La maldición del nueve

Desde que Guardiola está en el banquillo cada uno de los portadores de este mítico número han abandonado el equipo. Será capaz Aléxis de romper con esta maldición?

Cesc Fábregas. Punto Final?

Después de tres años con noticias repetitivas sobre su contratación, parece que al final este año se dan las condiciones para su vuelta

La profecía de Van Gaal

Hace un tiempo, Van Gaal, hizo una profecía, queréis saber cual es?

Mourinho, una táctica diferente

Mourinho se caracteriza por explotar al máximo el entorno que rodea la disputa de un partdo.

Cruyff, dos inicios. Una historia.

La llegada de Cruyff al Barcelona supuso una revolución, tanto en su etapa como jugador, como en la de entrenador.

Mostrando entradas con la etiqueta Balón de Oro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Balón de Oro. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de enero de 2013

Es oro todo lo que reluce.


En ocasiones utilizamos la parte negativa de esta frase,  como expresión  que se utiliza para decir que uno no se fíe de las apariencias ya que éstas pueden engañar. A veces, las cosas no son lo que parecen y lo que parece ser una cosa a simple vista, puede ser algo diferente cuando se mira más de cerca o se investiga sobre el hecho en cuestión.

Con el motivo de la última gala del Balón de Oro, el F.C. Barcelona ha confirmado estar viviendo una época dorada, aglutinando una gran cantidad de premios otorgados, y llevándose el premio gordo de la gala, después de discusiones y debates generados desde un ya lejano mes de junio, cuando se empezó a postular por los candidatos en aras a los méritos contraídos en una temporada recién finalizada. Ahora, seis meses después, provoca hilaridad ver los argumentos expuestos en su día, y las vicisitudes por las que han pasado los diferentes candidatos a arrebatar el premio a Leo Messi, para mi, el JUGADOR con mayúsculas cuyo nivel se encuentra a años luz del resto de competidores.

Messi, con su cuarto galardón se convierte así en el jugador con más condecoraciones, conseguidas además de forma consecutiva. La verdad es que después de conocer el resultado, estuve a punto de romper una de mis promesas, y quedarme ante el televisor para ver las tertulias nocturnas, que seguramente iban a tratar este tema. No me hizo falta, y en un ejercicio de sensatez imagine cual sería el argumento de la mayoría de periodistas que por allí circulan y opté por otro tipo de actividad menos estresante.

Y es que desde que Mourinho, y la prensa afín a él (ahora ya no tanto), empezaron a hacer campaña a favor del astro portugués, los argumentos escuchados no han variado en contra del argentino. Y no creo que hayan cambiado después de la confirmación de lo evidente. Messi es el mejor, ha hecho la mejor temporada, y es el único merecedor de este premio, tanto en esta edición cómo en las anteriores.

Me parece estar viendo a esa pléyade de profesionales de la información gritando y despotricando a favor de cualquier otro futbolista, con el único objetivo de desprestigiar las prestaciones del argentino. Si incluso he llegado a escuchar que el diez azulgrana no contaba ni en la quiniela de los premiados. Me parece oír a cada uno de ellos hablar de premio adulterado, de premio aburrido y de premio sin ninguna credibilidad. Credibilidad que si debía tener cuando no participaban en las votaciones los verdaderos artífices de este deporte, los futbolistas, y en épocas en los que los únicos votantes eras los corresponsales de una revista que otorgaban el galardón bajo unos criterios que han aupado a la lista de ganadores a nombres como Sammer, Owen o Cannavaro.

Y es que sólo hay que pararse a escuchar a Iniesta, el cual, con toda naturalidad acepta la superioridad de su compañero, y defiende la legitimidad de la votación. El manchego desmonta a aquellos que hablan de la máxima condecoración individual, cómo si un reparto equitativo se tratará, de forma que, según ellos se deba otorgar de forma variada y no caer en la repetición. Si Messi es el mejor, año sí, y año también, si Messi realiza temporadas descomunales temporada tras temporada, si Messi deja en doce meses una colección de títulos, goles y detalles que no están al alcance de nadie, ¿qué le impide seguir acumulando premios en su haber?.

Messi ejecuta en el campo acciones, que no es que sean imposibles para el resto, es que éstos simplemente no piensan ni en ejecutar. Hay jugadores que destacan en acciones puntuales del juego, ya sea por su disparo, su rapidez, su regate, su maestría en el lanzamiento de falta, su poder asistencial, o su capacidad defensiva. Jugadores que realizan auténticos partidazos y que deciden noventa minutos de lucha con acciones espectaculares. Messi no es así, el argentino no tiene una sola cualidad, s no que atesora la mayoría de ellas. No hablaremos sólo de él como un goleador, cómo lo puede ser Falcao, o de un portento físico y competidor incansable como puede ser Ronaldo. No diremos que influye en el juego como Xavi, o que tiene la desfachatez de Iniesta, que parece que haya nacido corriendo entre contrarios con un balón en los pies. No diremos que tiene el regate de Neymar, o la visión de juego entre líneas de Ozil. No, no diremos nada de eso.

