La maldición del nueve

Desde que Guardiola está en el banquillo cada uno de los portadores de este mítico número han abandonado el equipo. Será capaz Aléxis de romper con esta maldición?

Cesc Fábregas. Punto Final?

Después de tres años con noticias repetitivas sobre su contratación, parece que al final este año se dan las condiciones para su vuelta

La profecía de Van Gaal

Hace un tiempo, Van Gaal, hizo una profecía, queréis saber cual es?

Mourinho, una táctica diferente

Mourinho se caracteriza por explotar al máximo el entorno que rodea la disputa de un partdo.

Cruyff, dos inicios. Una historia.

La llegada de Cruyff al Barcelona supuso una revolución, tanto en su etapa como jugador, como en la de entrenador.

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jueves, 30 de agosto de 2012

El orgullo de perder.


De un tiempo a esta parte, llevo observando que se está siendo muy magnánimo en el trato de la derrota azulgrana. En ocasiones, lo puedo entender, e incluso lo encuentro justificado. Todavía recuerdo una eliminación de la Copa del Rey ante el Sevilla, con un partido para babear en el Sánchez Pizjuan, en el que Palop, creo que realizó el mejor partido nunca visto a un portero. Fue una derrota dulce y soportable. O la eliminación ante el Chelsea de la Champions pasada, que aunque lejos de hacerme sentir orgulloso, si que, a mi juicio, se debió a una especia de conjura astral que parecía tener escrito el nombre del equipo “blue” de antemano en el palmarés de la competición.

Somos los catalanes muy proclives a la celebración de la derrota. Si incluso nuestra fiesta nacional, El Día Once de Septiembre (Diada de l'Onze de Setembre, Diada Nacional de Catalunya, o simplemente Diada). conmemoramos la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas al mando del duque de Berwick durante la Guerra de Sucesión Española el 11 de septiembre de 1714, tras catorce meses de sitio.

Y ahora, en esas estamos, en definir la última pérdida cule, en forma de trofeo de SuperCopa, como una derrota con orgullo. La verdad, es que después del partido apagué el televisor. No me apetecía quedarme en el campo a ver como los blancos recogían el trofeo. No tenía ganas de escuchar los análisis post-partido y las diferentes opiniones. No necesitaba que nadie me explicara que había sucedido. Lo había visto yo mismo. Y había visto, que en una primera parte vergonzante, nuestro máximo rival nos pintó la cara. Así, tal cual, sin rodeos. Más intensidad, más fuelle, más ganas, más ansias. Atributos que nada tienen que ver con el acierto o la efectividad. Porqué si encima hubiera sido así, el varapalo que nos hubieran infringido hubiera sido de los que después sirven de excusa para editar un DVD conmemorativo.

Por eso, al día siguiente, cuando leí la prensa, los comentarios y los análisis del partido, ya más calmado, volví a indignarme, si cabe aún más que cuando estuve delante del televisor. Ante frases cómo “es la vez que más orgulloso me siento de este equipo” pronunciada por Tito Vilanova. O, “sólo llegaban mediante pelotazos” también pronunciada por el técnico blaugrana. O “nos han dicho en el vestuario que en la segunda parte hemos dado una lección de fútbol” dicha por Piqué. O “salimos fríos al partido y el Madrid lo aprovecho con balones largos” enunciada por Xavi. O “esfuerzo sin premio” o “El Madrid acabo pidiendo la hora”  fueron titulares de algunos de los diarios catalanes.

¿Orgulloso del equipo?... Pues no atisbo a saber muy bien la razón de este orgullo, si me refiero al partido de ayer.. ¿Orgulloso por salir al campo de forma tan relajada que permite al contrario, nuestro máximo rival, dolido y vilipendiado hasta la extenuación estos últimos años, la posibilidad de devolvernos todas las afrentas en un solo bofetón?  ¿Orgullos por no caer vilipendiados jugando con diez?. Habrá que recordar que la expulsión de Adriano fue justa, y que el diez de la formación azulgrana se debió una vez más a es a nula intensidad de nuestro medio campo en la presión, que facilitaba cualquier pase a los delanteros blancos. Menos mal que el brasileño optó por la expulsión, ya que de no ser así, y siendo CR7, el receptor del pase, el tercer gol estaba cantado, y entonces sí que la autopista hacia la masacre estaba servida. Fue la acción más inteligente de la defensa azulgrana en la primera parte.

¿Pelotazos?. Pues yo vi otro partido, eh?. Si que es cierto, que los dos goles fueron precisamente en jugadas así descritas, pero, el resto de los minutos de pelotazos nada. Hubo presión, fuerza, intensidad y juego directo. Hubo balones en profundidad entre líneas aprovechando espacios y autopistas infinitas hacia Valdés. Hubo estrategia en la búsqueda de faltas laterales, sabiendo la precariedad azulgrana en el juego aéreo. Hubo, en definitiva, aquello que definió Rosell en su día como baño.

¿Lección de fútbol?.. Hombre, sí. En la segunda parte se mejoró. Bastante. Lo cual no era muy complicado viendo el papelón de los primeros cuarenta y cinco minutos. Sólo hacía falta salir algo más ordenaditos y con ganas de jugar el partido. Parafraseando a Xavi, sólo se necesitaba salir un poco más caliente al campo. Pero lección de fútbol no se puede catalogar una parte en la que el contrario dispuso de hasta cuatro claras ocasiones de gol, y en una de ellas Kedhira, que no se caracteriza precisamente por su endiablada rapidez y regate, fue capaz de plantarse ante Valdés después de deshacerse de seis, si seis, rivales azulgrana.

¿Fríos al campo? Pues si un clásico, en el que te juegas un título, sí, un título, te deja frío, es que algo empieza a fallar por dentro. Porqué esa sensación de frialdad fue la que provocó que la hinchada culé se pusiera a cien, y con un calentón que a mi todavía me dura.

Ahora podría decir que estamos a principio de temporada, que es una derrota para aprender, que nos servirá de lección, que es intrascendente y no nos afectará… Podría repetir todos los tópicos que también ayer leía en boca de los integrantes del equipo. Pero no puedo evitar sentirme rabioso, pensando, en que lo más destacado del partido de ayer fue que mi equipo se quedó en el campo esperando a la entrega del trofeo a los merengues. Acto muy deportivo, sí, pero es que yo la imagen que quería ver era a mi equipo recogiendo el trofeo en ese mismo feudo merengue. En ese caso si que me hubiera sentido orgulloso.


