La maldición del nueve

Desde que Guardiola está en el banquillo cada uno de los portadores de este mítico número han abandonado el equipo. Será capaz Aléxis de romper con esta maldición?

Cesc Fábregas. Punto Final?

Después de tres años con noticias repetitivas sobre su contratación, parece que al final este año se dan las condiciones para su vuelta

La profecía de Van Gaal

Hace un tiempo, Van Gaal, hizo una profecía, queréis saber cual es?

Mourinho, una táctica diferente

Mourinho se caracteriza por explotar al máximo el entorno que rodea la disputa de un partdo.

Cruyff, dos inicios. Una historia.

La llegada de Cruyff al Barcelona supuso una revolución, tanto en su etapa como jugador, como en la de entrenador.

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lunes, 11 de febrero de 2013

La primera vez


Hay momentos de nuestra existencia que guardamos de forma permanente en nuestra memoria. Son aquellas ocasiones únicas, en las que emocionados por la novedad, o marcados para siempre por su trascendencia, significan un antes y un después en nuestro periplo vital. Así, no es de extrañar que siempre tengamos presente aquel primer beso que dimos, o nos dieron de forma fugaz, o recordemos la primera de aquellas novias de verano en unas vacaciones ya muy lejanas. O nuestro primer día de colegio, o nuestro primer trabajo, o si sois aficionados al fútbol, el primer día que visitasteis el estadio de vuestro equipo favorito.

Yo todavía recuerdo con nitidez mi primera visita al Camp Nou. Fue en 1977 y en un equipo comandado por Johan Cruyff, mi padre me hizo debutar en la grada ante el Racing de Santander. Recuerdo mi llegada al estadio. El olor a césped, a cigarros recién encendidos. Todavía estoy viendo a los jugadores calentar, y como disfruté de cada uno de los minutos del partido. Mi padre a la derecha, y el Sr. Guillem, mi vecino de arriba a la izquierda, hicieron de perfectos cicerones, y me ponían al día de todo lo que allí sucedía

Fue mi mejor regalo de cumpleaños. Llegué con casi dos horas de antelación a las butacas que teníamos reservadas. Poder ver de cerca de aquellos jugadores, que por aquel entonces veía muy de tanto en tanto por televisión era los máximo. Los años setenta no eran los actuales, y no podíamos ver a nuestro equipo partido a partido. Sólo algún que otra tarde de sábado, y los resúmenes de los lunes en el mítico Estudio Estadio nos permitían seguir la actualidad de nuestros ídolos. El mío era Neeskens, luchador, indómito, potente. Aunque también Migueli, el incombustible “Tarzán” estaba dentro de mis preferidos. No he sido yo nunca un jugador muy técnico, y por eso supongo que hacía míos aquellos jugadores que hacían de la fuerza y el poderío físico su máximo valor.

Pues bien, hoy, ya muy entrado en siglo XXI, seguro que muchos niños, ayer en el Camp Nou, tuvieron una experiencia muy similar a la mía. Un Camp Nou mucho más grande que el que yo vi. Un Camp Nou lleno a rebosar y con unos jugadores que están casi rozando la perfección de este deporte cada fin de semana. Seguro que muchos de los niños, recordaran dentro de muchos años esa primera visita. Y así, recordaran a Iniesta, que desde su zona natural del centro del campo, ofreció un recital de controles, pases, regates, conducciones y asistencias, en un repertorio de jugadas difíciles de superar.

También recordaran a Puyol, feroz, melena al viento, y marcando una línea que hace de él una copia mejorada de aquel “Tarzán” que yo disfruté en mi niñez. Recordaran su primer gol en el Estadi, marcado por un chileno, Aléxis, el cual, seguro que les han explicado, no debe estar pasando por sus mejores momentos. Y recordarán como no a Messi, el mejor jugador de todos los tiempos, que actuando como imán, atrae a tantos defensores hacía sí, que genera miles de huecos y pasillos por los cuales pueden penetrar sus compañeros. Recordaran media docena de goles, cientos de paredes, y la constatación de estar viendo una de las mejores formas de presentar este deporte.

En un horario curioso ayer cientos de padres madres, abuelos y abuelas dieron la alternativa a hijos y nietos, haciéndoles partícipes de esa fiesta que cada fin de semana los culés podemos disfrutar. Una fiesta que está llevando al equipo a la conquista de un nuevo título de Liga, en el que apenas quedan ya nueve estaciones para su celebración.

Seguro que dentro de unos años, esos niños de hoy, adultos de mañana,  seguirán teniendo en su memoria un recuerdo fresco de muchas de las acciones ayer vistas. Frescas como las mías, en las que aún me parece estar viendo a Asensi rematar a bocajarro un centro de Cruyff desde la banda. Porqué si un resultado tengo claro y recuerdo con nitidez fue aquel que se produjo un ya lejano nueve de octubre de mil novecientos setenta y siete. Tres cero ganó mi equipo. Y con ese trío de goles regresé a mi casa sabiendo que el fútbol formaría una parte importante de mis experiencias. Seguro que ayer, muchos de los presentes tuvieron esa misma sensación.




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lunes, 21 de enero de 2013

El entorno


Son varias las aportaciones lingüísticas de Johan Cruyff, las cuales, aún sin ser aceptadas por la Real Academia Española de la Lengua (RAE), siguen frescas en la memoria del aficionadazo culé. Quien no recuerda todavía términos como "peloto", "gallina de piel" o “un palomo no hace verano”.

Sin embargo, fue otra la palabra, esta ya sí incluida en el diccionario, la que alcanzó mayor repercusión, y por la cual es tanto a o más recordado que por el enorme legado futbolístico que dejó al Barça. Nació en Praga, el día 1 de abril de 1992, y en la posterior rueda de prensa al partido, el genio holandés dictaminó cual cirujano, las razones de las causas de una derrota inesperada, y ante la sorpresa de todos, no culpo a los jugadores empleados, ni al nivel o la motivación del rival, ni a su propia táctica. No, nada de eso influyo, el dictamen fue otro, y este decía que el partido lo había perdido “el entorno”.

Hoy, con más de dos décadas transcurridas nos encontramos diseccionando las razones del primer descalabro culé en la Liga. Ha tenido que pasar toda una primera vuelta para narrar una derrota, y poder explicar sus causas. Nada preocupante, si se tiene en cuenta que todavía el colchón con nuestros más próximos perseguidores nos tiene permitido echar una cabezadita reponiendo fuerzas ante batallas más trascendentes. Pero como toda derrota escuece, más después de un período en el que el equipo se mostraba casi invencible.

Después de la última exhibición en Málaga, mensajes y más mensajes externos al equipo hablaban de equipo mayúsculo. Nos regodeábamos en lo buenos que somos. Nos jactábamos de tener a los mejores, y de alcanzar tal nivel que apenas nadie osaba a poner en duda el paseo triunfal, que de aquí al mes de mayo se iba a dar el equipo en la Liga.

