La maldición del nueve

Desde que Guardiola está en el banquillo cada uno de los portadores de este mítico número han abandonado el equipo. Será capaz Aléxis de romper con esta maldición?

Cesc Fábregas. Punto Final?

Después de tres años con noticias repetitivas sobre su contratación, parece que al final este año se dan las condiciones para su vuelta

La profecía de Van Gaal

Hace un tiempo, Van Gaal, hizo una profecía, queréis saber cual es?

Mourinho, una táctica diferente

Mourinho se caracteriza por explotar al máximo el entorno que rodea la disputa de un partdo.

Cruyff, dos inicios. Una historia.

La llegada de Cruyff al Barcelona supuso una revolución, tanto en su etapa como jugador, como en la de entrenador.

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miércoles, 6 de febrero de 2013

¿Y si hablamos de fútbol?


Aquí en Barcelona, en los últimos meses de Guardiola como entrenador del primer equipo, corría el rumor, de que Pep, confesaba a Tito Vilanova su hartazgo por diferentes situaciones que le había tocado vivir en su exitosa trayectoria, y añoraba su primer año en el equipo azulgrana. Y no me estoy refiriendo al año del famoso sextete, aquel que le hizo perder la poca cabellera que aun conservaba, sinó el de su debut en el banquillo en un filial con el cual consiguió el primero de sus hitos, con el ascenso a la Segunda División B.

Imagino que en aquella época, en campos de Tercera, y lejos de los medios, la ahora famosa pareja de técnicos, se dedicaban a realizar exclusivamente aquella tarea que de verdad les confortaba. El fútbol. El diseño de los entrenamientos, el análisis de los rivales, el partido, la revisión de cada encuentro, el contacto con unos jugadores noveles aun en fase de formación con ganas de aprender. Tareas todas básicas, y que son las que realmente dan sentido a los profesionales de cualquier deporte.

Qué lejos le debía parecer a Pep, y a todos sus colaboradores aquellos partidos en campos casi desconocidos, disputados en gradas semivacías, y con el único objetivo de ver en el campo la confirmación de una estrategia bien definida.

No sé si habéis sido entrenadores, pero, yo, que estoy teniendo esta oportunidad, de verdad os digo que no hay nada más gratificante, que observar cómo un equipo al que diriges, sea del nivel que sea, intenta poner en práctica aquello que tú te esfuerzas en transmitir. Un cambio de juego, una salida desde la línea de fondo con el balón controlado, una presión avanzada o una defensa a ultranza, ejecutadas con éxito después de haberse trabajado durante los días previos al partido, te dan la satisfacción de un trabajo bien hecho. E independientemente del resultado, el ver plasmada tu idea, en once chavales en etapa de formación, resulta una sensación de lo más gratificante.

Supongo que es a eso a lo que Pep se refería. A la esencia del deporte y de la competición. Y hoy, en una semana en la que se habla de corrupción, de partidos amañados y de apuestas ilegales. En una semana en la que después de partidos de renombre lo que ha quedado de ellos, poco tiene que ver sobre el juego en sí, y día tras otro se analizan hasta la extenuación escenas de escupitajos, o encuentros casi sibilinos en las profundidades de un párking, creo que se está perdiendo la verdadera esencia de este deporte, que en definitiva se creó para el goce y disfrute de los que los practican y lo observan.

Yo me pregunto, dejando de lado el tema de la corrupción, si realmente lo ven así cierto sector de la prensa, que hace de la confrontación y la agresividad su hoja de estilo. Me pregunto si esos profesionales se sientas en su butaca y observan el partido con el objetivo de pasar un buen rato. No sé si observan el juego, si se deleitan con un control (yo por ejemplo en el último clásico, flipe literalmente con el que hizo Ozil casi de espuela de espaldas a la portería, y soy culé)., si disfrutan con un buen regate, o sí saben reconocer la superioridad de un rival. En ocasiones creo que ven los partidos libreta en mano, rebobinando hasta la extenuación lances del juego, que en un riguroso directo son inapreciables. Disfrutan en la disputa, en cada lance con visos de polémica, y dejan de lado lo que realmente importa: el juego.

