La maldición del nueve

Desde que Guardiola está en el banquillo cada uno de los portadores de este mítico número han abandonado el equipo. Será capaz Aléxis de romper con esta maldición?

Cesc Fábregas. Punto Final?

Después de tres años con noticias repetitivas sobre su contratación, parece que al final este año se dan las condiciones para su vuelta

La profecía de Van Gaal

Hace un tiempo, Van Gaal, hizo una profecía, queréis saber cual es?

Mourinho, una táctica diferente

Mourinho se caracteriza por explotar al máximo el entorno que rodea la disputa de un partdo.

Cruyff, dos inicios. Una historia.

La llegada de Cruyff al Barcelona supuso una revolución, tanto en su etapa como jugador, como en la de entrenador.

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miércoles, 6 de febrero de 2013

¿Y si hablamos de fútbol?


Aquí en Barcelona, en los últimos meses de Guardiola como entrenador del primer equipo, corría el rumor, de que Pep, confesaba a Tito Vilanova su hartazgo por diferentes situaciones que le había tocado vivir en su exitosa trayectoria, y añoraba su primer año en el equipo azulgrana. Y no me estoy refiriendo al año del famoso sextete, aquel que le hizo perder la poca cabellera que aun conservaba, sinó el de su debut en el banquillo en un filial con el cual consiguió el primero de sus hitos, con el ascenso a la Segunda División B.

Imagino que en aquella época, en campos de Tercera, y lejos de los medios, la ahora famosa pareja de técnicos, se dedicaban a realizar exclusivamente aquella tarea que de verdad les confortaba. El fútbol. El diseño de los entrenamientos, el análisis de los rivales, el partido, la revisión de cada encuentro, el contacto con unos jugadores noveles aun en fase de formación con ganas de aprender. Tareas todas básicas, y que son las que realmente dan sentido a los profesionales de cualquier deporte.

Qué lejos le debía parecer a Pep, y a todos sus colaboradores aquellos partidos en campos casi desconocidos, disputados en gradas semivacías, y con el único objetivo de ver en el campo la confirmación de una estrategia bien definida.

No sé si habéis sido entrenadores, pero, yo, que estoy teniendo esta oportunidad, de verdad os digo que no hay nada más gratificante, que observar cómo un equipo al que diriges, sea del nivel que sea, intenta poner en práctica aquello que tú te esfuerzas en transmitir. Un cambio de juego, una salida desde la línea de fondo con el balón controlado, una presión avanzada o una defensa a ultranza, ejecutadas con éxito después de haberse trabajado durante los días previos al partido, te dan la satisfacción de un trabajo bien hecho. E independientemente del resultado, el ver plasmada tu idea, en once chavales en etapa de formación, resulta una sensación de lo más gratificante.

Supongo que es a eso a lo que Pep se refería. A la esencia del deporte y de la competición. Y hoy, en una semana en la que se habla de corrupción, de partidos amañados y de apuestas ilegales. En una semana en la que después de partidos de renombre lo que ha quedado de ellos, poco tiene que ver sobre el juego en sí, y día tras otro se analizan hasta la extenuación escenas de escupitajos, o encuentros casi sibilinos en las profundidades de un párking, creo que se está perdiendo la verdadera esencia de este deporte, que en definitiva se creó para el goce y disfrute de los que los practican y lo observan.

Yo me pregunto, dejando de lado el tema de la corrupción, si realmente lo ven así cierto sector de la prensa, que hace de la confrontación y la agresividad su hoja de estilo. Me pregunto si esos profesionales se sientas en su butaca y observan el partido con el objetivo de pasar un buen rato. No sé si observan el juego, si se deleitan con un control (yo por ejemplo en el último clásico, flipe literalmente con el que hizo Ozil casi de espuela de espaldas a la portería, y soy culé)., si disfrutan con un buen regate, o sí saben reconocer la superioridad de un rival. En ocasiones creo que ven los partidos libreta en mano, rebobinando hasta la extenuación lances del juego, que en un riguroso directo son inapreciables. Disfrutan en la disputa, en cada lance con visos de polémica, y dejan de lado lo que realmente importa: el juego.

A mi no se me caen los anillos, si después de un partido de mis niños he salido derrotado y he de reconocer que el otro equipo ha sido mejor. Sin ir más lejos este fin de semana, hemos perdido el segundo partido de esta temporada, y una vez en el vestuario, todavía oiga resonar los gritos de mis chavales enjuiciando la labor del árbitro con palabras no reproducibles. Mi resumen fue otro, y en una única frase, les hice saber mi diagnóstico. Nos han dado un baño. ¿Tan difícil es reconocer eso?. Tan difícil es explicar que por ejemplo, el otro equipo fue más agresivo, más intenso, más preciso en el pase?. ¿Tan difícil es reconocer que el otro equipo ha tenido el control del juego en todo momento, y que no ha metido más goles porqué la suerte ha estado de nuestra parte en incontables ocasiones?.. ¿Porqué sólo nos fijamos en el árbitro?. ¿O en aquel de la grada que ha chillado no sé qué?.. ¿O en aquel otro jugador que me ha dicho, que me ha dado, que me ha empujado?..

¿Tan difícil es hablar sólo de fútbol?


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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Fútbol. Un deporte para disfrutar.


En una semana en la que el rey de los medios está siendo Mourinho y la polémica que siempre le persigue. En una semana en la que en Barcelona estamos con la calculadora en la mano esperando el gol de Messi que supere ese récord de Müller. En una semana en la que el Barça consigue el mejor arranque liguero de la historia, en la que el Málaga se confirma como el mejor debutante en la máxima competición, en la que el Manchester City, candidato al máximo galardón se confirma como el gran fiasco del año…. En una semana en la que se podría hablar de mil y un temas, la noticia que más me ha llamado la atención es la que ayer publicaba El País, y que os dejo en este enlace. Tres juveniles matan a un linier en Holanda. 

Ante tamaño disparate, no puedo dejar de preguntarme sobre que tipo de educación han recibido estos tres jóvenes, que son capaces de golpear hasta la muerte a una persona por la simple disputa de un partido de fútbol. Qué tipo de club permite que en sus filas haya jugadores que puedan llevar a término tamaño despropósito.

Yo, cómo ya sabréis tengo hijos en edad cadete y juvenil. Una, Marta, se dedica al baloncesto, y el otro; Marc está en su último año antes de finalizar su periplo formativo. La verdad es que me resulta llamativo el ambiente que muchos fines de semana veo en pabellones y campos de fútbol. Ambiente que va más allá del que ellos disputan en las canchas. Ambiente que se enrarece en mil y una discusiones allí donde debería imponerse la cordura y el sosiego: la grada.