Llegaron las portadas de France Football en la que nos hemos recreado con los parabienes a cada uno de los principales integrantes de esta plantilla de ensueño. Llegaron las portadas incendiarias de los principales medios barceloneses que, haciendo sangre entre la idílica situación culé, y la casi ruinosa estampa blanca, se cebaban en un equipo, del que si algo hemos aprendido los de mi generación, es que nunca se puede dar por muerto.

Llegaron a su vez posts, artículos de opinión, y demás mensajes digitales destinados a la masacre de Mourinho y sus secuaces. Es curiosos analizar, cómo de un tiempo a esta parte cualquier análisis que se hace desde una óptica azulgrana tiene el éxito asegurado con sólo nombrar al técnico portugués y hacer menosprecio de su labor. Es terreno abonado para alcanzar el top-ten en la red, juntar párrafos y líneas hablando de nuestro máximo rival de forma despectiva. Es estrategia de marketing con éxito asegurado mezclar insultos y menoscabo hacia la plantilla merengue. No vale sólo ya con la loa de los nuestros. No estamos ya a gusto únicamente observando las continuas delicatessen que partido a partido nos ofrece nuestra plantilla. Parece que la digestión no es completa, si no añadimos al menú unas gotas de picante que pongan patas arriba todo aquello que tiene que ver con la blanca institución.

Llegó también el mensaje de Valdés, el cual, según mi opinión, aunque respetable y lícito se ha hecho de la peor forma posible. Llegó a su vez, la reacción posterior, en forma de aclaraciones. Llegaron los análisis de cada uno de los porteros que ahora despuntan en Europa.

Y después de todos esos mensajes, llegó el fútbol, el de verdad. El que se juega en el césped. Y llegó el Málaga, y con una imagen sobria puso en jaque la primera de las competiciones en las que el Barça se juega seguir vivo este mes de enero. Y volvió la Liga, y entre mensajes de optimismo, rotaciones, porteros volubles y sensación de dominio absoluto, los donostiarras nos hicieron ver, que el fútbol no entiende de nada más que de aciertos y errores. Y de estos últimos. los azulgrana han cometido bastantes esta semana.

Los ha cometido el equipo, que ha encajado cinco goles en dos partidos, en unas estadísticas impropias de un grande. Los ha cometido Valdés, que a partir de ahora hará de cada partido un plebiscito generándose una presión añadida, a la que ya de por si sufre el habitante de la portería culé. Los ha cometido la prensa y el mundo digital, que apenas ha prestado atención a lo que ahora tocaba, y se ha perdido en batallas y palos sin sentido. Y los hemos cometido los aficionados, los cuales, viéndonos tan y tan arriba, estamos vendiendo ya los títulos mucho antes de que éstos se disputen.

Porque, por extraño que parezca, dentro y fuera del club, todo es entorno. Y el entorno juega, y esta semana lo ha hecho en nuestra contra.
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martes, 27 de noviembre de 2012

Neymar SÍ / Neymar NO


Hoy ha hablado Johan Cruyff, y cómo suele ser habitual en cada una de sus apariciones no ha dejado a nadie indiferente. Cruyff, que parece vivir a contracorriente, que dice más de lo que expresa,  presenta, en la mayoría de sus apariciones, un discurso muy particular, que va más allá de su peculiar forma de entender las principales reglas de la buena gramática. Cuando Johan dice una frase simple está expresando algo muy complejo.

El holandés, se ve legitimado para opinar de la actualidad blaugrana, porqué se sabe el inicio y autor de lo que hoy nos deleita. Se sabe el primer “mago” que a partir de una filosofía muy particular, reinventó este deporte, pasando de lo físico a lo táctico, de lo estático a lo flexible, de la complejidad a la simplicidad. Cruyff es simple, y basa toda su experiencia en un único elemento del juego. El balón.

Según esta particular visión del fútbol, para Cruyff el jugador nunca será la estrella de este juego, sino que éste estará supeditado al balón. Todo lo argumenta desde la simplicidad de los detalles con una agudeza mental que da relevancia a una frase que escuché una y mil veces en mi juventud… “Chico.., el juego es un deporte para listos”

Y a partir de esa agudeza, parece diáfano su planteamiento, según el cual la figura del brasileño Neymar no es necesaria en el Barça actual. Neymar es delantero, el Barça genera y bate récords goleadores a estas alturas de la temporada, por lo tanto, la necesidad de un delantero es nula. Simple y llano. Y a partir de aquí el debate se genera y los postulados a favor y en contra de tal afirmación aparecen por doquier.

¿En que favorecería la llegada de Neymar al juego del Barcelona?

  • Por su juventud aseguraría un relevo de la figura de Messi. Con cinco años menos que el argentino podría ocupar su rol cuando éste vea humanizado su rendimiento actual.
  • Garantiza gol con mucha más consistencia que algunos de los delanteros actuales en nómina.
  • Garantiza regate y superioridad casi infinita en el uno contra uno. Esta es una de las artes casi olvidadas en el actual Barça, a la que sólo Messi e Iniesta acuden, y que a su vez, se muestra como el arma más eficaz ante los cerrojazos semanales que se encuentra el equipo.
  • Garantiza proyección internacional, al ser el ícono de la selección brasileña, con todo lo que ello genera a nivel de patrocinio y derechos de imagen.
  • Es sinónimo de espectáculo y “jogo bonito”. Es raro no ver en la delantera azulgrana un brasileño.

Por el contrario, ¿qué penaliza la llegada de Neymar?

  • Podría romper la armonía actual del vestuario. Armonía que habla de sumisión al juego de Messi, el cual se siente el mejor y el foco de todo el juego. ¿Habría suficiente balón para los dos? ¿La lucha de egos, que finiquitó la era galáctica de nuestro máximo rival, viviría un nuevo capítulo ahora en el Barça?
  • Crearía superavit de delanteros y obligaría a la venta de algunos de los actuales integrantes de esta línea. Villa, por su veteranía y amortización podría ser el sacrificado. Aléxis, por su escaso rendimiento y adaptación debería buscar salida con la pérdida económica, una más, generada por un fichaje infructuoso.
  • La perla de la cantera azulgrana, Deulofeu posee unas características sino idénticas, si muy parecidas al jugador brasileño. Regate, descaro, rapidez y gol sintetizan sus cualidades básicas. ¿La llegada del brasileño frenaría su progresión?
  • El estilo azulgrana necesita de aprendizaje. Es difícil llegar y triunfar. Es complicado memorizar tantos automatismos. El juego preciosista del jugador del Santos podría verse perjudicado, y podría mermar su rendimiento. ¿Tendría la paciencia de esperar en banda la llegada del balón? ¿Podría aguantar minutos de aislamiento sin participar en el juego?
  • La inversión en su fichaje haría inviable acometer otras operaciones tal vez más necesarias, cómo podrían ser las de un central de garantías, que visto los continuos problemas físicos en defensa parece más que necesario. ¿Hummels, por poner un ejemplo,  y Neymar están al alcance de la tesorería azulgrana?

Y tú… ¿Estás a favor o en contra? ¿Tiene o no tiene razón el profeta del gol?