Sólo diremos que aglutina lo mejor de cada uno de ellos, y que en un solo jugador se puede ver una falta lanzada de forma magistral, un regate inverosímil, una conducción estratosférica, un disparo descomunal, una asistencia imposible, un remate fugaz, o una jugada digan de las mejores prestaciones de esos juegos on-line que tan de moda están ahora. Messi es único, y cómo único merece un palmarés único.

Un palmarés que cómo dijo Iniesta llegará hasta donde el quiera, y que deslumbrará por su brillo a cualquier analista que en un futuro repase la historia de esta época que ahora tenemos la suerte de protagonizar los culés. Una historia que señalará a Messi como aquel rey Midas que convertía en Oro todo lo que tocaba. Una historia que recordará el día de hoy cómo el primer día hacia su quinta distinción.

Compartir




Si te ha interesado este artículo, quizas quieras leer estos: 

miércoles, 31 de octubre de 2012

El delantero "pichichi"


Estos días le he cogido afición a una serie de ficción que parodia a una comunidad de vecinos en un barrio de alto standing. Y es que en los tiempos que nos está tocando vivir, unas risas después de algunos días complicados no vienen mal del todo. El surrealismo de la serie, atendiendo a las recomendaciones de uno de mis hijos, me ha hecho visionar capítulos anteriores. Y hubo uno en el que no pude más que destornillarme de risa  en el sofá.

Tenía el fútbol como motivo principal, y como si de una competición de Champions se tratara parodiaba un torneo vecinal entre las diferentes comunidades de la urbanización. Entre todos los clichés descritos destacaba el de delantero. El delantero “pichichi”.  Una astracanada que representa al típico sujeto que necesita de la gloria en forma de gol continuo. Yo quiero ser el mejor, yo quiero ser el centro de atención, yo quiero tirar las faltas, yo quiero tirar los penaltys. Y no pude más que acordarme de algún otro que requiere para si todos los focos y la máxima atención: Cristiano Ronaldo.

Un jugador que vive por y para su lucimiento personal. Que se asocia poco en el campo y que da muestras de necesitar el reconocimiento de todos para sentirse conforme consigo mismo. Un jugador que lucha no sólo contra sus rivales, sino que en una competición paralela lo hace a la vez, contra todos aquellos que intentan poner en duda su supremacía. Y al igual que el protagonista de la serie, que se ve ensombrecido por un pequeño jugador colombiano que hace del balón su máximo aliado, el portugués también ha encontrado su competidor en el mismo rincón del mundo. Poco importa que Amador  levante los brazos y reclame para si un balón, es indiferente que Cristiano Ronaldo reclame para si toda la atención en cada una de sus celebraciones. Que más da que el nueve de Montepinar quiera finaliza cada una de las jugadas de ataque. No importa que el nueve blanco engorde sus números y registros individuales partido a partido. A cada uno de ellos, le ha surgido un rival que nunca podrán superar.

Y así como el pequeño colombiano, Parrales, recoge el balón, gambetea, y se zafa con facilidad de cada jugador que le sale al encuentro, Messi, cada día que pasa luce más en cada zona del campo y en las diferentes facetas del juego.

Qué un día Ronaldo bate el récord de goles de la Liga con unos registros que parecen imbatibles, no tarda más de un año en ser superado ese registro con estratosféricos resultados. Qué Ronaldo intenta aumentar la versatilidad de su juego añadiendo asistencias a sus números, nunca éstas han llegado a los números ofrecido por el diez azulgrana, convirtiéndose éste en el jugador de la Liga que más destaca en este faceta del juego. Qué CR9 acapara para sí toda la atención en cuantos lanzamientos de falta se generan en las inmediaciones del área rival, no hay mejor aliciente para Messi que mejorar en este aspecto y dejar en la nimiedad los porcentajes del luso en este tipo de lanzamientos. Quedan ya pocas las facetas del juego en las que el luso se puede sentir mejor. Tal vez el remate de cabeza, penalizado en Messi por su escasa corpulencia sea un posible punto a favor del primero. Y la efectividad desde el punto de penalty puede que sea otro.

Por eso estos días de listas, y de quinielas para el Balón de Oro me hace gracia observar las diferentes valoraciones que se hacen para otorgar al ganador. Los títulos conseguidos, recordando anteriores prebendas hacia antiguos ganadores, es uno de los argumentos más rescatados. Apenas nadie habla de calidad individual, apenas nadie habla de números, apenas nadie que defienda al sempiterno aspirante reclama ese premio con el argumento de que Ronaldo es el mejor. Si hasta incluso, en un gesto que no hace más que acrecentar ese ego que en ocasiones le pierde, el propio jugador ha reclamado para sí el prestigiosos trofeo.