Gradas a menudo exacerbadas ante decisiones arbitrales erróneas, ante acciones de contacto en deportes definidos precisamente así. Insultos sin sentido ante niños y niñas indefensos que su único objetivo en un mañana de sábado o tarde del domingo es pasar un buen rato y disfrutar del deporte que les gusta en compañía de sus iguales. Gradas que chillan, que presionan, que viven los partidos cómo si de la máxima de las competiciones se tratará. Árbitros que en ocasiones son niños en aprendizaje constatan desde sus primeros pasos, que su sino será siempre ser discutido. Jugadores rivales, que desde ya muy pequeñitos se acostumbran a oír desde la grada insultos por alguna acción desafortunada. Entrenadores que se ven vilipendiados, discutidos, y a veces ultrajados por una simple derrota, un mal cambio, o por simplemente no coincidir con las ideas del padre o madre de turno. ¿Es ese el deporte de formación que deseamos crear?

Recuerdo mi infancia. Una época de crisis económica. Los setenta. El fenómeno “quinqui” estaba en su máximo auge en Barcelona. La Guineueta, mi barrio. Barrio periférico, de trabajadores. Barrio donde las bandas callejeras en según que zonas creaban guetos y convertían ciertos pasajes de difícil circulación. Bandas a las que sólo podíamos acercarnos para jugar un partido de fútbol. Sólo hacía falta un espacio despejado, cuatro piedras en forma de poste, y entre diez o quince chavales dispuestos a dirimir de otra forma la supremacía del más fuerte. A galletas, tortas, hostias, mamporros siempre perderíamos nosotros. Con el balón era otra historia. Nos convertía en iguales, nos hacía compañeros, nos hacía casi amigos.

Partidos a veces duros. Suelo de gravilla en los que una rascada te dejaba marcas de por vida. Partidos de tiempo sin límite. Al mejor de veinte, con dos de ventaja. Partidos que empezaban al atardecer y que sólo la falta de luz ponía su fin. Palabrotas, patadas, caños, paredes y regales inverosímiles se juntaban en el mejor espectáculo que el barrio nos podía ofrecer. Partidos sin árbitro, sin público. La deportividad la marcaba cada uno, y el reglamento se establecía de mutuo acuerdo. Fútbol casi sin límites y sin reglas.

¿Y os podéis creer que nunca un encuentro de ese tipo acabo en pelea? Niños y adolescentes que en cualquier otra situación te atracaban sin complejos a punta de navaja., jóvenes en busca de dinero fácil que en ocasiones te perseguían en busca de las pocas pesetas que en aquel entonces podías llevar en el bolsillo, jugábamos a fútbol sin que nadie mediará, y acabamos los encuentros en franca armonía. No me libré yo de atracos por el sólo hecho de ser El Jose.., aquel que juega en la calle y ser reconocido por algunos de los cabecillas de esas bandas.

Y ahora , en un ejercicio de imaginación pongamos a esos partidos callejeros un campo de césped artificial. Pongamos también unas porterías reglamentarias, un árbitro federado y unos banquillo con entrenadores y suplentes. Pongamos también gradas en el campo. Y con nuestra imaginación llenemos esas gradas de padres, madres, abuelos, tios, tietas, y amigos. El sueño de cualquier niño de mi época!!!.

Pues mucho me temo, que de ser así, aquellos encuentros de los setenta, que acaban entre risas y con una despedida o reto para una pronta revancha, en más de una ocasión finalizarían de forma diferente.  Daros una vuelta por cualquier campo de vuestra ciudad un fin de semana cualquiera y entenderéis porqué. Y después, volver a leer la noticia inicial que aquí os dejo, y veréis que aunque parezca inverosímil, ya no lo es tanto, y que aquello que unos niños crearon para su disfrute está perdiendo su esencia y auténtico valor. 



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miércoles, 26 de septiembre de 2012

La línea Maginot


La Línea Maginot fue una línea de fortificación y defensa construida por Francia a lo largo de su frontera con Alemania e Italia, después del fin de la Primera Guerra Mundial. El objetivo era doble, por un lado tapar los huecos generados en la frontera durante la citada guerra, y por otro facilitar los movimientos de la vanguardia francesa de las líneas más avanzadas.

Según esta definición no queda muy lejos la concepción defensiva con la que habitualmente se están encontrando las huestes azulgranas. Y es que desde que el Sevilla de Marcelino aterrizara mas o menos por estas fechas en el Camp Nou, y enseñara al mundo futbolístico cuales eran las pautas principales de un sistema defensivo capaz de parar a los azulgrana, han sido muchos los equipos que han copiado la idea del “mister” hispalense de aquel entonces, y en una concepción bastante arcaica del fútbol han recuperado el denostado “autocar” que en su día hizo celebre Maguregui.

La concepción es sencilla, y se basa en cerrar todos los espacios posibles hacia la propia portería, y cual defensa fronteriza, montar dos líneas de cinco componentes, intentando que la separación entre cada uno de los componentes que forman dichas paralelas sea lo mínima posible. De esta forma se anula, o al menos se intenta, el valor principal del ataque azulgrana, que hace del control y pase, y de la continua movilidad de sus hombres de vanguardia, la principal arma de ataque.

Y poco a poco, después de aquella tarde-noche memorable de Jesús Varás se ha ido creando la idea de que sólo así es posible parar a los azulgrana. Y lo que en un principio fue una apuesta novedosa ha creado escuela, y va adquiriendo visos de perpetuidad, convirtiendo así los partidos entre azulgranas y cualquier rival una película continuamente repetida.

Y no es que la solución haya dado a los equipos que la han adoptado resultados altamente satisfactorios. Y es que resulta harto complicado aguantar la concentración de forma sistemática durante los largos noventa minutos que se está a merced del rival, y así, más tarde o más temprano una disfunción o un despiste acaba abriendo la brecha por la cual se cuelan los delanteros azulgranas generando múltiples ocasiones de gol. Sólo con actuaciones casi milagrosas como la del citado Varas, que casi logra repetir el granadino Toño, o partidos increíbles como el de Standford Bridge pueden relatar un triunfo o un pírrico empate.

Aún y así, la apuesta sigue vigente, y a la idea inicial creada se han ido añadiendo variantes que la perfeccionan. Una, la primordial es sujetar al elemento más desequilibrante con el que se enfrentan, que de forma constante, partido a partido lograba infiltrarse en las líneas enemigas y armarles un taco partido a partido, batiendo cualquier registro goleador existente hasta la fecha. Estoy hablando de Messi, claro. Ahora, en una aplicación cercana a la zona mixta aplicada en baloncesto, las dos perfectas líneas se deforman y buscan su punto de conexión en un único integrante: el argentino. Ya no es sólo importante distribuirse de forma uniforme a lo largo del balcón del área. Ahora también esa distribución a de tener su punto álgido en torno a la figura del diez azulgrana, de forma, que recibiendo éste el balón, se encuentre siempre rodeado entre tres o cuatro contrarios.

Tapando los huecos, se busca la desesperación atacante, que armado de paciencia busca y busca como infiltrarse. Y así, en esa ofuscación por buscar el camino directo hacia la portería la pequeña descuida sus posiciones defensivas y se facilitan los movimientos de los escasos elementos atacantes del rival. Y es que en ocasiones un pelotazo cual obús es arma suficiente para desmontar esa concentración de jugadores. Sólo hace falta recordar el gol que certifico la eliminación de la última Champions, o la jugada que casi cuesta los tres puntos en el último partido de Liga ante el Granada.