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lunes, 25 de junio de 2012

A vueltas con la posesión.


“Si tú tienes el balón, el rival no lo tiene” Esta frase tan obvia es el paradigma principal que resume el fútbol según Cruyff. El holandés hizo de ella su lema y la llevó hasta sus últimas consecuencias. Tan simple como se ve a simple vista, va más allá de lo que parece. Lleno está el fútbol de frases tópicas que analizan en un solo predicado el fin de una táctica. “La mejor defensa es un buen ataque”, “Marcar un gol más que el contrario” son ejemplos de ellas. Con esta simple aseveración la filosofía de Cruyff dice que si un equipo tiene el balón, como sólo hay uno, no recibirás ocasiones ni goles en contra, ya que el contrario se encuentra sin posibilidades de ello. La mejor defensa es tener el balón, y el mejor ataque también. El balón es el centro de todo, y el que rige los movimientos del equipo.
 
Muchos son los técnicos que basan su concepción del partido en función del rival. Lo estudian, lo analizan hasta sus últimas consecuencias e intentan preveer cuales serán sus movimientos. En función de todos esos gráficos, informes, variables, y condicionantes elaboran una estrategia de juego. Con Cruyff, y sus posteriores herederos, todo parece mucho más simple. Yo tengo la pelota, la muevo, la vuelvo a mover y genero situaciones de superioridad en una zona del campo, que me permita así llegar en pases cortos y triangulaciones a la portería contraria. Toque, toque y toque hasta aburrir al rival.
 
Y para que este tipo de juego sea efectivo necesita un ingrediente fundamental. La velocidad en la circulación del balón. Piernas frescas y mente ágil son los fundamentos básicos en la ejecución de los pases. “Si tocas una vez, juegas muy bien. Si tocas dos, bien. Si tocas tres, mal” era otro de los axiomas que Johan incorporaba a su particular decálogo futbolístico. 
 
El dominio azulgrana en estos últimos cuatro años, ha hecho que muchos equipos hayan volcado sus miradas hacia ese tipo de juego, que encandilando a Europa ha generado escuela. Y así, las cuatro selecciones semifinalistas en esta edición de la Eurocopa se han postulado de forma clara a favor de esta táctica. Alemania, con una generación de jugadores técnicos y jóvenes demostró ante Grecia como romper una cerrada defensa. Italía, ante el arquetipo de juego totalmente inverso presentado por los ingleses, demostró que a pesar del empate si alguien estuvo cerca de la victoria fueron ellos. Portugal, es un híbrido que mezcla velocidad en la transición, con la ya histórica pausa del juego luso. Y España, que comandada por los centrocampistas azulgrana no sabe jugar de forma diferente a la que presenta.

Y es precisamente, esta última selección la que despierta más debates en cuanto a su forma de juego. Parece contradictorio que sea precisamente la selección  compuesta por mayor número de jugadores del F.C. Barcelona, a la que se le discuta esta manera de afrontar la competición. Epítetos como “aburrido”, “anodino”, “previsible” y “lento” se pueden leer estos días en muchos de los diarios de la prensa deportiva y en muchos de los debates que genera un evento de estas características.

Y es que muchos parecen haber olvidado otro de los principales paradigmas de este deporte “El fútbol es un juego al que se juega con el cerebro”. Y el cerebro dice que la mayoría de los integrantes del once español han llegado a esta competición con miles de minutos en sus piernas. Han llegado a junio habiendo disputado todos los títulos de la temporada y con una sobrecarga emocional y física importante. Han llegado al límite, y faltos de frescura, hacen del “saber hacer” y de la competitividad sus mejores argumentos. 
 
Del Bosque, consciente de ello, ha optado por tener el balón. Sin más. No aspira a un movimiento rápido del mismo. No pretende llegar de forma rápida al área contraria. No desea un ritmo vertiginoso. Posición y posesión se conjugan y en un campo de treinta metros de largo disputa su partido. Sin prisas, lento. Sabe que sus jugadores no están para grandes despliegues. Y se aferra a la inmensa táctica de éstos, con el objetivo de dejar pasar la mayoría de los minutos en una especie de descanso activo, que permita disputar veinte o treinta minutos de riesgo en los que espera decidir sus partidos. Y así, a minutos de alto ritmo, pocos, le suceden minutos de tedio y pausa, que además de aburrir al contrario, aburren al espectador.
 
Y en las ganas de menospreciar un modelo triunfador que identifica los éxitos de este equipo con la filosofía azulgrana, el debate se torna agrio en torno a este juego de posesión, que si que es cierto, no brilla como en el modelo original. Será curioso leer y escuchar las crónicas después del próximo partido, donde el clásico de la Liga BBVA se traslada a Kiev.


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lunes, 13 de febrero de 2012

De las Cruyffadas a las Guardioladas

El año pasado, con motivo del primer clásico de la temporada en el Camp Nou, el diario deportivo Marca, utilizó en sus páginas centrales un término para definir el rifi-rafe que Pep y Cristiano Ronaldo tuvieron en la banda en la disputa de un balón por un saque de banda. El diario madrileño definió esta acción como Guardiolada, y la aupó a uno de los momentos estelares del partido.

Los culés, sin embargo, haciendo caso omiso a esta definición, adoptaron el término, y lo convirtieron en sinónimo de otro utilizado años atrás: cruyffada. Y es que ambos términos, por definición, para los blaugrana, hacen referencia a aquellas decisiones tácticas incomprensibles, que hacen, que o bien, el once inicial esté compuestos por nombres del todo inesperados, o bien, que las posiciones que estos adoptan en el campo sean del todo antinatura. Ejemplos de una y otra, de cruyffada y guardiolada tenemos varios a lo largo de las largas trayectorias de ambos técnicos en el banquillo azulgrana. Desde los fichajes de Romerito, Escaich o Korneiev,  disposiciones tácticas del equipo del holandés cada vez que visitaba el Bernabéu, debuts de canteranos como el de Lucendo, e infinidad de sorpresas e innovaciones tácticas fue el legado de Johan Cruyff en sus ocho años como entrenador. Ocho años que debemos recordar fueron la primera de las etapas gloriosas de los culés de mi generación y el anticipo de la que ahora estamos viviendo.

Guardiola que mamó de las fuentes del holandés, se apuntó al carro de la innovación y la sorpresa y poco a poco con el paso de los años, y una vez asentado como el mejor técnico culé de la historia, ha ido dejando muestras de esta capacidad de sorprender. Capacidad que le ha llevado a tomar a veces decisiones discutidas y que le han puesto en el disparadero de la crítica. La posición de Puyol en Valencia, la utilización de canteranos en momentos de responsabilidad, las aventuras de Alves como extremo, o las de Busquets como central, los fichajes de Chigrinsky o Ibrahimovic, y la última alineación en el partido que casi ha dejado al equipo en esta Liga sin opciones, pueden ser ejemplos de decisiones que no obtuvieron el resultado deseado.