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miércoles, 29 de agosto de 2012

Una oportunidad perdida


Minuto 92 de la SuperCopa. Messi en funciones de media punta habilita a Montoya, que lanzado en carrera, tiene una autopista hacia la portería de Casillas. Treinta metros por delante. La ocasión de sentenciar. En casa, todos en pie, delante del televisor. Mi hija Marta chillando y en lo alto del sofá… Veinte metros, solo.. Diez metros… solo. Casillas cubre su palo y espera en tensión. Un disparo seco y raso al otro palo, un disparo raso y seco al otro palo…  Esa era la opción.

Y Montoya, debutante en estas lides corre, y encara la portería. Va a chutar.., quedan cinco metros… y… levanta la cabeza y…., mira si tiene compañía en su avance… Ahí me senté mientras mis hijos seguían berreando. Supe que no iba a ser gol. El disparo era su última opción. Pedía ayuda desesperadamente con esa mirada… Cinco metros, cuatro….. y sin convicción y de una manera tímida, telegrafía el tiro por el que suspiraba Casillas. No se había creído el de Viladecans, que después de lo sucedido en el encuentro, él, la última opción de Vilanova en la defensa, tuviera la oportunidad de sellar el primer título de la temporada. Y así, desde la posición de lateral derecho se finalizó un partido, marcado en sus inicios, por la baja del titular del puesto, y por la nula convicción que mostró el conjunto azulgrana en sus posibilidades, en unos primeros cuarenta y cinco minutos para olvidar.

Unos primera parte en la que los catalanes salieron al campo dando una imagen irreconocible. No sé si fue la baja de Alves y los movimientos de funciones en los laterales, no sé si fue la perenne condición de este equipo de dejar pasar oportunidades de hacer verdadero daño a su rival, que llegaba herido y con noticias de tambores de guerra en su vestuario. Lo que si sé, es que lo blancos perdieron la opción de poder humillar a un equipo ante el que se han tenido que arrodillar muchas veces estos últimos años y temporadas.

Sin tensión, sin convicción. Con unos jugadores muy separados entre ellos, con una línea de presión totalmente inexistente, y con un sinfín de fallos individuales impropios en un equipo de este nivel, el equipo merengue tenía suficiente con buscar un balón largo en busca del espacio que quedaba entre los defensa y Valdés. Y ahí, en carrera, unos parecían un ciclón, y otros daban la sensación que habían salido con un peso extra en su equipación. Pepe se convirtió en rey y asistente, y Higuaín y Cristiano en ejecutores. Menos mal, que el último jugador azulgrana se mostró lúcido y fresco de reflejos, y evitó aquello con lo que sueña la parroquia merengue desde hace ya cuatro años. Una, dos, tres…., hasta siete ocasiones tuvieron los delanteros blancos para batir al de Hospitalet, y entre la falta de puntería de unos, y el acierto de otros, el dos se hizo inamovible en el marcador.

El juego seguía su curso. Cada lucha individual se perdía, cada rebote tenía un destinatario blanco que recogía el balón perdido. Cada salto era una batalla con resultado predecible a favor de los de casa. Cada sprint una carrera perdida ya en la salida. Daban ganas de pulsar el “off” del televisor y quedar inmune de la debacle que se preveía….

Pero de la misma forma que las fieras lanzan un último zarpazo y ataque cuando se ven acorraladas, el Barça, en la figura del único jugador que por ahora se ve capacitado para ver puerta, tuvo su única opción y la aprovecho. Y de que manera!!!. Y con una mínima distancia, y a un solo gol del título los jugadores se retiraron al vestuario ante mi incredulidad. ¿Cómo puede ser que sigamos vivos?

Y con la reanudación, pareció que cada uno regreso al césped, recuperando el papel que les ha tocado jugar durante el último lustro. Unos, los locales, olvidaron o perdieron sus fuerzas en el tránsito de esos quince minutos. Y otros, los visitantes, se despojaron de esa imagen timorata, y recuperaron su principal arma, en forma de dominio y posesión. Cada jugada se convertía en una sucesión de pases, en un baile de movimientos, en un tuya-mía que identifica a este equipo. La imagen ya era la habitual con todos los integrantes del partido en el campo merengue.

Y los locales, en una apuesta arriesgada, lo basaron todo a su temido contragolpe. Un riesgo enorme, un riesgo calculado. Unos tocaban.., y hasta llegaban. Parecía que cada diez minutos iban a tener su oportunidad. Una vez Pedro, impagable en el esfuerzo, otra Jordi Alba, al que habrá que sosegar un poco en sus proyecciones al ataque.., nuevamente Pedro.. Pero esta visto, que de momento, sólo el diez azulgrana parece tocada por la clarividencia de ver los huecos entre el portero y los tres palos que protege.

Y así, entre pitos del público no se sabe muy bien si al pausado juego catalán, o a la arriesgada y conservadora táctica local, el minuto cuarenta y cinco se aproximaba. Tres minutos de descuento….. Y Messi… habilita a Motoya… y…. el Madrid levanta su ansiado título rompiendo la hegemonía azulgrana del último trienio en la competición.

Y después del subidón blanco, la espera azulgrana y los perceptivos parabienes recibidos, estoy casi seguro, que ambos equipos, llegaron al vestuario, y en su interior, todos, vencedores y vencidos, debían tener en su cabeza un pensamiento único. “Vaya oportunidad que hemos perdido”.


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jueves, 23 de agosto de 2012

El Bernabéu dictará sentencia.


En el primer clásico de la temporada, el técnico blanco, autobautizado “el único” no hace muchas semanas, parece que ha recuperado y copiado la vetusta  táctica del autobús inventada por Maguregui. Así, en una primera parte anodina por parte de los jugadores blancos, el único recurso ha sido encerrarse en su campo a la espera de un voraz contragolpe ,que aprovechando el adelanto progresivo de la última línea azulgrana les permitiera aproximarse al área de un casi inédito Valdés en los primeros cuarenta y cinco minutos.

