La maldición del nueve

Desde que Guardiola está en el banquillo cada uno de los portadores de este mítico número han abandonado el equipo. Será capaz Aléxis de romper con esta maldición?

Cesc Fábregas. Punto Final?

Después de tres años con noticias repetitivas sobre su contratación, parece que al final este año se dan las condiciones para su vuelta

La profecía de Van Gaal

Hace un tiempo, Van Gaal, hizo una profecía, queréis saber cual es?

Mourinho, una táctica diferente

Mourinho se caracteriza por explotar al máximo el entorno que rodea la disputa de un partdo.

Cruyff, dos inicios. Una historia.

La llegada de Cruyff al Barcelona supuso una revolución, tanto en su etapa como jugador, como en la de entrenador.

martes, 18 de octubre de 2011

El huevo o la gallina

¿El huevo o la gallina? es un dilema que proviene de la expresión "¿qué fue primero: el huevo o la gallina?", ya que las gallinas ponen huevos y de ellos provienen los pollos. Esta expresión llena de ambigüedad condujo a filósofos antiguos a cuestionar el cómo se originó la vida y el universo. 

En el habla popular, la tan manida cuestión de "el huevo o la gallina" siempre sale a colación, cuando nos interrogamos por el origen de algo, y queremos establecer quien es el principal autor de un fenómeno concreto. 

Trasladada esta duda al ambiente futbolístico, y al intentar establecer quien es principal autor y artífice del mejor Barça de la historia, una pregunta subyace en muchas de las opiniones que se vierten al respecto, y así, cual huevo y gallina, Guardiola y Messi se postulan en cada uno de los vértices de esta dupla. Por un lado están los que defienden que es Guardiola el auténtico embrión de este equipo, y que ha sido el entrenador azulgrana el que le ha dado cuerpo. Por otro, están aquellos que defienden que nada tendría sentido sin la gran aportación de su gran estrella Messi, y abogan que nada se hubiera producido sin los impresionantes registros en número de goles y asistencias que suma cada temporada. Es la Messidependencia.

Repasando datos y estadísticas se pueden encontrar argumentos a favor y en contra de ambas teorías. A día de hoy, en el que está tan de moda repasar los índices goleadores del astro argentino, y enumerar los goles que le han permitido lograr la hazaña de superar a Kubala y sus ciento noventa y cuatro tantos, me he dato cuenta de un dato curioso, y es que de esos goles, ciento sesenta los ha hecho con Pep Guardiola como entrenador en tan sólo tres temporadas y cuatro meses. Por lo tanto, parece claro con este dato que ha sido Guardiola quien ha influido más en Messi que no al contrario. En cambio, dándole la vuelta a la tortilla y girando este argumento a favor del argentino, hay medios que opinan que sólo un jugador como Messi es capaz de interpretar e intuir que desea el técnico azulgrana de él en el campo, y que es él y sólo él, el que a partir de su ubicación en el terreno de juego como falso delantero centro, el que le ha dado una nueva dimensión a esa posición, y que por lo tanto, si bien es cierto que el Barcelona y Pep lo hacen más grande, él es el más grande por si sólo 

Por otro lado, y siguiendo con las modas, llevamos unos años afirmando que el rendimiento de Messi con su selección está a años luz de su rendimiento en el equipo azulgrana, y que por lo tanto esa es la prueba definitiva a favor de la autoría del técnico azulgrana como principal artífice de los éxitos cules. Si nos fijamos en los datos éstos también parecen que den la razón a este argumento, ya que mientras en el Barcelona firma unos números de ciento tres goles en los últimos cien partidos, en su selección ha estado casi mil días sin incrementar sus números en este apartado estadístico. Pero nuevamente aquí, también se pueden dar los argumentos contrarios, y están aquellos que dicen que realmente Messi si que juega bien con su selección, fue catalogado su mejor jugador en la última Copa América,  y que son el resto de integrantes del equipo los que están a años luz de sus compañeros azulgrana, y que por tanto la vara de medir el rendimiento individual no es la misma en cuanto a números estadísticos, pero si en cuanto a valoración individual de su juego. En los dos equipos es el mejor.

Siguiendo en Argentina, hace unos días se publicaba una interesante entrevista a Menotti, en la que hablaba de estos dos grandes referentesi.

Del primero decía:

“Yo digo que el 99,9% de los entrenadores viven envidiando el juego del Barcelona. Todos quisieran ser Guardiola. Pero la mayoría no sabe cómo se hace".

"Guardiola es más importante que sus jugadores. Él dice lo contrario, claro... ¡qué va a decir! ¿Soy el mejor? Tampoco se lo cree. Pero vamos a revisar quién era Piqué antes de Guardiola, quién era Pedro, quién era Busquets. Ni siquiera Iniesta era titular, era discutido. Ahora son unos fenómenos".

