La maldición del nueve

Desde que Guardiola está en el banquillo cada uno de los portadores de este mítico número han abandonado el equipo. Será capaz Aléxis de romper con esta maldición?

Cesc Fábregas. Punto Final?

Después de tres años con noticias repetitivas sobre su contratación, parece que al final este año se dan las condiciones para su vuelta

La profecía de Van Gaal

Hace un tiempo, Van Gaal, hizo una profecía, queréis saber cual es?

Mourinho, una táctica diferente

Mourinho se caracteriza por explotar al máximo el entorno que rodea la disputa de un partdo.

Cruyff, dos inicios. Una historia.

La llegada de Cruyff al Barcelona supuso una revolución, tanto en su etapa como jugador, como en la de entrenador.

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miércoles, 5 de marzo de 2014

Puyol. Más allá del fútbol

Ayer Puyol anunciaba el final de su etapa en el Barça. Y ayer una sucesión de imágenes pasaron ante nuestros ojos, en una colección de gestos y detalles que han marcado su época como jugador azulgrana. Elogios, parabienes, análisis y palabras de despedida llenaron las redes sociales y tertulias deportivas. Palabras a las que yo, desde este espacio poco más podría añadir. Pero el adiós de Puyi, merece unas líneas que hoy le quiero dedicar.

Representa el cinco azulgrana el prototipo de jugador que ilustra aquello que no se puede enseñar. Y es que mis años de entrenador de fútbol base me ha enseñado, entre otras muchas cosas, que el sacrificio y el compromiso son cualidades incorporadas al gen de cada individualidad. Puedes enseñar a realizar un control, puedes mostrar la forma en la que debes fijar una marca, puedes optimizar movimientos de ataque, puedes intentar educar en la concepción del juego colectivo, pero, hay algo, cómo vulgarmente les decía yo a mis jugadores “que va con el bicho”, hay algo que sale de dentro, que nadie te muestra, y que lo incorpora cada uno cómo parte del juego.

El partirse la cara, el no desfallecer detrás del contrario, el no poder más y seguir corriendo, el gritar, presionar, luchar, mandar, decidir, en definitiva, el esfuerzo y sentimiento por aquello que realizas. El no ser un simple funcionario del juego, el saber que cada balón cuenta, el demostrar la pasión por lo que se hace, el ser diferente. Todo eso representa Puyol. Todo eso y más. Algo que ha hecho del “capi” un jugador único, y que en plenitud de facultades le reservaba un puesto de titular indiscutible dentro de cualquier formación. 

No es casualidad que dese la aparición de las malditas lesiones de rodilla, el equipo haya dejado de presionar cómo debía. Puyol era el primero en juntar las líneas, en tirar a todos para adelante, en obligar al resto, ya sea o por vergüenza torera, o por dignidad, a no ser menos. Sí él puede, nosotros también. Y desde que su figura dejó de aparecer de forma constante en el centro de la zaga, algo se fue perdiendo.

Representa Puyol un ejemplo claro de ansía de superación. Hoy todos hablamos de sus éxitos, de las copas levantadas, de los triunfos conseguidos. Pero yo recuerdo, cómo casi estuvo a punto de ser cedido al Málaga por Serra Ferrer, antes de que Van Gaal decidiera que le podía ser útil. Yo recuerdo, cómo en sus primeras cinco temporadas en el equipo pasó por un calvario en forma de resultados funestos, en los que no había manera de estrenar un palmarés que a día de hoy casi nadie puede presumir. En un mundo en la que estamos viendo crecer a una generación acomodada, sin apenas espíritu de lucha, y esperando que el día a día les resuelva los pocos problemas que parecen asumir, el ejemplo de un chaval que no se rindió, y que pasó de la nada al todo, no debería pasar desapercibido en campos profesionales que van mucho más allá que el simple deporte.

Representa Puyol la generosidad, mostrada en su última Champions conquistada, en la cual huyendo de cualquier protagonismo, declina salir en la principal foto del partido, en favor de un compañero al cual las circunstancias le llevaron a vivir los peores días de su existencia.  En una sociedad que fomenta el individualismo como característica principal en los quehaceres del día a día, el pensar en los demás, en dejar pasar una ocasión única de protagonismo, demuestra la concepción real de la vida y el juego que tiene este todavía chaval de La Pobla.

