La maldición del nueve

Desde que Guardiola está en el banquillo cada uno de los portadores de este mítico número han abandonado el equipo. Será capaz Aléxis de romper con esta maldición?

Cesc Fábregas. Punto Final?

Después de tres años con noticias repetitivas sobre su contratación, parece que al final este año se dan las condiciones para su vuelta

La profecía de Van Gaal

Hace un tiempo, Van Gaal, hizo una profecía, queréis saber cual es?

Mourinho, una táctica diferente

Mourinho se caracteriza por explotar al máximo el entorno que rodea la disputa de un partdo.

Cruyff, dos inicios. Una historia.

La llegada de Cruyff al Barcelona supuso una revolución, tanto en su etapa como jugador, como en la de entrenador.

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lunes, 4 de marzo de 2013

Un campeón groggy.


La verdad es que después de presenciar las evoluciones del Barça en el último clásico, el desánimo fue el principal de mis sentimientos. Observar a un equipo casi diría que indolente, deambular al son de una versión B del Real Madrid, y ver cómo con la salida de los refuerzos blancos, el cambio de ritmo del partido hizo que los nuestros se vieran ya casi derrotados ante las primeras arrancadas, del ahora, omnipresente Cristiano Ronaldo, me dejó en un estado de estupor, y casi sin capacidad de reacción ante el espectáculo ofrecido.

Ni la excusa de un penalty no señalado, que lo fue, y además clarísimo me servía como argumento para defender, que tal vez, el empate pudo haber llegado en aquellos instantes finales. Las caras de los jugadores, en la que apenas se aprecia tensión, las imágenes de Roura, animando con gestos ostensibles a ritmo de “vamos”,  sin saber éste muy bien hacia donde dirigir a sus jugadores, los tweets leídos con posterioridad dudando ya de todo o casi todo, las protestas finales buscando en esa última decisión que no nos beneficiaba la principal causa de la derrota,  me parecieron devolver a un escenario ya lejano.

Un escenario el cual apenas conoce los más veteranos de la plantilla, acostumbrados el resto a nadar en las aguas del continuo éxito. Un escenario que habla de malos momentos, de baches, de pobre juego y partidos difíciles de levantar. Un escenario que deja la excelencia fuera del guión, con un juego insulso sin apenas nada que destacar, y que deja el equipo al borde del KO.

Porqué si a algo se asemeja hoy este equipo, es a aquel boxeador que después de dominar el ring, recibe un golpe muy duro, y queda groggy a merced de su rival. El puñetazo en pleno rostro vino desde Italia, y sin capacidad de reacción, los blancos han aprovechado el aturdimiento del gran campeón, para asestar don nuevos ganchos, que están haciendo, que en estos momentos el once azulgrana deambule por ese cuadrilátero ficticio, a la espera de que suene la campana reparadora, que le permita respirar en su esquina  atendiendo las órdenes oportunas.

Unas órdenes, que no sé si es por el aturdimiento reseñado, ahora parecen llegar tarde y mal. Aunque tampoco me parece justo la forma en la que es criticado y vilipendiado Roura hasta límites que rayan lo soez. Y es que si hasta hace unos días todos hablaban del gran despliegue técnico de las instalaciones azulgranas, posibilitando el seguimiento del equipo desde nueve mil kilómetros de distancia. Si hasta hace unos días la comunicación vía móvil y whatsapp era los más de lo más, y la prueba fehaciente del trabajo bien hecho. Si hasta hace unos días, la profesionalidad de los jugadores y la instauración de un modelo hacían de la figura del entrenador algo así como un ente abstracto que sólo debía preocuparse en conservar y perdurar lo ya creado, ahora no puede ser que sea el último de los responsables, el principal artífice de esa falta de reacción.