Mientras tanto, Messi calla, calla y juega. Y partido a partido, gol a gol, asistencia tras asistencia acumula méritos para ser nuevamente, y por cuarta vez consecutiva el ganador del premio. Un premio que le permitirá superar a estrellas como Platini o Cruyff en el historial del trofeo. Unos registros que le están llevando a superar a Pelé y Müller en las listas de máximos goleadores de la historia.

Y en enero, cuando se abra el sobre del ganador, y Messi suba a recoger el trofeo un nuevo sentimiento de frustración se apoderará de su antagónico rival. Y a partir de entonces nos tendremos que preparar para oír y leer todo tipo de improperios en aras de la defensa de la injusticia del galardón. La que se avecina!!!!!


Compartir




Si te ha interesado este artículo, quizas quieras leer estos: 

domingo, 5 de agosto de 2012

Mi reino…… por un Balón de Oro.


“Mi reino por un caballo” es una frase que resume el final de la vida del rey inglés Ricardo III, muerto en la batalla de Bosworth el 22 de Agosto de 1495, a la temprana edad de 32 años.
Es cierto que el paso de los años habrá adornado el episodio y lo habrá aderezado de especias de todo tipo para enriquecer, ensalzar y conservar el guiso de lo que allí se cocinó. Pero de hecho no fue un cualquiera, sino el propio Shakespeare, quien inmortalizó el suceso, poniendo al fuego la olla de la importante enseñanza que nos ha quedado de aquella muerte.
Aquella mañana, el rey Ricardo se preparaba para la batalla más importante de su vida, acosado por el ejercito de Enrique Tudor, Conde de Richmond, y pretendiente a la corona de Inglaterra. Ricardo ambicionaba, antes que nada, conservar la corona.
Ansioso, o quizás nervioso, en todo caso soberbio, Ricardo mandó enfurecido a un sirviente a comprobar si su caballo favorito estaba listo para la batalla. El sirviente, asustado, urgió al herrero que preparaba al équido, ante el avance de las tropas del conde de Bosworth. Con una barra de hierro el pobre herrero moldeó con premura las cuatro herraduras que se apresuró a clavar en  los cascos del caballo. Pero al llegar a la cuarta pata advirtió que le faltaba un clavo para completar la tarea. Ante lo urgente de la situación, arreglo el asunto como pudo, para salir airoso de la cólera real, y entregó el caballo, si bien la última herradura no quedó tan firme como debiera.
Tras el choque de los ejércitos y estando el rey en lo más duro de la batalla, observó que sus soldados retrocedían ante el empuje de los contrarios. Espoleó por ello a su caballo y se lanzó a cruzar el campo de batalla para arengar e infundir valor  a los suyos.
Fue en ese momento cuando su caballo perdió la herradura mal fijada, tropezó, e hizo caer al rey a tierra. Asustado, el caballo se alejó del Rey, que quedó a merced de los enemigos mientras sus soldados daban media vuelta y se alejaban presos del pánico.
Es entonces cuando Ricardo, blandiendo asustado su espada, gritó: ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!
Seis siglos después, un clan portugués, comandado por Mourinho y su pupilo Cristiano Ronaldo, parecen ansiosos, y tal vez soberbios a la hora de reclamar el más preciado galardón que a un futbolista se le puede conceder: el Balón de Oro.
Es la primera vez que yo recuerde en la historia de este premio, que un jugador reclama para sí tal galardón. Es la primera vez, que yo recuerde en la historia de este premio, que un entrenador toma partido de forma tan clara hacía uno de sus pupilos. En una imagen no muy diferente al desafortunado rey inglés, veo a Ronaldo arrodillado en el suelo, y con gesto desesperado gritar a pleno pulmón: “El Balón de Oro, mi reino por un Balón de Oro”.
Y las razones que se dan para ello es la consecución del último título de Liga. Según él la mejor Liga que jamás se haya jugado. Aducen, técnico y jugador que en los méritos para ser claro merecedor del trofeo, poco tiene que ver la calidad individual y si los títulos colectivos. Argumento, que en ese caso haría favoritos a otros compañeros de su mismo equipo, ya sean Casillas, Sergio Ramos, Xabi Alonso o Arbeloa, que han sumado a ese título liguero el no menos despreciable campeonato de Europa de selecciones, dejando en la cuneta a la selección que el propio siete madridista capitaneaba. ¿No son entonces más justos ganadores esos cuatro jugadores que no nombra Mourinho?
Pero la máxima preocupación de ambos no es ninguno de ellos. Lo es Messi: que siguiendo la simbología de este artículo, y con los papeles cambiados, parece ser el rey al que se desea destronar en la batalla. Un Messi, que superó en el pasado ejercicio el récord de goles conseguidos en una temporada por un jugador. Un Messi, que a nivel colectivo se hizo con cuatro títulos, que puestos en una balanza bien se podrían equiparar al único título blanco. Un Messi, que año a año, demuestra un crecimiento imparable y que presenta una calidad futbolística muy por encima de cualquier coetáneo. En definitiva, un Messi, que parece destinado a seguir reinando, por mucho que Ronaldo y su mentor, se hayan precipitado y lanzado a la batalla cuatro meses antes de lo previsto sin tomar en realizar todos los preparativos necesarios.
O mucho me equivoco, o el próximo mes de enero, el genio argentino volverá a subir los escalones para recoger su cuarto trofeo consecutivo, en un hito no conseguido nunca hasta ahora. Y mucho me temo, que la imagen de Ronaldo ese día se asemejará mucho a la que presentó el funesto rey inglés a los pies de su rival. Y de la misma forma que aquel no encontró caballo para, el aspirante a rey tampoco se verá recompensado con el ansiado Balón. Y así ambos, uno sin caballo, y otro sin Balón acabaran en idéntico final: la perdida del reino que uno deseaba conservar, y la que el otro desea conseguir.