Llega con la marcha de un símbolo, y la de Valdés, el principio de un fin de ciclo, que ahora sí, aunque sólo sea por el cambio de nombres en la alineación parece próximo. No es el fin de ciclo anunciado por un fanático periodista metido en el papel del clown, no es el fin de ciclo que descabalgue al equipo de una hegemonía que todavía intenta conservar. No es un fin de ciclo apocalíptico. Es el fin de ciclo, al que todos, de forma irremediable vamos llegando en diferentes aspectos de nuestro vida con el paso de los años.


Años en los que he visto y disfrutado de otros jugadores en su misma posición. He visto pasar a Migueli, a Alexanco, a Koeman, y a muchos otros cuyos nombres no quedaran grabados en la historia con letras de fuego. Y hoy le toca el turno a Carles Puyol. Algo más que un jugador.




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miércoles, 3 de octubre de 2012

Luces y sombras


Sigue su periplo intratable el equipo azulgrana bajo las órdenes de Tito Vilanova. No se conoce rival que haya podido doblegar a los catalanes, y cada partido de éstos se cuenta como victoria. Una racha imparable de resultados, hacen que el próximo clásico se vea desde la tranquilidad del que se sabe arriba y con poco que perder, ya que una nueva victoria, además de batir todos los registros históricos de la entidad en cuanto a puntuación en un arranque liguero, supondría un lastre de once puntos muy difícil de superar para los blancos. Es una de esas típicas situaciones propicias para “hacer sangre” en el rival y dejarlo realmente tocado. Y ya sabéis los que leéis estos artículos cual es mi visión del comportamiento del Barça en estas situaciones. Ojala me equivoque.

Estamos viviendo una situación casi idílica, con remontadas en los últimos segundos de partido que hacen que hasta las victorias sepan mejor. Los éxitos con sufrimiento parece que lo son más. El vestuario, parece, por sus palabras y gestos, realmente enchufado para revalidar todo aquello que perdió el año pasado, y en cada partido se nos ofrecen detalles y secuencias que certifican a estos jugadores como los mejores. Messi parece cabalgar hacia su cuarto Balón de Oro consecutivo, en otro hito hasta ahora no repetido en la historia del fútbol. Cesc recupera su olfato goleador y su presencia en el área, y nos cuentan que su binomio con el argentino casi es una conexión sideral. Aléxis, autocrítico esta semana, y con un gran número de detractores ya entre la afición, pareció en Lisboa recuperar aquello por lo cual se le fichó, y ofrecernos su mejor versión de la temporada.

Así, que puede parecer hasta sacrílego escribir estas líneas argumentando los motivos por lo cuales esta serie de resultados intachable me tienen algo preocupado. Y es que, el Barça ofrece su mejor versión sólo en fases del partido. Fases en las que domina el juego, en las que duerme a sus rivales, y en las que la subida de revoluciones hace que el rival quede ninguneado. Sólo hay que ver cómo el Benfica se tomó el rondo final azulgrana. La impotencia fue tal que el único recurso que les quedó fue ir a la caza directa de los jugadores blaugranas. Pero fuera de esas fases que enamoran, el juego del equipo deja bastantes dudas.

Por un lado en la portería se ve un Valdés inseguro. Desde aquel error de la Supercopa parece que su moral ha quedado tocada, y muestra nervios en la portería. Es cierto que ha sacado balones importantes, pero no lo es menos que también comete fallos a los que no nos tiene acostumbrados. Además, huye del juego con los pies, y son pocas las ocasiones en las que juega ya con sus defensas. Fue sintomática ayer, una acción de Cesc, pidiéndole tranquilidad en un balón franco al área, instándole a un pase en corto, en lugar de a los múltiples balones aéreos que nos regaló.

Tampoco la defensa se presenta contundente, sobre todo en el juego en estático. Si se supera la presión inicial, y el equipo contrario llega a las inmediaciones del área, la defensa posicionada azulgrana presenta huecos y lagunas que son fácilmente desbordadas por los rivales. Cada aproximación contraria ocasiona una ocasión o disparo. Están acostumbrados los zagueros blaugrana al juego de anticipación y presión, y se muestran confusos en otro tipo de situaciones defensivas.