Es curioso, que sean, precisamente estos dos técnicos, Cruyff y Pep, los más laureados de la historia culé,  los que hayan visto bautizadas sus decisiones con un término propio, que en la mayoría de ellas se ha utilizado como críticas por su extravagancia y sin sentido. Es extraño, que no nos hayamos parada a reflexionar, sino es precisamente por esa valentía por llevar a cabo propuestas que otros ni siquiera pueden llegar a pensar, que ambos, Pep y Cruyff, hayan llevado al equipo a cotas que no admiten comparación con cualquiera de los técnicos que han ocupado el banquillo en la larga historia que nos representa.

Porqué por la misma regla de tres, nunca hubiéramos presenciado la defensa de tres que el técnico holandés importó de su Holanda natal. Nunca hubiéramos asistido al nacimiento de la figura del cuatro azulgrana, que asemejándose al papel del “quaterback” en el fútbol americano se convirtió en el jugador ancla a través del cual giraba todo el juego del equipo. O nunca, hubiéramos visto como nuestros porteros se convertían en los primeros defensas del equipo, y el primer constructor de las jugadas de ataque. Todo ello fueron aportaciones de Cruyff, todo ellos fueron cruyffadas que ningún otro técnico había tenido la osadía de utilizar, y ni siquiera plantear.

Y también por la misma regla de tres, y probablemente si Guardiola no hubiera llegado el banquillo blaugrana, nunca hubiéramos disfrutado de Messi como falso delantero centro, en una decisión que fue clave para el histórico dos a seis en el Bernabéu. Nunca hubiéramos visto como por ejemplo en esta temporada, ante el Villareal en casa, un equipo sin laterales jugó casi el mejor partido del año, haciendo uso de centrocampistas en esa posición. O nunca, por ejemplo hubiéramos asistido a la táctica del 3-7.0 del último Mundial de Clubs y que dejo boquiabierto al técnico brasieleño y casi sin capacidad de respuesta. Éstas, como las anteriores nombradas también son guardioladas, y con ellas, el equipo ha conseguido crecer. Lo ha hecho de forma  permanente con la utilización de Messi como falso nueve, que ha llevado a que el jugador se convierta en el mejor delantero de la historia del equipo, a punto de reventar todos los registros de sus antecesores. Y lo ha hecho de forma circunstancial sabiéndose adaptar a las dificultades que la competición le presenta en forma de lesiones o bajos estados de forma.

Innovar y crecer por lo tanto son dos términos parejos que no se pueden desasociar. En uno de sus artículos escritos en La Vanguardia, Jordi Canals hacía referencia a un libro de Amar Bhidé (Columbia University)  en el que hablaba del crecimiento económico y en el que defiende que la única salida a la crisis actual está en la capacidad de innovar. El autor americano argumenta que la mayoría de éxitos empresariales en Estados Unidos, han venido por la capacidad de las empresas de trasladar sus proyectos innovadores al mundo real, y hacer patente apuestas valientes que sólo estas empresas se han atrevido a llevar a cabo. Sólo así se entienden éxitos del calibre de empresas como Google, Amazon o Apple. Empresas que abandonando las líneas uniformes de sus competidores y han sabido crecer con sus particulares guardioladas o cruyffadas. Y es que como decía Steve Jobs: “La innovación es lo que distingue al líder de sus seguidores”. Probablemente en esa frase este la respuesta de los porqués al éxito y el carisma de los dos más grandes iconos del banquillo culé en más de cien años de historia.


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martes, 20 de diciembre de 2011

Fútbol 3.0

Evolucionar permanentemente es un objetivo primordial de los seres vivos. Se trata de un impulso inscrito en el genoma que determina avances y cada vez mayores grados de complejidad en los ámbitos biológicos y sociales. Los seres humanos poseen una necesidad imperiosa de evolucionar individualmente y como parte de una sociedad hacia logros propios y de la especie. Y así, todo aquello que lo rodea se ve implicado en esa necesidad de cambio, y con el tiempo, los avances en todos los ámbitos conocidos son constantes. Tecnología, ciencia, educación, …, y también cómo no, el fútbol.

Fútbol que en sus inicios , allá por los años 80 del siglo XIX, se implantó con un sistema de juego denominado “Piramidal”, que basaba la distribución de los jugadores de forma escalonada en el campo, y asemejándose a una pirámide, distribuía en un 2-3-5 a los integrantes del equipo. Era una formación que basaba su fuerza en la delantera, que formaban la base del equipo, el cual iba perdiendo fuerza hasta llegar al vértice de la pirámide que constituía el portero.  Este sistema de juego sobrevivió como formación dominante por casi 50 años y se podría catalogar como la primera versión consistente de un diseño táctico. El dispositivo era predominantemente ofensivo a la vez que desequilibrado. Con 5 atacantes por sólo dos defensas puros, y con posiciones estáticas, basaba en la conducción del balón y la fuerza física sus principales características. Y el predominio del ataque originaba resultados muy abultados en los que no era anómalo observar marcadores con tres, cuatro o cinco goles por equipo. Era el Fútbol 1.0.

Intentando contrarrestar esa sangría de goles, el fútbol busco otro camino, en el que ya no se buscaba únicamente perforar la portería contraría, si no que por el contrarío se intentaba proteger la propia de las acometidas del rival. Fueron llegando novedades y aportaciones con ese único objetivo de conseguir el cero como guarismo en contra. Así nació el sistema WM a principios de los años 30.  Este fue el primer sistema de juego considerado equilibrado con 5 defensas y 5 atacantes en donde se ponían en práctica otras formas de llegar a posición de gol y de construir jugadas. En este sistema predominaba la técnica y la inteligencia sobre la fuerza física. A partir de esta innovación, pequeñas e importantes variantes llenaron las pizarras de los entrenadores, para poco a poco ir dando paso al fútbol que nosotros hemos conocido. Surgió el cerrojo, el hombre libre, el catennacio, el 4-2-4, el 4-3-3, hasta desembocar en el llamado “Fútbol Total”, puesto en práctica por la naranja mecánica holandesa en el Mundial del 74. “Fútbol de pressing” es el nombre con el que Rinus Michel bautiza el estilo de juego que desarrollo mientras actuó como preparador del Ajax de Ámsterdam. Este tipo de fútbol marcó un antes y un después en lo concerniente a las tácticas conocidas hasta la fecha. Había nacido el Fútbol 2.0.

Poco a poco, y después de ese aire fresco proporcionado por la escuela holandesa, se intentó contrarrestar ese forma de juego limitando el número de delanteros, y nacieron tácticas que basándose en el “los equipos se arman desde atrás para adelante”, se dedicaron a eliminar delanteros y a poblar de integrantes las zonas defensivas y del centro del campo. Habían nacido el 4-2-2 y el 3-5-2 como variantes a ese nuevo concepto futbolístico.

Ahora, desde la llegada de la escuela holandesa al FC Barcelona de la mano de Johan Cruyff, que recuperando las enseñanzas de su técnico en aquel Mundial del 74 en el que Holanda deleitó al mundo, se están poniendo nuevos pilares para la creación de un nuevo concepto futbolística. Una nueva evolución táctica se está gestando en lo que para mi marca un nuevo paso en este deporte. El Fútbol 3.0 ha llegado.