Unos minutos en los que el Barça se ha presentado tal cual es. Juego de toque y posición para intentar sortear la infinidad de obstáculos hacia la portería de Casillas. Casi nada nuevo con respecto a estos años precedentes. Aunque es cierto, que si que se han observado algunos tics diferentes que parecen intuir alguna nueva consigna desde el banquillo.

Por un lado la posición de Xavi, más adelanta de lo que es habitual, y en muchas ocasiones ofreciéndose como el verdadero punta del equipo. Se entiende que con el egarense dentro del área se intenta aprovechar su clarividencia en el pase allí donde nadie es capaz de ejecutarlo. Por otro lado, se ha observado una mayor tendencia a intentar lanzar disparos desde fuera del área. No se si es casualidad o si es una consigna clara. Es interesante esta nueva forma de intentar acabar las jugadas de ataque, con un recurso que genera dudas a los defensas haciéndoles salir del área a tapar los posibles disparos de los delanteros rivales. Así, de esa forma se generan huecos a la espalda que pueden ser aprovechados para crear pases en profundidad. Por último, la presión. Una presión que es un sello de identidad de este equipo, pero que parece que se ha recuperado con mayor virulencia e incluso se han ganado metros en la primera línea que la ejecuta.

Con este esquema han discurrido los primeros cuarenta y cinco minutos de partido. Un Barça preciso y al toque, y un Madrid cómodo instalado en sus posiciones defensivas.

En la reanudación los locales han salido con lentitud, y en sólo diez minutos y de la única forma que podía llegar, Cristiano Ronaldo, que parece abonado a su cita con el gol contra los catalanes, y a la salida de un córner ha inaugurado el marcador en el único disparo a puerta de su equipo hasta entonces. Ha parecido activar ese gol a los azulgrana, que en menos de un minuto ha igualado el choque con un renacido Pedro en tareas goleadoras este inicio de temporada. Con la llegada de los goles el partido ha entrado en otra dimensión y se ha desordenado.

Han sido estos unos minutos de dominio blanco, que parecía ver los espacios que dejaba la defensa local. Pero cuando mejor estaban jugando los visitantes, los azulgrana han conseguido hilvanar jugadas de ataque con más facilidad que en la primera parte. Y ha sido en una de esas combinaciones cuando un claro penalti sobre Iniesta  ha permitido a Messi volver a batir a Casillas, en una cita habitual del argentino con la red blanca. El Barça había conseguido rehacerse.

Y con el fuelle de la remontada, y bajo la batuta de un inconmensurable Busquets, los locales parecían querer sentenciar al eliminatoria. Y con un Madrid tocado, Iniesta y Xavi se han encontrado en ataque y han puesto el tercer gol en el marcador. Y con un cuarto de hora por delante parecía que los azulgrana marchaban hacía una nueva gesta en el Camp Nou.

Pero ha llegado el fatídico minuto cuarenta de la segunda parte, y aquí los nombres de Casillas y Valdés han marcado el partido y la eliminatoria. Uno en positivo, evitando la sentencia del título con un paradón a bocajarro a los pies de Messi. El rival en negativo, cuando en un incompresible y repetitivo fallo en su juego de pies, ha intentado driblar a Di Maria en el área y ante la presión de éste ha perdido el esférico dejando en bandeja la resurrección blanca. Y así, un encuentro que parecía decidido se ha tornado incierto.

Y así, con mínima y tensa victoria azulgrana, con los jugadores exhaustos y las ideas agotadas se ha llegado al final de este primer clásico de la temporada. El Bernabéu dictará sentencia.




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jueves, 6 de octubre de 2011

El ojo en el dedo.

Ayer se conoció la sanción impuesta a los dos máximos protagonistas del episodio más famoso de la última Supercopa de España. Y si ya es triste, que después de ciento ochenta minutos, donde en plena pretemporada, se pudieron observar dos clásicos de máximo nivel, el hecho más recordado sea el incidente entre los banquillos, mucho más lo es como al final ha quedado éste resuelto.

Para mi, todo lo sucedido desde el momento en el que Marcelo agredió de forma contundente a Cesc, víctima de la impotencia generada por el último gol de Messi que decidía el primer título del año, escapa a mi comprensión, y a los mínimos dictámenes del sentido común, muchas veces considerado, el menos común de los sentidos, como es en el actual caso.

Ya es extraño, que una sanción se conozca después de cuarenta y nueve días de haberse producido, como si, en el mundo del fútbol los expedientes sancionadores, se acumularan de igual forma que en los juzgados civiles o penales. Y más extraño lo es en una época en la que éste era el único partido que juzgar. Además, no lo olvidemos, este tipo de acciones están tipificadas en el reglamento, y cada una de ellas viene ya marcada con su sanción correspondiente. Por  ello, no entiendo tanta demora, cuando además, la parte más importante del expediente sancionador, que es, para mi, catalogar la gravedad de los hechos, ya fue realizada.

Y así, si tras la disputa de la final, y tras la posterior reunión del Comité de Competición (extraña denominación para un órgano que dispone de un solo miembro), se dio una valoración de los hechos, en las que se calificaba la acción de Mourinho contra el segundo entrenador azulgrana, Tito Vilanova, como grave, y se valoró, a su vez, que la reacción posterior del segundo de Guardiola sería considerada leve, la decisión de postergar la decisión casi tres meses entra o bien en el terreno de lo absurdo, o de la incompetencia y diligencia para desarrollar una tarea.

Y es que, como ya digo, una vez establecida la gravedad de los hechos, existen ya criterios para determinar el número de encuentros con los que han de ser castigados ambos protagonistas. Y el código “penal” deportivo, en este caso afirma, que una sanción catalogada como grave, lleva impuesta una sanción deportiva que abarca entre los cuatro y doce partidos fuera de los terrenos de juego,  y otra económica que 3.000,01 a 60.100 euros. Y al mismo tiempo, ese mismo código explica que una infracción leve esta tipificada entre uno y dos partidos de sanción, acompañada de un desembolso económico entre los 150 y 3000 euros.