Situaciones defensivas que llegan por una presión menos asfixiante de los centrocampistas en esas fases de juego. Con Cesc y Messi en el campo, alternándose entre las posiciones de punta y centrocampista, parece que la presión queda reducida a Xavi y Busquets, y superada la línea de delanteros azulgrana, la diferencia numérica entre los rivales y los dos centrocampistas azulgrana, hace que la recuperación sea casi imposible, con lo que el repliegue se hace necesario. Y ahí, repito, el Barça parece que no sabe aplicar los automatismos y concentración que requiere ese tipo de juego.

Con la reentre de Iniesta puede que este problema quede solucionado, y que cada uno adopte su papel. Messi haga de él, y participe en zonas más cercanas al área. Ahora es el argentino, el que se encarga de llevar hasta allí el balón y ofrecer asistencias de lujo. Y perder también algún que otro balón comprometido.Ya se encargará el manchego de hacer llegar allí los balones. Y Messi, a lo suyo… a rematar la faena.

El clásico es la próxima parada. Un clásico sin Puyol, que nuevamente se ha lesionado, y esta vez con más gravedad que las anteriores. No está teniendo suerte el central esta temporada, aunque cómo un día le dijo Guardiola a Aléxis, alguien le debería hacer ver a Puyi, que con falta de centrales, con un clásico en puertas, y con el marcador ya cerrado, la cabeza debería estar más fría, y guardar esos ataques de furia y rabia para encuentros donde sean más necesarios. Esperemos que como nos tiene acostumbrados recorte sus tiempos de recuperación y pronto esté presente en el once titular.


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domingo, 19 de agosto de 2012

La vida sigue igual.


En unas fechas atípicas de inicio de temporada, en pleno mes de Agosto, cuando los de mi edad estábamos acostumbrados a ver desenvolverse al equipo en unos torneos de pretemporada, que yo particularmente encuentro a faltar, se ha iniciado una nueva temporada liguera.

Y las sensaciones vistos estos primeros noventa minutos ante la Real Sociedad es que la vida sigue igual… o incluso mejor. Y es que de la misma forma que bauticé ahora casi un año a este equipo como el Barça de las manitas, el reencuentro del equipo con la competición ha mostrado el famoso guarismo en el marcador. Cinco goles, cada uno de ellos con significado.

El primero de Puyol, que de forma atípica se ha encargado de inaugurar la lista de goleadores de la temporada. Reaparecía el central azulgrana en el campo después de un verano riguroso de recuperación. Y cómo si de un premio se tratará, a los tres minutos de juego, un saque de esquina, le ha dado la oportunidad de poner en práctica uno de esos testarazos que tanto hemos celebrado los culés, sobre todo ante nuestro eterno rival. Buen augurio este primer tanto del curso liguero.

Y seguidamente Messi, que no ha dado tiempo a respirar a los donostiarras, que en uno de los pocos ataques que ha realizado ha sido capaz de empatar el partido. En menos tiempo del que se tarda en explicarlo, el diez azulgrana ha puesto de manifiesto que necesita poco, muy poco para mandar a la red el cuero. Y allí donde muchos necesitan tiempo y pausa, él únicamente necesita de un espacio para encañonar al portero rival. Dos goles, que han puesto ventaja en el marcador, y que daba la sensación que cerraba el partido apenas un cuarto hora después de que el árbitro le diera inicio.

Y así, instalados en la comodidad del marcador y en un rondo gigante, con un Tello que ha sido determinante en banda, y que ha puesto en jaque al su lateral cada vez que encaraba, cada ataque azulgrana parecía el preludio de un nuevo gol. Y ha sido Pedro, a centro del ex de la Damm, el que ha conseguido el cuarto gol, cerrando así el marcador de la primera parte, y dejando la segunda parte como un trámite que había que disputar porqué así lo marca el reglamento.

Y así ha sido. Juego anodino, lento y con muchas pausas. Regulación de fuerzas y de efectivos, y reaparición de Villa. Y nuevamente parecía que el día se mostraba proclive a agasajar a aquellos jugadores que han pasado por problemas estos últimos meses.  Y en apenas cinco minutos, el asturiano ha conseguido su particular trofeo, y ha cerrado la manita de goles de este primer partido de la temporada. Nuevamente aquel MVP que nos hizo grandes hace sólo una temporada, marcaba sus siglas en la firma de goleadores de un partido. La última vez fue en la mítica final de Wembley que nos dio nuestra cuarta Champions. Otro buen augurio.