Y cogiendo los conceptos básicos de su anterior versión, que recogía como fundamental que un equipo era la suma de sus individualidades actuando como una sola, primero Johan Cruyff recuperó la defenestrada defensa de 3, para así contrarrestar la falta de delanteros atacantes, consiguiendo superioridades en la zona defensiva, que posibilitaran construir el juego desde atrás, y salir jugando desde las posiciones más retrasadas. Un centrocampista creador, dos bregadotes, un artista en la media punta, dos extremos abiertos y un delantero centro puro constituían el primer paso de esa evolución.

Evolución en la que se gestó Guardiola, que en su etapa como entrenador azulgrana ha pulido hasta hacerla totalmente suya, construyendo un nuevo concepto futbolístico con el que pasará a la Historia. No hay defensas, no hay centrocampistas, no hay delanteros, incluso a veces, hasta diría que no hay portero. Once jugadores salen al campo con un único objetivo. Tener el balón, distribuirlo, pasarlo, y toque a toque, pase a pase, finta a finta, regate a regate, acercarse en bloque a la portería contraría.

Resulta curioso observar la disposición de los hombres de Pep en el terreno de juego. No hay posiciones fijas, no hay demarcaciones estáticas, todos se distribuyen en relación a la situación del balón en ese momento, y así, lo rodean en espacios tan cortos, que cualquier jugador que en ese momento este en su posesión tiene no menos de cuatro o cinco posibilidades para distribuirlo. Todo ello además, basado en una gran precisión técnica que posibilita que el esférico circule más rápido que cualquier contrario, se mueva a mayor velocidad que cualquier cerebro pueda procesar, y posibilita que éste llegué siempre a posiciones de ataque con ventaja. Ya sea en banda, ya sea por el centro, los azulgrana se plantan en oleadas ante las defensas contrarias, las cuales en muy pocas ocasiones pueden contrarrestar el flujo de juego que les ataca. Y así, un día con un defensa, otro con dos, un partido con tres centrocampistas, otro con cuatro. Un título con tres delanteros, otro con ninguno se ha construido una sistema táctico impredecible en el que manda el principal protagonista de este juego. El balón.


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martes, 4 de octubre de 2011

Gestión del cambio e innovación

El cambio, la innovación, la calidad, el conocimiento e incluso la creatividad no son conceptos  nuevos en el marco del desarrollo de cualquier organización. En el ámbito de la empresa, y por ende, en el de la sociedad y el deporte, se han desarrollado un sinfín de modelos teóricos destinados a hacer frente a una situación cada vez más compleja y diversa, con el objetivo de mejorar, en definitiva el funcionamiento de las organizaciones.

Cualquier organización,  basa su día a día, en la continua evolución, y en una profunda revisión de sus formas de hacer, que busca adaptarse a la condiciones sumamente cambiantes que le rodean..“Renovarse o morir”, es una manida frase que se utiliza en estos casos, y que pretende, de una forma simple, hacer ver que, aquello que en un momento funcionó, y dio la posibilidad de grandes triunfos, en otro, puede que no sea así, y nos lleve al fracaso.

Desde que Guardiola llegó al banquillo azulgrana, en el que implantó un nuevo modelo de organización futbolística, su esquema conceptual de esta deporte ha ido variando, y a cada temporada transcurrida, nos ha presentado novedades, destinadas a no crear un modelo de equipo estático, si no en continuo cambio y evolución.

Creo que esta característica del técnico azulgrana es la que le hace diferente a sus antecesores en el cargo. Si echamos la vista atrás, y nos quedamos en las épocas del afamado Dream Team y de Rickjaard, veremos que las causas del declive de estas dos concepciones futbolísticas tuvieron idéntica forma de perecer. Y es que aquello, que en su día fue novedad, y sorprendió a los rivales en un primer momento, no evolucionó lo suficiente, para que, una vez conocido, y contrarestado por éstos, saber adaptarse a las nuevas problemáticas planteadas. Y así el 3-4-3 de Cruyff fue perdiendo fuerza ante las tácticas defensivas rivales, y el acomodamiento y dejadez dejó a la brillante generación comandada por Ronaldinho con un palmarés menos brillante del que se preveía.

Y Pep, como integrante de aquellas dos formaciones míticas, observó de cerca el auge y declive de ambas. Supo captar la esencia de estas dos  concepciones de juego, y a partir de ellas creo la que ahora le identifica. Pero si observamos las evoluciones de este equipo, veremos que, lejos de quedarse enquistado en un modelo, se ha visto obligado a introducir paulatinamente nuevos conceptos organizacionales, lo que implica someterse a todo un conjunto de cambios, a fin de responder a las cada vez mayores exigencias que le presenten sus competidores.. Y así, aquel equipo que se nos presento ante todos, con un nuevo paradigma de juego, identificado por una agobiante presión en la zona defensiva del rival, y una constante búsqueda del balón y verticalidad, ha ido variando, hasta mostrarse tal cual es hoy.

Este concepto, que tratado de forma abstracta parece fácil de aplicar, no tiene los resultados deseados si no se cumplen antes una serie de condiciones.. Para la puesta en marcha e implementación de un proceso de cambio, es necesario cumplir un conjunto de requisitos generales, como por ejemplo, un estilo de dirección que fomente la comunicación y el diálogo y una cierta jerarquización de los diferentes niveles. En resumen, un cambio o transformación no puede ser impuesto desde arriba, sino que ha de ser comprendido y asumido por todas las personas involucradas. No debemos olvidar que un cambio o transformación siempre significa para los personas una amenaza de sus estatus actual o incluso de su medio de subsistencia. No olvidemos que una reestructuración puede significar la pérdida de un puesto que se tenía asegurado.

Y aquí Guardiola vuelve a marcar diferencias con sus antecesores. Cruyff, tenía un concepto de organización futbolística totalmente jerárquico, y en el que prevalecía su criterio por encima de todo y de todos. No digamos, ya Van Gaal, que protagonizó escenas delirantes en sus dos etapas como técnico azulgrana, y que mostró tintes dictatoriales en cada una de las decisiones que se tomaban en la gestión del equipo. Rickjaard, sin embargo, fue la cara contra opuesta al “furioso” holandés, y mostró un tono afable y complaciente, que permitió como vulgarmente se dice que los jugadores “se le subieran a la chepa”, haciéndose éstos dueños del vestuario, e invirtiendo así la pirámide de la jerarquía.

