La maldición del nueve

Desde que Guardiola está en el banquillo cada uno de los portadores de este mítico número han abandonado el equipo. Será capaz Aléxis de romper con esta maldición?

Cesc Fábregas. Punto Final?

Después de tres años con noticias repetitivas sobre su contratación, parece que al final este año se dan las condiciones para su vuelta

La profecía de Van Gaal

Hace un tiempo, Van Gaal, hizo una profecía, queréis saber cual es?

Mourinho, una táctica diferente

Mourinho se caracteriza por explotar al máximo el entorno que rodea la disputa de un partdo.

Cruyff, dos inicios. Una historia.

La llegada de Cruyff al Barcelona supuso una revolución, tanto en su etapa como jugador, como en la de entrenador.

jueves, 29 de mayo de 2014

La portera de Núñez

Leo cada día las portadas de los periódicos deportivos de Barcelona, y no acabo de ilusionarme con los nombres que veo pasar. Jugadores noveles e incorporaciones  veteranas parece ser la apuesta de nuestro director deportivo para realizar la reestructuración de la plantilla. Y es que analizando uno a uno los nombres que a día de hoy se han mostrado, no veo en ellos todavía ningún jugador llamado a permanecer muchos años en el club.

Y si digo que en mi opinión, las apuestas más ilusionantes son la vuelta de Rafinha i Deulofeu de sus respectivas cesiones a Celta y Everton, se puede deducir de forma clara que el resto de nombres no me ofrecen ningún tipo de interés.

Ter Stegen, portero  novel, y sin apenas experiencia todavía tiene que demostrar que la portería del Camp Nou es su hábitat habitual. No hace falta recordar sonoros fracasos en fichajes de porteros extranjeros cuando tuvieron que soportar la presión de la grada. El malogrado Enke, también alemán, o Vitor Baia, que llegaba con vitola de superhéroe naufragaron con estrépito.

Y ayer se hablaba de Bravo, una apuesta “casera”, que destaca más por sus largos desplazamientos con el pie, que por su aportación bajo los palos. Y es que todavía no entiendo esa manía que nos ha entrado en valorar más en un portero las cualidades que debe tener un jugador de campo, que por lo que debería ser su principal virtud; parar.

Ya en defensa los nombres de Marquinhos y Miranda tampoco es que sean el prototipo de futbolista llamada a echar las campanas al vuelo. El primero, con apenas 20 años cumplidos, suplente en el PSG y sin entrar en la convocatoria de la selección brasileña para el próximo Mundial, es una apuesta que no ofrece más garantías que la del propio Bartra. Por condiciones y características casi parece una fotocopia del canterano. El segundo, también sin Mundial, al menos aportaría contundencia en el juego aéreo, aunque si de lo que se trata es de sacar jugado el balón, no se puede decir que ahí esté su virtud.  Tampoco el nombre de Laporte puede incluirse en ese tipo de jugador que merece que pierdas unas horas del día, para ir a las gradas del estadio a vitorearlo en el día de su presentación

Y ya no hablemos de Matheuw o Fontás, los cuales ya suenan a recursos destinados a pasar largas horas en los banquillos de la Liga.

Sin noticias del centro del campo, en el que de momento parece que no habrá movimientos a tenor de la calidad de los jugadores que componen la plantilla, se llega a los delanteros. Y ahí, a diferencia de otros años, en la que desfilaban nombres y hombres a cual más ilusionante, ahora la opción se restringe a Llorente, que llenaría ese espació vacante en el diseño de ese famoso plan B.

Mirando a cada uno de estos nombres, todavía intento ver a que jugador de la actual plantilla mejoran. Parecen más jugadores llamados a rellenar huecos o situaciones puntuales, que a ser verdaderos puntales en el equipo.

Qué lejos quedan aquellos tiempos en la que los grandes cracks del momento se nos mostraban en fotomontajes luciendo la camiseta azulgrana, haciéndonos estar pendientes día a día de cada paso de la negociación.

Yo imaginaba un periodo estival en los que nombres cómo Hurt o Neuer fueran alguna de las apuestas sorpresas en el marco. Hummels o el sempiterno Thiago Silva volvieran a las quinielas defensivas. Reus o hasta Ozil sonaran como refuerzons de nuestro a veces maltrecho centro del campo. Y Luís Suárez o Levandosky declararán que sus sueños culés estaban a punto de cumplirse.