No hace mucho defendía yo mismo la casi nula incidencia de un técnico de prestigio en el banquillo, ante la gran capacidad técnica y táctica de casi todo el grupo. Pero ha bastado un golpe, para hacerme ver, que ante momentos de zozobra es necesario saber que hay alguien que analizando desde una posición diferente, es capaz de sacarte del atolladero. Y es en este punto donde, según mi visión está fallando el equipo y el cuerpo técnico en general. Se siguen utilizando las mismas armas, los mismos conceptos, las mismas estrategias, y los mismos patrones de juego desde el minuto cero al noventa, y apenas hay variaciones, independientemente del partido que se juegue.

Siguiendo con el símil boxístico, tal vez hubiera sido momento, después de ese mal asalto italiano, de recogerse, de buscar las esquinas del ring y bailar alrededor de nuestro rival y esperar. Tal vez era momento de que la defensa fuera nuestra arma, y dejar pasar estos momentos dejando la iniciativa al otro. Tal vez no fuera el momento de buscar aire, descansar en campo propio, y con las fuerzas en su justo límite intentar golpear en momentos puntuales.

Tal vex sea el momento de jugar de otra manera, a la espera de que pase esa sensación de aturdimiento. Un par de malos asaltos los tiene cualquiera. Saber salir de ellos con el mínimo daño es clave. No dejemos que la cuenta llegue al diez. El KO absoluto sería un mal final para un combate el cual llevábamos tan bien encaminado. 

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martes, 3 de abril de 2012

La noche de Guardiola

En el día posterior al hito de llegar a la disputa de la quinta semifinal consecutiva en Champions, los jugadores azulgranas coparán la mayoría de comentarios y calificativos. Se hablará de Messi, y de sus cincuenta y ocho goles en la temporada, se hablará de Xavi y Cesc, que aguantaron un centro del campo azulgrana después de un período de convalecencia, se hablará de Mascherano, pletórico, de Busquets, omnipresente y de Iniesta, otra vez talismán. Todos ellos, fueron protagonistas, pero para mí, esta vez, la persona más influyente en la eliminación de los italianos, no estaba en el césped vestida de corto. Se encontraba en la banda, y desde allí dirigió con maestría el destino del equipo: Pep Guardiola.

Y es que su discurso ya fue profético antes de iniciarse el choque, augurando un Milán más ofensivo del que se preveía, y la necesidad de salir con todo en ataque para contrarrestar el posible gol que los italianos pudieran marcar. Y tal como Pep debió imaginarse el partido en su pizarra, se desarrolló.

Son muchas las veces que se discute la influencia que tienen el entrenador en un partido. Se le suele cuestionar en la derrota y minimizar en la victoria. Incluso los mismos entrenadores, salvo excepciones, suelen admitir su culpa cuando un planteamiento no ha dado el resultado esperado. También los “misters”, salvo las mismas excepciones, ponen la cara de sus jugadores delante de la suya ante los éxitos conseguidos. Pues bien, ayer el planteamiento de Guardiola durante el partido, rayó la perfección, y pareció seguir unos parámetros claramente definidos.

Parámetros que pintaban un equipo abierto a las bandas, con Cuenca y Dani Alves como extremos, de forma que los laterales italianos debieran abrirse, y dejar huecos en los pasillos interiores por los que circulara el balón. Parámetros que definían un centro del campo lleno de jugadores tocadores, que posibilitaban la posesión del esférico ante la acumulación de jugadores milanistas en esa zona. Parámetros que configuraban una línea defensiva de tres, dando a entender al equipo, que esa noche la consigna era sólo una: atacar.

Y así fue de inició, porqué en menos tiempo del que se tarda en contarlo, Messi, que como siempre acaparaba la totalidad del juego de ataque, tuvo dos claras ocasiones de gol antes de que en el minuto 10, él también, robará el balón por dos veces y se generará el primer penalty de la noche.