Y del segundo apuntaba:

"Yo creo que hubo cuatro reyes y el quinto no ha aparecido. Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. Ahora estamos esperando al quinto, que será Messi o, de momento, no será nadie. Es el que está más cerca, pero no le vas a dar la corona a los cinco años. Para darle a Messi la corona habría que verle fuera del Barcelona, conseguir lo de Maradona en el Nápoles. Aquello era una banda y la convirtió en una orquesta".

Parece claro leyendo estas frases cual es la postura del afamado técnico argentino. 

Sólo los años, y la trayectoria de ambos mitos del actual Barça despejarán esta incognita, sólo resuelta cuando sus caminos se separen de forma definitiva y se pueda evaluar a partir de entonces cuales son sus logros y trayectorias. Podría suceder también que incluso entonces triunfaran por separado, y que el tan celebre problema filosófica quedará sin resolver.

Y vosotros que opináis.. ¿Guardiola o Messi?... ¿El huevo o la gallina?

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domingo, 16 de octubre de 2011

Un partido de momentos.

Se temía la visita del Racing de Santander al Estadi. Y más que por su potencial, y su empate ante el Real Madrid, por ver como el temido virus FIFA iba a afectar al equipo después de la multitud de kilómetros y minutos que han tenido que afrontar la mayoría de integrantes del once titular azulgrana.

Llevábamos toda la semana repasando estadísticas sobre los puntos que se pierden cada vez que se disputa una jornada post-selecciones, repasando la aportación goleadora de Messi en este tipo de partidos, y como su rendimiento se diluye debido a sus continuas decepciones con la albiceleste, y en definitiva, haciendo números de como estos partidos influyen en el rendimiento del equipo en la Liga. Y a los ocho minutos de partido, cuando Abidal empezó a calentar en banda, y el famoso biceps femoral, esta vez de Piqué, decidió hacer su aparición semanal, más de uno, temió que una vez más, la jornada no nos iba a ser propicia.

Pero nada más lejos de la realidad, ya que, el partido en si, no presento apenas dificultad para el Barça, que sin desplegar un gran partido, y muy lejos de las últimas exhibiciones en el Camp Nou, mostraron una imagen segura y sobria, que fue suficiente para doblegar al equipo cántabro. Equipo, que por otra parte, se presentaba en Barcelona, algo acomplejado, con continuas declaraciones y loas hacia el equipo local, intuyendo que la misión de rescatar algún punto era, parafraseando las ya míticas películas de Tom Cruise, “Misión imposible”

Y así, Hector Cuper, planteó un partido típico de un visitante al feudo azulgrana. Posicionó a su equipo en su propio medio campo, y esperó allí a que la inspiración de los centrocampistas y delanteros azulgranas se hubiera quedado en los vestuarios.

Y su oponente Guardiola, después de semanas haciendo gala de una gran imaginación táctica, y demostrando partido a partido las múltiples posibilidades que ofrecen sus piezas en cuanto a distribución en el campo, decidió esta vez, realizar un “revival”, volviendo al ya clásico 4-3-3 que le hizo grande, con un eje defensivo típico y añorado en el que después de muchos partidos Piqué y Puyol volvían a ser protagonistas, y con Messi, recordando sus primeros pinitos en el Camp Nou, actuando preferentemente de extremo derecha.

Por la derecha llegó el primer momento de partido. Después de once minutos insulsos y casi sin ritmo, Iniesta decidió que había que acelerar el juego del equipo, algo monocorde y tedioso hasta entonces, y se inventó una jugada en el área, combinando con el astro argentino, que rubricó su primer gol con pierna derecha, dejando así ya, para la historia sus 194 goles que lo igualaban con el mítico Kubala, e iniciando así la persecución del máximo artillero azulgrana, Cesar.

Supuso ese primer gol, un toque de corneta para los jugadores azulgrana, que entre ese minuto once, y el segundo gol de Xavi, desplegaron el mejor fútbol de la noche, con un mejor ritmo de balón que el demostrado hasta entonces, y con la intención de finiquitar el partido, y alejar los temores de un posible tropiezo.

Ya con un segundo gol de ventaja, la sensación de que el partido iba a dar para muy poco más se instauró en el césped. Unos, ante la maratón de partidos de los próximos veinte y cinco días, decidieron que mejor guardar fuerzas para afrontar con garantías choques más comprometidos. Y otros, vieron que a poco que se empeñaran en defensa podrían salir, al menos de su visita al feudo azulgrana, con un número de goles encajados mucho menor que sus antecesores. No olvidemos, que en este inicio de temporada, el global de resultados en campo azulgrana es de veinte y un goles a cero, y que la puntuación registrada por el equipo en estas primeras jornadas iguala los mejores registros de la era de Pep desde que se hizo cargo de las riendas de este equipo.