Qué lejos queda esa época en la que la protagonista del verano en tema de refuerzos era la famosa portera de Núñez

jueves, 22 de mayo de 2014

Un soplo de aire fresco

He sido jugador de fútbol, y en los últimos días, casi diría que meses de Tata Martino en el banquillo, me ponía a imaginar qué ambiente se podría estar viviendo en el vestuario. La presencia  del argentino en sala de prensa, daba paso a un mensaje lúgubre, triste y de fracaso. Con la melancolía como imagen de fondo, no dejaba de venirme a la cabeza el mensaje del famoso libro de Milan Kundera, “la insoportable levedad del ser”. 

Daba la sensación de que ya no se aguantaba ni a sí mismo, y cómo respuesta a esa desazón, dejó que la inacción fulminara su trayectoria. Una trayectoria que empezó en forma de bombero, y que acabo casi con cara de enterrador. Una trayectoria, que según mi parecer, debió poner fin mucho antes, dejando paso a cualquiera que se viera con ánimos de afrontar con optimismo y ganas, el tramo final de la temporada.

Imaginaba, decía antes, a sus jugadores, sentados en el vestuario, escuchando sus consignas. Imaginaba el tono de su voz, la empatía de su mensaje. Y se me hacía imposible visualizar una imagen de complicidad, una imagen de esfuerzo, de superación, de pasión. En definitiva, veía imposible que tras la consabida charla pre-partido, el once titular embocará el tunes de acceso al campo “como motos”.

Ayer, en el primer acto de Luis Enrique cómo entrenador azulgrana, yo también vi lucir el mismo sol al que él se refería en rueda de prensa. Esa imagen de un día, que empieza con el astro rey alzándose majestuosos sobre el cielo de la ciudad, sirve como metáfora para evocar el inicio del nuevo ciclo que ayer se puso en marcha.

Tardó poco el asturiano en ponerse en el bolsillo a todos los presentes. Con un mensaje “siempre positivo”, evocando anteriores épocas azulgrana, daban ganas ya de dejar atrás todo lo vivido esta temporada. Daban ganas incluso de dejar atrás un verano que todavía no ha comenzado, y empezar a ver que nos deparará este nuevo equipo.

Y digo nuevo equipo no ya por los refuerzos que puedan llegar, sino por el diferente talante que casi parece seguro que le imprimirá. No sé si jugaremos al ataque, o reforzaremos la defensa. No sé si tendremos un nueve puro, no sé el dibujo que mostrará, pero casi puedo asegurar que al menos veremos intensidad. Sí casi me dieron ganas de ponerme ayer las botas y saltar al césped a jugar!!!!

Ilusión es lo que nos hace falta. Ilusión que deje atrás estos años post Guardiola, en los que poco a poco hemos ido perdiendo pedacitos de una gloria que tantos años nos había costado conquistar. Motivación es lo que necesitamos. Olvidarnos del pasado y pensar en que el presenta es la época que nos toca vivir.

Y la primera decisión del nuevo líder del vestuario, decidiendo prescindir de todo el actual staff técnico me parece que va en ese camino. No quiere ver a nadie en el campo que recuerde estos últimos días. No quiere ver a nadie cerca que haga que un jugador levante la cabeza, y vea un rostro ya conocido que le transporte a esta triste etapa que les ha tocado vivir.

Luis Enrique ha abierto la ventana de par en par, y espera que las ráfagas de aire fresco de ese día soleado que ayer todos vivimos, renueve el ambiente de una habitación, que hoy sí, parece lucir unas estupendas vistas.