Pep, sin embargo, muestra unas dotes de comunicación excepcionales, y explica constantemente a sus jugadores que espera de ellos, que les pide. Se podrían enumerar múltiples detalles que así lo demuestran. Desde un Abidal, que pensó en dejar el equipo al primera temporada, al considerarse infravalorado y tratado con un juvenil ante las constantes explicaciones y correcciones del técnico., para pasar a según él mismo declaró, a disfurtar de los mejores años de su vida deportiva. Desde un Keyta, que en una final de Champions pudó exponer sus dificultades para jugar de lateral izquierdo, y ante su sugerencia fue substituido en el once inicial por Silvinho. Desde un Messi, que ha aprendido a ser uno más en el campo, y que abandonó su excesivo juego individual, para poner todo su talento al servicio de un colectivo. Desde un Mascherano, que viniendo de ser considerado el mejor medio centro del mundo, refuerza ahora la zaga azulgrana como central, y en muchas ocasiones como único integrante de esa zona. Y desde un Thiago, que previendo que su juego preciosista y de seda no encajaba con el tipo de juego que se practica, ha adaptado su forma de jugar, para así poder disponer de minutos de calidad esta temporada.

Y esta temporada, estamos viviendo, lo que para mi es el máximo exponente de este concepto, el cambio continuo. Cada partido de los azulgranas supone una sorpresa, cada partido de los de Pep nos presenta una nueva forma de afrontarlo, cada partido del Barça presenta formaciones y esquemas totalmente diferentes al anterior.

El objetivo, a mi entender, es el de condicionar a los técnicos contrarios, de forma que éstos se vean sorprendidos por la puesta en escena de los azulgrana. Ya han sido varios los entrenadores, Garrido, Manzano y Preciado, que han reconocido su sorpresa por la disposición táctica del equipo. Y a este nivel, en el que sólo los mejores llegan a ocupar los banquillos, y en los que los más dotados están sobre el campo, los minutos de sorpresa y reubicación en el campo, tienen su precio. Y si observamos, los escasos seis partidos disputados, en casi todos ellos, en esos minutos los culés han finiquitado sus partidos, o han dispuesto de ocasiones para ello. El fútbol, como deporte y juego, tiene un alto componente de azar, que puede condicionar algunas de las apuestas, y no siempre aquello que sobre la pizarra parece una solución fiable, se traslada de forma correcta al terreno de juego. Mestalla fue una prueba de un proceso erróneo de estrategia de juego, que hubo que rectificar sobre la marcha.

Nos vamos, creo yo, esta temporada a acostumbrar, a ver lo que hasta ahora se denominaban “guardioladas”, y es que el técnico azulgrana, viendo el potencial increíble de casi todos los miembros de su plantilla, ha optado esta año, por planificar cada partido de forma individual, apartándose de la línea que le ha caracterizado estos últimos tres años, en las que sólo trece o catorce jugadores se hacían acreedores de su confianza. Tiene Pep, en su cuarto ciclo, una idea, que se podría resumir en un slogan publicitario..”Un partido, una idea!”.

Veremos si los integrantes de la plantilla, hasta ahora acostumbrados a un status permanente en una temporada, son capaces de asumir este nuevo giro. Sólo la capacidad del staff técnico azulgrana, para hacerles ver la necesidad de esta nueva situación, como la aceptación de los jugadores como integrantes de un éxito colectivo y no individual, harán posible la aceptación de este nuevo cambio, que estoy convencido, nos va a llevar nuevamente a conseguir grandes éxitos esta temporada. Camino vamos de ello.

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lunes, 26 de septiembre de 2011

3-4-3. De Cruyff a Guardiola.

Llevamos ya cinco partidos disputados en esta temporada, y partido a partido, cada día parece más claro que, lo que en ocasiones era una solución puntual para solventar ciertas situaciones de emergencia, está tomando visos de continuidad. Y es que, en la obsesión de Guardiola, de hacer evolucionar constantemente al equipo, el dibujo táctico del famoso 3-4-3 ha sido puesto en escena de forma más habitual que el ya típico 4-3-3, que hasta ahora representaba la máxima seña de identidad de este equipo.
Es este, un dibujo táctico introducido en el Barcelona, por Johan Cruyff, que ya en su primera temporada, nos enseñó su apuesta futbolística, introduciendo una gran novedad en la concepción de un juego que en esos momentos se entendía únicamente con cuatro y hasta cinco defensas. Tuvo el holandés múltiples detractores en sus inicios, ya que, en sus primeras temporadas, el equipo sufrió más de lo habitual en defensa, y parecía que tan valiente apuesta iba a quedar en intento. Pero lo que en un principio parecía una extravagancia del ahora mítico ex-técnico azulgrana, trajo la primera época dorada vivida por mi generación, y paso a ser la firma del denominado Dream Team.
Dream Team, que en su época dorada fue conducido por un entonces joven Pep Guardiola, el cual ahora está adoptando idéntica solución táctica que su antecesor en el banquillo. Idéntica en cuanto a concepción, pero diferente en su ejecución. En los noventa, a parte de la línea defensiva de tres ,Johan introdujo a la vez, la novedad de la figura del cuatro, representada en su mejor versión por el actual ocupante del banquillo culé. Como cuatro, se conocía a aquel jugador que actuaba como un ancla en el centro del campo, y servía de apoyo a la línea de tres de su espalda, y a los interiores y media punta que dibujaban el rombo central. Ahora esta figura, y la de los extremos pegados a la cal, la otra seña de identidad de aquel equipo, no actúan de la misma forma, ni con una función tan definida como aquellos, sino que hacen de la movilidad y el cambio continuo la estrategia básica para desmontar la teórica organización defensiva del rival.
Empezó esta apuesta de Pep, como digo, como solución de emergencia. Y es que debido a las lesiones de Piqué y Puyol, y a la poca confianza que todavía se tiene en Fontás, el equipo se encontraba huérfano de jugadores en esa posición, contando únicamente con Mascherano y Abidal como integrantes de la plantilla que habían disputado encuentros en esa demarcación. Y así, ante la imposibilidad de contar con defensas puros, se rescató este sistema del baúl de los recuerdos de Guardiola, siendo necesario así, la utilización de un único integrante en el eje de la defensa.
Y lo que fue una necesidad, con el paso de los partidos, y cuando los lesionados parecen ya disponibles, la línea de tres sigue presente, y es ya utilizada en la mayoría de los encuentros disputados.  En el Estadi, la apuesta ha salido perfecta, y los números del equipo superan los inicios de temporada de las tres anteriores campañas con Pep de entrenador. El dilema, ha surgido en partidos disputados en campo ajeno, concretamente en Mestalla, que a tenor de como se desarrollaron los primeros cuarenta y cinco minutos pareció una apuesta  demasiado arriesgada. Y así, se sirvió el debate, ante la conveniencia de la utilización o no de un cuarto defensa.
Parece claro creer que en una línea defensiva de tres, las características principales de sus integrantes han de ser la anticipación y velocidad en el corte, y una correcta salida de balón para que éste llegue a la zona donde se gesta el verdadero juego azulgrana. Y ahí, en teoría, Piqué por un lado, falto de velocidad, y Puyol, por el otro, más limitado en la circulación de balón no parecen ser las mejores apuestas. Y es aquí donde Mascherano, reciclado centrocampista, y uno de los mejores mediocentros defensivos de la última década se ha hecho un sitio del que va a ser difícil desbancarle.
Aunque yo no tengo tan claro este axioma, en el que velocidad y precisión son las piezas claves, ya que volviendo a los noventa y centrando la visión en la figura principal del eje defensivo de esa época, nos encontramos con un jugador holandés que destacaba por un gran manejo del esférico, en corto y sobre todo en largo, pero que no se definía precisamente como velocista. Y es que Koeman, recuerda en parte al actual Piqué, siendo este último mucho más rápido que su antecesor. La velocidad de los laterales de entonces, Ferrer por la derecha, y Segi/JuanCarlos por la izquierda compensaban esta carencia del legendario jugador holandés. Ahora son Alves y Abidal los titulares de esas demarcaciones, y en nada tienen que envidiar a los pequeños laterales de antaño. Por tanto, Piqué puede ser un jugador muy válido también en este esquema, garantizando además calidad en el juego aéreo,  poniendo solución así a uno de los males endémicos de este equipo, en el que la corpulencia no es la característica física más buscada.
Sin embargo, no veo a Puyol como un jugador fiable en este dibujo táctico, ya que éste sufre bastante en la conservación del balón, y duda en muchas ocasiones del pase vertical, utilizando en demasía el horizontal hacía los laterales, ralentizando así el juego de los azulgrana, y haciéndolo más previsible y fácil de defender. No quiero decir con esto que el bravo jugador al que tanto debemos no tenga sitio en este equipo, pero creo, que con este sistema su posición idonea es el lateral, donde su velocidad y capacidad de presión aportan contundencia a su parcela.
Por tanto, y viendo la evolución actual del equipo intuyo que en muchos de los partidos jugados en casa, Pep nos ofrecerá esta revisión del recordado Dream Team, dejando su exitosa línea de cuatro, para aquellos partidos de máxima dificultad en las que la solvencia de Piqué y Puyol  garantice más seguridad atrás. Ojala esta nueva versión nos lleven a igualar a ese mítico equipo y la cuarta Liga consecutiva sea recordada como la de la implantación de esta valiente apuesta.
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lunes, 27 de junio de 2011