Por tanto, una vez realizada la tarea más compleja, el juez único, sólo debería haberse tomado su tiempo para dilucidar que tipo de castigo imponía dentro de la horca que marcaba la legislación según la tipificación que el mismo dio  

Según lo expuesto, la sanción mínima impuesta al entrenador portugués, debería haber estado en los cuatro partidos, y los 3000,01 euros de multa y la mínima para el azulgrana, habría sido de un partido y 150 euros de correspondiente sanción económica.

Pero un hecho tan fácil de entender y valorar, incluso para un neófito, resulta que la poseedor del cargo se le hace difícil de sopesar, y sorprende a todos, imponiendo una sanción que se aparta mucho de su valoración, y castigando al entrenador merengue con dos partidos más 600 euros de multa, y al culé con uno más sus correspondientes 600 euros.

Con esta sanción se da a entender que lo que en su día fue catalogado como grave,  cuarenta y nueve días después ya no lo es tanto, y no sólo eso, sino que cambia su categorización, pasando a considerarse leve (“no hubo intención de herir ni hacer daño”), y equiparando su tipología a la posterior reacción del catalán, al que no sólo no se le ha impuesto la sanción mínima (150 euros), sino ha visto igualada su reacción a la de su agresor. Además, se da la circunstancia, que al reducir la tipología de la sanción, ésta, no se ha de cumplir en Liga, como si hubiera ocurrido en el caso de que se hubiera respetado el término “grave” impuesto en primera instancia, y queda por tanto restringido su cumplimiento, al ámbito de la competición en la que se produjo, la Supercopa, con lo que se puede dar el caso, de que ambos entrenadores, en el caso de que no la vuelvan a disputar (todos sabemos que el derecho a disputar esta competición se gana con un título), quedarán sencillamente “sin sanción”.

Por lo tanto, una vez expuestos los hechos, son varias las deducciones a las que un observador neutro puede llegar:

  • Una sanción pierde su gravedad con el paso del tiempo.
  • La reacción ante una agresión, es decir, lo que vulgarmente se llama “defenderse”, se valora de la misma forma que la agresión en sí.
  • Una agresión en la Supercopa tipificada como leve, me deja exento de cumplir dicha sanción. Ya saben que hacer aquellos equipos que no son asiduos a esta competición en el caso de que la disputen. Pueden, sin temor a recibir castigo incumplir el reglamento.
  •  Al juez único de Competición no le hace daño que le metan el dedo en el ojo.
Cómo decimos por aquí….que hi farem!!!!

Espero vuestras opiniones al respecto sobre este tema, que a mi me ha dejado altamente sorprendido.

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viernes, 26 de agosto de 2011

Un equipo de leyenda

Acaba de finalizar la Supercopa de Europa, y el FC. Barcelona ha conquistado su segundo título de la temporada, y el duodécimo del ciclo iniciado por Guardiola, hace apenas tres años. Doce títulos, que convierten a este equipo ya en leyenda blaugrana, erigiendo al de Santpedor como el entrenador más laurado de la historia del club, al superar con el de hoy a otro mito del banquillo azulgrana, y predecesor del actual momento que a los culés nos está tocando vivir, Johan Cruyff.
Ha sido este el partido de los records. Xavi, con su décimo octavo título como jugador ha superado a Guillermo Amor, como el jugador con más Copas levantadas de nuestra historia. El equipo, que hasta hoy, empataba con el Real Madrid, en títulos oficiales conquistados, y ahora, con setenta y cuatro títulos en su palmarés, también se pone en primera fila en esta clasificación. Y también con este triunfo se supera al AC Milán, como la entidad con más títulos europeos conseguidos (15). En definitiva, es este un equipo, que está acostumbrando a la afición azulgrana, a la conquista de victorias y trofeos con una asiduidad, que aquellos, que como yo, están en la década cuarentona, no podían ni imaginar. Y sinceramente, pienso, que al contrario que algún otro avispado periodista, francés para más señas, este ciclo no sólo no está a punto de acabar, sinó que a poco que la suerte siga sonriendo al equipo, éste puede llegar a todavía cotas mayores, que recorte aún más las diferencias con nuestro eterno rival, en lo que se refiere a la consecución de grandes títulos (Liga y Champions).
Es este un equipo, al que no se le atisban todavía signos de cansancio, no se denotan en los jugadores señales de autocomplacencia, no parece todavía que el conformismo se haya instalado en ellos. Y con estas ganas, estas ansías por seguir en la cima, y esta profesionalidad que transmiten, creo que están todavía dispuestos a ofrecernos unas cuantas alegrías más en estos próximos años. Y es que la conservación de la base del equipo, con Xavi. Iniesta, Vadés y Pujol, como máximos representantes de los valores de cantera, la implicación de los recien llegados en estos últimos años, Villa, Aléxis y Cesc, la integración de los foráneos Abidal, Mascherano, Keyta, Alvés y Adriano, la ilusión de los canteranos más nóveles como Pedro, Busquets, y ahora Thiago, y el liderazgo de la máxima estrella de todos los tiempos representada en Messi, hacen de este grupo de jugadores un EQUIPO en mayúsculas, que aúna a un sinfín de gestos individuales en un partido, un concepto de juego de conjunto que hacen muy difícil su derrota. Aunado todo ello, a la dirección de Pep Guardiola, como amplio conocedor de la casa, y sabedor del significado que cualquier triunfo azulgrana representa para su afición. Por todas estas razones, no sé, si los próximos tres años se repetirán los mismos números, pero si que aseguran al menos la disputa de todos ellos.
Y eso que hoy, no hemos visto al mejor Barça posible. Limitado en el toque, por el estado del terreno de juego por un lado, y por la disposición defensiva de Guardiola, con el triángulo formado por Mascherano, Abidal y Keyta por otro, no ha empezado el partido con la fluidez que define el juego de los catalanes. Ha sido la primera media hora del partido algo insulsa, con algún que otro arreón del Oporto, en forma de falta o chute lejano, y un querer y no poder de los jugadores azulgrana, que no han puesto a prueba a Helton, para mi, en teoría el punto más endeble de los portugueses. Así estaba el partido, atrancado, soso, sin ningún lucimiento personal, cuando la defensa portuguesa, ante la presión habitual de la delantera azulgrana, ha perdido un balón en su salida, dejando a Messi en un uno contra uno ante su portero. Y ahí, el argentino no falla, Finta, portero al suelo y gol a puerta vacía. Y parecía entonces, con lo visto hasta ese momento que el partido no se podía escapar.
Y así ha sido. La segunda parte, apenas ha  ofrecido destellos de los portugueses. Es más, ha habido momentos, en los que parecía que el Barcelona generaba todas las acciones que se producían en el campo, Y tanto en un área, la de ataque, con alguna combinación típica en su juego a la que le ha faltado un último pase, como en la otra, en defensa, con fallos incompresibles que han dado a los portugueses la oportunidad de acariciar el empate. Los sustos de Mascherano en un mal entendimiento con Valdés, y la confianza de Abidal en la salida desde atrás, perdiendo un balón en el área, cometiendo a mi entender penalti en la disputa por su recuperación, han sido las únicas ocasiones en las que los lusos han tenido opciones.
El resto del partido, la pelota era azulgrana. Pero era un control sin peligro, al tran-tran, sin profundidad, como esperando a que el tiempo pasará, y  que el desgaste físico que provoca la búsqueda continua del balón por todo el campo, hiciera que el Oporto se derritiera. Daba la impresión que un simple acelerón del juego, que unos diez minutos de intensidad finiquitarían el partido. Y así estaba el partido cuando han salido al campo Aléxis y Cesc, las dos novedades de la temporada. Y con ellos, el "hambre" en el campo ha aumentado, y el ritmo del juego se ha acelerado. Y tal como se preveía, los portugueses no han aguantado el arreón final, y ha sido el de Arenys, el que, con un gol típico suyo, apareciendo desde la segunda línea ha fusilado la portería contraria, poniendo la llave al título y asegurando su consecución. De allí al final, un par de tarascadas de impotencia, y un jugadón que merecía que Iniesta finalizará en gol, han dado por finalizado el choque.
Y ahora..., ahora empieza lo bueno. La Liga, la Champions, y la lucha por seguir sumando y hacer de estos jugadores mitos que ocuparan páginas de oro de nuestra historia
Si quieres darme tu opinión de esta final, no dudes hacerlo. Y además, si te ha gustado el artículo, puede que también te interese alguno de los siguientes:

