En unas fechas atípicas de inicio de temporada, en pleno mes de Agosto,
cuando los de mi edad estábamos acostumbrados a ver desenvolverse al equipo en
unos torneos de pretemporada, que yo particularmente encuentro a faltar, se ha
iniciado una nueva temporada liguera.
Y las sensaciones vistos estos primeros noventa minutos ante la Real Sociedad es que la vida sigue
igual… o incluso mejor. Y es que de la misma forma que bauticé ahora casi un
año a este equipo como el Barça de
las manitas, el reencuentro del equipo con la competición ha mostrado el famoso
guarismo en el marcador. Cinco goles, cada uno de ellos con significado.
El primero de Puyol, que de
forma atípica se ha encargado de inaugurar la lista de goleadores de la
temporada. Reaparecía el central azulgrana en el campo después de un verano
riguroso de recuperación. Y cómo si de un premio se tratará, a los tres minutos
de juego, un saque de esquina, le ha dado la oportunidad de poner en práctica
uno de esos testarazos que tanto hemos celebrado los culés, sobre todo ante
nuestro eterno rival. Buen augurio este primer tanto del curso liguero.
Y seguidamente Messi, que no ha
dado tiempo a respirar a los donostiarras, que en uno de los pocos ataques que
ha realizado ha sido capaz de empatar el partido. En menos tiempo del que se
tarda en explicarlo, el diez azulgrana ha puesto de manifiesto que necesita
poco, muy poco para mandar a la red el cuero. Y allí donde muchos necesitan
tiempo y pausa, él únicamente necesita de un espacio para encañonar al portero
rival. Dos goles, que han puesto ventaja en el marcador, y que daba la sensación
que cerraba el partido apenas un cuarto hora después de que el árbitro le diera
inicio.
Y así, instalados en la comodidad del marcador y en un rondo gigante, con
un Tello que ha sido determinante en
banda, y que ha puesto en jaque al su lateral cada vez que encaraba, cada
ataque azulgrana parecía el preludio de un nuevo gol. Y ha sido Pedro, a centro del ex de la Damm, el que ha conseguido el cuarto
gol, cerrando así el marcador de la primera parte, y dejando la segunda parte
como un trámite que había que disputar porqué así lo marca el reglamento.
Y así ha sido. Juego anodino, lento y con muchas pausas. Regulación de
fuerzas y de efectivos, y reaparición de Villa.
Y nuevamente parecía que el día se mostraba proclive a agasajar a aquellos
jugadores que han pasado por problemas estos últimos meses. Y en apenas cinco minutos, el asturiano ha
conseguido su particular trofeo, y ha cerrado la manita de goles de este primer
partido de la temporada. Nuevamente aquel MVP
que nos hizo grandes hace sólo una temporada, marcaba sus siglas en la firma de
goleadores de un partido. La última vez fue en la mítica final de Wembley que nos dio nuestra cuarta
Champions. Otro buen augurio.
Y para redondear la jornada, y en una de esas sorpresas que se acostumbrar
a dar en los pasos iniciales de una temporada, el Real Madrid no conseguía hacerse con la victoria en su feudo ante
el Valencia, con lo que los
azulgrana inician el año liguero con una mínima ventaja, que sabe a gloria
después de un verano escuchando las virtudes del equipo blanco, y algo de
menosprecio hacia unos jugadores que apenas han fallado en cuatro años, y que
costará mucho, pero mucho igualar. Y es que no puedo resistirme a valorar en
estas líneas el trato de magnificencia que se le están dado a los dos, y he
dicho dos, títulos de Mourinho en el
banquillo blanco. Sino me fallan las cuentas, creo que estamos hablando de un
diez a dos en cuanto a número de entorchados en estos dos últimos años a favor
de los cules. Y aún así, parece que sean los jugadores azulgrana los que tienen
algo que demostrar.
Ahora, un nuevo episodio de este duelo tan apasionante entre cules y
merengues se empieza a preparar. Un duelo que viene con mucha menos tensión que
la pasada temporada. Pero que nadie dude, que una vez puesto el balón en juego,
los dos partidos que marcan el primer trofeo del año se convertirán en
trascendentes. Trascendentes para los equipos, ambos con ganas de demostrar su supremacía
sobre el máximo rival, y trascendentes para sus máximas estrellas, involucradas
en un debate por un Balòn de Oro,
que muchos ya han otorgado al siete blanco, olvidando que las prestaciones de
un Messi fresco en este inicio de
temporada pueden maravillar a los verdaderos votantes.
Pero antes, mañana, se disputa un Gamper,
con el aliciente de poder ver en acción al nuevo fichaje azulgrana, Song. Qué poquito para un torneo que no
hace mucho representaba la ilusión de toda una afición en sus vacaciones
estivales. Pero esa es otra historia que mañana explicaré.
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