La línea no evitó la derrota de Francia al comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1940. Por el contrario, las divisiones alemanas la rodearon y atacaron en la región de Sedán, en su extremidad occidental, de forma que los ejércitos aliados fueron cortados en dos. El error estratégico francés se basaba en la experiencia de la guerra de trincheras, que había forjado un paradigma bélico de grandes frentes de batalla estáticos. La introducción de nuevos elementos en el escenario, como las unidades acorazadas o la aviación de guerra, así como el uso de nuevas tácticas, hicieron que la línea Maginot pasase a la historia como uno de los fracasos estratégicos más costosos e inútiles.

Y en eso está ahora el Barça en buscar soluciones. Una como los alemanes en su día es dotar de amplitud al ataque e intentar rodear al contrario llegando por los extremos. Otro, la introducción de variantes tácticas como el disparo lejano, que obligue a adelanta al menos a ciertos elementos defensivos para intentar tapar esos disparos. Y otro, la heroicidad, en forma de hazaña individual. Y así, Iniesta y Messi, como baluartes del juego del regate se convierten en decisivos en la mayoría de los choques. Y es por aquí donde creo que el Barça debe buscar sus refuerzos. Jugadores fuertes en el uno contra uno, con desborde, y capacidad innata para el regate en corto. Perfiles tipo Ribery, Muniaín o Neymar creo que serían como aquellos acorazados o aviación alemanas y harían pasar a la historia esta aburrida forma de juego.


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martes, 4 de septiembre de 2012

Estoy triste


Llevo un día algo aburrido leyendo la prensa en sus distintas variantes. La deportiva y la de información general, la de aquí y la de allí. Y es que entre subidas de IVA, paro, fondos de previsión, y las lagrimas de Ronaldo, la depresión post-vacacional me está durando más de lo habitual en estas fechas.

Menos mal que ayer empezaron los entrenamientos de mi equipo infantil. Menos mal que ayer pude volver a verlas caras de esos chavales que, empiezan la pretemporada con las ganas de reencontrarse con aquello que dejaron olvidado el ya lejano mes de junio. Menos mal que después de la charla inicial, el balón se puso a rodar, y realizamos el primer partidillo de toma de contacto. Estaban casi todos. Y con ilusión. Ilusión por reencontrarse, por volver a jugar al fútbol, por pisar la hierba artificial del campo, por compartir nuevamente horas de vestuario, por reírse, por correr, por saltar, por disputar un balón. Y no tardó en llegar el primer gol. El primer gol del entreno, del curso, el primer gol, espero, preludio de muchos más.  

Veinte jugadores que esperaban ese día con casi ansiedad. Iban a practicar su deporte favorito. El contacto con el balón y el trato con sus iguales les aportan todo lo que necesitan para sonreír. No cobran un euro por hacerlo, más bien al contrario. Sueñas con ser Puyol, o Casillas, o Messi, o Iniesta, o Ronaldo. Sí, Ronaldo, el futbolista tristón que parece desenvolverse ahora cómo cualquier oficinista en una dura y monótona jornada laboral.

El fútbol. Ese deporte practicado al aire libre, en un horario confortable de apenas entrenamientos de dos horas de duración. Ese deporte mediático que te hace ser idolatrado y envidiado a la vez. Ese deporte que al máximo nivel garantiza la mejor de las pensiones. Ese deporte que te convierte en mito, y que te hace ver tu nombre representado y serigrafiado en las más múltiples formas.  Ese deporte, en definitiva que te vuelve casi inmortal.

Aconsejaría a estos dioses del balón, que de vez en cuando se den una vuelta por los pequeños campos de su ciudad. Campos en ocasiones sin gradas y pequeños. Campos con vestuarios vetustos. Campos sin glamour. Que vean y observen lo que allí se respira. Miles de niños cada fin de semana cargan sus bolsas para lo que para ellos es el momento crucial de la semana. Su partido. Unos juegan mucho, marcan goles, son las estrellas de esos modestos equipos. Otros no lo hacen tanto, pero animan en el banquillo, y saltan como resortes cada vez que el gol se aproxima. Esperan su oportunidad. Miran al entrenador a la cara pidiendo casi a gritos poder salir un rato a jugar. La ilusión por unos minutos de gloria mueve a que cada fin de semana, con frío, agua, viento o sol, todos se presenten para competir.

Si han ganado la fiesta es completa, y no digamos ya si se ha marcado un gol. La derrota se vive como un drama sano, que se resuelve de forma sencilla con un buen bocadillo y una refrescante bebida. Esa es la prima post-partido.

Tal vez así, estos míticos jugadores dejarían de estar tristes. Tal vez, en un ejercicio de regresión, se verían allí, en sus inicios, y repasando mentalmente su trayectoria, verían lo que disfrutaron para llegar hasta donde ahora están. Instalados en la cima, y disfrutando de la máxima expresión de este deporte.

Entiendo la ambición de Ronaldo. Entiendo sus ansías de reconocimiento. Por ser el mejor. Es lícito que todo profesional lo intente y lo deseé. Ser el número uno. El que más premios gana, el que más cobra, el referente, el top en todas las listas. Pero, a veces, es de inteligentes saber interpretar que papel me toca vivir, y cuales son mis posibilidades.

Cambiando de deporte, mi hija, ya sabéis, la que juega al baloncesto, comienza esta temporada un año muy exigente. Nivel A. Un equipo de doce niñas en las que sólo cinco saltan a la pista. Un deporte con más suplentes que titulares. Un deporte para altos. Y Marta apenas llega al 1.60. Sabe por tanto que papel le va a tocar jugar. Claro que desearía ser la mejor, la que más jugara, la que más minutos tuviera. Pero sabe que no será así. Su objetivo es disfrutar del nivel de la competición. Progresar y arañar los minutos que pueda, para así, ir escalando puestos en el escalafón de las rotaciones. Y sí, a veces llora, y se cabrea, y se pone triste por no conseguir lo que desea. Pero cuando se da cuenta que la tristeza no conduce a lograr ningún objetivo, sabe que sólo le queda una posibilidad. Ser feliz y disfrutar de los minutos que dispone. Tal vez ese sea un buen consejo para Ronaldo. Que disfrute de estar nominado entre los mejores, de ser guapo, rico y famoso cómo a él le gusta recordarnos. Que valoré su presencia en todas las designaciones. Y que asuma con naturalidad, que hoy por hoy, el premio más grande es para otros. Le diré que un día venga a ver a mi hija. Bueno, mejor se lo diré a Messi, que le hará más ilusión. A Marta, claro….;-)


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sábado, 28 de julio de 2012

Indignado con el Barça


Después de un mes de esperar con ansía el inicio de la pretemporada azulgrana, en la que he matado el tiempo leyendo sobre los posibles refuerzos. Después de casi treinta días viendo desfilar en la prensa nombres de posibles centrales o medio centros que refuercen al equipo, en uno de los pocos puestos que le queda por reforzar. Después de cuatro semanas leyendo en blogs críticas y comentarios ácidos contra Mourinho y el Real Madrid. Después de todo eso, me despierto hoy con una noticia indignante que pone a mi equipo, el Barça, a pie de los caballos.