A mi no se me caen los anillos, si después de un partido de mis niños he salido derrotado y he de reconocer que el otro equipo ha sido mejor. Sin ir más lejos este fin de semana, hemos perdido el segundo partido de esta temporada, y una vez en el vestuario, todavía oiga resonar los gritos de mis chavales enjuiciando la labor del árbitro con palabras no reproducibles. Mi resumen fue otro, y en una única frase, les hice saber mi diagnóstico. Nos han dado un baño. ¿Tan difícil es reconocer eso?. Tan difícil es explicar que por ejemplo, el otro equipo fue más agresivo, más intenso, más preciso en el pase?. ¿Tan difícil es reconocer que el otro equipo ha tenido el control del juego en todo momento, y que no ha metido más goles porqué la suerte ha estado de nuestra parte en incontables ocasiones?.. ¿Porqué sólo nos fijamos en el árbitro?. ¿O en aquel de la grada que ha chillado no sé qué?.. ¿O en aquel otro jugador que me ha dicho, que me ha dado, que me ha empujado?..

¿Tan difícil es hablar sólo de fútbol?


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martes, 20 de septiembre de 2011

Grietas

Tras la disputa de la tercera jornada de Liga, a la que se llegaba poniendo en tela de juicio el juego azulgrana, en la que se destacaba la primacía del Real Madrid sobre los azulgrana anunciando que por primera vez desde la temporada 2008 no superaba a su rival en dos puntos en la clasificación, en la que se presumía del gran poder goleador de los blancos,  que con diez goles en dos jornadas también lideraban ese ranking, y en la que se apostaba por un Madrid líder desde la jornada inicial marcando el ritmo al resto de rivales que le desearán disputar ese liderazgo,  sólo han hecho falta, noventa minutos, o mejor dicho, ciento ochenta, para que aquello que llenó páginas de diarios, tertulias, foros y comentarios, tenga que ser arrojado a la papelera por falta de rigor y análisis.

Yo, por lo tanto, no voy a caer en el mismo error, y pasar ahora a loar las hazañas blaugranas por su gran partido ante los navarros, ni a demonizar a los merengues por su derrota ante el Levante. Un mal partido, y un mal día, lo tiene cualquier equipo, y en un deporte con tan alto grado de profesionalización, cualquier jugador que disputa la Liga BBVA dispone de la calidad necesaria para, en un día de buen juego, poder poner en jaque a otros teóricamente superiores.

No, el objetivo es analizar las grietas que esta semana se están observando en el hasta ahora  impenetrable bunker que Mourinho ha construido en el Bernabeu. Hemos asistido desde Barcelona, a partir del momente en que el luso fichó por el equipo blanco, a un continuo ataque de éste hacia la entidad catalana desde los más diversos frentes. Podemos recordar, aquí, y en otros artículos de este blog, como las quejas del entrenador portugués se han dirigido contra todos y contra todo. Un día el calendario, otro los árbitros, al siguiente Villar, dos días más tarde Platini y la UEFA, y hasta UNICEF salieron mal parados en las ruedas de prensa del portugués a medida que la temporada avanzaba y el Barcelona conseguía la mayoría de sus objetivos. Todo ellos además apoyado por una velada acusación de dopaje que ponía en entredicho el alto rendimiento de los jugadores catalanes, y que aún a día de hoy se guarda silencio desde la entidad blanca, ante las noticias vertidas por la cadena COPE.

Pues bien, iniciada la actual temporada, han faltado sólo cuatro o cinco partidos, para darnos cuenta que la tónica iba a ser la misma que el año anterior, agravada aun más si cabe por la ausencia del depuesto director general Jorge Valdano, el cual, apartándose a menudo de las belicosas declaraciones de su subordinado, daba un tono de pausa y coherencia al mensaje institucional del club de la Castellana.

Pero algo está cambiado, y no todo sigue los mismos patrones que hasta ahora. Y es que a esta estrategia de Mourinho, la cual utiliza allí donde va, se unieron todas las fuerzas vivas del madridismo, y así, directiva, jugadores, prensa, y medios afines a la entidad se alinearon sin dudas, y apoyaron con todas sus fuerzas las teorías de la conspiración aireadas desde el clan portugués.

Repasando los titulares y corrientes de opinión de esta semana es curioso observar un denominador común. Y es que las críticas por primera vez en mucho tiempo apuntan al técnico y al juego del equipo, y si bien es cierto, que se hace eco de un penalty clarísimo escamoteado en el área local, y se apunta que la expulsión de Kedhira fue determinante para el posterior desarrollo del juego, no lo es más, el gran desencanto que este resultado ha producido. Adjetivos como “Desquiciado”, “Impotente”, “Cuestionado”, “Desbordado”, y apelativos del tipo “Desastre”, “Vergüenza” y “Siniestro Total”, han llenado los periódicos que siguen el día a día del club blanco. Especialmente duro es el artículo de opinión de Alfonso Ussia en su columna del diario “La Razón”, que pone en duda la imagen dada por el equipo en este último partido, y carga contra jugadores y técnicos de forma despiadada.