Compartir




Si te ha interesado este artículo, quizas quieras leer estos:


viernes, 6 de julio de 2012

Eliminemos el Balón de Oro.


Hablaba en mi último artículo sobre el debate generado en esa carrera alocada por conceder el Balón de Oro. Y apoyándome en mis criterios finalizaba mí escrito con el nombre del que para mí debería ser el ganador sin excepción: Leo Messi.

Pero uno de los comentarios recibidos en este mismo espacio me hizo reflexionar y plantearme escribir nuevamente sobre ello. Dicho comentario abogaba por la eliminación de cualquier premio de carácter individual en  un deporte de equipo. Defendía el comentario que el éxito siempre debería ser de un equipo, y que el juicio de la importancia de un jugador respecto a otro es harto complicado, debido a que sus prestaciones siempre vendrán condicionadas por el resto de jugadores que le acompañan. Finalizaba su participación con una frase lapidaria en la que apuntaba que los deportes de equipo son la más clara demostración que “el todo siempre es más grande que la suma de sus individualidades”.

¿Cómo evaluar quien es mejor? ¿Qué criterio se sigue? El Balón de Oro es la prueba principal de lo variable que resultan los méritos del ganador. En épocas no muy lejanas hubo verdaderas aberraciones en el nombre del ganador. Y es que los años de Mundial y Eurocopa hacían que éste fuera siempre un integrante de la selección ganadora, dejándolo todo a expensas de siete partidos. De esta forma, jugadores con temporadas gloriosas quedaban al margen por un mal papel de la selección que representaban. No hace falta recordar nombres, pero así a bote pronto, Sammer o Cannavaro son los principales ejemplos. O Owen, que descabalgó al mejor Raúl en el último momento, haciéndole además así la competencia en su equipo, en aquella época en la que el Real Madrid fichaba según la tasación del valor del Oro.

A raíz de este comentario, me fui fijando en muchas de los argumentos que diferentes opiniones daban en diferentes medios, y muy pocos hablaban de calidades individuales como criterios para conceder tan deseado premio. Qué si la conquista de la Liga, hoy según Florentino Pérez la mejor de la historia. Qué si la Eurocopa debería pesar más que cualquier otro título. Qué si Messi fuera del Barça era un jugador mediocre que no aportaba nada a su selección, y que sus prestaciones en blaugrana tenían mucho que ver más con la calidad de Xavi e Iniesta que con las suyas propias. Y así, entre unas opiniones coherentes, otras dudosas y otras totalmente demenciales, cada vez me acordaba de mi “Anónimo” particular y le tenía que dar la razón. Eliminemos ese premio!!!

Para los premios individuales ya existe la Bota de Oro, el Zamora, el Pichichi y todos aquellos que se basan en datos plenamente objetivos. Nadie puede dudar que este año Messi es Pichichi y Bota de Oro, y nadie puede decir que Victor Valdés no merece el Zamora. Aquí no hay discusión. Ahora, sería plantear quien es el merecedor del Guante de Oro, y seguro que aquí ya empieza el debate.

Por ello creo que se debería empezar a plantear la entrega de tan prestigioso trofeo a nivel de equipos, y así al final de cada año, y de acuerdo a un criterio de puntos, establecer el mejor equipo del año, y otorgar un Balón de Oro gigantesco al mismo. Puntos que se podrían dar en función de la participación en todas las competiciones estableciendo valores diferentes según se consigan.

Así, y teniendo en cuenta este criterio, el F.C. Barcelona y Real Madrid se encontrarían en la disputa de este nuevo premio que ahora defiendo. Con un título cada uno, y con la Liga merengue con más peso que la Copa del Rey azulgrana, y habiendo alcanzado ambos equipos las seminales de Champions, los próximos seis meses serían apasionantes para ver quien se hacía con la SuperCopa y el máximo número de puntos en Liga. De esta forma, cada partido contaría en una competición paralela en un todos contra todos ficticio, que al final del año premiaría al mejor, y con ello, a los jugadores que lo han hecho posible.