Un equipo que se llena la boca hablando de catalanidad, una institución que se declara la máxima representación de Catalunya más allá de nuestro territorio, un club que hace de su eslogan de “més que un club” su bandera, me deja hoy sin argumentos, cuando leo que le da la espalda a la máxima competición que hoy por hoy se puede disputar en nuestra tierra.
  
Es bien sabido las dificultades que la Federación Catalana de Fútbol tiene para poder cuadrar un mínimo calendario, para poder organizar una competición que le hace especial ilusión. Han sido varios los formatos que se han intentado, han sido varias las propuestas que se han presentado, y todo hay que decirlo, el éxito ha sido más bien escaso. Parecía que este año, el formato era el idóneo. Una SuperCopa que enfrentara a los dos máximos representantes de nuestro fútbol, Espanyol y Barça, unida a una final con aquellos equipos que se habían ganado el derecho de compartir cartel con los dos grandes, eliminaba fechas y facilitaba la disputa de un partido de interés, en unas fechas en las que el aficionado anda con mono de ver partidos de intensidad.
  
Pero el Barça, ese equipo en el que me siento representado, no sólo por ser el equipo de mi ciudad, anuncia a tres días vista, que no va a acudir con su primer equipo a la disputa de la competición. Y los motivos que alega, son del todo incomprensibles, al menos para mi.  Por un lado, dicen que el calendario está muy cargado, en una disculpa no creíble, ya que éste estaba confeccionado mucho antes de que los azulgrana aceptaran participar en esta competición. Se añade al argumento, el no poder disponer de los internacionales que todavía disfrutan de las vacaciones. Argumento del todo banal si se tiene en cuenta que esta limitación también se conocía cuando se había adquirido el compromiso de participar. También se pone como excusa el riesgo de lesión que un partido de este tipo puede acarrear. Argumento del todo irrisorio, ya que en un deporte de élite, un jugador, está expuesto a este riesgo desde el primer entrenamiento hasta el último amistoso que disputa. ¿O acaso cualquier partido de la pretemporada no tiene el mismo riesgo que este que se iba a disputar? ¿Es el Paris Sant Germain, el Hamburgo, o cualquiera de los próximos rivales un equipo débil que dejará jugar a los azulgrana? ¿No será, que al ser está una competición oficial, los beneficios que se reparten no son los mismos, que en esos bolos veraniegos que se organizan para enseñar el equipo por Europa?
  
Mal, muy mal el Barça. Nos hemos pasado dos años hablando de señorío, hablando de buenas y malas maneras, y nos hemos erigido en muchos de los capítulos de estas dos últimas convulsas temporadas como los buenos de la película. Pues ahora, haría bien esta directiva, esta secretaría técnica y este nuevo cuerpo técnico, en mirarse el ombligo, y ver que la decisión que hoy han anunciado hace mucho daño a la imagen de la institución. No valen las excusas, no valen las disculpas. Casi 17.000 entradas habían sido vendidas. Entradas que se tendrán que devolver. Tres equipos habían planificado sus entrenos, teniendo en cuenta la disputa de ese partido. Y el Barça, como máximo representante del fútbol catalán, y como el espejo en el que se miran instituciones y aficionados ha tomado una decisión que debería darles vergüenza.
  
Estoy indignado. Me era indiferente si el Espanyol nos ganara, me era indiferente si el equipo jugaba de cine o no. Me gusta tener una competición con el nombre de Catalunya. Me gusta que los equipos catalanes puedan dirimir quien es el mejor. Y el Barça ha roto con todo esto. Y ha roto con una falta de respeto y compromiso no dina del que dice ser el mejor club del mundo. El mejor club del mundo no se comporta así.


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miércoles, 18 de julio de 2012

Últimos fichajes


Todavía recuerdo como con mi padre acudía de pequeño al Mercado de Sant Antonio, los domingos por la mañana con el objetivo de hacerme con los cromos que le faltaban a mi colección. Allí en la esquina de las calles Tamarit y Compte de Borell nos encontrábamos todos para intentar completar aquellas colecciones con los últimos fichajes.

Eran éstos los cromos más difíciles de conseguir. No había manera de hacerse con las últimas adquisiciones, y el bolsillo de mi progenitor lo sufría ante mi insistente demanda de “las añoradas pesetas”, para hacerme con unos cuantos sobres que me depararan la suerte de conseguirlos. Pero “los repes” se acumulaban y la colección seguía sin completarse.

El mercadeo de la oferta y la demanda estaba a la orden del día, y allí el más “espabilao” hacía negocio. En mi memoria guardo lo que tuve que pagar por un último fichaje azulgrana, que después no llegó ni a enfundarse la camiseta, pero que ya lucia posando en ella en las colecciones de postín. Tarantini!!!!!!. Cien cromos a cambio de uno, o veinte pesetas era la oferta. Cien cromos!!!.. Se había vuelto loco aquel niño?.. Esa era mi moneda de intercambio. Cómo se atrevía a pedirme tamaño disparate. Lo mismo debía pensar mi padre de los cuatro duros que debería de soltar por un trozo de papel, así que  alejándose de forma sibilina, me dejó allí solo en la negociación, no fuera que al final mi cara de pena le obligará a saltarse el estricto control económico de mi señora madre, y acabará apoquinando el montante final de la oferta. Allí se inventaron las cláusulas de rescisión.

Pasaron los años, y el niño se hizo adulto, y con el recuerdo de haber disfrutado de muchas mañanas de domingos por aquella zona, inculqué a mi hijo la misma afición. Y allí con los papeles cambiados, regresé a aquella esquina. Los cromos plastificados habían substituido a los de papel. Los euros a las pesetas y las demandas se habían disparado. Papà, que este niño me pide 30 euros por Saviola del Sevilla!!!!...... Menos mal que aprendí también de mi padre ese arte de desparecer en el momento oportuno, y Saviola ingreso en el álbum de mi hijo sin muy bien saber cómo. Mi hijo aquí me supera, y en el arte de buscarse la vida para lo que le interesa tiene ya casi un “master”

Ahora, ya con mis hijos rondando la adolescencia y juventud, deberé esperar a que éstos me den descendencia para convencer a la siguiente generación de las delicias de ese momento. Espero que tarden. Mientras tanto, me imagino aquella esquina el próximo invierno, y veo un álbum sin apenas novedades, sin apenas movimientos, y con las páginas de las últimas incorporaciones prácticamente vacías.