Parece que la actuación del equipo en este último partido ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia.. Y ya no en tanto a lo que al juego se refiere, sinó a esa imagen que proyecta el club allá  por donde va, y que le está generando enemistades en muchos campos, en los que no hace mucho era recibido de forma multitudinaria. Y es que creo, y espero no ofender a nadie por esto, que al Madrid le pierden las formas. A nadie le agrada estar siempre en el centro de la polémica, mucha gente odia el continuo enfrentamiento, las trifulcas , y la confrontación directa más allá de lo deportivo. La nueva tangana protagonizada por el equipo, ha encrespado los ánimos, de todos aquellos que observaban desde la distancia el devenir del equipo, y que aguantaban y callaban, esperando que los resultados fueran al menos, positivos. Una vez se ha constatado la pérdida de la Supercopa de España, y se ha producido la primera derrota liguera, que vuelve a dejar a los blancos detrás de los azulgrana en la clasificación, algunas de esas voces no han aguantado más y se han dejado oír.

Y la mayoría de las críticas van encaminadas al clan brasileño-portugués, que parece haberse hecho el amo de la institución, y que marca una manera de actuar de la que nadie se puede apartar. La suplencia de Casillas en el pasado torneo Santiago Bernabeu por unas supuestas llamadas a Xavi y Puyol con en objetivo de atemperar los ánimos por los calientes partidos de referida Supercopa es ejemplo de ello.

Cada encuentro de los merengues se salda con un acontecimiento extradeportivo que deja el partido en sí en segundo plano. Un dedo en el ojo, unas declaraciones de Ronaldo, el enésimo cruce de cables de Pepe, un tangana en el Camp Nou, otra en el Ciudad de Valencia, unas frases de Mourinho hablando de permanencia, son hechos acaecidos en apenas un mes de competición y que auguran un año con un nivel de confrontación verbal y físico superior al anterior.

Y parece, que al fin, desde Madrid se están dando cuenta que el camino no es el correcto, y que hay que ejercer algún tipo de acción correctora, que devuelva al equipo al camino que nunca debió salir. Los resultados propios, y los de su máximo rival marcarán la tendencia a seguir.

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    viernes, 2 de septiembre de 2011

    Viajando con una copa de más.

    En una semana en que la competición entre clubs nos deja, y da paso a las vacaciones navideñas. En una semana en la que el Barça ha protagonizado su enésimo asalto al Bernabeu. En unsa semana en la que los culés se han vuelto a proclamar campeones del Mundial de Clubs se están empezando a generar nuevamente un debate sobre el número de títulos conseguidos, y se están rescantando estadísticas y números para mitigar el efecto del dominio culé que ahora toca vivir.

    Y parece que el debate va a ser largo, ya que en poca más de un día ya son varios los artículos de opinión dedicados a ello, Y es que como una medida más para desviar la atención, están surgiendo noticias y estadísticas que colocan al Real Madrid con un título más en el casillero de trofeos conquistados. A partir de esta constatación, los analistas se han lanzado a un debate, para mi absurdo, para por un lado, desde Madrid, restar méritos a algunos de los títulos azulgrana, y por el otro, desde Barcelona, para todo lo contrario, dando lustre a cada uno de los conseguidos.

    Y así, en ese debate, y en ese repaso del palmarés de cada uno de los equipos, han ido apareciendo títulos ya extinguidos, y de los que se pone en duda la oficialidad de su consecución. Y ahí aparecen la Copa de Ferias, la Copa Latina, y una competición denominada Copa Eva Duarte, que la verdad, yo hasta la fecha no había oído ni nombrar.

    También se proclama desde los medios madrileños, que aunque todos los títulos sean tenidos en cuenta, y aunque se reconozca la superioridad cuantitativa de los azulgrana, la hegemonía blanca sigue vigente en cuanto a la calidad de sus conquistas. Y así, como argumento más repetido, se comparan los números en las dos grandes competiciones. Y así nos muestran que tanto en Liga (31-21), como en Champions o Copas de Europa (9-4), los blancos siguen muy por delante en la clasificación. A mi me hace gracia observar este debate, y ver como algunos de los periodistas, entran en contradicción con lo que exponían hace apenas tres meses, cuando el Real Madrid conquistó su décimo octava Copa del Rey.  Y es que en ese momento se valoraba ese título como uno de los grandes, cosa que cuando se hace con lo grandes títulos ahora comparados, no se menciona que en ese apartado el Barcelona supera claramente a los blancos por un contundente 25-18.