Sería esta la forma de valorar de forma justa quien es el mejor, contando los Balones de Oro conseguidos a partir de los triunfos de los equipos en los que ha participado. Claro que así, se acabaría el debate, y a veces, sólo a veces, es tan bonito discutir….


Compartir




Si te ha interesado este artículo, quizas quieras leer estos:


miércoles, 4 de julio de 2012

Un Balón de Oro muy volátil.


Faltan todavía seis meses para la entrega del Balón de Oro, y el debate sobre quien debe ser el ganador se está haciendo cada día más pesado. No hay día en el que ya sea en radio, prensa o televisión no surjan voces reclamando ya a un ganador, en una disputa bastante cansina, y en la que para mi, sino sucede nada anormal en los cuatro meses de temporada que irán de agosto a diciembre, el ganador está escrito a comienzos de cada año.

Y es que parece que olvidamos lo que realmente se premia con la entrega del prestigioso esférico dorado. No se trata del jugador que más títulos tenga, no se trata del jugador más goleador, no se trata del jugador más estético. Simple y llanamente se trata del jugador más determinante y con más calidad en un terreno de juego. Y en esa disputa hay uno que destaca sobre manera sobre el resto: Leo Messi.

Ahora, después de la Eurocopa y con la renovación del título de la selección española, los forofos y voceros representantes del Real Madrid, han cambiado el objetivo al que encumbrar. No hay que irse muy lejos en las hemerotecas para ver como desde los principales foros blancos, y una vez finalizada la Liga, ya se hacía presión para que en el mes de mayo le fuera entregado el Balón de Oro al máximo exponente del equipo merengue: Cristiano Ronaldo.

El mérito, era haber conseguido la Liga BBVA y haber logrado la increíble cifra de cuarenta y seis goles, superando el record establecido en la anterior temporada. En este debate, poco importaba que su compañero Casillas, al que ahora se quiere casi evangelizar tuviera los mismos méritos en cuanto a títulos conseguidos. Nada tenía que ver, que otro jugador hubiera batido los registros goleadores de Ronaldo, llegando a la exorbitante cifra de la cincuentena en Liga, y sobrepasando los ochenta en toda una temporada. Un hito no conseguido nunca hasta la fecha en la historia de este deporte.

Y hablando de hitos. La selección española ha conseguido ahora uno, encadenando la conquista de dos títulos europeos y un Mundial entre ellos. Aprovechando la efeméride se ha abierto el debate sobre si este equipo debe considerarse el mejor de la historia. ¿No sería entonces lógico pensar, que el hito de Messi es equiparable y que también nos encontramos ante un caso análogo? ¿La hazaña de Messi no le convierte en el mejor de la historia?. Al igual que “La Roja”, nunca nadie había conseguido tanto.

Y a partir de esta hazaña, y viendo que los números de Ronaldo en esta Eurocopa no han sido todo los buenos que deberían, por mucho que dos buenos partidos le pusieran de nuevo en la antesala de recogida del premio, ahora el debate se desvía, y aquello que tanto valía hace, recordémoslo, apenas cuatro semanas, ahora ya ha perdido brillo. Y de golpe, el portugués desaparece de las quinielas, y son Casillas e Iniesta los nuevos candidatos a promocionar. Y en este debate, parece que tenemos que entrar todos, ya que una de las principales cualidades de estos dos jugadores es que son españoles, y ante ello no hay oposición posible. Los éxitos de la selección están por encima de cualquier otro logro, y el valor de pertenecer a ella supone la principal virtud para llevarse el deseado premio.

Y en esa disputa, como no, se otorga a Casillas el placed del máximo mérito. Portero que con paradas decisivas ha logrado llevar a su selección hasta la final merece ya hoy el preciado tesoro. Y digo yo. Si la virtud por la que llegar a conseguir el premio es la conquista de la Eurocopa, y si el mejor jugador del torneo ha sido Andrés Iniesta, ¿no sería lógico entonces pensar que esas dos premisas juntas ya dan el nombre de un ganador?

Y en esas estamos. Que si Ronaldo, en una obsesión continua por aparecer solo en las fotos. Que si Iniesta, al cual se le debe el premio negado en el 2010. Que si Casillas, porque ya va siendo hora que un portero se una al mítico Yashin en la lista de galardonados, y porque su trayectoria así lo dicta. Trayectoria de más de diez años en la élite es uno de los argumentos más repetidos. ¿Acaso cuatro semanas atrás esa trayectoria era menor? ¿No importaban entonces los méritos y números del portentoso portero de Móstoles?

Y así estaremos los próximos seis meses. Seis meses en los que, como decía al principio, si nada extraño ocurre, un pequeño argentino, con el diez a la espalda y casi siempre vestido de blaugrana, nos va a regalar un mínimo de diez goles mensuales, Nos va a obsequiar con cintas, slaloms, caños, y triangulaciones que nadie, no lo olvidemos, nadie es capaz de realizar. Y no olvidemos que desde hace tres años, las votaciones de este premio recaen no sólo en periodistas, sino que son los propios entrenadores y jugadores los que más peso tienen en la decisión. Y aquí la decisión es unánime. Sólo hace falta escuchar que dicen cuando hablan. Leo ya tiene preparado en su museo particular el espacio para recibir allí su cuarto Balón de Oro.