Apenas jugadores de renombre han copado el mercado. Apenas una incorporación que genere ilusión. E incluso en un episodio que nada tiene que ver con otros periodos estivales, la rumorología apenas alienta al comprador. Sólo Modric en el Real Madrid, y Javi Martínez en el Barcelona, ocupan páginas en los principales periódicos. Y sus propietarios, emulando a aquellos niños que buscaban hacer su agosto, se descuelgan con ofertas del todo desfasadas, y que nada tienen que ver con el contexto económico actual.

En un análisis detallado de estos fichajes, Miguel Rico, en uno de sus artículos tasó al jugador navarro en aproximadamente cien millones de euros. Cien millores de euros!!!. Se ha vuelto loco ese niño!!! Cláusula, IRPF y sueldo generaban tal cantidad. Creo que es un precio del todo excesivo para un jugador que viene a ser suplente de Busquets, y que este año todavía tendría  por la novedad, el papel de estrella, pero que en el futuro no sé si dada la juventud y calidad de su competidor se ganaría el puesto de titular indiscutible.

Y es que según fuera su evolución, no sería de extrañar que en futuras ediciones, Panini o Ediciones Este, se sacaran de la chistera el típico “Elige al que quieras…”, para colocarlo en el mismo espacio del álbum. Y así como en ocasiones te entra la duda y no sabes muy bien con quien quedarte, aquí creo que la apuesta es clara, no?


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lunes, 16 de julio de 2012

Tito. Kilómetro 0.


Hoy estamos en el kilómetro 0 de la andadura de Tito Vilanova como entrenador azulgrana. Andadura que se inicia con un pesada carga,  como es la de hacer olvidar a Guardiola en la dirección del equipo azulgrana. Suceder en el cargo a una persona que ha conseguido unos logros excepcionales es todo un papelón. Guardiola se ha ido, y tras de sí ha dejado una gestión excepcional y la consecución de metas nunca antes conseguidas. Además, tras su marcha deja un engranaje casi perfecto, no únicamente en lo que hace referencia a su proyección deportiva, sino que además ésta se encuentra en perfecta armonía con todo aquello que se desarrolla fuera de los terrenos de juego.

Tito se va a encontrar en sus inicios con un hecho del todo inevitable como es la comparación. La sombra de Pep es tan, tan alargada que le va a ser difícil a su sustituto desligarse de ella. Se le comparará en el banquillo donde la manera hiperactiva de dirigir un partido de Pep le hacía único. Se le comparará en rueda de prensa, en un espacio donde su antecesor hacía gala de unas dotes de comunicador y saber estar inigualables. Se le pedirá la misma dedicación, implicación y cohesión. Se esperará de él un comportamiento similar, y todo ello llevará a la exigencia de repetir resultados. Una tarea de titán, si se tiene en cuenta que los hitos del Barça de estos cuatro últimos años no han sido conseguidos por nadie en la historia.

“La gente puede pensar que quien llega no les puede enseñar nada, puesto que su anterior jefe era un genio. Tratamos de crear una leyenda sobre el antecesor y olvidamos todas las cosas que hacen imperfecto su carácter. Sólo nos acordamos de lo bueno. Se crea la figura de un superhéroe y la persona que viene tiene que aprender a gestionar esto”, explica Douglas McEncroe, director de Douglas McEncroe Group, consultora especializada en desarrollo del liderazgo.

Existe, por tanto el riesgo de que el sucesor llevado por esa vorágine de opinión que espera de él un mimetismo absoluto con su antecesor, se abandone a su imagen y deje de lado sus criterios para así generar un proyecto del todo continuista., y olvidándose de su propia filosofía no se atreva a aplicarla por el miedo a unos resultados iniciales titubeantes. Es por ello, que en mi opinión Tito va a navegar, sobre todo en los primeros meses de competición en el filo de una navaja muy fino, que puede hacer que al mínimo traspié se empiece a dudar de su valía, ya que la tan manida paciencia y apoyo que tuvo Guardiola en sus orígenes no será así ahora.

Recordemos que Pep, vino al Barça a liderar un proyecto novedoso, que después del famoso periodo de “autocomplacencia” había sumido al club en una de sus cíclicas crisis de resultado. Y con el carácter que le define, y que ha demostrado en este periplo de cuatro años, demostró mano de hierro y guante de seda con los restos de aquella plantilla. Eliminó lo que el creía perjudicial y mimó al máximo las piezas que el pensaba le iban a llevar a lo más alto. Y así, después de unos inicios titubeantes, aguantados por “ser vos quien sois” pudo plasmar su idea y regalarnos lo nunca visto en la historia del fútbol.

No sé si ahora con Tito se daría la misma situación. A Vilanova no se le espera que rompa con nada, no se le exige innovación, no se le pide que cambie. Únicamente existe el deseo latente en todos los organismos, desde directiva, pasando por jugadores y llegando a los aficionados de que continúe la estela dejada por Pep. Evidentemente, si algo ha funcionado bien, hay que valorar los aspectos positivos. “Merece la pena que quien suceda en un cargo tenga un gran respeto por la labor realizada por su antecesor. A veces, la tendencia es querer demostrar lo que vale uno, dejar la impronta personal... y realizar cambios sólo por el mero hecho de cambiar”, señala Manuel Bermejo, profesor de IE Business School.

Y en cambio, seguro que con un análisis con tiempo, analizando la era Guardiola desde la distancia, encontramos situaciones que no han funcionado del todo bien, y por lo tanto mejorables. ¿O no es cierto, que todos en ciertos momentos hemos echado de menos, en los últimos años de Pep una mayor rapidez en la circulación del balón? ¿O no es mejorable la forma de atacar las defensar ultraconservadoras a las que se ha tenido que enfrentar el equipo en esta última temporada? ¿O, a su vez, no es un poco dañino para el conjunto el trato diferencial que se le ha dispensado a Messi, y su omnipresencia en cualquier combinación de ataque? ¿O la defensa de tres, no ha resultado a veces utilizada con un riesgo excesivo e innecesario?

La respuesta de esos interrogantes son para mi el verdadero objetivo del ahora entrenador azulgrana. Formado y educado en un estilo que no admite discusión, deberá poco a poco ir cogiendo las riendas del equipo, e intentar hacer valer sus criterios y forma de ser en aquellos puntos en los que se veía en desacuerdo con su compañero.

Como explica Manuel Bermejo, autor del libro “Hacia la empresa familiar líder: una visión práctica y optimista”, “muchas veces la empresa familiar se vuelve muy conservadora. Mira demasiado hacia el pasado y mantiene un respeto casi atávico por la tradición. Este planteamiento puede hacer que acabe desenfocada en un nuevo escenario, donde las prácticas exitosas hace cinco o diez años quizá ya no lo sean ahora. Insistir con esas mismas prácticas puede ser muy peligroso”.

En el equilibrio entre el conservadurismo y la innovación tiene Tito la llave de su éxito. Esperemos que la carretera que hoy comienza discurra por miles de kilómetros, y que el que hoy marca el inicio sea la pauta de un nuevo ciclo que complemente al vivido hasta hoy.


