Alexandre Deulofeu i Torres
(La Armentera-1903, Figueres-1977) fue un hombre polifacético, un sabio:
profesor, farmacéutico, químico, político, filósofo y historiador. Él escribió
sobre “La matemática de la historia”. Con este nombre planteó la teoría de que
las civilizaciones siguen procesos biológicos con ciclos que se repiten. En
pleno apogeo franquista él ya habló de la unificación de Alemania, de la caída
del imperio soviético, de la evolución del imperio norteamericano.
“Vamos hacia la constitución
de una gran federación europea dirigida por Alemania” – predijo Deulofeu hace
más de 40 años. Pues no andaba muy
equivocado el hombre.
El análisis de la Historia basada
en la teoría cíclica nos dice que todos los imperios o manifestaciones de poder,
tienen cuatro fases que son: nacimiento, crecimiento, madurez i declive.
Con esa misma sensación, ayer a
las diez de la noche me instalé ante el televisor, y aplicando el refranero
popular a la teoría de ciclos históricos, pensaba que “no hay mal que cien años
duré”, y que ya tocaba que el ciclo de no victorias colchoneras llegará a su
fin, desligándose así los del Manzanares del sometimiento al que desde ya once
años les tienen sometidos sus vecinos ciudadanos. Tocaba declive de la hegemonía
blanca en Madrid.
Yo, que no soy filosofo, ni
historiador, ni químico, ni nada que se le parezca, no me he parado a estudiar
si hay un caso similar en la historia del fútbol mundial en lo que a historia
de derbis se refiere. Suman ya en estos, desde ayer, doce años, nueve técnicos
y más de cien jugadores en nómina del Atlético
de Madrid que no han conseguido llevarse la victoria en una confrontación
ciudadana. Hay que retroceder tanto en el tiempo, que las imágenes muestran a
un exultante Jordi Lardín celebrando
uno de los goles del último derrocamiento blanco. Lardín, con el que ahora a veces disputo partidos benéficos en
competiciones de veteranos!!!!.
Y eso que el encuentro en sí no dio
más muestras de calidad que los obuses de Cristiano
Ronaldo, y los comentarios de sus posteriores celebraciones. Qué facilidad
tiene este jugador de pasar de la alabanza a la crítica. Es ver entrar el balón
en la red con un ooooohhh!! onomatopéyico en la boca, y acordarte de “quien
sabe qué” cuando le ves celebrar la efeméride. No quita eso valor a los dos
primeros goles de ayer, en las que ejecutó un lanzamiento único, al que parece
que los porteros no encuentran respuesta.
El resto del partido fue
intensidad sin orden. Balón descontrolado, juego de despropósitos y arranques
de furia y rabia. El Atlético,
victima de su historia, una vez conseguido el empate, no se creyó ni por asomo
que pudiera ganar, y deseando que la máquina que Robert Zemeckis diseñó en su famosa trilogía de “Regreso al futuro”, trasladará el
partido del minuto sesenta y cinco al noventa, se encerró en su área esperando
el pitido final del árbitro. Diez hombres atrincherados en los últimos veinte
metros del campo y pelotazos sin ton ni son al cielo de Madrid fueron la táctica
diseñada para llegar al final del partido.
Pero el colegiado pareció dejarse
el archiconocido “condensador de fluzo”
en casa, y los minutos lejos de acelerarse se hicieron eternos para los
blanquirojos. Y así, no fue de extrañar que uno tras otro, los goles rivales
fueran cayendo, destrozando así las esperanzas de atléticos y culés de que el
tan manido ciclo de victorias merengues llegará a su fin. La fase de declive de
dominio blanco deberá esperar.
Ahora los culés volveremos la
mirada hacia Deulofeu, el
historiador, que no el futbolista, y apoyándonos en su teoría, esperaremos que
la frase que Guardiola se encarga de
repetir en cada comparecencia, y según la cual “nunca nadie le ha recuperado
diez puntos al Real Madrid” se le
ponga fecha de caducidad. Miramos el calendario, y clásico a parte, buscamos
tachuelas en el camino que hagan que los merengues pinchen. Qué si un Sporting con necesidades, qué si un Sevilla con un Michel con ganas de
reivindicarse, qué si un Bilbao a
todo trapo que eleve a Bielsa a los altares, qué sí….
Esperando que algunas de las
esperanzas se cumplan los culés deseamos que así nuestro ciclo siga en plena
madurez y muy, muy lejos de su declive. Decía Deulofeu que un imperio tiene una media de 550 años de duración a
lo largo de la Historia. Podríamos alargar tanto nuestro dominio futbolístico? Me pillará un poco mayor para constatarlo.
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