Tan bien iban las cosas, que aplicando el popular dicho que insta a no tocar aquello que funciona, Pep, que ya había roto el partido con esa salida en tromba, decidió seguir con la misma línea de actuación, esperando que un segundo gol sellara casi definitivamente la eliminatoria. Sin embargo, no sucedió de esa forma, y el Milan, que atesora una gran calidad en sus jugadores de vanguardia, supo sacudirse la presión azulgrana y empezó a generar peligro. Cada robo del balón ponía el “ay” en la defensa azulgrana, que veía como sus oponentes llegaban en superioridad numérica a los límites del área. Sólo en buen hacer y la agresividad de la línea defensiva azulgrana, posibilitaba que el último de los pases no tuviera su efecto. Y no lo tuvo, hasta que rayando la media hora de juego, Ibra conectará con Nocerino dejando al Barça por momentos fuera de Europa.

Pero si de algo debemos sentirnos orgullosos los culés, es de seguir a un equipo que nunca baja los brazos. Y así, sabiéndose con una hora de juego por delante se volvió a la carga para poner las cosas en el sitio que la calidad y situación del partido merecían.

Fue ponerse el Barça por delante, y esta vez, sí, esta vez Pep concluyó que ya bastaba de alegrías ofensivas. Recuperar la línea de cuatro defensas, y volver al esquema básico del equipo dio la sensación de seguridad que durante veinte minutos de juego se había perdido.

La segunda parte fue algo más pausada, con más toque y posesión, y con menos idas y venidas alocadas de campo a campo. Busquets fue clave en ese período, ya que a medida que transcurrían los minutos fue quedándose como el mariscal del centro del campo. También gestionó Guardiola de forma perfecta los cambios de los centrocampistas de creación azulgrana, dando a medida que pasaban los minutos más empaque y fuerza física a la línea de tres del centro del campo azulgrana.

Y casi sin darnos cuenta, Iniesta, otra vez él, certificó el pase a unas semifinales que esperan el regreso a Standford Bridge del manchego, esperando poner al equipo en la rampa de lanzamiento de lo que supondría un hito histórico en la competición: repetir título.

Y como apunte final, me gustaría darle, por una vez, y sin que sirva de precedente  la razón a Mourinho. Porqué si en una eliminatoria en la que el Barcelona supera los treinta chutes a portería, por los menos de diez de su rival, alcanza casi el setenta por ciento de la posesión en su totalidad., juega las tres cuartas partes del tiempo total de juego en terreno contrario, convierte a Abbiati, para más señas portero rival, en uno de sus jugadores más destacados y falla hasta tres unos contra unos cantados, el hecho más comentado es que en la red social Twitter el trending topic de la noche fuera #roboalmilan, es que tal como dijo el año pasado el portugués, dedicarse a veces a vivir de este mundillo debe dar un poco de asco.

 
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martes, 27 de marzo de 2012

Pasado vs Presente. Milán vs Barça

Barça y Milán disputan esta semana un duelo de históricos. Un duelo, que vistos los diferentes emparejamientos que dejó el bombo en el último sorteo celebrado, se puede decir que es ya todo un clásico europeo. y uno de los más "glamourosos"  de cuantos se disputan. Los caprichos del sorteo, han vuelto a poner a los rossoneri en nuestro camino. Todavía recuerdo cómo la temporada pasada, Pep temía a los italianos, e incluso se pronunciaba sobre su respeto ante la leyenda que envuelve a este equipo. Hoy, después de años de éxitos, y de una trayectoria ilusionante en las últimas ediciones de la máxima competición europea los culés, nos mostramos ilusionados ante la posibilidad de disfrutar de una eliminatoria con aires de verdadera Champions.

Llevan los azulgranas una trayectoria espectacular en este torneo en el último quinquenio. De superar a los italianos, sería el sexto año consecutivo que veríamos a los catalanes en cuartos de final. Cada temporada, me gusta revisar el discurso de inicial de nuestros técincos en las horas previas al Gamper, y ver que hay una única consigna que se repite como objetivo: llegar a final de temporada con las ilusiones intactas en todas las competiciones y competir hasta el final. Y no se puede negar que en su actual trayectoria lo estamos consiguiendo..