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miércoles, 4 de julio de 2012

Un Balón de Oro muy volátil.


Faltan todavía seis meses para la entrega del Balón de Oro, y el debate sobre quien debe ser el ganador se está haciendo cada día más pesado. No hay día en el que ya sea en radio, prensa o televisión no surjan voces reclamando ya a un ganador, en una disputa bastante cansina, y en la que para mi, sino sucede nada anormal en los cuatro meses de temporada que irán de agosto a diciembre, el ganador está escrito a comienzos de cada año.

Y es que parece que olvidamos lo que realmente se premia con la entrega del prestigioso esférico dorado. No se trata del jugador que más títulos tenga, no se trata del jugador más goleador, no se trata del jugador más estético. Simple y llanamente se trata del jugador más determinante y con más calidad en un terreno de juego. Y en esa disputa hay uno que destaca sobre manera sobre el resto: Leo Messi.

Ahora, después de la Eurocopa y con la renovación del título de la selección española, los forofos y voceros representantes del Real Madrid, han cambiado el objetivo al que encumbrar. No hay que irse muy lejos en las hemerotecas para ver como desde los principales foros blancos, y una vez finalizada la Liga, ya se hacía presión para que en el mes de mayo le fuera entregado el Balón de Oro al máximo exponente del equipo merengue: Cristiano Ronaldo.

El mérito, era haber conseguido la Liga BBVA y haber logrado la increíble cifra de cuarenta y seis goles, superando el record establecido en la anterior temporada. En este debate, poco importaba que su compañero Casillas, al que ahora se quiere casi evangelizar tuviera los mismos méritos en cuanto a títulos conseguidos. Nada tenía que ver, que otro jugador hubiera batido los registros goleadores de Ronaldo, llegando a la exorbitante cifra de la cincuentena en Liga, y sobrepasando los ochenta en toda una temporada. Un hito no conseguido nunca hasta la fecha en la historia de este deporte.

Y hablando de hitos. La selección española ha conseguido ahora uno, encadenando la conquista de dos títulos europeos y un Mundial entre ellos. Aprovechando la efeméride se ha abierto el debate sobre si este equipo debe considerarse el mejor de la historia. ¿No sería entonces lógico pensar, que el hito de Messi es equiparable y que también nos encontramos ante un caso análogo? ¿La hazaña de Messi no le convierte en el mejor de la historia?. Al igual que “La Roja”, nunca nadie había conseguido tanto.

Y a partir de esta hazaña, y viendo que los números de Ronaldo en esta Eurocopa no han sido todo los buenos que deberían, por mucho que dos buenos partidos le pusieran de nuevo en la antesala de recogida del premio, ahora el debate se desvía, y aquello que tanto valía hace, recordémoslo, apenas cuatro semanas, ahora ya ha perdido brillo. Y de golpe, el portugués desaparece de las quinielas, y son Casillas e Iniesta los nuevos candidatos a promocionar. Y en este debate, parece que tenemos que entrar todos, ya que una de las principales cualidades de estos dos jugadores es que son españoles, y ante ello no hay oposición posible. Los éxitos de la selección están por encima de cualquier otro logro, y el valor de pertenecer a ella supone la principal virtud para llevarse el deseado premio.

Y en esa disputa, como no, se otorga a Casillas el placed del máximo mérito. Portero que con paradas decisivas ha logrado llevar a su selección hasta la final merece ya hoy el preciado tesoro. Y digo yo. Si la virtud por la que llegar a conseguir el premio es la conquista de la Eurocopa, y si el mejor jugador del torneo ha sido Andrés Iniesta, ¿no sería lógico entonces pensar que esas dos premisas juntas ya dan el nombre de un ganador?

Y en esas estamos. Que si Ronaldo, en una obsesión continua por aparecer solo en las fotos. Que si Iniesta, al cual se le debe el premio negado en el 2010. Que si Casillas, porque ya va siendo hora que un portero se una al mítico Yashin en la lista de galardonados, y porque su trayectoria así lo dicta. Trayectoria de más de diez años en la élite es uno de los argumentos más repetidos. ¿Acaso cuatro semanas atrás esa trayectoria era menor? ¿No importaban entonces los méritos y números del portentoso portero de Móstoles?

Y así estaremos los próximos seis meses. Seis meses en los que, como decía al principio, si nada extraño ocurre, un pequeño argentino, con el diez a la espalda y casi siempre vestido de blaugrana, nos va a regalar un mínimo de diez goles mensuales, Nos va a obsequiar con cintas, slaloms, caños, y triangulaciones que nadie, no lo olvidemos, nadie es capaz de realizar. Y no olvidemos que desde hace tres años, las votaciones de este premio recaen no sólo en periodistas, sino que son los propios entrenadores y jugadores los que más peso tienen en la decisión. Y aquí la decisión es unánime. Sólo hace falta escuchar que dicen cuando hablan. Leo ya tiene preparado en su museo particular el espacio para recibir allí su cuarto Balón de Oro.


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lunes, 25 de junio de 2012

A vueltas con la posesión.


“Si tú tienes el balón, el rival no lo tiene” Esta frase tan obvia es el paradigma principal que resume el fútbol según Cruyff. El holandés hizo de ella su lema y la llevó hasta sus últimas consecuencias. Tan simple como se ve a simple vista, va más allá de lo que parece. Lleno está el fútbol de frases tópicas que analizan en un solo predicado el fin de una táctica. “La mejor defensa es un buen ataque”, “Marcar un gol más que el contrario” son ejemplos de ellas. Con esta simple aseveración la filosofía de Cruyff dice que si un equipo tiene el balón, como sólo hay uno, no recibirás ocasiones ni goles en contra, ya que el contrario se encuentra sin posibilidades de ello. La mejor defensa es tener el balón, y el mejor ataque también. El balón es el centro de todo, y el que rige los movimientos del equipo.
 
Muchos son los técnicos que basan su concepción del partido en función del rival. Lo estudian, lo analizan hasta sus últimas consecuencias e intentan preveer cuales serán sus movimientos. En función de todos esos gráficos, informes, variables, y condicionantes elaboran una estrategia de juego. Con Cruyff, y sus posteriores herederos, todo parece mucho más simple. Yo tengo la pelota, la muevo, la vuelvo a mover y genero situaciones de superioridad en una zona del campo, que me permita así llegar en pases cortos y triangulaciones a la portería contraria. Toque, toque y toque hasta aburrir al rival.
 
Y para que este tipo de juego sea efectivo necesita un ingrediente fundamental. La velocidad en la circulación del balón. Piernas frescas y mente ágil son los fundamentos básicos en la ejecución de los pases. “Si tocas una vez, juegas muy bien. Si tocas dos, bien. Si tocas tres, mal” era otro de los axiomas que Johan incorporaba a su particular decálogo futbolístico. 
 