jueves, 8 de mayo de 2014

Así se las ponían a Fernando VII

El rey Fernando VII era un gran aficionado al billar y al que le gustaba jugar largas partidas, las cuales, casualmente, siempre ganaba. Sus contrincantes se sentían incapaces de ganar al monarca, no porque éste fuese mejor jugador, sino por el temor que le tenían. Hay que recordar que este rey ha pasado a los anales de la historia por ser el rey que restauró el absolutismo, derogó la Constitución de Cádiz.
En realidad,  Fernando VII no era tan buen jugador de billar y a pesar de la afición que tenía por el juego, no era capaz de acertar una jugada, por sencilla que esta fuese. Ocurría entonces que sus rivales, temerosos de contrariarla se dedicaban a colocar las bolas en la mesa de tal forma, que sin apenas pericia fuera el rey capaz de realizar las más sencillas carambolas.
La expresión ‘Así se las ponían a Fernando VII’  comenzó a utilizarse para referirse a las facilidades que se le da a alguien a la hora de ejecutar algún proyecto, examinarse o realizar alguna tarea sin complicación alguna.
Pues bien, después de lo acontecido esta última semana no hay frase mejor para resumir el final de esta loca Liga. El empate de los azulgrana ante el Getafe, con todo a favor para sumar una victoria, parecía provocar el fin de una aciaga, hasta el sábado temporada. Pero vete aquí, que los rivales, asemejándose a aquellos que parecían disfrutar en el reino del rey absolutista con las victorias de éste, han decidido dar otra oportunidad al monarca azulgrana…., y le han puesto las bolas en el tapete de tal forma, que de fallar ahora, sí que se podrá decir que el equipo azulgrana ha tirado la competición. Competición a la que accederá tanto por méritos propios como por deméritos de sus contrarios.
Ahora la pregunta está en el aire. ¿Será capaz el equipo catalán de ganar los dos partidos que le quedan? Desenchufados de la intensidad que requiere un campeonato de alto nivel, ¿podrán volver a pensar en positivo y disputar ciento ochenta minutos con las ganas que ahora se necesitan?
La afición vuelve a estar ilusionada. Se nota en la calle, se escucha en los bares, se lee en los tweets, en los foros, en los artículos de opinión, pero…..¿el equipo se cree que puede ganar la competición?
Y sobre todo, ¿se lo cree su cuerpo técnico? Un equipo de técnicos que con Tata Martino a la cabeza lleva semanas pidiendo casi perdón por el rendimiento dado, deberá a partir de hoy, ponerse las pilas y pensar que a veces sí, a veces hay segundas oportunidades, y hasta terceras o cuartas. ¿Pero sabrán hacerlo?
Yo soy escéptico en este sentido. Y es que ya llevo días defendiendo que en mi opinión la etapa del Tata Martino y sus ayudantes como entrenadores del equipo está siendo demasiado larga. Y no lo digo por los malos resultados. No es una cuestión de cesar al técnico después de la semana infausta que hizo perder la Copa del Rey, caer eliminados en la Champions y decir, hace apenas un mes adiós a la Liga.
No, las razones son otras. Para mí, el Tata desde su posición de exigencia para consigo mismo, se ha visto superado por la grandeza del club, y ha caído en el desánimo de no haber podido seguir con un ciclo que parecía que tenía que seguir siendo triunfal. Cada comparecencia en rueda de prensa, cada declaración, cada gesto denotaba hastío, desgana y ganas de llegar al final.
Cada frase rezumaba tristeza, incomprensión y sabor a derrota. Cada foto mostraba el perfil de un hombre desbordado por unos acontecimientos que ya no controlaba.
Entonces era el momento. Un cese rápido, un técnico de emergencia, con ganas, con ilusión, con fuerza y con un mensaje diferente creo que hubiera dado ese plus de motivación que parece que a día de ayer todos habían perdido.

Pero hoy estamos todos por las nubes. Hoy todos vemos las bolas en el tapete colocadas de tal forma que ni el más inepto billarista sería capaz de fallar la carambola. Está todo de cara, y sólo queda agarrar el palo con firmeza y ejecutar la jugada que nos dará la victoria. ¿Se podrá?

miércoles, 30 de abril de 2014

Escarnio a Pep

L
La victoria de ayer del Real Madrid sobre el Bayern de Munich ha desatado en todos los medios, oficiales y no oficiales, un sinfín de mensajes centrados básicamente en la figura de Pep Guardiola. Mensajes sobre todo dirigidos al menoscabo de su planteamiento del partido, y a la mofa de un esquema de juego basado en la posesión de balón y en el juego de posición.

Son en su mayoría mensajes ridiculizando al técnico, ahora, del equipo alemán, pero que tienen que ver, y mucho, con el daño que éste hizo en el foro madrileño durante su etapa como entrenador barcelonista. Cuantas ganas le tenían al técnico de Santpedor todos aquellos que durante su periplo culé tuvieron que tragar quina viendo como temporada tras temporada, el equipo catalán asombraba al mundo entero con un sistema de juego que mostraba la máxima expresión de una concepción diferente de este juego.

Pesan y mucho resultados históricos cosechados por un equipo, que en el auge de su rendimiento puso patas arriba el concierto futbolístico mundial, con exhibiciones que recogidas en videos o DVD’s llenarían horas y horas de jugadas y filigrana,s de momentos y detalles que harían las delicias de todos aquellos que de verdad disfrutan con la realidad de este deporte llamado fútbol.

Ahora es el momento del escarnio, de la mofa. Es el momento soez que todos los que estaban esperando la primera derrota del técnico culé. Es el momento de recordarle que él, acostumbrado a saborear las mieles del triunfo, ahora se ha de ver mordiendo el polvo de aquellos sobre los que un día derrotó.

Me hace gracia leer y escuchar el análisis de muchos entendidos y forofos, que no viendo más allá de un simple resultado defienden que ese estilo de fútbol no lleva a nada. Defienden la idoneidad y casi evangelizan el planteamiento blanco de ayer. No hago aquí una enumeración de los títulos y galardones a los que ha llevado este estilo de juego por no llenar el artículo de datos que todos ya conocemos.

Es cierto, que en esta eliminatoria los merengues han jugado bien, muy bien. Es cierto que el resultado en el césped ha mostrado casi a la perfección la visión que seguramente Ancelotti, plassmó en la pizarra en la que dibujo su estrategia. Es cierto que vistos los ciento ochenta minutos de juego, un modelo parece aplastar al otro tanto en concepción como en ejecución. Pero también es cierto, que ese modelo hoy denostado ha proporcionado momentos sublimes que se alejan mucho de lo que ayer ofreció el hoy endiosado equipo blanco.

Guardiola puede que no haya planteado bien el partido. O puede que haya sobreexcitado a sus jugadores. Puede también que esté pagando el competir en una liga en la que apenas ha tenido que competir para sumar un nuevo título liguero a su palmarés. Puede que desde la distancia de una Liga inferior no haya calibrado la dificultad que a día de hoy representa este equipo. También puede que no haya estado muy acertado en declaraciones anteriores, que buscando la motivación de sus jugadores casi los puso a los pies de los caballos.

Y a pesar de todos esos "peros", Guardiola sigo siendo un técnico de referencia, un técnico tocado por la genialidad. Un técnico que en su día pasará a la historia cómo aquel que cambió y aportó novedades a un deporte más que centenario en el que todo parecía inventado. Un técnico en definitiva que presenta un currículum en apenas cinco años de profesión que para sí querrían todos aquellos que hoy se mofan y burlan de él.


Y yo sé, porqué yo así estaría, que hoy Guardiola se ríe, se mofa y se parte ante el despropósito de mensajes que llegan de todos sus rivales y enemigos. Ganar, ganar y ganar, cómo decía Luis Aragonés es el objetivo fundamental de este y cualquier deporte. Pep se ha hinchado a recoger trofeos y galardones.  “Éramos jóvenes, queríamos comernos el mundo y nos lo cominos” ha sido la frase que para mi representa la trayectoria de Pep desde que irrumpió cómo “mister” en este mundo que a veces me cuesta entender. Me gustaría saber cuantos de los que hoy hacen públicas las chanzas y bravuconadas propias después de una victoria podrían decir lo mismo. Cuantos, médicos, arquitectos, periodistas, juristas, paletas, dependientes, vendedores, policías, bomberos…., son capaces de mirar atrás en su trayectoria profesional y firmar lo que hoy representa el técnico catalán en su profesión. ¿Estáis seguros que entonces seguirías riendo?

miércoles, 16 de abril de 2014

#GraciasBarça

Acaba de finalizar la final de Copa, y me encuentro ante una página en blanco intentando explicar mis sensaciones. Me van llegando, mientras tanto whatsapps de mis amigos merengues con las típicas chanzas de los ganadores. Por supuesto, también me llegan mensajes de otros tantos culés quejándose del partido del equipo, del planteamiento realizado, de la alineación, de la intensidad. Hay mensajes que hablan de vergüenza, otros de rabia, los más de frustración. Me llaman mis hijos, que han visto el partido en el apartamento en la playa de sus abuelos. Están rabiosos. Hablan de "pena de equipo", reniegan de lo que han visto.

Y todavía no he leido la prensa. Ni estoy viendo el análisis post-partido de los medios catalanes. Sólo tenía ganas de sentarme a escribir, y probablemente dar un mensaje diametralmente opuesto a los que recibo. Y es que hoy, después de siete días aciagos en los que hemos dejado escapar Champiosns, Copa y probablemente Liga siento ganas de decir y gritar una cosa: #GraciasBarça

Gracias por seis años de fútbol maravilloso. Seis años que pensé que nunca viviría. Yo que, llegando ya a los cincuenta crecí sin apenas títulos que disfrutar. Yo que pase cinco años en la grada del Camp Nou viendo temporadas pasar sin nada que celebrar. Yo que celebraba las victorias al Real Madrid como única alegría de largas temporadas. Yo, ahora sólo puedo mirar atrás y recordar que los hoy jugadores cabizbajos y derrotados son los mismos que me sacaron del sopor en el que se había sumido mi sentimiento blaugrana.

#GraciaBarça por haber conseguido que mis hijos, hoy ya adolescentes, y que ahora te critican con dureza, disfrutaran de los éxitos y del juego que hasta hace poco realizaste Sé que sin ese despliegue nada hubiera sido loo mismo. Se que sin esa catarata de títulos y resultados conseguidos los partidos vistos en familia no hubieran sido una fiesta continua. Se que, los que hoy ven los partidos enfundados en colores azul y grana, no hubieran llegado a alcanzar esa pasión que ahora destilan si lo conseguido no hubiera sido tanto.

#GraciasBarça por hacerme creer que eramos invencibles. Por hacer que un partido se convirtiera en el momento cumbre de la semana. Por hacer posible el presumir de ser culé. Por notar la envidia de los que hoy se ríen. Por sacar de sus casillas a los mas descerebrados y fanáticos que repetían hasta la saciedad la llegada de un "fin de ciclo" apocalíptico. Gracias por haber conseguido que el universo futbolístico haya girado durante años los ojos hacía nuestro campo.

Por todo ello, quería lanzar un reto. Y este paso por conseguir que este hastag alcance la notoriedad que se merece. Pensemos cada uno que le tenemos que agradecer a este equipo y lancemos ese agradecimiento al mundo onlone. Es fácil pavonearse en la victoria. Es fácil presumir del triunfo. Hagamos de estas derrotas el primer paso para seguir creciendo. Gritemos todos.... #GraciasBarça.

lunes, 10 de marzo de 2014

¿Y si fichamos a Mourinho?

Parece que Valladolid está siendo lugar habitual de la reciente historia blaugrana. Así, a bote pronto me vienen varías imágenes en la plaza pucelana, sin las que difícilmente se entendería la trayectoria de nuestro equipo hasta nuestros días. El “Urruti t’estimo” cantado por Josep Maria Puyal, que nos dio una Liga de las de antes, de las que tanto con costaba ganar. El debut de Puyol, que ahora justo en la previa de un partido contra los blanquivioletas anuncia el final de su trayectoria como jugador y capitán del equipo. O el gol salvador de Xavi, sin el cual no se entendería la trayectoria del siempre discutido Van Gaal. Todas ellas noticias positivas. Todas ellas noticas para la esperanza. Qué lejos quedan estos hechos de lo comentado y leído este fin de semana, después del estropicio que el mejor equipo de nuestra historia, y posiblemente de la historia de este deporte “nos regaló” en la última jornada liguera.

Parece que el partido en tierras vallisoletanas, sea el inicio de un descalabro, que hace que jugadores y afición hayamos perdido la ilusión y las ganas por ver y competir en la Liga doméstica. Una Liga larga, muy larga, cómo no se cansan de repetir unos y otros en sus declaraciones, y que obliga al esfuerzo continuo. Esfuerzo que ahora, ni los que están en el campo, y por contagio, los que estamos fuera parecemos con ganas de asumir.

Qué lejos quedan aquellos días en los que en casa, esperábamos la hora del partido de los azulgrana sentados mis hijos y yo ante el televisor. Enfundados ellos con sus camisetas recién adquiridas y prestos a deleitarnos con el último pase de Xavi, la penúltima filigrana de Iniesta, el sinfín de subidas de Alves, y los innumerables regates de Messi. Sentados esperando que el espectáculo diera paso a los goles. Comentando, riendo, vibrando, disfrutando. En definitiva, viviendo el Barça como nunca lo habíamos hecho.
Ahora, el partido semanal se convierte en un acontecimiento anodino. Una actividad más del fin de semana que se ve o no en función del resto de actividades del fin de semana. Sin ir más lejos para este último partido, y cómo ya viendo siendo norma habitual fuera de los partidos de Champions, mi hija Marta dimitió de sentarse delante de la televisión. Ya no le interesa el Barça, ya no le interesa ver a su Messi. Ni le preocupa casi lo que haga Neymar. Se aburre, y ante el aburrimiento sus actividades adolescentes ocupan el pódium de sus preferencias. Ya hace tiempo que la última adquisición en cuanto a camisetas, la de la senyera con el nombre de Xavi a la espalda, descansa plegadita en un armario.

Mi hijo Marc, visceral y nervioso, no aguanta ver al equipo por detrás en el marcador. Es ver adelantarse al rival, lo que es norma habitual últimamente, y despotricar de forma vehemente. es ver al diez argentino deambular por el césped y buscar el mando para cambiar de canal, en busca de la tranquilidad o risas de las infinitas series que repiten sin cesar en la actual programación digital. Es ver la falta de tensión e intensidad que parece destilar este equipo en todos sus ámbitos (desde Zubizarreta hasta el último de los jugadores), y desesperarse buscando las razones de lo que está sucediendo.

Son mis hijos de una generación que no sabe lo que es vivir en la derrota. Desde que tienen uso de razón y recuerdo futbolístico sólo han visto ganar, ganar y ganar. Y parafraseando al ya fallecido Luis Aragones, y volver a ganar, y ganar y ganar. Son de una generación que ha disfrutado cómo ninguna otra de una hegemonía sin parangón, y que ahora parecen no asumir que ésta puede estar llegando a su fin. Parece ser….

Y yo la verdad no sé muy bien que explicarles. No sé si decirles que los ciclos son así, y que aquello no podía durar siempre. No sé si decirles que ganar siempre es una quimera, y que en todos los órdenes de la vida a épocas de bonanza le siguen épocas de penurias en ciclos más o menos cortos. No sé si decirles que estamos ante un bache temporal, que solucionado puede todavía llevarnos a una temporada triunfal. No se….

Lo que sí sé, o veo, o intuyo, es que el equipo ha perdido chispa, hambre, ganas y motivación pro competir. No es sólo Valladolid. No es sólo febrero. No es sólo este 2014. Toda la temporada está llena de ejemplos de un desinflamiento progresivo, de un apagamiento gradual.

Y para mi esta situación sólo tiene vuelta de hoja con una chispa que active a cada uno de los integrantes de una entidad que ahora parece somnolienta. Una entidad preocupada por el futuro, y que mira constantemente al pasado, y que ha dinamitado un presente que allá por el mes de septiembre parecía esperanzador.

Hace falta reaccionar, y así, ayer, sentado en el sofá y observando debates sobre el Tata y su nulo poder de transmitir una pregunta se me pasó por la cabeza. Una pregunta que lance al aire sin esperar ningún tipo de respuesta. Una pregunta absurda. Una pregunta temeraria….. ¿Y si fichamos a Mourinho?......... Y mi hijo, sentado a mi lado, se giró, y con los ojos en órbita casi me grita.. Papa….. ¿te has vuelto loco, o qué?????... Puede...., ¿verdad?