lunes, 22 de agosto de 2011

El arte de pedir perdón

Hace ya unos días que la primera competición del año puso fecha de caducidad, y como la segunda y más trascendente, se resiste a comenzar, esperando la finalización de una huelga, que al aficionado de a pié nos cuesta entender, seguimos hablando sin parar del “dedazo” que Mourinho, le propinó al segundo entrenador del F.C. Barcelona, Tito – que no Pito – Vilanova.

Y día tras día, las cadenas repiten el gesto del entrenador madridista, la reacción del segundo azulgrana (ahora ya en el orden correcto), se detallan imágenes de cada uno de los momentos de la tángana,  se buscan gestos previos que puedan justificar lo sucedido, se argumenta sobre las consecuencias que ese gesto puede suponer para el futuro de la selección española, se presiona al juez único de la competición para que imponga una ejemplar sanción,  y por último, se busca al protagonista principal de la escena, buscando en él un atisbo de arrepentimiento, y la pronunciación de una única palabra: PERDÓN.

La disculpa, el perdón, se trata de una de las habilidades sociales más complejas que debe aprender el ser humano: requiere manejar una serie de conductas de “orden superior”, como la capacidad de empatizar,  la humildad, el arrepentimiento, y en ocasiones la compensación por el daño producido.  No es fácil este gesto, ya que supone en la persona que lo practica valor para asumir la responsabilidad de sus actos. “Es de sabios pedir perdón”,  cita el refrán popular. Efectivamente, pero hacerlo implica primero tener que reconocer nuestra vulnerabilidad y exponernos a la posibilidad del rechazo de los demás. Identificar cuando es necesario ceder es una habilidad importante para el crecimiento personal.

Repasando estos días las diferentes declaraciones del círculo personal de Mourinho, y en vistas de la personalidad del portugués, en los que la egolatría y narcisismo, parecen ser los rasgos predominantes, no parece que este hecho se vaya a producir. Leíamos ayer en prensa, un comunicado de su portavoz en el que destacaban frases como, “José no pide perdón. Tiene muy claro que está defendiendo al Real Madrid. No le importa nada lo que diga la prensa, le importa lo que piense el madridismo” o “Mourinho trabaja para el club más grande España y a la vez más odiado por sus rivales. Y lo va a defender a muerte”.

Destacan en estas dos frases un denominador común, y es el de la defensa. Y a la defensa de unos ideales, en este caso el madridismo, parece que se han lanzado Mourinho y su corte, sin poner ningún reparo en los medios utilizados para ello. Ya sé que esto es un juego, cuyo máximo objetivo es el divertir, pero me parece oportuno recordar, que llena está la historia (y no muy lejana), de luctuosos hechos que se realizaron en defensa de unos ideales, y que en ocasiones, llevaron al Mundo al borde de la desesperación y el sin sentido. Y parece que hacía allí nos quiere llevar este entrenador, y ya desde el pasado noviembre, en el que su orgullo quedó fuertemente maltratado, ha ido este personaje aumentado su grado de belicismo ante su oponente, hasta llegar al “esperpento” del pasado miércoles.

Y todo esto, además, con el agravante y apoyo de cierto sector de la prensa, al que desde aquí, cuesta entender. Pasando por TVE, con la manipulación de las imágenes (y su posterior disculpa a la intempestiva hora de las 4 de la mañana), pasando por tertulianos de programas nocturnos, que defienden la acción con justificaciones tan baldías y falta de pruebas, como son poner en boca de Guardiola frases sólo presentes en la imaginación de algunos (“sois una banda”), o el análisis minucioso de cualquier gesto por parte de los jugadores que se dio durante el partido. O incluso desaprobando de forma vehemente la posterior reacción de Vilanova, poniéndola al mismo nivel que el de la agresión recibida. Y todo ello con el objetivo de repartir culpas entre las partes, y así difuminar las  responsabilidades de una acción.