Messi. Camino del número uno.


Messi nuevamenta ocupa todas las portadas, y es que su aportación en este Mundialito, donde nuevamente ha sido declarado como mejor jugador ha sido sublime. Cada día parece que se supera, cada día quiere más. Si tenemos en cuenta que ya "ha igualado a un tio que tiene una estatua", sólo nos queda esperar sentados a contemplar como se coloca en la cima del ranking azulgrana de goleadores. Y estamos hablando de un jugador que hace poco más de cinco meses  celebró su vigésimo cuarto aniversario. Lo hace instalado en la cima del fútbol actual, ya que con tan temprana edad atesora un palmarés que casi nadie con sus años ha conseguido. Dieciiocho títulos colectivos adornan sus vitrinas (tres Copas de Europa, cinco Ligas, dos Mundiales de Clubs, cuatro Super Copas de España, una Copa del Rey, una Super Copa de Europa, 1 oro olímpico en Pekín-2008 y un Mundial Sub-20), que corona además con dos balones de Oro y una bota de Oro Europea. Amén del tercer balón de Oro que ya tiene encargado para el próximo mes de enero.

Con estas cifras estamos ante el jugador más joven de la historia en alcanzar semejantes registros. Si nos fijamos en los que hasta ahora han sido considerados los más grandes, veremos que sus números no admiten discusión. El madridista Di Stefano, a esta edad apenas había conseguido tres títulos: dos con River Plate (Primera División) y uno con Millonarios (Campeonato Colombiano). Su posterior traspaso al Real Madrid, engordaría su palmarés hasta unos números envidiables, todavía hoy no superados por ningún jugador (y difíciles de superar, por no decir imposibles, ya que ocho Ligas y cinco Copas de Europa le contemplan)

En idéntica situación se encuentra Johan Cruyff, que logró cuatro Eredivisie y dos Copas de los Países Bajos con el Ajax que le vio nacer. Estaba a punto de explotar el gran Ajax que a partir de entonces encadenó tres Copas de Europa consecutivas con él de máxima estrella.

No sale tampoco muy bien librado de esta comparación el otro gran astro argentino, Maradona, que a punto de poner fin a su corta historia en blaugrana, había conquistado un Metropolitano (Boca Juniors), una Copa del Rey (Barcelona), una Copa de la Liga (Barcelona) y una Supercopa de España (Barcelona). Su traspasó al Nápoles le liberó de la presión a la que se vió sometido en el equipo azulgrana, y fue allí, donde explotó definitivamente como el gran jugador que recordamos, mostrándonos su mejor versión en un Mundial del 86, en el que fue el máximo artífice para la coronación de Argentina como campeona.

Sólo Pelé le resiste la comparación al pequeño jugador azulgrana. Y es que el astro brasileño a la edad de 24 años ya atesoraba dos Mundiales con la selección brasileña (Suecia 1958 y Chile 1962), además de haber conquistado con el Santos cuatro Campeonatos Paulistas, dos Torneos Rio-Sao Paulo, tres Campeonatos Brasileños, dos Copas Libertadores y dos Copas Intercontinental. En cuanto a números absolutos, Messi sigue por encima de “O Rei”, pero los dos títulos mundiales pesan, y mucho, a nivel cualitativo, y creo que decantan la balanza a favor del brasileño.

Y es que ese es el principal handicap que se le atribuye a Messi. El no haber triunfado todavía con su selección a nivel absoluto, ya que en categorías inferiores también ha ganado todo lo que se le ha puesto por delante. Pero, si que es cierto, que de momento en las grandes competiciones, no ha tenido ese papel estelar, que los aficionados azulgrana vemos domingo tras domingo con nuestro equipo. Y es que la “Pulga”, ya ha disputado dos Mundiales. Uno, en el 2006, al que llegó con 19 años, y arrastrando una lesión que no le permitió rendir al máximo. Eso, y la poca “cancha” que le dio el seleccionador argentino Pekerman, perjudicó al jugador, que vio como su selección quedó eliminada en cuartos de final por Alemanía desde el banquillo. Diferente fue el Mundial 2010, al que llegaba en plena forma, y ya con status de gran estrella. Tampoco fue su Torneo, y Alemania nuevamente se cruzó en el camino de los argentinos, infringiéndoles una severa derrota (4-0), que hizo mucho daño al status del jugador como referente en ese equipo. Tampoco, a mi entender, la aportación del Maradona desde la dirección técnica favoreció el juego del equipo, dando siempre sensación de improvisación y desorganización en su juego. La última Copa América, tampoco ha supuesto para él un éxito, pero esta vez, parece que las fobias de los aficionados, se han dirigido más al entrenador de turno, Batista, que al jugador, al que se le ha reconocido como el mejor de su selección en la Competición.