    Y desde aquí, claro está, los argumentos son totalmente opuestos, y no ya sólo se valoran todos los títulos conseguidos como legítimos y computables, sino que en algunos medios se empeñan en restarle valor a los títulos merengues, abogando por la ínfima calidad de la competición europea en sus inicios, y por las influencias de la dictadura franquista en muchos de los títulos ligueros conseguidos. Y así, entre el franquismo por un lado, y el villarato por el otro, unos y otros intentan restar méritos en un debate ya cansino.

    No seré yo quien niegue el valor de los títulos alzados, ni de los blancos, ni de los blaugrana. Y no pondré yo en duda la historia de nuestro máximo rival, el cual fue declarado con todo merecimiento mejor club del siglo XX. Precisamente en el conocimiento de la Historia, en todos sus ámbitos, está mucha veces las claves de la comprensión de muchos comportamientos e ideologías actuales. Y hacer oídos sordos a las épocas pasadas, me parece un ejercicio de supina ignorancia. Y es así, como por ejemplo, yo les hago entender a mis hijos, el porqué de ese respeto al Real Madrid, y el porqué de esa rivalidad. Ellos, acostumbrados a celebrar éxito tras éxito de nuestro equipo no entienden como sus padres y abuelos, siempre tenemos puesto un ojo en los blancos. No entienden, como a veces podemos valorar tanto a ese equipo, al que ellos apenas han visto ganar nada. Y es ahí, cuando les enseñas su palmarés, su Historia, sus números y su idiosincrasia como equipo, cuando comprenden las conversaciones que a veces oyen entre su padre y abuelo.

    Pero también opino, que es un ejercicio de desprecio, negar lo que ahora está sucediendo, y escudarse únicamente en la Historia como único valor al que acudir. Refugiarse en el pasado como único argumento es el primer paso para quedarme allí anclado, y ver, desde mi posición de privilegio, que mi status obtenido me concede, como éste se va perdiendo poco a poco. Y es que me parece necio negar, que en este siglo, que apenas lleva una década, la supremacía ha cambiado, y que es ahora el FC Barcelona, el que posee todo aquello que un día tuvo el Madrid, y el que ahora manda en el concierto futbolístico mundial y europeo. Negar este hecho es cerrar los ojos a una realidad constatada, sobre todo en estos últimos tres años, en los que de un total de quince títulos disputados, los culés han alcanzado la friolera de doce, en un hito no conseguido por nadie en la historia de este deporte. Y justo es reconocerlo así, como justo es reconocer el papel predominante de los merengues a lo largo de la historia de este deporte, y el de “outsider” más peligroso en la consecución de los nuevos títulos en disputa.

    Basarse, unos, los blancos, en querer desmerecer todos lo conseguido por su rival con continuas referencias a villaratos, platinatos y demás argumentos, y los otros, los azulgrana, en no saber apreciar el poder de su rival, y la capacidad innata de lucha que siempre le ha identificado me parece tan absurdo, que a veces sentado ante el televisor, no me queda más remedio que acabar con el debate apretando el botón de “off”.


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    viernes, 19 de agosto de 2011

    La fuerza de un sentimiento.

    Me van a permitir mis paisanos y rivales del R.C.D. Espanyol, que me apropie de su principal slogan, que lucen con orgullo en el cuello de su camiseta (la força d’un sentiment).

    Desconozco el origen del slogan del club, pero creó intuirlo. Lo fácil en Barcelona, es ser del Barça. Es el equipo con un mejor palmarés, el que llena las portadas de todos los diarios, el que abre las noticias de todos los informativos, y en definitiva, el que marca la referencia en cuanto a la asociación de la ciudad y el equipo que la representa. Así, por tanto, los seguidores espanyolistas, muestran como su principal arma de pertenencia a su equipo, el simple hecho de serlo, desmarcándose así de la corriente general de opinión de la mayoría de sus conciudadanos.

    Y con orgullo lucen esos colores, con orgullo, ante la superioridad del rival, nos hacen ver, que han dejado el camino fácil, que han cambiado la posibilidad de celebrar muchas victorias y títulos, por el sentimiento de seguir a un equipo más modesto, que si bien, les da pocas alegrías a nivel de títulos, les satisface, por el simple hecho de pertenecer a él.