Y para redondear la jornada, y en una de esas sorpresas que se acostumbrar a dar en los pasos iniciales de una temporada, el Real Madrid no conseguía hacerse con la victoria en su feudo ante el Valencia, con lo que los azulgrana inician el año liguero con una mínima ventaja, que sabe a gloria después de un verano escuchando las virtudes del equipo blanco, y algo de menosprecio hacia unos jugadores que apenas han fallado en cuatro años, y que costará mucho, pero mucho igualar. Y es que no puedo resistirme a valorar en estas líneas el trato de magnificencia que se le están dado a los dos, y he dicho dos, títulos de Mourinho en el banquillo blanco. Sino me fallan las cuentas, creo que estamos hablando de un diez a dos en cuanto a número de entorchados en estos dos últimos años a favor de los cules. Y aún así, parece que sean los jugadores azulgrana los que tienen algo que demostrar.

Ahora, un nuevo episodio de este duelo tan apasionante entre cules y merengues se empieza a preparar. Un duelo que viene con mucha menos tensión que la pasada temporada. Pero que nadie dude, que una vez puesto el balón en juego, los dos partidos que marcan el primer trofeo del año se convertirán en trascendentes. Trascendentes para los equipos, ambos con ganas de demostrar su supremacía sobre el máximo rival, y trascendentes para sus máximas estrellas, involucradas en un debate por un Balòn de Oro, que muchos ya han otorgado al siete blanco, olvidando que las prestaciones de un Messi fresco en este inicio de temporada pueden maravillar a los verdaderos votantes.

Pero antes, mañana, se disputa un Gamper, con el aliciente de poder ver en acción al nuevo fichaje azulgrana, Song. Qué poquito para un torneo que no hace mucho representaba la ilusión de toda una afición en sus vacaciones estivales. Pero esa es otra historia que mañana explicaré.


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martes, 10 de abril de 2012

Jugar con doce

Normalmente esta expresión es utilizada por aficiones y medios para justificar la derrota de un equipo frente al rival, abogando por el favoritismo arbitral que el vencedor ha recibido, y que hace del árbitro el duodécimo integrante de la alineación del equipo.

En el último partido de los azulgrana disputado en el Camp Nou, por suerte, no hubo lugar para la polémica, y por fin, después de un partido de los azulgrana la red social Twitter tuvo su descanso, y el hastag #roboalgetafe perdió su sentido. No, contra los madrileños los azulgranas no jugaron con doce por los favores arbitrables. Lo hicieron porqué además de formar con un once casi de gala, el equipo salió al campo con un integrante de más, intangible pero eficaz: la intimidación.

Ver Luis Garcia, el técnico visitante, la alineación azulgrana en la pizarra y dar por finiquitado el partido fue todo uno. La rueda de prensa dada por el entrenador rival fue uno de los máximos elogios recibidos por el equipo esta temporada. Y es que tal como reconoció, la presencia de los Xavi, Iniesta, Busquets y Messi le hizo ver la imposibilidad de sacar nada positivo en su visita a Barcelona. “Con esos once es imposible hacer nada”, “El ritmo del balón es infernal”, “No hemos llegado a dar ni patadas”, “Mis jugadores están extenuados de correr detrás de un balón que no paraba de moverse”, “Este once es imbatible”, “Al resto sólo nos queda la opción de no mojar el césped”…, fueron frases repetidas durante su comparecencia ante los medios, en la que puede ser la mayor loa de un entrenador rival esta temporada. “Con estos, no es lo mismo, no es lo mismo….”, no cesaba de repetir.

Y claro, con esa mentalidad, el equipo cerró filas ante su portero, y con una técnica más propia del balonmano que del fútbol, espero pacientemente a que la circulación del balón de los azulgranas no fuera lo fluida que acostumbra. Supongo que Guardiola habrá tenido alguna charla con Xavi Pascual, técnico de la sección de handball del equipo, ya que la táctica utilizada fue similar a las de ese deporte. Dos extremos abiertos, circulación de balón de lado a lado por fuera de los nueve hombres que se acumulaban en la parte central de área, abertura del campo y pases interiores a los “pivotes”.