En la Copa América del 2007, si que tuvo Messi un papel determinante, pero, la derrota final ante Brasil (3-0), diluyó el resto de su aportación en esta competición, y paso ésta también a sumar a los fracasos del jugador con la albiceleste

Pero a pesar de esto, creo que ya con esta edad, se le puede atribuir un lugar entre los cuatro genios mencionados, y sumarle ya como quinto integrante a este olimpo de futbolistas. Y entendiendo, que todavía le queda mucho por dar. Viendo que su juego se reinventa cada año. Observando que su “hambre” sigue disparada, e intuyendo que lo mejor está todavía por llegar, puede, y digo puede, que al final de su carrera, haya roto con todos los números colectivos e individuales que se recuerdan, y estemos presenciando los pasos del mejor futbolista que este deporte haya dado en toda su historia.
Si os ha gustado el artículo, os dejo aquí el enlace a otro, en que se hace referencia la jugador que ha tenido más relevancia en la historia blaugrana. Johan Cruyff.


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Si deséias leer algo más sobre jugadores actuales del equipo os dejo también estos dos enlaces:

    miércoles, 22 de junio de 2011

    Cruyff. Dos inicios. Una historia.

    Para mi Johan Cruyff ha tenido y tendrá siempre un significado especial, ya que allá por el año 1974, cuando contaba yo con nueve añitos de edad, y el fútbol era más un deporte que practicaba a todas horas en la calle con mis amigos que una pasión, el F.C. Barcelona fichó a este holandés procedente del Ajax. Recuerdo la ilusión en casa, sobre todo de mi padre, por el fichaje. Recuerdo su debut, en el campo de un Granada, que tenía fama de tener unos defensas que no destacaban precisamente por su técnica, recuerdo una foto de Johan sorteando a cuatro de ellos, recuerdo aquella camiseta a rayas rojas y blancas horizontales, recuerdo el 0-5 al Real Madrid, mi primera visita al Camp Nou, mi primera camiseta con el 9 a la espalda y…… mi PRIMERA LIGA.. Gracias a él, el fútbol pasó a formar parte de mis intereses. Leía ya entonces las páginas del desaparecido Dicen.., y todo aquello que tenía que ver con el equipo. Fue mi iniciación como aficionado. Me hice culé!!!!

    A partir de entonces seguí su trayectoria como jugador. En el Barça, en la selección holandesa (siempre voy con Holanda), en los Ángeles Aztecas, su paso efímero por el Levante y el Washington Diplomats , su vuelta al Ajax, y su final triunfal y rebelde en el Feyenord, al que hizo campeón con casi 38 años.

    No pasó mucho tiempo desde su retiro como jugador profesional hasta su vuelta a los terrenos de juego. En la temporada 84-85 entró en el organigrama deportivo como director deportivo del Ajax,  y allí ya empezó a edificar las bases de lo que un tiempo más tarde aquí instauró. una filosofía de juego lo más ofensiva posible, y cimentada en el cuidado minucioso de la cantera.

    Y el tiempo, en una de sus ya habituales piruetas, nos repitió la escena del 74. Y nuevamente llegó Cruyff a Barcelona desde Ámsterdam, ahora con el rol de entrenador. Y un nuevo ciclo de ilusión se generó en el barcelonismo, que desde aquellos lejanos años 70 estaba sumido en una especie de letargo y sopor, sólo a veces sacudido por algún que otro título (Liga de Venables, Basilea…).

    Ya en su primera temporada, nos enseñó un concepto del juego que no tenía nada que ver con lo visto hasta la época. Propuso el 3-4-3 como sistema . Tres defensas!!!!!. Lo tachamos de loco. Los expertos hablaban de suicidio. Inventó la posición del 4 (Milla fue su primer representante), los extremos pegados a la banda, y la circulación del balón y la posesión del mismo como principal concepto tanto de ataque como defensa.  Sus dos primeros años fueron difíciles, y aunque el juego del equipo resultaba atractivo, los resultados en forma de títulos no llegaban, y sólo la conquista de una Copa del Rey le salvaron el puesto al final de su segunda temporada. Pero en la tercera temporada, el equipo explotó, nos maravilló, hipnotizó, y nos dejó unas imágenes difíciles de olvidar.

    Empezaron en 1991 cuatro años de éxitos, nació el Dream Team. Las Ligas (cuatro consecutivas), caían con una asiduidad a la que no estábamos acostumbrados. Empezábamos a ver jugadores salidos de las categorías inferiores debutar, consolidarse y triunfar en el primer equipo (los casos de Amor, standarte desde entonces de la cantera, Guardiola, Ferrer, y más tarde Sergi, fueron los más significativos). Se estableció una política de cantera, que todavía sigue vigente, según la cual, todos los equipos de base tenían que practicar el mismo sistema de juego que el primer equipo, de forma que, los automatismos y conceptos del juego se fueran adquiriendo de forma progresiva, y la adaptación de los jugadores de casa no resultará traumática cuando éstos tuvieran que dar el gran salto. Seguíamos jugando con tres defensas, un 4 distribuidor, dos extremos abiertos, y muchas dosis de técnica, ilusión y confianza. Y así conseguimos nuestra primera Copa de Europa (Wembley, 1992), sacudiéndonos todos los fantasmas que hasta entonces nos perseguían. Por fin nos hicimos mayores, y dejamos atrás un cierto complejo de inferioridad que nos atenazaba en los grandes acontecimientos.

    Fueron como digo, cuatro años inolvidables. Las Ligas de Tenerife, la del penalty de Dukic, un nuevo 5-0 al Madrid, esta vez en el Camp Nou. Cuatro años, que en mi opinión, fueron la gestación de la época actual.

    Pero en el séptimo año de su mandato algo se rompió. La final de Atenas del 94 derrumbó a un equipo, a mi entender todavía aprovechable, y los Zubizarreta, Laudrup y Romario (como jugadores más emblemáticos), abandonaron el club. A mi entender la substitución de estos jugadores no se hizo de forma correcta, y el nivel de la plantilla bajó muchos enteros. Fueron los dos últimos años de Cruyff en nuestro equipo algo decepcionantes, instalándose nuevamente la entidad, en una cuesta abajo difícil de parar. Fichajes poco claros (Escaich, Korneiev), canteranos de dudosa calidad para formar parte de la primera plantilla (Jordi Cruyff, Angoy, Sánchez Jara), el declive de jugadores emblemáticos (Koeman, Stoichov), y extranjeros con bajo rendimiento (Hagi, Prosinecky), hicieron que el equipo se resintiera, y poco a poco perdiera el papel dominante que había tenido.

    Todo ello llevó a finales de la temporada 95-96 a la destitución del entrenador, y al final de su carrera como técnico, generando una división en la afición y la prensa entre “nuñistas” y “cruyffistas”, que en nada favoreció el trabajo del siguiente conductor de la plantilla blaugrana (Boby Robson).

    Pero como siempre, el tiempo, y la perspectiva que da un análisis desde la distancia, nos hace ver, que su figura, en las dos épocas en el club, ha servido en cada una de ellas, como un tonificante para revitalizar una institución que por historia y ambición no encontraba su lugar en el universo futbolístico. Y a partir de su concepción de este deporte, ahora ese mismo universo nos contempla en su cima.



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