Acción, que vista desde fuera, y de la manera más objetiva posible (difícil, eh?), para mi sólo tiene un culpable, Y ese es Mourinho. Tanto cuesta admitir un error?. Dejémonos de “excusas” y admitamos todos, que ese hecho fue el más grave producido entre dos banquillos en la reciente historia del fútbol. Sólo a partir del reconocimiento de esa acción como punible, el mismo protagonista podrá darse cuenta de su error, y actuar de forma acorde a lo que se espera de una persona inteligente y sensata.

Y es que además, dado ese paso, traspasaría el nivel de responsabilidad hacía su oponente, haciendo que los azulgrana (equipo y afición), tuvieran que posicionarse y aceptar las disculpas. Y es que ya se sabe, que el saber perdonar, es a veces también verbo de difícil conjugación, y que como decía Clint Eastwood en su westerns más reconocido, para muchos esa acción quedaría “SIN PERDÓN”.

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viernes, 19 de agosto de 2011

La fuerza de un sentimiento.

Me van a permitir mis paisanos y rivales del R.C.D. Espanyol, que me apropie de su principal slogan, que lucen con orgullo en el cuello de su camiseta (la força d’un sentiment).

Desconozco el origen del slogan del club, pero creó intuirlo. Lo fácil en Barcelona, es ser del Barça. Es el equipo con un mejor palmarés, el que llena las portadas de todos los diarios, el que abre las noticias de todos los informativos, y en definitiva, el que marca la referencia en cuanto a la asociación de la ciudad y el equipo que la representa. Así, por tanto, los seguidores espanyolistas, muestran como su principal arma de pertenencia a su equipo, el simple hecho de serlo, desmarcándose así de la corriente general de opinión de la mayoría de sus conciudadanos.

Y con orgullo lucen esos colores, con orgullo, ante la superioridad del rival, nos hacen ver, que han dejado el camino fácil, que han cambiado la posibilidad de celebrar muchas victorias y títulos, por el sentimiento de seguir a un equipo más modesto, que si bien, les da pocas alegrías a nivel de títulos, les satisface, por el simple hecho de pertenecer a él.

Ser seguidor de un equipo, identificarse con unos colores, es como una especie de marca que nos define y nos diferencia del resto. Desde el principio de la existencia del ser humano, éste se caracteriza, principalmente por su sociabilidad, y siente la necesidad de sentirse parte de algo, de sentir que pertenece , que contribuye, y que forma parte de él. Y una vez se genera este sentimiento de pertenencia, se hace perenne, indisoluble, y se intenta perpetuar. Y así, familias enteras, se sientan ante el televisor, o se desplazan a los terrenos de juego, sintiendo el orgullo de pertenencia a ese equipo que los identifica.

Y en esa identificación radica la fuerza de una afición. Todos a una defienden una ideología, una forma de ser y de actuar, un comportamiento que la hace única. Y así, cada una de ellas adapta un rol en el que todos sus integrantes se sienten cómodos. Y de esa forma, van naciendo los lemas que nos definen. “El més que un club” del barcelonismo, la referida “força d’un sentiment” del espanyolista.”, la característica de utilizar exclusivamente jugadores vascos hace único al Atlhetic de Bilbao y “el señorío” del Real Madrid son ejemplos muy representativos de lo expuesto.

Y ante las adversidades, ante las complicaciones, ante las épocas de la historia que no nos son propicias, ese lema nos mantiene unidos, y posibilita que no haya una desmembramiento de la masa social a la que pertenecemos. Y es que ese es el máximo peligro al que se enfrenta una afición, la división. Recuerdo, aquí en Barcelona, la etapa post-cruyffista, cuando, después de ocho años con Johan Cruyff como ocupante del banquillo azulgrana, fue cesado como entrenador, después de unas temporadas parcas en resultados, sobre todo si se comparaban con su primera etapa de entrenador. En ese momento, se produjo una división en la afición culé, entre aquellos que se posicionaban a su favor, “cruyffistas”, y aquellos que lo hacían a favor de Josep Lluis Nuñez, entonces presidente, y máximo responsable de su cese, “nuñistas”. Y con ese desmembramiento entro el club en una oscura fase, en la que poco a poco las gradas fueron perdiendo color y asistencia, y progresivamente el equipo perdía fuerza en la competición, encadenando cinco años consecutivos sin títulos con el que aumentar el palmarés. Y fue ese un proceso lento, que  fue minando el equipo hasta llegar a unos límites casi esperpénticos con la presidencia de Joan Gaspart.
 
Ahora, observo, desde una posición privilegiada, como nuestros máximos rivales pueden estar empezando un proceso parecido. Y éste, al contrario que sucedió aquí, en el que dos personas definían las diferentes posiciones, allí, todo se centra en un único personaje. Mourinho. Y así, progresivamente, se están formado dos grupos dentro de la afición madridista. Los “mourinhistas” y los “anti-mourinhistas”.

Abogan los primeros, abducidos en mi opinión, por el gran poder de convocatoria de su entrenador, que él y sólo él, va a ser capaz de recuperar la hegemonía perdida. Qué él y sólo él conoce las armas y estrategias necesarias para derrotar al máximo rival. Qué él y sólo él está capacitado para representar al club merengue. Y así, en poco más de un año, y con el apoyo de la gran masa social madridista y su institución, ha conseguido identificarse como el máximo ícono de este equipo.

Pero poco a poco, y viendo que los métodos del luso, se apartan del principal rasgo de unión de la afición merengue, identificada desde su creación por el señorío, van surgiendo grupos de oposición, que se oponen a estar representados por él, entendiendo que éste nada tiene que ver con aquello que les hizo ser partícipes de este equipo.

Y, ante esta situación, y si los resultados no acompañan, como aquí sucedió, podríamos estar en el inicio de una época de disputas que en nada beneficiaran a la entidad blanca, llevándola por derroteros opuestos, a los que en un principio deseaba conseguir con su contratación. Y es que la ruptura de la fuerza de un sentimiento que hasta ahora ha unido a la afición merengue es ahora el principal problema con el que se está enfrentando la institución. Veremos su evolución.



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jueves, 18 de agosto de 2011

Después del partido de ayer....

Después de ver el partido de ayer, escuchar íntegramente las ruedas de prensa, y repasar las diferentes crónicas y comentarios de los diferentes especialistas deportivos, me pregunté si sólo los aficionados de a pie vemos el fútbol de una manera realmente objetiva.