Por el contrario los italianos, repasando su trayectoria en el último lustro, presentan un bagaje muy pobre en la competición ya que son la antitesis de su rival. Huérfanas han quedado las semifinales del más prestigioso torneo de clubs de su presencia en este tiempo de dominio azulgrana.

Me ha resultado curioso repasar estos días la trayectoria del Barça estos últimos años, concretamente los últimos veinte, y ver como es de lejos el equipo más laureado tanto en competiciones nacionales como internacionales. Y es que en ocasiones, escuchando ciertas opiniones, o leyendo ciertos comentarios, se habla del F.C. Barcelona despectivamente, y se tacha su actual trayectoria de moda. Cuatro Champions y diez Ligas son unos números que nadie ha podido superar en Europa en casi un cuarto de siglo. Benditas sean las modas perennes y duraderas pensamos hoy los culés.

Esta semana, dos de los grandes saltaran al césped de San Siro. Dos equipos que a pesar de las claras diferencias que hoy los definen, tienen puntos en común en su historia y trayectoria.

Llegan hoy los azulgranas a Italia con la tripleta de jugadores más decisiva que se recuerda en Europa en los últimos años. Una tripleta que ha copado galardones y nominaciones a todos los premios individuales otorgados. Una tripleta, cuyo nombre de pila es Messi, y por apellidos lleva las firmas de Xavi e Iniesta. No se recuerda en Europa una conjunción tal de jugadores desde que los famosos holandeses Van Basten, Gullit y Rickjaard dominaron Europa a las órdenes del Milan de Sacchi.

Pero no sólo ese es el punto de unión entre aquel legendario equipo y el ahora azulgrana que busca seguir escribiendo la suya. Aquel equipo también estuvo formado por hombres de la casa. Tenía su principal valor en los Maldini, Baresi y Costacurta, que formados en las categorías inferiores supieron entender como nadie la idiosincrasia de su club y sus necesidades de grandeza. Hoy el Barça, en una vuelta más a la tuerca que hace de La Masía su máximo valor se presenta a la eliminatoria con más de un ochenta por ciento de su plantilla proveniente del fútbol base, en un intento, así, de perpetuar un modelo que lo está haciendo grande, muy grande.

Y siguiendo con los paralelismos entre aquel A.C Milan històrico y el actual Barça, no podemos dejar de lado a sus técnicos. Sacchi y Guardiola. Ambos han marcado una evolución en la concepción de este deporte. Quien no recuerda el famoso “achique de espacios” que propuso el italiano, y que ejecutado de forma magistral por su última línea defensiva ahogaba a los contrarios en una presión que los maniataba. Algo cambio en el fútbol después de que aquel equipo conjunción de italianos y holandeses se paseará por Europa.

Ahora es el tiempo del Barça Su propuesta de fútbol es diferente, y ha cautivado con ella a la mayoría de aficionados y técnicos de este deporte. Con una concepción del fútbol diferente ha logrado conjugar de forma perfecta ataque y defensa. El balón marca la posición del equipo, y a partir de su posición en el campo los jugadores se mueven en bloque en torno a él. No hay posiciones estáticas, no hay jugadores con puestos fijos. El orden en el caos es su aportación. Queda pendiente bautizar esta forma de juego.¿Podría ser Fútbol 3.0?

Un equipo que fue y que intenta volver a serlo, se enfrenta hoy a su imagen en este siglo XXI. Veremos que depara la eliminatoria y si tal como ayer Pedro recordaba en rueda de prensa, conseguimos dar un nuevo pasado hacía ese anhelado triplete. Los mimbres están puestos. Llega la hora de disfrutar al máximo!!!

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jueves, 24 de noviembre de 2011

Viva el espectáculo

Cuando allá por el año 1863 cuatro sesudos ingleses se sentaron en un bar londinense, y establecieron las reglas de este deporte, en sus cabezas deberían estar pasando imágenes parecidas a las que el partido que el Barça disputó en Milán nos ofreció. Un juego con 22 jugadores en el campo con un único objetivo; llevar el balón de la forma más rápida posible al terreno rival para intentar batir a su portero.
 