El dominio azulgrana en estos últimos cuatro años, ha hecho que muchos equipos hayan volcado sus miradas hacia ese tipo de juego, que encandilando a Europa ha generado escuela. Y así, las cuatro selecciones semifinalistas en esta edición de la Eurocopa se han postulado de forma clara a favor de esta táctica. Alemania, con una generación de jugadores técnicos y jóvenes demostró ante Grecia como romper una cerrada defensa. Italía, ante el arquetipo de juego totalmente inverso presentado por los ingleses, demostró que a pesar del empate si alguien estuvo cerca de la victoria fueron ellos. Portugal, es un híbrido que mezcla velocidad en la transición, con la ya histórica pausa del juego luso. Y España, que comandada por los centrocampistas azulgrana no sabe jugar de forma diferente a la que presenta.

Y es precisamente, esta última selección la que despierta más debates en cuanto a su forma de juego. Parece contradictorio que sea precisamente la selección  compuesta por mayor número de jugadores del F.C. Barcelona, a la que se le discuta esta manera de afrontar la competición. Epítetos como “aburrido”, “anodino”, “previsible” y “lento” se pueden leer estos días en muchos de los diarios de la prensa deportiva y en muchos de los debates que genera un evento de estas características.

Y es que muchos parecen haber olvidado otro de los principales paradigmas de este deporte “El fútbol es un juego al que se juega con el cerebro”. Y el cerebro dice que la mayoría de los integrantes del once español han llegado a esta competición con miles de minutos en sus piernas. Han llegado a junio habiendo disputado todos los títulos de la temporada y con una sobrecarga emocional y física importante. Han llegado al límite, y faltos de frescura, hacen del “saber hacer” y de la competitividad sus mejores argumentos. 
 
Del Bosque, consciente de ello, ha optado por tener el balón. Sin más. No aspira a un movimiento rápido del mismo. No pretende llegar de forma rápida al área contraria. No desea un ritmo vertiginoso. Posición y posesión se conjugan y en un campo de treinta metros de largo disputa su partido. Sin prisas, lento. Sabe que sus jugadores no están para grandes despliegues. Y se aferra a la inmensa táctica de éstos, con el objetivo de dejar pasar la mayoría de los minutos en una especie de descanso activo, que permita disputar veinte o treinta minutos de riesgo en los que espera decidir sus partidos. Y así, a minutos de alto ritmo, pocos, le suceden minutos de tedio y pausa, que además de aburrir al contrario, aburren al espectador.
 
Y en las ganas de menospreciar un modelo triunfador que identifica los éxitos de este equipo con la filosofía azulgrana, el debate se torna agrio en torno a este juego de posesión, que si que es cierto, no brilla como en el modelo original. Será curioso leer y escuchar las crónicas después del próximo partido, donde el clásico de la Liga BBVA se traslada a Kiev.


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miércoles, 13 de junio de 2012

Dejar huella.


Sinceramente, cuando empecé a ver jugar al Barça ya hace cuatro largos años, en la pretemporada que por aquel entonces se realizaba en Escocia, ya intuía algo diferente. No sabría explicar muy bien que era. Era el dinamismo del juego, el cambio constante de posición, la presión infinita, y una ansiedad por estar cerca del la portería contraría.

Lo comentaba entre mis amigos, y la mayoría, con buen criterio, me hablaban de una conclusión prematura, de unos rivales endebles y de una posible puesta a punto antes de lo debido. Las ganas de agradar a un nuevo técnico, Josep Guardiola pudiera ser la causa de aquel exceso de revoluciones que yo apreciaba en el campo. Me daba la sensación que desde el minuto uno, el equipo jugara como si de los últimos diez minutos de partido se tratara y tuviera la imperiosa necesidad de marcar.

Todavía guardo una entrevista a Xavi y Puyol, que recién conquistada la Eurocopa del 2008 se incorporaron de forma tardía a aquel equipo. Comentaba Xavi, que lo primero que apreció en los entrenamientos sólo llegar a la concentración, fue un grado de intensidad superior a lo vivido. Y Puyol corroboraba esas palabras asintiendo y percibiendo un no sé que en el ambiente. Algo diferente se estaba gestando. Y lo que no sabíamos, es que esa diferencia, cambiaría la forma de ver el fútbol, al menos para el que escribe estas líneas.

Nunca imaginé que se pudiera jugar así a este deporte. Y una vez vista esta manera de jugar, he de reconocer que ese otro fútbol, el que había visto hasta entonces, y el que observo fuera de la escuela azulgrana, me aburre. Es como cuando vemos un partido de los años setenta. ¿Alguién se ha sentado a ver alguna vez la final del Mundial del 74?. Aquel Alemanía - Holanda era lo máximo en aquella época. Jugaban Cruyff, Bekenbauer, Muller, Neskeens, Rep… Era la naranja mecánica!! La máxima expresión de juego de conjunto. Y ahora, te pones el video y…. casi te cuesta reconocer que ese deporte sea el actual.

Y es que la evolución en el deporte es una constante, y en todos los ámbitos. Hace cuatro días, mi hijo, portero de “profesión” y  tenista de vocación, me preguntaba por el mejor partido de la historia del tenis. Yo le hablaba de un Borg-McEnroe en Wimbledon, y él me disputaba la hegemonía con un Nadal-Federer en la misma pista central del London England Club. Nos pusimos manos a la obra y bajamos de Internet la susodicha final. Ahí estaba McEnroe con su cinta, sus rizos. Ahí estaba Borg con su melena y esa sensación de sobrado. Y esas raquetas, que sólo verlas casi hacen que mi hijo se descoyuntara de la risa. Y se ponían a jugar…. ¿Y qué era aquello?.. Pero.., si iban a dos por hora!!.. Saque volea, saque volea… y apenas tres toques de raqueta. Dos juegos aguantamos aquel tostón que yo recordaba como el mejor partido nunca visto. ¿Pero cómo podías ver esto? se cachondeaba Marc.

Pues esa misma sensación me produce a mí ver cualquier otro partido que no sea uno disputado por los azulgrana. Puede que me llamen la atención veinte, o al sumo treinta minutos. Puede que mis sentidos capten cuatro jugadas relevantes, dos combinaciones, un control o cuatro paredes. Pero encuentro a faltar ese constante ir y venir de jugadores en continuo movimiento. Ese ballet alrededor de la pelota. El giro de Xavi, los controles de Iniesta, la pausa de Busquets, la salida de Piqué, y la magia indescifrable de Messi.

Estos días de Eurocopa, he seguido algunos de los partidos y realmente exceptuando chispazos puntuales y algún que otro arreón final poca cosa puedo destacar. Ayer un golazo de Chequia, o un control de Arshavin. Una cantada de Cesch, que el tío bien la podría haber tenido hace un mes, no?. La presencia de Ibra en la delantera sueca, o las formas del nueve polaco: Levandosky. Pero poco más.

He visto jugar a España, pero tampoco es lo mismo. Le falta fluidez, algo más de precisión y algunas piezas por encajar. Y le falta, Messi. claro. Todavía alucinó con el tercer gol que le marcó a Brasil en el amistoso de este fin de semana. Vaya forma de acabar la temporada!!!