Y es que a raíz del primer partido de esta Supercopa, y vistas las aportaciones dejadas en este blog por aficionados de diferentes signo (culés y madridistas), y contrastadas éstas con las diferentes corrientes de opiniones de las cadenas afines a cada uno de los equipos, veo que hay más sentido común y coherencia en muchos de los comentarios que aquí se pueden leer que en muchas de las opiniones allí vertidas.

Y digo esto, porqué ayer, como consecuencia de la disparatada escena final, que más tarde pasaré a comentar, todos los medios afines al Real Madrid, se lanzaron a valorar “futbolísticamente” a su entrenador, ante la imposibilidad de hacer otro tipo de análisis que sabían perdido de antemano.

Y en ese análisis futbolístico, se hablaba de Mourinho, como un gran entrenador, como un gran estratega,  y como un vencedor moral de esta eliminatoria. Se valoraba positivamente que hubiera tenido al Barça contra las cuerdas, y que, a punto estuvo de conseguir “el más importante trofeo del verano y el más pequeño de la temporada”

Pues bien, no sé si sólo lo apreció yo, no sé si me ciega el sentimiento hacia unos colores, no sé si mi visión queda distorsionada por la antipatía que me genera el personaje, pero creo que, este torneo a parte de ganarlo el Barça, lo ha perdido en primera instancia Mourinho. Y me explico.

Ha planteado el entrenador luso esta eliminatoria teniendo en cuenta el mayor potencial físico de su equipo en la preparación. Y es que en su planificación, y aunque ahora abogue por lo contrario, tenía marcado en mayúscula la consecución de este título. Eso es mérito suyo, claro esta, ya que nadie ha obligado al Barça a prepararse de la forma que lo ha hecho. A partir de ese mayor potencial físico, ha basado su apuesta táctica sobre el campo, con la disposición de una fuerte presión en la zona defensiva azulgrana, intentando ahogar allí su juego, e imposibilitando que este llegará a sus centrocampistas.

Este planteamiento, es utilizado por una gran parte de los entrenadores que se enfrentan a los blaugrana, con diferentes resultados según el caso. Sin ir más lejos, el año pasado el Valencia puso en jaque al equipo, y a punto estuvo de dar un serio disgusto en las primeras jornadas de Liga con idéntico sistema de juego. Por lo tanto, como estratega, no aporta el luso ninguna novedad, y es la calidad de los jugadores, y su motivación por llevarla a cabo la que posibilita que ésta tenga más efecto que si es practicada por un equipo menor. Hay que recordar que los jugadores blancos están entre los mejores del mundo, y así tanto ofensiva como defensivamente aportan mucho más que otro cualquier jugador al que se le den las mismas consignas.

Así lo hicieron el domingo, y así lo realizaron ayer. El resultado fue óptimo, ya que pusieron en jaque a la defensa azulgrana, que no sabía como sacar el balón de su área y que sufría por llevarlos hasta la zona central del campo de forma controlada. Pero una vez allí, una vez superada la zona de presión, los blaugrana ya jugaban más cómodos. No presenta el Madrid un buen juego de posición en estático, y la circulación del esférico en su campo era mucho más fluida que en la salida desde Valdés. Y ahí la defensa blanca naufragó, corriendo como posesos detrás de su par, olvidando que el fútbol es más que eso, y generando espacios a su espalda que el Barça supo aprovechar. Qué solución táctica aportó el entrenador madrileño a ese aspecto del juego?. Ninguna.

Otro de los aspectos que se destaca de Mourinho es su capacidad de motivación al equipo. Pues sinceramente, creo que aquí también ha salido perdedor. Y me vuelvo a explicar.

Como digo, ayer en la primera parte, el Madrid jugó bien, muy bien, y puso en muchas dificultades a Valdés. Pero el fútbol y las genialidades de Iniesta y Messi, hicieron que los catalanes se retirarán con un momentáneo dos a uno a los vestuarios. Todos esperábamos ver una reanudación parecida, y pensábamos que nos iba tocar sufrir un agobio mayor, al ser los cuarenta y cinco últimos minutos de torneo. No sé que les dijo el luso a sus jugadores en el vestuario, no sé que variantes tácticas introdujo. Sólo sé, que en aras de una motivación y excitación mal entendida, los blancos, jugaron otro partido. Más precipitados, más agresivos, con un trato del balón más contundente. Y el resultado, y repasemos el partido, fue un inédito Valdés (sólo puesto en peligro a balón parado), al que no se le cuenta ninguna intervención en todo el tiempo restante del juego. Eso es motivar a un equipo?.. eso es ser un buen motivador?.. Yo creo que no, eso es llevarlo a un estado, y parafrasearé el título de una película de Almodovar, “al borde de un ataque de nervios”. Y así no se juega bien al fútbol. Este es un deporte de estrategia, en el que la inteligencia cuenta, y tal como me decían a mi ante la disputa de un partido decisivo, hay que jugarlo “con la cabeza fría y el corazón caliente”.

Y por último, ha perdido Mourinho también la batalla de la imagen. Su escenificación final, tanto a ras de césped como en rueda de prensa, no tiene disculpa alguna. Es algo impropio, ya no sólo de un entrenador de fútbol, sino de cualquier persona con unos mínimos modales y sentido de la educación. Y ahí, no sólo pierde él, sinó que arrastra a la institución que ahora representa, y a sus jugadores. Y es que, como viene siendo habitual en su carrera como técnico, nuevamente nos vamos a pasar una o dos semanas (lastima de huelga), hablando y escribiendo sobre este personaje, en lugar de hacerlo de aquello de lo que hoy me hubiera gustado escribir. De Messi (vaya dos golazos), de Valdés (qué paradón a chute de Cristiano), de Mascherano (jugó por él y por Piqué), de Iniesta (vaya capacidad de desborde), de Benzemá (este año se saldrá), de CR7 (100 goles en 113 partidos), de Di María (un partido muy bueno el suyo), de Casillas (salvo a su equipo en la segunda parte), y de todos aquellos que hacen de este deporte un espectáculo de masas para el divertimento, y no un escenario donde hacer prevalecer la egolatría y frustraciones de un individuo, que están llevando a estos partidos a unos límites de agresividad jamás vistos, y que desembocarán, tal como dijo Guardiola en rueda de prensa en algún tipo de desgracia personal  Y sino al tiempo.

