esencia se ha convertido en el máximo goleador jamás
visto, rubricando por fin la gesta de dejar atrás el récord que el alemán Müller ostentaba desde hace ya cuarenta
años. Un número diez que convertido en jugador total ha dado una dimensión
diferente a una posición indefinida que hasta ahora sólo ha sido capaz de ser
ocupada por un único jugador, y que ha supuesto la defenestración o
silenciamiento de todos aquellos coetáneos que de no existir él, estarían
disfrutando ahora de un estatus muy diferente.
Y es que no resulta de ser
curioso, cómo los máximos representantes del clásico nueve, viven ahora a la
sombra de un nueve que no lo es. Y así, el colombiano Falcao, que justamente el mismo día del famoso récord, es capaz de
firmar su actuación más memorable en la Liga, con la conquista de un repoquer
de goles ante el Deportivo de La Coruña,
ve como éste queda silenciada por la gesta del argentino. O Ibrahimovic, que desde su retiro francés
parece no aceptar su silencioso paso por la entidad azulgrana, tapado
precisamente por las excelencias de Messi
como compañero de ataque, y que se destapa hoy con declaraciones que dicen muy
poco en su favor como deportista. O Ronaldo,
que en su eterna lucha por el reconocimiento mundial ve como una nueva semana
empieza con el pequeño genio azulgrana copando portadas, entrevistas, y demás
reseñas en cualquier medio que se precie. O Aléxis y Villa, que desde sus posiciones centrales desde las que
crecieron se han ido desplazando a las bandas, y en esta temporada parecen ir
perdiendo presencia en el ataque azulgrana a favor de centrocampistas de toque,
que sepan acompañar al rosarino en ese vertiginoso juego de paredes y apoyo que
propone.
Todos ellos grandes jugadores,
llamados a escribir páginas de gloria y currículums de lustre, pero que la
historia recordará como los acompañantes o coetáneos de un jugador que tal y
como recordó ayer su actual entrenador.. “nunca
más volveremos a ver”. Así que, a los que nos toca disfrutarlo y no
sufrirlo, sólo nos queda sentarnos a observar y ver cómo escribe partido a
partido, la historia de un nueve que nunca lo fue y que rescribirá los manuales
que identifican al poseedor de este dorsal.
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