“Atrapado en el tiempo”, fue una película de éxito estrenada allá por los años 90, y protagonizada por Bill Murray y Andie McDowell. En este éxito del cine norteamericano, un periodista, es enviado a cubrir un reportaje sobre el “día de la marmota”, en un pequeño pueblo rural de Estados Unidos, y como consecuencia de una terrible tormenta, el protagonista se ve envuelto en un bucle infinito, que hace que los días se repitan de forma constante.
Y eso es lo que me sucedió ayer a mi. Después de observar la primera / segunda jornada de esta Liga, creí no haber salido todavía del desenlace de la pasada campaña. Y es que después de ver al Real Madrid, endosar con una facilidad pasmosa un 0-6 al Real Zaragoza, con hat-trick de Cristiano Ronaldo, y ayer comprobar como el Barça, apabullaba a su rival de turno, en este caso el Villarreal, en el Camp Nou, constaté que nada ha cambiado, y que como en el referido film, “la vida sigue igual”.
Se han llenado las portadas de los diferentes medios, tanto madrileños como catalanes, con epítetos tales, como “fabuloso”, “maravilloso”, “grandioso”, “estratosférico”. Siento disentir de esta opinión. Y es que la diferencia entre estos dos equipos es tan grande, es tan abismal, que bajar ya de los cuatro goles para resolver un partido se va a considerar un resultado corto. Auguro en las primeras jornadas, que incluso podemos ver algún resultado en el que los dos dígitos adornen el marcador de cualquiera de los dos. A mi, viendo el partido de ayer, me recordó mi etapa juvenil, cuando nos enviaban a hacer de “sparring” del primer equipo de la entidad, y en la disputa del partido sólo veías pasar la pelota de un lado a otro del campo. Y tú, corriendo detrás de ella, deseando que aquello acabara, y pensando en la posibilidad de arrearle un trancazo a algunos de aquellos jugadores, para que al menos se fuera a su casa con algún recuerdo de tu presencia en el campo.
Y es que ayer el FC. Barcelona, no sólo ganó 5-0, sinó que demostró una superioridad aplastante sobre su rival, con momentos de hasta el ochenta por ciento de posesión, y con un juego sin fisuras, que nos mostró a los de Guardiola como una máquina imparable.
Y eso que el partido empezaba con dudas. Con numerosas bajas, sobre todo en defensa, afrontaban los azulgrana su debut en Liga, ante un equipo, que no lo olvidemos, va a disputar la próxima edición de la Liga de Campeones, y que además ocupaba la urna del segundo bombo en el último sorteo realizado.
Pero cada vez se constata de forma más clara, que el de Santpedor, está tocada por una varita mágica. Qué no tengo defensas?... pues sencillamente, juego sin ellos, y monto una disposición táctica, en la que predominen los centrocampistas de toque, que me permita asegurar un alto ritmo de circulación de balón y una alta posesión del mismo. Y la apuesta le salió a la perfección, llegando como he dicho antes a cotas de posesión escandalosas, con continuas paredes y rondos gigantes en busca de los pasillos interiores que dieran acceso a la portería de Diego López. Qué llevamos hablando dos meses de la incompatibilidad de Cesc y Thiago?...., pues, preparó una alineación en la que doy cabida, no sólo a ellos dos, sino que además incluye a Iniesta a Keyta y a Busquets, demostrando al mundo futbolístico que la importancia de este juego está en la zona media del campo. Y la apuesta, no es que saliera bien, es que salió perfecta, ya que precisamente fueron Thiago y Cesc, los encargados de inaugurar el marcador del estadio. Qué los nuevos necesitan aclimatación?... pues, siento a Villa, y le doy a Aléxis la titularidad para que demuestre todo lo contrario. Y si bien es cierto, que en los primeros cuarenta y cinco minutos, fue el integrante más “despistado” del equipo, en el minuto uno de la reanudación se encargó de demostrar que él también sabe marcar goles, y que además también posee una estimable tableta de chocolate de la que presumir. Conociendo a Guardiola, seguro que es la última vez que la vemos.
Qué las leyes de la preparación física dicen que Messi debería descansar, al estar corto de preparación?... pues, lo mantengo partido sí, partido también los noventa minutos en el campo, y gracias al trabajo de sus compañeros en la presión, el argentino puede descansar en el césped. Y él responde siempre, con su ración de goles, que le van acercando ya al segundo peldaño de la historia de los goleadores azulgrana (está ya a sólo ocho goles de alcanzar a Kubala en ese escalafón).
Y así, entre paredes, goles y ooooh’s de la grada se llegó al minuto 90 (el árbitro también decidió que la clase había terminado), y empezó para mi una rueda de prensa en la que Guardiola, además de sus ya típicas loas a sus jugadores y rival dejó un mensaje que no tiene desperdicio.
Y es que ante la insistencia de los medios a que valorará la actual plantilla, y las infinitas posibilidades que ésta ofrece, Pep, dejó ver (como ya hizo en el campo), que este año la rotaciones tendrán un papel protagonista, y que, en tanto en cuanto, los jugadores acepten este nuevo papel, en el que ninguno es intocable, y en el que muy probablemente los minutos de campo, banquillo y grada se irán repartiendo (exceptuando a Messi, claro), estará el éxito de esta temporada. Y este mensaje lo repitió hasta en dos ocasiones. Para mi es importante, ya que cambia la dinámica de estos tres últimos años, en los que había un grupo de trece jugadores que acaparaban el noventa y cinco por ciento de los minutos, y se sentían protagonistas de los éxitos conseguidos. Ahora, según parece, esto va a cambiar, y son casi dieciocho los integrantes que se van a repartir esos minutos. Veremos como, primero, Guardiola gestiona ese tiempo, y segundo, como el ego del jugador lo acepta.
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