Compartir




Si te ha interesado este artículo, quizas quieras leer estos:


miércoles, 16 de mayo de 2012

Mourinho. El último templario


Ha iniciado Mourinho su última cruzada, y esta vez su objetivo es la conquista del Balón de Oro por uno de sus pupilos, y a la vez compatriota. Hubiera sido el portugués un buen templario, amante de las cruzadas. Y así como aquellos sacerdotes guerreros iniciaros cruzada tras cruzada para la reconquista y protección de Jerusalén, él no se cansa a su vez, de iniciar las suyas en defensa de lo que considera algo exclusivo de su propiedad: el prestigio. Y así ataca a todo aquel que representa un obstáculo para su consecución: la cruzada del calendario contra los Estamentos, la cruzada contra el colectivo arbitral, la cruzada contra Guardiola, la cruzada contra el Barça, la cruzada contra su propia prensa afín, contra aquellos que en su propio club ponen en duda su valía o gestión, y ahora, la cruzada por la conquista del Balón de Oro. Hubiera tenido Saladino un buen rival.

Y a ese objetivo se ha lanzado, intentando primero dilapidar el prestigio del que él supone es el máximo oponente al galardón: Messi. Aboga Mourinho, que los cincuenta goles conseguidos por el argentino no han servido para nada, y que los de su compatriota Ronaldo han dado una Liga al Madrid. Creo que Mou se equivoca de premio. Los goles, dan otro trofeo a nivel europeo, y su denominación, aunque parecida al prestigioso balón es la de Bota de Oro.

Ironías a parte, habría que recordarle a Mou dos cosas. Una, que el prestigioso trofeo valora en primer lugar, no una temporada natural de agosto a mayo, sino un año natural de enero a diciembre. Y que ahora estamos en mayo. Por lo tanto, ahora, lo único que se puede decir de Cristiano es que está bien posicionado para el galardón, igual que lo están otros muchos, como lo pueden ser el propio Messi, Ribery, Robben, Silva, Casillas… Es como si en una carrera de Formula 1, el juez de carrera decidiera que en mitad de la misma, y en vista de la ventaja del ganador, ésta se diera por finalizada. O que un buen estudiante, pidiera matrícula de honor como valoración de un curso habiéndose cumplido sólo el primer trimestre. ¿Algo tendrás que hacer los dos restantes?, le contestaría su tutor. Pues en esa estamos. Él y otros van camino de la matricula de honor, pero aquí sólo se da una, y ésta es para el mejor.

Y este es el segundo aspecto. El Balón de Oro se otorga al mejor. No al que más títulos ha ganado, no al que más goles ha metido, no al que es más guapo, ni al que genera más simpatías. Se le da al mejor. Porqué siguiendo la teoría de Mou, y con una final de Champions todavía por disputarse, una Copa del Rey aun pendiente,  con una Eurocopa que ha de coronar al mejor once de Europa, y con un sinfín de partidos todavía por jugar, si de lo que se trata es de contar títulos y hazañas aún quedan unas cuantas por contemplar. ¿Y es que quien sería el guapo, que según estos criterios que quiere imponer Mou, le quitaría el galardón a  Ribery si se proclama campeón de Europa este fin de semana con su equipo, y a su vez lleva a la selección francesa a la conquista de la Champions? ¿O alguien dudaría que Silva, Casillas o Xabi Alonso, campeones de sus Ligas, entrarían en la pugna si es la selección española la que se corona campeona de Europa?. Es pronto Mou para hacer campaña, es pronto…

Pero estos interrogantes que planteo también se apartan de lo que para mi es el verdadero propósito de este premio. Coronar al Rey.  Todavía recuerdo la disputa que origino hace dos años, cuando Xavi, Iniesta y Messi se enfrentaron ante la incertidumbre de escuchar a Guardiola dar el nombre del ganador. Todo el mundo esperaba que en vista de los éxitos conseguidos por los centrocampistas azulgranas, campeones del mundo en Sudáfrica ese año, el premio estaba cantado y que uno de ellos haría el recorrido de su butaca al estrado. Y ante la sorpresa de todos, incluso la de Pep, fue el diez azulgrana el vencedor.

He de reconocer que a mi me habría hecho ilusión que el premio hubiera ido a parar a las manos de Xavi. Catalán, formado en la cantera del Barça, en una de sus últimas oportunidades por conseguirlo, ante un rival que tendría por edad y calidad muchas otras nominaciones, mis preferencias estaban con el de Terrassa. Pero también he de aceptar que la mención de Messi reconoció al que para mi, es hoy por hoy el mejor jugador del momento. Y según mi parecer, en cuanto a calidad y dominio del juego, la valoración del rosarino no ha variado. Sigue siendo el mejor, y lo demuestra día a día y partido a partido.