Y así, uno tras otro, fueron generándose las ocasiones y los goles. Así, pacientemente el equipo puso una piedra de toque más en una remontada que hace poco a algunos, entre los que me incluyo, nos parecía una utopía, y que hoy, nos hará sentarnos delante de la televisión a ver el derby madrileño con una sonrisa en los labios. Así, con una exhibición de controles, fintas, pases, cortes, anticipación, desborde, regates, el equipo dio su particular homenaje a su número veintidós, que en ese momento estaba sometiéndose a su particular desafió. Así, se cerró un partido, con once jugadores, más ese intangible, que hace que verlos salir por el túnel de vestuarios, haga que los rivales piensen que los noventa minutos van a ser muy, pero que muy largos.

El Barça, además juega con doce, porqué tiene jugadores que aunque llevan un único dorsal en la espalda, parece que lleven dos.

Puyol, que igual que defiende, ataca. Igual que sella la banda, cierra el centro de la defensa en apoyo a su central. Qué corre igual en el minuto uno que en el noventa. Que le da lo mismo si el resultado es ajustado u holgado. Puyol, un lateral / central que abarca más campo el sólo que el resto de jugadores de su zona.

Busquets, que con la táctica del 3-4-3 actúa de perfecta ancla, y que se sitúa en esa zona indefinida entre la defensa y el centro del campo. Qué igual que organiza, destruye. Qué igual que dibuja pases milimétricos, es contundente en el repliegue. Qué igual que asiste, corta. Qué igual que dirige, corrige. Es un medio / central que acapara más minutos de posesión del balón, que el resto de los diez integrantes del equipo contrario.

Y Messi, que ante el Getafe no formó tripleta atacante. Jugó de…., lo que le dio la gana. Ahora entre líneas, buscando al último defensor en espera del último pase. Ahora retrasado, en ayuda de los tres centrocampistas azulgranas y como un elemento más en la distribución del balón. Ahora en banda, en la izquierda, en la derecha. Ahora asistente, ahora goleador…, y al final malabarista. Madre mía si entre el último intento de jugada del argentino. Debió ser el recuerdo de su gol estratosférico de hace cinco años, y la necesidad de superarlo. Messi, ese medio / delantero / extremo que requiere toda la atención de las líneas defensivas, y que condiciona cualquier estrategia de sus rivales. Messi, una leyenda de veinticuatro años a un paso de convertirse en el mayor goleador que una temporada ha dado. Müller está preparándose para bajar de ese trono.

Ahora quedan seis partidos, seis finales en las que sólo un resultado es posible. Ganar. No hay lugar para la especulación, no hay sitio para relajarse. Seis partidos a todo trapo, que en caso de conseguirse pondrán muy, muy cerca aquello que Guardiola, y la mayoría de aficionados culés,  hace más de un mes decíamos que era imposible. Pero jugando con doce es más fácil. Espero que nadie impugne por ese motivo los partidos de los blaugranas. Nos vamos a divertir!!!!
  
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jueves, 9 de febrero de 2012

Coleccionistas de sueños.

Existen personas  que coleccionan objetos, fotografías, estampillas, monedas, mariposas disecadas, cromos, sellos..Unos coleccionan por placer. Otros, por dinero. Son colecciones tangibles. Se guardan en un armario, se enseñan con orgullo. Crecen con el tiempo. Forman parte del individuo.

Pero a su vez, existen otros tipos de personas que poseen una afición muy particular: los coleccionistas de sueños. La vida siempre se nutre de sueños. De sueños inalcanzables en algunos casos, y en otros de más reales y posibles, aunque hay que decir que éstos son los menos. Existen sueños efímeros, que en el mismo momento que se cumplen desaparecen tal cual han venido. Existen sueños con grandes expectativas, sueños mundanos, sueños elementales. Y también existen las pesadillas, los sueños tormentosos, los sueños lúgubres.