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domingo, 14 de agosto de 2011

Un empate con sabor a victoria.

Ha finalizado el partido de ida de la esperada Supercopa, y la mejor noticia que se puede dar es que el Barça no sólo ha salido vivo del Bernabéu, sino que continua invicto con Guardiola como propietario del banquillo azulgrana al haber saldado el encuentro con el resultado de empate a dos.
Y eso que los antecedentes del partido no pintaban excesivamente bien para los azulgranas. Y es que durante toda la semana se venía repitiendo en prensa, televisión, e incluso fue reconocido por el técnico catalán en rueda de prensa, que el equipo no llegaba del todo rodado al partido, y que debería ser la actitud y saber hacer de los jugadores lo que posibilitará un resultado positivo.
Y con esas expectativas nos plantamos a observar el primer partido de la temporada. Y sólo empezar, primera sorpresa, al menos para mi en las alineaciones de ambos equipos. Por una parte el Madrid, después de reforzarse este verano con el objetivo de derrocar la supremacía blaugrana presentaba el mismo equipo titular que aquel lejano 25 de Noviembre, en el que no hace falta recordar cual fue el resultado final. Por parte del F.C. Barcelona, se presentaba un combinado con todos los jugadores que venían de disputar la Copa América (Alves, Adriano, Mascherano, Messi y Aléxis Sánchez), y que por tanto, no habían realizado casi pretemporada.
Y el partido en sus primeros veinticinco minutos parecía que confirmaba lo que de él se esperaba. Un Real Madrid apretando arriba, asfixiando a la defensa inédita del Barça,  formada por el sorprendente cuarteto Alves, Mascherano, Abidal y Adriano. Se ha podido constatar que este cuarteto no tiene como principal virtud el trato del balón, y en muchas ocasiones la circulación del mismo  se les hacía imposible, haciendo del “balonazo” un recurso  en demasía utilizado, y extraño de ver en esta etapa de Guardiola como entrenador.  El resultado, balón arriba, peédidas rápidas y nulo control de juego. Así llegó el primer gol blanco, sobre el primer cuarto de hora del encuentro, que hacía temer los peores augurios. Creo que en este gol Abidal equivoca la acción, al perseguir a Bezemá en su desmarque. Un pasito hacía delante hubiera dejado en fuera de juego al francés y anulado así la jugada.
Siguió el Madrid apretando, pero sin saber muy bien porqué empezó a variar su táctica. En mi opinión abusó de los balones largos, buscando la velocidad de sus puntas, favoreciendo así la mejor virtud de los hoy defensores azulgrana, que en carreras largas ganaban a sus pares.
El Barça, después del gol, seguía sin encontrar su juego. De hecho, éste era irreconocible. Keyta y Thiago no se podían hacer con el control de la línea media, y el balón pasaba poco o nada por los pies de Iniesta. Así, las cosas, la participación de los delanteros azulgrana también se veía reducida a la nada, al no tener casi contacto con el balón.
Dentro de esta delantera, Pep nos guardaba también una sorpresa en forma de debut de la única novedad del mercado estival de fichajes. Aléxis Sánchez empezaba la temporada de titular. Se podría catalogar el primer partido como correcto.. Hay que reconocerle una gran capacidad de sacrificio, no escatimando esfuerzos en la presión, y valentía en el regate, encarando a su lateral cuando la ocasión lo requería. Creo que se le ha notado poco adaptado en el juego de posición, algo lógico por otra parte al llevar muy pocas sesiones de entreno.
Y así estaba el partido, balón arriba del Madrid, presión a la defensa azulgrana, cuando Messi deja un balón a Villa al borde del área, y éste ante la sorpresa de todos suelta un disparo que se cuela por la escuadra de un impotente Casillas. Y casi sin tiempo para reaccionar, el mismo Messi, agarra un balón al borde del área blanca, y ante un resbalón de Pepe, se planta sólo delante del meta merengue al que bate por bajo. Con este uno a dos, se llega al final de la primera parte, ante la incredulidad de todos.  Los blancos, que habían llevado el peso del partido, y los azulgrana, que con dos chutes a puerta habían tenido un cien por cien de efectividad.
Y comienza la segunda parte con el mismo ritmo intenso por parte de los locales. Xavi y Piqué calentaban en banda, esperando su salida, con el objetivo de devolver al equipo una imagen más reconocible. No ha dado tiempo a Xavi de cogerle el gusto al partido, cuando su homónimo vasco Xabi Alonso batía a Valdés.
Parecía que el partido se nos podía escapar. Al Real Madrid se le veía más entero, más fuerte y con mucho más vigor en su juego. El Barça apenas ha podido acercarse a Casillas (creo que todo lo que ha tocado ha sido la recogida de los dos balones de su red). Pero poco a poco, y con la entrada de Piqué, el equipo ha cogido el balón, lo ha podido bajar al césped,  y se ha quitado un poco la presión a la que de nuevo se veía sometido. Un par de avisos de Benzemá, al que he visto muy bien, y dos buenas intervenciones de Valdés, nuevamente sublime, han dejado el final del partido en tablas.
Ha tenido como no, el partido su dosis de polémica, con dos penaltys no pitados, uno en cada área, y con un nuevo encontronazo entre Pepe y Alves, que ha recordado la famosa entrada del pasado mes de Mayo. Sinceramente, y puedo que los madridistas no estén de acuerdo con mi opinión, veo a Pepe, un jugador sobreexcitado, y que a poco que el partido se calienta tiene acciones que hacen peligrar la integridad de sus oponentes, y a su propio equipo, que juega con la espada de Damocles de su expulsión. Espero no equivocarme, pero auguró alguna tangana, en alguna de las repeticiones que este clásico nos deparará este año.
Y ahora a esperar al miércoles. Y esperemos que ya entonces el Barça presente un equipo más reconocible, con Piqué y, sobre todo Xavi en el campo. El equipo seguro que lo nota y el ritmo cardiaco de los culés también.
Por cierto Mourinho no ha salido en rueda de prensa. Por qué?
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