Y esto es algo que Mou no tiene en cuenta. Sigue anclado en esa concepción del premio que tenía en cuenta galardones colectivos para otorgar un premio individual. Y así con ese criterio, hemos visto esperpentos tales, como ver otorgar el preciado trofeo a Mattias Sammer, o a Owen, o a Cannavaro… Y parece que la FIFA y los votantes se han dado cuenta de este error, y se ha modificado la valoración en lo que se refiere a los méritos del ganador.

Pero Mou, cual templario obstinado, seguirá su cruzada. No tiene desperdicio su última frase. “Cristiano no ha podido conseguir el Pichichi, por lo que como compensación deberían otorgarle el Balón de Oro”. ¿Compensación?  Me apuntaré esta teoría, y en la próxima reunión en la que se hable de mi sueldo le diré algo parecido a mi jefe. “No he podido conseguir por poco los índices de producción que se me pidieron. Como compensación merezco un mayor porcentaje de los beneficios”. Es justo, no?


Compartir




Si te ha interesado este artículo, quizas quieras leer estos:


jueves, 3 de noviembre de 2011

En la época de Messi

Con el término época se hace referencia a distintos conceptos relacionados con el tiempo. Se entiende como un período temporal que puede distinguirse o definirse por los hechos que en él sucedieron y que determinaron la forma de vida de las personas que en el convivieron. Dentro de esos períodos históricos ven la luz personajes que por su importancia y trascendencia adquieren un papel tan predominante, que oscurecen los logros de cualquier otro coetáneo.

Esta llena la historia de personajes que han marcado época. Alejandro Magno, Julio Cesar,  Aristóteles , Darwin, Einstein , Robespierre, Marco Polo… son nombres que a lo largo de la historia de la Humanidad pusieron su sello de forma indisoluble en el tiempo que les tocó vivir.

En el fútbol, igual que en cualquier otra actividad ocurre lo mismo. Y así, se hace referencia por ejemplo al Brasil de los 70, a la época de Di Stéfano, a la de Pelé, o aquí en Barcelona, a la del “Barça de les Cinc Copes”, que tenía en Kubala su máximo exponente.

Ahora un fenómeno parecido está sucediendo. Y desde hace cuatro años la irrupción de un pequeño jugador procedente de las categorías inferiores del Barça, se ha empeñado en hacer real un slogan publicitario que le puso por primera vez delante de una cámara “Soy Leo Messi, recuerda mi nombre”.

Está llamado el argentino a marcar una época en el fútbol, de forma que estos años serán recordados por aquellos en los que él jugó. Cualquier referencia a las dos primeras décadas del siglo XXI llevará asociada el nombre de este gran jugador, que temporada tras temporada deja huella de una capacidad futbolística tan amplia que condiciona la forma de juego de todo el que le rodea. De sus compañeros, que ven en él la llave de la victoria y que lo buscan continuamente, intentando que su aportación en los partidos sea constante, y que las lagunas en las que se entra en ocasiones en un juego con un alto número de integrantes sean las menos posibles. De su entrenador, que no entiende un once sin él en el campo, y que lo reubica en posiciones que le mantengan a una distancia equidistante del resto de jugadores buscando continuas asociaciones. De los rivales, que adaptan sus tácticas y varían sus formas de juego, sólo para enfrentarse a él. Y de los aficionados, que olvidando colores y pasiones, ven en él el mayor talento futbolístico en años, y le valoran como el más determinante.

La conjunción de todos estos aspectos en los que se aúna tanto su dimensión futbolística como social, le están llevando a que con apenas veinticinco años de edad esté ya preparando su discurso para recoger su cuarto Balón de Oro consecutivo. No hay discusión posible en cuanto al ganador de la edición de este año, ya que cualquier valoración que se haga para dictaminar quien es le merecedor del premio  tiene a Messi como el único candidato posible.

El prestigio de este premio aumenta cada año que pasa, más si se tiene en cuenta, que desde hace un par de años unifica el “antiguo” Balón de Oro con el extinguido “Fifa Word Player”, conjugando los votos de periodistas y seleccionadores en la elección de un único candidato, que antaño, en la mayoría de las ocasiones acaparaba los dos galardones.

Se tenía la idea, no hace mucho, que la entrega del Balón de Oro premiaba algo más que las facultades futbolísticas de un jugador, y en su trayectoria anual, y en la totalidad de títulos conseguidos, estaba la referencia máxima a la hora de decidir el ganador. Así, por ejemplo hemos visto premiados a jugadores como Cannavaro, Owen o Mathias Sammer, en decisiones del todo incomprensibles en un premio individual.