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miércoles, 5 de marzo de 2014

Puyol. Más allá del fútbol

Ayer Puyol anunciaba el final de su etapa en el Barça. Y ayer una sucesión de imágenes pasaron ante nuestros ojos, en una colección de gestos y detalles que han marcado su época como jugador azulgrana. Elogios, parabienes, análisis y palabras de despedida llenaron las redes sociales y tertulias deportivas. Palabras a las que yo, desde este espacio poco más podría añadir. Pero el adiós de Puyi, merece unas líneas que hoy le quiero dedicar.

Representa el cinco azulgrana el prototipo de jugador que ilustra aquello que no se puede enseñar. Y es que mis años de entrenador de fútbol base me ha enseñado, entre otras muchas cosas, que el sacrificio y el compromiso son cualidades incorporadas al gen de cada individualidad. Puedes enseñar a realizar un control, puedes mostrar la forma en la que debes fijar una marca, puedes optimizar movimientos de ataque, puedes intentar educar en la concepción del juego colectivo, pero, hay algo, cómo vulgarmente les decía yo a mis jugadores “que va con el bicho”, hay algo que sale de dentro, que nadie te muestra, y que lo incorpora cada uno cómo parte del juego.

El partirse la cara, el no desfallecer detrás del contrario, el no poder más y seguir corriendo, el gritar, presionar, luchar, mandar, decidir, en definitiva, el esfuerzo y sentimiento por aquello que realizas. El no ser un simple funcionario del juego, el saber que cada balón cuenta, el demostrar la pasión por lo que se hace, el ser diferente. Todo eso representa Puyol. Todo eso y más. Algo que ha hecho del “capi” un jugador único, y que en plenitud de facultades le reservaba un puesto de titular indiscutible dentro de cualquier formación. 

No es casualidad que dese la aparición de las malditas lesiones de rodilla, el equipo haya dejado de presionar cómo debía. Puyol era el primero en juntar las líneas, en tirar a todos para adelante, en obligar al resto, ya sea o por vergüenza torera, o por dignidad, a no ser menos. Sí él puede, nosotros también. Y desde que su figura dejó de aparecer de forma constante en el centro de la zaga, algo se fue perdiendo.

Representa Puyol un ejemplo claro de ansía de superación. Hoy todos hablamos de sus éxitos, de las copas levantadas, de los triunfos conseguidos. Pero yo recuerdo, cómo casi estuvo a punto de ser cedido al Málaga por Serra Ferrer, antes de que Van Gaal decidiera que le podía ser útil. Yo recuerdo, cómo en sus primeras cinco temporadas en el equipo pasó por un calvario en forma de resultados funestos, en los que no había manera de estrenar un palmarés que a día de hoy casi nadie puede presumir. En un mundo en la que estamos viendo crecer a una generación acomodada, sin apenas espíritu de lucha, y esperando que el día a día les resuelva los pocos problemas que parecen asumir, el ejemplo de un chaval que no se rindió, y que pasó de la nada al todo, no debería pasar desapercibido en campos profesionales que van mucho más allá que el simple deporte.

Representa Puyol la generosidad, mostrada en su última Champions conquistada, en la cual huyendo de cualquier protagonismo, declina salir en la principal foto del partido, en favor de un compañero al cual las circunstancias le llevaron a vivir los peores días de su existencia.  En una sociedad que fomenta el individualismo como característica principal en los quehaceres del día a día, el pensar en los demás, en dejar pasar una ocasión única de protagonismo, demuestra la concepción real de la vida y el juego que tiene este todavía chaval de La Pobla.

Llega con la marcha de un símbolo, y la de Valdés, el principio de un fin de ciclo, que ahora sí, aunque sólo sea por el cambio de nombres en la alineación parece próximo. No es el fin de ciclo anunciado por un fanático periodista metido en el papel del clown, no es el fin de ciclo que descabalgue al equipo de una hegemonía que todavía intenta conservar. No es un fin de ciclo apocalíptico. Es el fin de ciclo, al que todos, de forma irremediable vamos llegando en diferentes aspectos de nuestro vida con el paso de los años.


Años en los que he visto y disfrutado de otros jugadores en su misma posición. He visto pasar a Migueli, a Alexanco, a Koeman, y a muchos otros cuyos nombres no quedaran grabados en la historia con letras de fuego. Y hoy le toca el turno a Carles Puyol. Algo más que un jugador.




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