Dentro de ese grupo de personas, se encontraba una afición, la culé, que día a día  anhelaba un sueño, que en otra época se consideraba inalcanzable e irrealizable. Sueños que hablaban de una supremacía brutal. Sueños que vislumbraban imágenes de Copas de Europa, de Ligas y Copas del Rey,  sueños que proyectaban los mejores goles y jugadas. Sueños que mostraban al equipo instalado en la cima del orbe futbolístico mundial. Sueños que anhelaban ver al equipo como un referente, ser la imagen que se asociará cuando la palabra fútbol entrará en escena. Sueños que veían a un equipo formado en su mayoría por jugadores de casa, por jugadores que marcaran la diferencia. Sueños que nos eliminaban todos los complejos de inferioridad de otras épocas, y que nos mostraban cualquier reto como posible.

Y ahora, parece que se ha generado un equipo, que no sólo ha dado vida a esos sueños, sino que ha superado todas las expectativas creadas. Una, dos, tres.., y así hasta doce son las finales, que de momento el equipo de los “locos bajitos”, ha disputado a lo largo de algo más de tres años. Trece títulos de dieciséis, en una consecución de victorias nunca imaginadas. Juego, goles, asistencias, paradas. Balones de Oro, Zamoras, Premios Laureus.

Y ayer, nuevamente, contra el Valencia, el Barça, del que se decía que llegaba roto, sin fuerzas, y al límite, nos regaló una nueva exhibición. Exhibición de Pinto, un portero suplente con garantías, que supo mantener la puerta a cero en los minutos iniciales de cada una de las partes. Aquellos minutos en que los azulgrana parece que calientan motores y engrasan sus piezas. Son los minutos de la zozobra, que una vez superados, muestran ya al equipo tal cual es. Un equipo que se hace con el balón y pone cerco a la portería contraría.

Exhibición de Messi, que después de intentarlo una y otra vez, se fue con las ganas de batir a Diego Alves. Un disparo desviado, un slalom vertiginoso, un defensa que se cruza en el último instante, un guante que aparece en el último segundo fueron sus múltiples intentos de buscar un gol que ayer le estaba negado. Un goleador que ayer chocó contra un muro. Un goleador que también es el mejor asistente del mundo. Sólo de esa forma es posible el pase que desde el centro del campo, intuyo el desmarque profundo de Cesc, para que el de Arenys pusiera la primera piedra para la disputa de la cuarta final de esta temporada.

Exhibición de Thiago, con una gran presencia en el centro del campo. De Xavi, que a mitad de temporada, y con una merma física considerable ha igualado ya el mejor de sus registros goleadores de una carrera casi mítica. Exhibición de Puyol, en el lateral, en el extremo, en la anticipación, en el corte. Exhibición de Piqué, jerárquico, elegante, diría que hasta sobrado.

Y exhibición de Guardiola, que sabiendo la peligrosidad de la banda izquierda de su oponente, decidió sacrificar una pieza de largo recorrido ofensivo, como Dani Alves, y colocar allí a su mejor defensa, desconectando así la principal baza ofensiva de su rival que tanto daño había hecho en partidos precedentes. Supo aprender de errores precedentes, y aunque los nombres de la alineación sugerían lo contrarío, huyo de la famosa defensa de tres, y dejo a Mascherano como segundo central, de forma, que éste, haciendo gala de la velocidad que le caracteriza llegará a tiempo a cubrir los espacios dejados por las aventuras de Piqué en el área contraria.

Ahora, sólo queda aparcar esta competición hasta Mayo, y esperar que tal como vaticino ayer Pep, se cumpla su profecía. Aquella que dijo a sus jugadores al mediodía, y que pronosticaba un nuevo triplete si se era capaz de superar esta eliminatoria. El primer paso está dado, y el siguiente sueño ya está generado.

Y es que sin un sueño, sin un anhelo, todo pierde sentido. Los sueños hay que alimentarlos un día tras otro. Para que nunca se acaben. Porqué el día que veamos que no queda ya nada por conseguir, será el momento en el que el tan temido “fin de ciclo” haga su aparición. Pero hasta entonces, y esperando que ese momento nunca aparezca, pienso que esta va a ser la mejor temporada nunca vivida por este equipo. Y si, puede que sea un sueño, pero en lo futbolístico, es el más bonito de los sueños que puedo alimentar. Y a la vez, son las peor de las pesadillas para nuestros rivales.

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