Ahora que ha finalizado el ciclo estamos viviendo los últimos coletazos de la era Pep, y estamos asistiendo a los flecos de su despedida. Un no sé que de nostalgia nos invade a todos los culés, que internamente pensamos que estos cuatro años han supuesto el punto álgido de nuestra historia, y que probablemente será imposible volver a ver de forma tan repetida y constante esa sardana triunfal en el centro del campo.


Decía Xavi el otro día, en esa entrevista que de forma pausada va aflorando, y que saca a relucir cada día una frase para la polémica, que Mourinho no pasaría a la historia del fútbol, ya que nada había aportado. No entraré a valorar esas palabras, porqué no he visto la entrevista completa ni el contexto en el que se dijo esa frase. Pero si que diré, que en una comparativa, y pasados los años, puede que los palmarés y números de ambos técnicos estén igualados, pero dudo mucho, que la huella dejada por Pep en cuanto a definición, concepción y evolución de este deporte quede tapada por la del técnico portugués. Pero para eso, tendremos que esperar unos años. Puede que entonces nos bajemos un vídeo del Pep Team de Internet y alguno de mis nietos se parta de risa viendo la forma de entender el fútbol actual. Yo casi lo hago ahora viendo jugar al resto.


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miércoles, 6 de junio de 2012

Buscando el público objetivo

Esta es una de las afirmaciones más repetidas sobre la publicidad, y se utiliza cuando en el momento de generar una campaña o lanzamiento de un producto se quiere llegar al máximo posible de público.

La selección del público que se quiere alcanzar es la decisión más importante a la hora de crear una acción publicitaria. Supone elegir al público objetivo o target, conjunto de personas con ciertas características en común al que esa acción se dirige. Por lo tanto, anunciantes y publicitarios, tienen como reto descubrir y profundizar en los datos, preferencias y sentimientos de sus públicos objetivo. Toda la actividad de marketing debe estar volcada en crear  mensajes que se ajusten a las necesidades, las motivaciones y los hábitos de consumo.

Y en ese reto se encuentra actualmente cierto tipo de prensa deportiva actual. En buscar el mensaje que llegue al mayor número de personas posibles. En buscar el titular que sin profundizar capte la atención del mayor número de oyentes. En buscar, en definitiva, generar el ruido necesario que provoque que el mensaje dado sea el primero, el número uno. Por eso, el objetivo principal de los medios es estar siempre atentos a los cambios en sus necesidades y a la aparición de nuevas tendencias de consumo para no quedarse sin capacidad de respuesta.

Lejos quedan aquellos tiempos en los que la credibilidad de los mensajes era lo que importaba. En los que contrastar el rumor y la posible noticia era el primero de los pasos a dar antes de su publicación. Ahora en unta tendencia peligrosa, el primer paso es publicar la noticia. Y el siguiente, el intentar desmentirla por los posibles afectados de sus consecuencias.

Nos quejamos en ocasiones, y parece que somos muchos, de esta tendencia en mucha de la prensa deportiva actual. Estamos hasta las narices de ver como programas de dudoso gusto emiten mensajes fraudulentos y llenos de mal gusto. Abogamos, la mayoría,  por un periodismo algo más serio y consecuente. Pero, ¿de verdad que son mayoría los que desean este tipo de prensa? ¿No será que el verdadero público objetivo, el que de verdad consume esos mensajes que tantos nos disgustan, es el que de verdad ostenta mayoría absoluta en la lectura?

Los índices de audiencia no engañan. Vemos como la televisión se llena de programas basura, que hacen ruborizar en ocasiones al teleespectador. Programas que basan sus mensajes en la constante disputa y falta de educación. Programas que nada ofrecen más allá del chismorreo y la rumorología. Y dichos programas llevan años en pantalla. Y no hace falta recordar, que en un medio tan competitivo como es la televisión, nadie permanece en antena sin una audiencia que le respalde. Por lo tanto, y en una aseveración que no por muy repetida deja de ser verdadera, se puede afirmar, que tenemos exactamente los medios que nos merecemos. Éstos no hacen más que ofrecer, aquellos mensajes que saben que van a llegar al máximo número de personas.

Sin ir más lejos, ayer publiqué en este medio una noticia falsa, que tenía que ver con el regreso de Guardiola al banquillo azulgrana. ¿Cúal fue el resultado? Ante mi sorpresa, la noticia se ha convertido en líder de audiencia allí donde se ha publicado. Me están entrando tentaciones de inventarme un titular diario para fortalecer mi ego ante tanta visita. No lo haré, pero…., ¿qué ocurriría si mis ingresos económicos dependieran de mis visitas? ¿Qué pasaría si tuviera anunciantes que me patrocinaran y me exigieran un determinado tráfico en mi blog?.. ¿Cuál sería mi reacción si tuviera que entrar en competencia con los miles de sitios en Internet que ofrecen mensajes y productos parecidos al que yo ofrezco?

Se me hace difícil contestar a este punto. Y más después de un día como ayer, en el que la noticia más vista en casi todos los medios deportivos fue, agarraos fuerte, el corte de pelo de Sergio Ramos!!!!!... Si ese es el criterio, si ese es el mensaje más consumido, se entiende a la perfección hacia donde se dirige la prensa deportiva actual. Para que hablar de tácticas, para que hablar de sistemas, de características del juego de este o aquel. Para que perder el tiempo investigando, contrastando, analizando, desmenuzando. Para que cuidar los textos, las expresiones, la sintaxis o las formas. Total, si el nuevo “pelo en puncha” del defensa andaluz copa el primer lugar en la audiencia, vamos a intentar dar mensajes parecidos, y a ver si convencemos a Piqué de que se haga unas mechitas, o a Casillas unas rastas.

En segundo lugar en el ranking tuvimos las declaraciones de Xavi, que sacadas de contexto, y en contestación a una pregunta, lanzo el sacrílego mensaje de que el Real Madrid no sabe perder. Y que el Barça sí, claro. Y ya tenemos el caldo de cultivo perfecto para tener tropecientos mil comentarios hablando de lo humano y lo divino, de los catalanes y la madre que los parió, de los madrileños y su falta de humildad, de Mou y su ojo, de Guardiola y su colonia, de l’Estatut de Catalunya, de la crisis mundial, y de Bankia.  Todo eso provocó el titular de la noticia.

En un mundo digital, que vive a expensas de las visitas y el tráfico, y donde la publicidad manda, el máximo criterio para captar anunciantes son las visitas. Ni más ni menos. A más visitas, más anunciantes y a su vez, más ingresos. ¿Y qué mejor manera de generar visitas, que una confrontación? Y en eso estamos, en la continua confrontación.

Y ahora, parémonos a pensar...¿Vemos esos programas?.. ¿Consumimos esos mensajes?...¿Nos puede el morbo de escuchar lo que dicen?.. ¿Nos atrae ese tipo de programas?... A bote pronto muchos diríamos que no, pero.. ¿seguro?..


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