    Ser seguidor de un equipo, identificarse con unos colores, es como una especie de marca que nos define y nos diferencia del resto. Desde el principio de la existencia del ser humano, éste se caracteriza, principalmente por su sociabilidad, y siente la necesidad de sentirse parte de algo, de sentir que pertenece , que contribuye, y que forma parte de él. Y una vez se genera este sentimiento de pertenencia, se hace perenne, indisoluble, y se intenta perpetuar. Y así, familias enteras, se sientan ante el televisor, o se desplazan a los terrenos de juego, sintiendo el orgullo de pertenencia a ese equipo que los identifica.

    Y en esa identificación radica la fuerza de una afición. Todos a una defienden una ideología, una forma de ser y de actuar, un comportamiento que la hace única. Y así, cada una de ellas adapta un rol en el que todos sus integrantes se sienten cómodos. Y de esa forma, van naciendo los lemas que nos definen. “El més que un club” del barcelonismo, la referida “força d’un sentiment” del espanyolista.”, la característica de utilizar exclusivamente jugadores vascos hace único al Atlhetic de Bilbao y “el señorío” del Real Madrid son ejemplos muy representativos de lo expuesto.

    Y ante las adversidades, ante las complicaciones, ante las épocas de la historia que no nos son propicias, ese lema nos mantiene unidos, y posibilita que no haya una desmembramiento de la masa social a la que pertenecemos. Y es que ese es el máximo peligro al que se enfrenta una afición, la división. Recuerdo, aquí en Barcelona, la etapa post-cruyffista, cuando, después de ocho años con Johan Cruyff como ocupante del banquillo azulgrana, fue cesado como entrenador, después de unas temporadas parcas en resultados, sobre todo si se comparaban con su primera etapa de entrenador. En ese momento, se produjo una división en la afición culé, entre aquellos que se posicionaban a su favor, “cruyffistas”, y aquellos que lo hacían a favor de Josep Lluis Nuñez, entonces presidente, y máximo responsable de su cese, “nuñistas”. Y con ese desmembramiento entro el club en una oscura fase, en la que poco a poco las gradas fueron perdiendo color y asistencia, y progresivamente el equipo perdía fuerza en la competición, encadenando cinco años consecutivos sin títulos con el que aumentar el palmarés. Y fue ese un proceso lento, que  fue minando el equipo hasta llegar a unos límites casi esperpénticos con la presidencia de Joan Gaspart.
     
    Ahora, observo, desde una posición privilegiada, como nuestros máximos rivales pueden estar empezando un proceso parecido. Y éste, al contrario que sucedió aquí, en el que dos personas definían las diferentes posiciones, allí, todo se centra en un único personaje. Mourinho. Y así, progresivamente, se están formado dos grupos dentro de la afición madridista. Los “mourinhistas” y los “anti-mourinhistas”.

    Abogan los primeros, abducidos en mi opinión, por el gran poder de convocatoria de su entrenador, que él y sólo él, va a ser capaz de recuperar la hegemonía perdida. Qué él y sólo él conoce las armas y estrategias necesarias para derrotar al máximo rival. Qué él y sólo él está capacitado para representar al club merengue. Y así, en poco más de un año, y con el apoyo de la gran masa social madridista y su institución, ha conseguido identificarse como el máximo ícono de este equipo.

    Pero poco a poco, y viendo que los métodos del luso, se apartan del principal rasgo de unión de la afición merengue, identificada desde su creación por el señorío, van surgiendo grupos de oposición, que se oponen a estar representados por él, entendiendo que éste nada tiene que ver con aquello que les hizo ser partícipes de este equipo.

    Y, ante esta situación, y si los resultados no acompañan, como aquí sucedió, podríamos estar en el inicio de una época de disputas que en nada beneficiaran a la entidad blanca, llevándola por derroteros opuestos, a los que en un principio deseaba conseguir con su contratación. Y es que la ruptura de la fuerza de un sentimiento que hasta ahora ha unido a la afición merengue es ahora el principal problema con el que se está enfrentando la institución. Veremos su evolución.



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    miércoles, 1 de junio de 2011

    Real Madrid. Match Ball.

    Entramos en una nueva temporada, y me gustaría reflejar mi opinión de cómo desde la óptica blaugrana he vivido la última atemporada del Real Madrid, y de cómo, todos los acontecimientos acaecidos, a mi entender, han puesto en una situación peligrosa tanto a Florentino Pérez , como presidente de la entidad, y a Mourinho, ahora, como máximo responsable deportivo.

    Estaremos de acuerdo, que en la valoración global de la  última capaña, el Barça ha superado claramente a su rival, el que, si bien es cierto, ha conseguido una Copa del Rey después de 18 años de su último título en esta competición, también lo es, que este título ha perdido valor, ante los conseguidos por los azulgrana.