Y es que la primera parte del partido de ayer fue un auténtico espectáculo, con dos equipos que no especulaban en ningún momento del juego, y que casi sin respiro se lanzaban con casi todos sus integrantes en la búsqueda del gol. Hasta siete claras ocasiones tuvieron los azulgranas para batir a Abbiatti, contrarrestadas a su vez por cuatro oportunidades de los milaneses, algunas de ellas, como la protagonizada por Robinho, dignas de entrar en esos vídeos tan divertidos que promueven y divulgan las pifias de la semana.
 
Partido de ida y vuelta, partido sin control, sin reservas. Precisamente, justo lo contrario que los entrenadores desean, ya que en el control del juego y las situaciones de ataque y defensa están las claves de los triunfos. Para ello Guardiola ayer dispuso un equipo muy poblado en el centro del campo, y rescatando la defensa de tres, y con un único punta claro, el resto de jugadores se movía a su antojo por la zona ancha del terreno de juego sin posición fija. Ahora interior, ahora mediapunta, ahora en el centro, los jugadores azulgranas, con una gran movilidad desconcertaban a la defensa italiana, que buscaba referencias sin encontrarlas.
 
Los primeros veinte minutos de partido fueron para mi de lo mejor que se le ha visto al equipo esta temporada como visitante. El balón salía jugado con fluidez desde atrás, donde la calidad de Busquets para jugar al primer toque le confirma como indispensable en esta faceta del juego. Llegaba claro a Messi, que con facilidades para maniobrar, giraba y encaraba portería a velocidad de vértigo. Suya fue la asistencia al pase previo al primer gol. Suya fue la asistencia a Cesc en una combinación impecable que sólo el gran acierto del meta italiano impidió que se materializará. Suya fue la asistencia a Villa que daba la posibilidad de finiquitar el partido y que nuevamente el portero local desbarató. Y suya fue, claro esta, la responsabilidad de transformar un penalty, mas que dudoso, que ponía el resultado en ventaja para los azulgranas antes de llegar al descanso. Y es que entre gol y gol culé, el sueco Ibrahimovic tuvo tiempo de ejecutar su venganza en forma de gol del empate. Imperial estuvo el argentino en ese primer tiempo, queriendo ratificar que el recién ganado galardón Onze d’Oro, que le ha sido otorgado por segundo año consecutivo, había caído en los pies del único jugador que ahora merece cada premio individual que se otorgue.
 
En la reanudación, la intensidad del juego ya no fue la misma, y en esos segundos cuarenta y cinco minutos se hizo más patente la superioridad técnica y física del Pep Team. Pero como suele suceder este año, en el que el equipo no cierra el marcador como antaño, en su única llegada al área, los locales, mediante una espectacular jugada de Boateng, establecieron un nuevo empater. Si bien es cierto que la jugada merece todos los elogios, también lo es la desafortunada colocación de Valdés, que ayer no tuvo su día. Se le vio nervioso, impreciso, y dando sensación de inseguridad en cada balón que llegaba a sus dominios. No blocaba, no salía, y parecía como fuera de sitio. No tuvo suerte en el estreno de su nueva equipación el meta de l’Hospitalet que a punto estuvo de protagonizar otra de esas jugadas digna de las risotadas y mofas ajenas.
 
Como no estuvo bien una defensa, que sin centrales curtidos en ese puesto sufrió en demasía en el bombeo de balones. La ausencia de Piqué, al que en la previa todos consideraban un fijo, al ser el único integrante de la plantilla capaz de contrarrestar este tipo de juego, se notó en demasía, y creo que debe ponerse en el debe de Guardiola, como una decisión errónea en su planteamiento.
 
Pero nuevamente con empate en el marcador, el Barça volvió a tomar el control del juego, y nuevamente Messi, quien sinó, se encargó de ejecutar una nueva asistencia que, dejando sólo a Xavi ante portería, facilitó al de Terrassa la oportunidad de adelantar al equipo en una ventaja que ya sería definitiva. Curioso gol el tercero en el que asistente y goleador intercambiaron sus papeles.
 