El su primer año, el de la unificación, pareció cambiar esa forma de elección, ya que la tripleta final nominada incluía a sus compañeros Xavi e Iniesta como competidores. Según el criterio establecido hasta entonces parecía claro que uno u otro deberían haberse hecho con el trofeo, ya que sumaban un título mundial de selecciones a los logros conseguidos por su equipo. Pero no, y ante la sorpresa de todos, incluido Messi, éste fue el encargado de encaminarse al escenario para recoger su segundo Balón. Se impuso la valoración meramente futbolística, que dictaminaba que Leo es el mejor

Este año, no hay discusión posible, y se siga el criterio que se siga, el rosarino subirá a recoger ese premio. Prestaciones de conjunto con menos títulos colectivos conseguidos, pero con unas estadísticas individuales insuperables dejan sin debate la quiniela del ganador

A su lado, seguro que habrá otros grandes jugadores, que como CR7, eterno rival, o Iniesta, como eje del juego del mejor equipo optarán nuevamente  a la plata y el bronce como galardones secundarios y casi como único objetivo que pueden conseguir.

Jugadores, éstos y otros, que al margen de las posibles frustraciones o desilusiones que puedan vivir por no alcanzar la máxima cota futbolística, siempre podrán decir, que jugaron y compitieron en una época única, la época de Messi.


Compartir






Si te ha interesado este artículo, puede que quieras leer:




Etiquetas

Adán (1) afición (4) Alba (1) Alexis (3) Aléxis (13) Alves (2) Amardor (1) Aquiles (1) Argentina (1) Arsenal (1) Atlético (4) ayer (2) Balón de Oro (7) Barça (200) Barcelona (53) barro (1) Bartra (2) Benfica (1) Betis (4) Bilbao (1) blog (1) Bojan (2) Busquets (6) Búsquets (2) cambio (2) camiseta (1) campeón (4) cantera (8) Carazo (1) Casilas (4) Casillas (2) catalán (1) Catalunya (2) caverna (3) Celta (1) Celtic (1) Cesc (9) Champions (42) Chelsea (4) Chile (1) ciclo (1) cinco (1) City (2) clásico (6) clásicos (7) contrato (1) Copa (2) Copa América (1) Copa Catalunya (1) Copa del Rey (14) Cornellà (1) corrupción (1) CR7 (8) crisis (2) Cruyff (11) Cuenca (1) Damm (1) debate (1) defensa (1) Del Bosque (2) delantero (1) dependencia (1) Depor (1) Deulofeu (3) Di Stefano (1) dinero (2) discurso (1) discusión (1) Drogba (1) época (1) Espanyol (1) España (1) Eto'o (1) Eurocopa (5) euros (2) Falcao (2) femenino (1) fichajes (6) fin de ciclo (1) final (2) Florentino Pérez (4) fútbol (47) Gamper (1) gestión (1) Getafe (4) Gijón (1) gol (1) Granada (3) Guardiola (59) historia (3) Hospitalet (1) Ibrahimovic (1) imputar (1) indulto (1) Iniesta (14) innovar (1) Intercontinental (2) Javi Martinez (1) justicia (1) Koeman (1) Laporta (1) Levante (2) Leverkusen (2) LFP (1) Liga (85) Liga Europea (2) Madrid (9) Málaga (2) Mallorca (2) Manchester (1) Maradona (1) Marta (1) Martinenc (2) Masia (5) Mess (2) Messi (63) Mi (1) Milan (2) Milán (5) Mourinho (50) Mundialito (2) Neymar (3) niños (2) nueve (1) octavos (1) ojo (2) Olivella (1) Oporto (1) orgullo (1) Osasuna (5) Parrales (1) Pedro (4) Pelé (1) Pep (1) Pepe (4) perdón (1) pereza (1) periodismo (2) pichichi (1) Pinto (1) Piqué (8) polémica (7) polideportivo (1) Por qué? (1) porra (1) portero (1) posesión (1) prensa (2) pretemporada (8) primas terceros (1) Pujol (1) Puyol (5) Racing (2) Rayo (1) Real Madrid (69) Real Sociedad (6) renovación (4) retirada (1) Rikjaard (1) Rivaldo (1) Romario (1) Ronaldo (15) Roncero (1) Rosell (2) Roura (1) sación (2) sentimiento. som i serem (1) Sergio Ramos (2) Sevilla (2) Simeone (1) Song (2) Spartak (2) Supercopa (9) táctica (2) Tata (1) Telecinco (1) televisión (2) Tello (1) temporada (2) tertulias (3) tertulías (1) Thiago (4) tiki-taka (1) Tito (18) Torres (1) UEFA (1) Valdano (1) Valdés (8) Valencia (5) Valladolid (1) valores (1) Van Gaal (3) Varane (1) verano (2) veteranos (1) victoria (1) Vilanova (7) Villa (9) Villarato (2) Villarreal (1) visión (1) Wegner (1) Wembley (2) Xavi (17) Xavi Alonso (1) Zaragoza (2)

Bienvenidos a mi pasión por el fútbol

Te gusta el fútbol? En este espacio verás mi opinión sobre la actualidad de este deporte. Una de mis pasiones!!!

Compartir

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites