Ha iniciado Mourinho su última
cruzada, y esta vez su objetivo es la conquista del Balón de Oro por uno de sus
pupilos, y a la vez compatriota. Hubiera sido el portugués un buen templario,
amante de las cruzadas. Y así como aquellos sacerdotes guerreros iniciaros
cruzada tras cruzada para la reconquista y protección de Jerusalén, él no se cansa a su vez, de iniciar las suyas en defensa
de lo que considera algo exclusivo de su propiedad: el prestigio. Y así ataca a
todo aquel que representa un obstáculo para su consecución: la cruzada del
calendario contra los Estamentos, la cruzada contra el colectivo arbitral, la
cruzada contra Guardiola, la cruzada
contra el Barça, la cruzada contra su
propia prensa afín, contra aquellos que en su propio club ponen en duda su
valía o gestión, y ahora, la cruzada por la conquista del Balón de Oro. Hubiera
tenido Saladino un buen rival.
Y a ese objetivo se ha lanzado, intentando primero dilapidar el prestigio
del que él supone es el máximo oponente al galardón: Messi. Aboga Mourinho, que los cincuenta goles conseguidos por el
argentino no han servido para nada, y que los de su compatriota Ronaldo han
dado una Liga al Madrid. Creo que Mou se equivoca de premio. Los goles, dan
otro trofeo a nivel europeo, y su denominación, aunque parecida al prestigioso
balón es la de Bota de Oro.
Ironías a parte, habría que recordarle a Mou dos cosas. Una, que el prestigioso trofeo valora en primer
lugar, no una temporada natural de agosto a mayo, sino un año natural de enero
a diciembre. Y que ahora estamos en mayo. Por lo tanto, ahora, lo único que se
puede decir de Cristiano es que está
bien posicionado para el galardón, igual que lo están otros muchos, como lo
pueden ser el propio Messi, Ribery, Robben, Silva, Casillas… Es como si en una carrera de Formula 1, el juez de carrera decidiera
que en mitad de la misma, y en vista de la ventaja del ganador, ésta se diera
por finalizada. O que un buen estudiante, pidiera matrícula de honor como
valoración de un curso habiéndose cumplido sólo el primer trimestre. ¿Algo
tendrás que hacer los dos restantes?, le contestaría su tutor. Pues en esa
estamos. Él y otros van camino de la matricula de honor, pero aquí sólo se da
una, y ésta es para el mejor.
Y este es el segundo aspecto. El Balón de Oro se otorga al mejor. No al que
más títulos ha ganado, no al que más goles ha metido, no al que es más guapo,
ni al que genera más simpatías. Se le da al mejor. Porqué siguiendo la teoría
de Mou, y con una final de Champions todavía por disputarse, una Copa del Rey aun pendiente, con una Eurocopa
que ha de coronar al mejor once de Europa,
y con un sinfín de partidos todavía por jugar, si de lo que se trata es de
contar títulos y hazañas aún quedan unas cuantas por contemplar. ¿Y es que
quien sería el guapo, que según estos criterios que quiere imponer Mou, le quitaría el galardón a Ribery
si se proclama campeón de Europa
este fin de semana con su equipo, y a su vez lleva a la selección francesa a la
conquista de la Champions? ¿O alguien
dudaría que Silva, Casillas o Xabi Alonso, campeones de sus Ligas, entrarían en la pugna si es la
selección española la que se corona campeona de Europa?. Es pronto Mou
para hacer campaña, es pronto…
Pero estos interrogantes que planteo también se apartan de lo que para mi
es el verdadero propósito de este premio. Coronar al Rey. Todavía recuerdo la disputa que origino hace
dos años, cuando Xavi, Iniesta y Messi se enfrentaron ante la incertidumbre de escuchar a Guardiola dar el nombre del ganador.
Todo el mundo esperaba que en vista de los éxitos conseguidos por los
centrocampistas azulgranas, campeones del mundo en Sudáfrica ese año, el premio estaba cantado y que uno de ellos
haría el recorrido de su butaca al estrado. Y ante la sorpresa de todos,
incluso la de Pep, fue el diez
azulgrana el vencedor.
He de reconocer que a mi me habría hecho ilusión que el premio hubiera ido
a parar a las manos de Xavi.
Catalán, formado en la cantera del Barça,
en una de sus últimas oportunidades por conseguirlo, ante un rival que tendría
por edad y calidad muchas otras nominaciones, mis preferencias estaban con el
de Terrassa. Pero también he de aceptar
que la mención de Messi reconoció al
que para mi, es hoy por hoy el mejor jugador del momento. Y según mi parecer,
en cuanto a calidad y dominio del juego, la valoración del rosarino no ha
variado. Sigue siendo el mejor, y lo demuestra día a día y partido a partido.
Y esto es algo que Mou no tiene
en cuenta. Sigue anclado en esa concepción del premio que tenía en cuenta
galardones colectivos para otorgar un premio individual. Y así con ese
criterio, hemos visto esperpentos tales, como ver otorgar el preciado trofeo a Mattias Sammer, o a Owen, o a Cannavaro… Y parece que la FIFA y los votantes se han dado cuenta
de este error, y se ha modificado la valoración en lo que se refiere a los
méritos del ganador.
Pero Mou, cual templario
obstinado, seguirá su cruzada. No tiene desperdicio su última frase. “Cristiano no ha podido conseguir el
Pichichi, por lo que como compensación deberían otorgarle el Balón de Oro”.
¿Compensación? Me apuntaré esta teoría,
y en la próxima reunión en la que se hable de mi sueldo le diré algo parecido a
mi jefe. “No he podido conseguir por poco
los índices de producción que se me pidieron. Como compensación merezco un
mayor porcentaje de los beneficios”. Es justo, no?
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