    El primer objetivo de la contratación de Mourinho como entrenador fue el de intentar poner fin a la hegemonía blaugrana desde que Guardiola se instaló en el banquillo culé. Se apoyó la directiva merengue en la toma de su decisión en los encuentros de semifinales de la pasada Champions, en la que el Inter, eliminó al Barcelona, y le cerró el paso a la ansiada final, que para más INRI se disputaba en el Bernabeu. El sueño de todo culé!!!

    Recuerdo los primeros pasos de Mourinho en nuestra Liga, y como su primer empate a 0 ante el Levante, generó todo tipo de comentarios por algún sector de la prensa afín al madridismo, y como la ventaja de dos puntos tomada por el Barcelona, alguna ya la calificaba como insalvable. La posterior derrota ante el Hércules de los catalanes hizo que la aguas volvieran a su cauce, y el debate no se volvió a generar hasta la ya famosa derrota de los blancos en el Camp Nou.

    Derrota que Mourinho, a mi entender no pudo, no supo, o no quiso asimilar. A partir de ahí, su actitud cambió, vio la posibilidad de no poder conseguir los objetivos para los que había sido contratados, y empezó una cruzada contra todos. Por un lado contra su club,  contra Valdano y su política de fichajes, instando continuamente a la contratación de un nueve que mitigara la ausencia de Higuaín, debido a la hernia discal, que a éste se le había detectado. Por otro contra los rivales de los azulgrana aduciendo falta de competitividad en su actuaciones. Contra los estamentos federativos por la manipulación de un calendario consensuado por todos. Contra el colectivo arbitral remarcando los fallos cometidos en sus partidos y los de los azulgrana. Contra la UEFA, por la corriente de opinión favorable hacía los catalanes. Y por último contra la entidad blaugrana, avergonzándose de los títulos por ellos conseguidos.

    En algunas de esas batallas ha salido claro vencedor, ya que, ha conseguido la marcha de Jorge Valdano del Real Madrid, y ha quedado como máximo exponente en cuanto a la dirección del equipo se refiere. En otras, no se podría decir lo mismo, ya que precisamente la temporada ha finalizado con una loa mundial al juego blaugrana, que dejó boquiabierto a todos aquellos que presenciaron la final de Champions.

    De todo ello se deduce, que el principal objetivo de su contratación no se ha cumplido, y que la hegemonía catalana, no sólo no ha finalizado, sinó que ha incrementado. Siguiendo con el símil tenístico del título de este post, podríamos decir que el primer set se ha decantado claramente de parte azul y grana.

    Y estamos al comienzo de segundo set. El Real Madrid con sus últimas actuaciones institucionales apuesta por la línea seguida esta temporada, apuesta por un modelo que genera tensión y controversia, apuesta por un modelo basado en el “en contra de”, apuesta por un modelo deportivo basado en la contratación de las mejores figuras del momento. Y el objetivo se mantiene. Destronar al Barça.

    Son muchas las voces estos días, que a pesar de valorar la temporada de Mourinho como correcta, han abogado cierto cansancio por las continuas luchas en las que se ha visto inmiscuido el Madrid estos últimos meses. Y es aquí donde la decisión de Florentino de otorgar el poder a la figura de su entrenador, les puede poner a ambos en situación peligrosa. Nada pasará, si aplicando la tan manida frase de “el fin justifica los medios”, el Real Madrid corta la racha de títulos blaugrana la temporada siguiente. Nada pasará si los merengues recuperan su hegemonía perdida, y la temporada discurre como dice Casillas con los culés “en el retrovisor”. Pero no olvidemos que la temporada comienza con una SuperCopa de España, que con los equipos a media rodar, creo que va a marcar el devenir de la futura competición, y que, en el caso de producirse una derrota merengue, las perspectivas de éxito disminuyan, y las voces ahora discordantes y a la espera del mínimo tropiezo se agarren a ese resultado para demonizar a Mourinho, y por ende a su máximo valedor, el presidente.

    Creo que no les valdrá esta vez la misma táctica de tensión y disputa que se ha utilizado este año. Esta es una táctica ya probada, y que ha despertado recelos en muchos sectores.  Es por ello, que en mi opinión, en el transcurso de este segundo set  que será la próxima temporada, cada partido será jugado como una auténtica final, ya que cualquier ventaja azulgrana pondrá nuevamente en duda la consecución del máximo objetivo a lograr. Y es por ello, que cada uno de esos partidos puede ser considerado como un auténtico “match-ball”. Cuantos podrán salvar?