A partir de esta ventaja, y ya con Busquets claramente colocado como segundo central y con Keyta en el medio centro, el partido inició una cuesta abajo debido al enorme gasto físico protagonizado por los jugadores. Aun en ese período pudo el Barça afianzar su ventaja, pero sólo el diez azulgrana daba sensación de poder conseguir algún tanto. Están este año especialmente desacertados en sus tareas goleadoras el resto de integrantes de la vanguardia azulgrana. Villa sigue sin encontrar ese punto de confianza que haga que encare portería con la serenidad y seguridad que le permita materializar muchas de las ocasiones de las que dispone. Alexis, sigue peleándose por todas las zonas del campo de una forma un tanto desordenada. Parece que este período de baja lo a sobre estimulado, y desea mostrar su potencial de forma precipitada en los minutos de los que ahora dispone. Necesita serenarse y saber cual es su papel en el equipo. Y Pedro, que ayer reapareció unos minutos, debe volver a ser el de los años anteriores, en los que con sus goles ofrecía un plus de peligrosidad al terceto atacante. 
 
Ahora, sólo Messi, más las aportaciones de la línea de centrocampistas azulgranas parecen estar inspirados. Se acerca el primer tramo clave del calendario, en el que están esperando un Real Madrid lanzado, y un Santos con ganas de hacer historia. Se acerca un tramo del calendario en el que todas las piezas deberán estar ajustadas para seguir soñando en la repetición de ese anhelado sextete. Yo confió plenamente en su consecución. Ojala desde aquí lo puede relatar.


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martes, 13 de septiembre de 2011

Fútbol es Fútbol.

Creo que este apunte recordando a Boskov, y a su ya famosa frase, a la cual solía acudir cuando un partido acaba con un resultado inesperado, sirve para definir el partido que de la primera jornada de la Champions League disputado en el Camp Nou, y que ante la sorpresa de la afición culé, ha finalizado con empate a dos goles.

Y es que si un simple observador, que no haya visto los noventa y tres minutos de juego, se para a analizar las estadísticas, encontraría surrealista el resultado final. Un encuentro en el que un equipo alcanza casi el ochenta por ciento de posesión, la mayoría de la cual se ha producido en el campo de su rival; supera los diez disparos a portería, en los que más de media docena suponen una clara ocasión de gol, y en el que su portero tiene únicamente dos intervenciones, precisamente para recoger el balón del fondo de su portería, no puede más que catalogarse como sorprendente.

Parece que en este principio de temporada, la llamada “suerte del campeón” haya abandonado a los azulgrana. Si ya fue un resultado inesperado el del último partido de Liga en San Sebastíán, en el que los blaugrana encajaron dos goles en menos tiempo del que cuesta explicarlo, es difícil catalogar lo que hoy se ha visto en el césped del Camp Nou. Unido a este pequeño bache de resultados, además, hay que incluir las lesiones de Iniesta, en el partido de hoy, que sumada a la de Aléxis el pasado sábado, hacen entrever que un mal del que parecía inmune el Barça ha encontrado su sitio en el vestuario.

Pero no sólo a la mala suerte se puede hacer referencia a la hora de afrontar el análisis del partido. Creo que estos noventa minutos han mostrado claramente todas las virtudes y carencias de este equipo.

Por un lado, y empezando por el lado positivo, que pesa mucho más que su opuesto negativo, el equipo ha vuelto a dar una imagen soberbia en ataque. Toque, desmarque, precisión, apoyos, presión, desborde, han sido una constante en el noventa por ciento de los minutos disputados. Es casi mágico observar como el balón circula por el campo entre jugadores contrarios con una precisión milimétrica, difícil de entender para aquellos que no han tenido que pelearse con un balón en sus pies. Parecían los jugadores del Milán simples conos a los que había que esquivar en el camino hacia la portería contraria. Hubo momentos en los que el juego se asemejaba a un partido de balonmano, de forma que, el balón circulaba de banda a banda de la defensa italiana en busca del hueco por el que penetrar en el área.

Pero, parece que no son suficientes todas esas virtudes para imponerse a un equipo de nacionalidad italiana. Y es que ya es sabido la gran capacidad de competir que tienen estas “esquadras”, que saben mantenerse vivos en el partido hasta sus últimos instantes, buscando en ellos un último zarpazo que haga imposible la reacción de su rival. Se podrían contar y no acabar partidos como el que hoy se ha visto en el estadio azulgrana saldados a favor de un equipo que proviene del Calcio .

Y es entonces, cuando salen a relucir algunos de los aspectos negativos del juego azulgrana. El primero, y para mi más preocupante, es la ubicación de Busquets en el centro de la defensa. A los viente y cinco segundos del inicio del choque, Pato, se ha encargado de mostrar al mundo, como con un simple desplazamiento en largo, ganaba la espalda a la totalidad de la defensa azulgrana, y adelantaba a los milanistas en el marcador. Han sido los primeros diez minutos del partido una demostración de lo que no debe ser un central. Marcaje largo, con la cuerda, como se dice habitualmente en los mentideros futbolísticos. Marcaje blando, dejando girar a un contrario mucho más rápido que tú. Y falta de posición en casi las jugadas de ataque italianas. Estos tres condicionantes han propiciado que el delantero brasileño dispusiera de tres casi claras ocasiones de gol, que no han sido tales por la aportación de Alves desde el lateral, que cerrando perfectamente su posición ha llegado allí donde no lo podía hacer su compañero.

El segundo, y no por ello desconocido, son las carencias del equipo a balón parado, y concretamente en lo que se refiere a la defensa de un saque de esquina. Son múltiples los goles, y jugadas de peligro, que reciben los azulgrana en este tipo de jugadas. Y es que así, ha llegado el postrero gol del empate de los visitantes. Un “corner”, lanzado en el minuto noventa y dos, ha permitido a T. Silva, rematar de forma franca un medido centro de Seedorf, el cual, llevaba más de treinta minutos arrastrándose por el campo, y deambulando por la zona central sin aire que llevarse a los pulmones.

Y es ahí donde ha radicado el tercer pecado azulgrana. Después de remontar, con goles de Pedro y Villa, y con un Milán buscando la manera de no salir goleado del Camp Nou, parecía que únicamente Messi deseaba perforar la portería defendida por Abiatti. El partido se ha convertido, en una bonita circulación del balón de este a oeste y de norte a sur, que únicamente el argentino rompía, con sus ya habituales slaloms hacía portería. Pero esta vez, la defensa transalpina, ha sabido controlar al astro argentino, adivinando en cada acción que éste se la iba a jugar de forma individual, y ofreciendo continuas ayudas ha desbaratado todos sus intentos de incursión. Y es este un defecto, que a mi modo de ver, comenten los blaugrana en muchos de sus partidos. Unas veces se da con el marcador ya cerrado como ante el Villarreal en la primera jornada de Liga, pero otras, como el pasado sábado y en este partido, creo que se debería arriesgar para matar un partido. Un tercer gol hubiera “matado” a los italianos, que visto el desgaste físico sufrido tras perseguir sombras durante más de una hora, hubieran sido incapaces de reaccionar.

Pero yo, después de estos partidos, soy optimista, Y es que aunque si es cierto que hemos recibido dos goles en sendos partidos, y que el resultado no ha sido el esperado, creo que con el juego que se desarrolla en la parte positiva del choque, tenemos armas suficientes para desarbolar a cualquier contrario. Y es que un equipo que juega de la forma que este lo hace puede tener algún tropiezo, pero lo normal es que las victorias holgadas no tarden en llegar. Espero que el pesimismo no se instale en nuestra afición después de dos malos resultados, aunque ya se sabe, que los culés somos expertos en el arte de la “autoflagelación”.

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