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    viernes, 6 de mayo de 2011

    Jose Mourinho. Una táctica diferente

    Viene este post a colación con las diferentes informaciones que día tras otro aparecen en prensa sobre el entrenador luso. Un entrenador que ganador y exigente consigo mismo y el entorno que le rodea, no duda en acudir a todas las argucias, tretas y posibilidades para conseguir aquello que para él es primoridial: el triunfo de sus equpos
    Y es que este es el camino utilizado por el entrenador del Madrid en la totalidad de su carrera deportiva. Como ya expliqué en otro de mis post de este mismo blog, Mourinho se encuentra cómodo en este terreno, y lo utiliza como un instrumento más de la táctica del partido. Ya cuando empezó en el Barcelona tuvo problemas con algunos sectores de la prensa, y con algún banquillo contrario. Recuerdo un partido en San Mamés en el que se enfrentó con Luis Fernández, y en el que tuvieron que intervenir los jugadores azulgrana para que la cosa no llegará a mayores.

    Desconozco su trayectoria en la Liga portuquesa al mando del Oporto, pero, quien no recuerda su "os veo muy creciditos"en la disputa de sus primeras semifinales de Champions en Riazor. Posteriormente su paso por Inglaterra nos dejo imágenes impagables en sus duelos contra el Liverpool y el Manchester United. Seguro que Rafa Benítez y el público de Andfield aún recuerdan su imagen paseando por la banda con el índice en la boca en señal de silencio en una final de la Cup, en el instante que el Chelsea marcho el gol definitivo. En Italia, sus iras, claro está, fueron dirigidas al Milán y la Roma entre otros. Y en todos estos años la fortuna quiso que el Barcelona se cruzará en su camino en diferentes eliminatorias de Champions. En éstas aparecieron sus ya famosas "teatro del bueno", sus carreras por el Nou Camp para celebrar sus victorias, su rueda de prensa ante los periodistas catalanes que le esperaban con ganas después de anteriores enfrentamientos, y que le recordaban su condición de "traductor". Y Mourinho de cada una de las polémicas, salía indemne, salía reforzado.

    Pero creo que en la Liga BBVA esta táctica se le ha ido de las manos. Creo que es debido a que únicamente ha tenido un rival en todas las competiciones, y esto, a diferencia de otras temporadas en los que sus maniobras se diluían y afectaban a diferentes rivales ha hecho que el eco de sus actuaciones fuera mucho mayor. Desde ya antes de empezar la temporada empezó sus ataques recordando situaciones de la anterior temporada cuando él todavía no era entrenador del equipo. Pasó la época de la crítca a los rivales blaugrana, hasta que Preciado (EPD) entonó el "este tio es un canalla". Abandonó esa táctica y pasó a la del calendario, hasta que todos los medios de forma unánime (catalanes y madrileños), la desmontaron tirando de estadística y contabilizando días de descanso. La dejo de lado y entonces arremetió contra los árbitros, primero de forma suave (léase acta de los trece errores), y a medida que la temporada pasaba y los objetivos se hacían más difíciles, de forma más virulenta. Y así, hasta ahora en el que ha llegado a su punto máximo llegando al ataque directo contra la institución blaugrana.

    Cada una de estas acciones creo que no son espontáneas y fruto de un calentón, sinó que son estudiadas con detalle. El objetivo en boca de casi todos los expertos es el de desviar la presión y la atención mediátice de sus jugadores y hacerse él, acaparador de ésta, con el fin de que los primeros se centren exclusivamente en la disputa del partido. Probablemente así sea, pero aquí me permito apuntar, que a este objetivo se sume un afán de protagonismo y la necesidad de una desmesurada atención hacía su persona. Son frecuentes en sus ruedas de prensa continuas referencias a sus éxitos anteriores que nada tienen que ver con el equipo que ahora entrena, continuas comparaciones de valor entre su currículum y el de su oponente, continuas diatribas contra los periodistas presentes poniéndo en duda su trabajo e instándoles a que lo realizen de forma correcta.

    Y todo ello está arrastrando a su equipo a una espiral de situaciones que lo ponen a los pies de los caballos ante los diferentes organismos que dirigen las competiciones más importantes. Y creo que en este cámino el Madrid puede salir perjudicado, porqué como él mismo Mourinho recuerda continuamente, él está aquí de paso, y el día que no se sienta cómodo, o se canse, o decida que el reto ya no es atrayente, dejará el equipo aceptando cualquiera de las importantes ofertas que los equipos punteros de las mejores Ligas le hagan llegar. Y allí se irá él, llevando a ese nuevo escenario su polemica, sus quejas, sus disputas,sus partidos en las ruedas de prensa. Y dejará aquí un regusto amargo y un ambiente hóstil que después será difícil de erradicar entre dos entidades ya de por si enfrentadas por multitud de causas a lo largo de su historia.


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    martes, 3 de mayo de 2011

    Las tertulias futboleras

    Ya hace tiempo que un invento de Alfonso Arús, al que creo que todos deberían estar pagando derechos de autor, está inundando los espacios televisivos. Me refiero a las tertulias futboleras. Éstas tienen su origen en un programa de la televisión catalana (creo recordar), titulado el Rondo. Y su funcionamiento es muy simple. Instalo frente a frente a 6 periodistas, ex-futbolistas, opinadores, ante la mirada de un moderador, y se debate sobre la actualidad futbolística de la semana. La verdad, es que la fórmula funcionó, y el programa viajó por diferentes canales con importantes éxitos de audiencia, y ayudó a incrementar la popularidad de los periodistas allí presentes. Y es que ponerle cara a una voz, a un escrito, era algo novedoso. Y aquellos periodistas anónimos, saltaron a la palestra. Y todos sabíamos que aspecto tenían los Quique Guasch, Perez de Rozas, Tomas Guasch y Sergio Gómez, por poner los ejemplos más representativos.

    Y este formato, sin ningún esfuerzo por cambiarlo es el que están repitiendo los diferentes sucedáneos de este programa que ahora vemos. "La Portería", "Futboleros", "Canal Barça", "Punto Pelota", "Efectivament"... no hacen más que reproducir aquella idea original. Cada uno ocupa su cuota en el horario televisivo e intenta acaparar una parte de la audiencia. Y para ello todo vale. Los periodistas invitados, que vieron como aquellos primeros tertulianos ganaron notoriedad con sus intervenciones, no quieren dejar pasar la oportunidad de darse a conocer, y cada uno, se genera un personaje que quiere explotar y que le identifique claramente ante los otros. Cada periodista intenta hacerse único, diferente al resto. Cada programa intenta avivar con mayor fuerza la polémica, y así generar más audiencia, más sms, más notoriedad. Y en esto han visto un filón que engancha al espectador, haciéndole estar pendiente de la última "burrada" que a cualquiera de los allí presentes se les ocurra.

    Y están sobrepasando los límites. Resulta penoso ver como muchos de estos periodistas, lejos de la objetividad que está profesión requiere, expresan sus opiniones desde un punto totalmente partidista, distorsionando la realidad según les convega a sus intereses, a la vez, que muestran un comportamiento muy lejano del que se espera de profesionales que ponen su imagen ante una cámara, y que saben, que están influenciando en muchas de las personas que los observan.

    Y a mi entender, esto es lo primero que deberían tener en cuenta. No olvidemos que la televisión es el "mass media" más influyente que existe. Las opiniones allí vertidas para muchas personas son "ley". No las contrastan, no las analizan, simplemente se las creen. Y con "su verdad" a cuestas acuden a su tertulia particular, ya sea en la barra del bar, ya sea en la plaza del pueblo, ya sea en una reunión familiar. Y allí la defienden. Y la defienden como "el de la tele"... chillando, intransigente... Porqué lo ha dicho "el de la tele".. Pedrerol ha dicho... Roncero ha dicho... La Cubero ha dicho... Roberto Gómez ha dicho...

    Y claro, ahora han visto que probablemente después de estos partidos el tema se les ha ido de las manos. Llaman a la prudencia, llaman al "seny català", intentan calmar los ánimos. Pues creo que es de recibo recordarles que cualquier incidente que se pueda producir entre aficiones, ellos tienen parte de culpa, y sí, ellos serán responsables. No valdrá entonces recurrir a las frases de rigor de "cuatro desalmados", "no son aficionados al fútbol", "no se pueden considerar personas". Hay que ser consecuente, y pensar que, si durante tres semanas mi mensaje ha sido belicista, he fomentado la intolerancia, he intentado soliviantar a la audiencia para que me siga, no puedo después pretender que lo que ocurra en un campo de fútbol me sea ajeno. Alguien debería pedirles responsabilidad.

    Por último, creo que desde el colegio de periodistas, alguien debería intervenir, e instar a sus colegiados a tener otros comportamientos, y a recordarles que aquello que en su día estudiaron sigue vigente.

    Y hoy, a disfrutar del partido, a reír, a gritar, a llorar, a saltar. Porqué el fútbol es eso, es pasión, es lucha, es intensidad, es fuerza, es inteligencia, es rápidez, es orgullo... es un JUEGO!!!


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