Con esas sensaciones se inició una segunda parte, que se disputó como un trámite más por el que hay que pasar, y que sirvió para ver evolucionar a cámara lenta, a un equipo, que a pesar de esa bajada de pistón en sus evoluciones, sigue haciendo gala de una solvencia y seguridad en sus acciones, que le muestra muy superior a sus rivales.

Sirvió, para ver, a un Thiago de pivote defensivo, en una media compuesta por tres jugadores que no llegan a los ciento setenta centímetros de estatura, y en que pareció de nuevo, al verlos evolucionar, que se quiso recordar un nuevo momento de la reciente historia de este equipo, rescatando de la memoria aquella media de la era Rickjaard en la que Deco, junto a Xavi e Iniesta, inauguró el nombre de la línea de centrocampistas azulgrana como la de los “tres pequeños”.

Sirvió, para ver, nuevamente a Messi marcar con su pierna derecha, y elevar de nuevo su registro goleador en esta Liga. Sirvió, para comprobar, que Villa, sigue algo opaco en este constante juego de circulación de balón en el ataque azulgrana. Sirvió, para comprobar, que a pesar de las continuas lesiones, con Cesc y Aléxis todavía en el dique seco, el equipo sigue teniendo recursos, y deja en un partido que se suponía peligroso, a dos jugadores, como Busquets y Mascherano, en el banquillo, en espera de futuros compromisos. Sirvió, en definitiva, para constatar que en esta Liga, nuevamente, el equipo está a años luz de la mayoría de sus rivales, y que puede afrontar sus encuentros desde una posición de seguridad envidiable.

Y sirvió también para constatar, que esta temporada una nueva regla ha aparecido en el reglamento de la Federación. Y es la obviedad del penalty en el caso de que el jugador al que se le cometa sea Messi. Empieza a ser preocupante la ceguera que hacen los árbitros en este tipo de jugadas. No olvidemos, que ya son cuatro, las penas máximas no pitadas a favor de los azulgrana (todas consensuadas por los diferentes medios deportivos), teniendo todas el común denominador de haber sido realizadas sobre este jugador, que se caracteriza además por su poco fingimiento en este tipo de jugadas. Siguen los azulgrana sin estrenarse en esta suerte del fútbol esta temporada, en un dato, que al menos a mi, me parece extraño, teniendo en cuenta el gran número de minutos que éstos pasan en el área rival.

Y así, entre un momento de pausa, uno de recuerdo, otro de polémica, y alguno que otro de alegría y regocijo se llegó al final de un partido que sigue dejando a los azulgrana al frente de una clasificación, en la que ya empiezan a observarse las primeras diferencias, de forma que, llegados a la jornada siete se intuye que nuevamente esta competición va a ser un lucha de dos, en la que el resto actuará de comparsas en busca de objetivos más modestos.


EL APUNTE
La nueva camiseta azulgrana corrige un pequeño defecto. Transpira mejor.
Ayer se estrenó ante la satisfacción de los jugadores.



lunes, 10 de octubre de 2011

Villa. Un extraño en el paraíso

David Villa está cumpliendo su segunda temporada en el Camp Nou. Llegó a tierras blaugranas después de un segundo intento por hacerse con su fichaje, y cuando éste ya parecía perdido. Sólo la total inadaptación del sueco Ibrahimovic al juego de conjunto propuesto por Pep, que obligó a una salida prematura de éste, posibilitó que el asturiano formara parte de este equipo.

Recuerdo que con su fichaje, los culés,  desde la experiencia de mi entorno personal, creíamos que con su incorporación al ataque blaugrana, habíamos completado la delantera perfecta, y que utilizando un “argot” estrictamente futbolístico, el ex-valencianista se iba a hinchar a meter goles con la zamarra azulgrana.

Y es que la zona de vanguardia culé, es considerada el mayor paraíso, en teoría, para un delantero. Con una constante posesión del balón, con un continuo pisar el área contraria, y con unos asistentes como Xavi e Iniesta,  cualquier delantero intuye que las oportunidades de gol por partido se triplicarán con respecto a las que disponía en su equipo de procedencia. Además, Villa, en contraposición del juego del díscolo jugador sueco, hace de la movilidad y la búsqueda del espacio su mejor característica, a la que une una gran velocidad en la conducción y un uno contra uno estimable. Pruebas tenía el Barça de su capacidad goleadora y Victor Valdés podría explicar como este pequeño jugador se había convertido en una de sus mayores pesadillas.

Con estos antecedentes, creo que puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que las expectativas no se han cumplido al cien por cien, y que si bien es cierto, que los registros de Villa no son del todo malos, e inclusive se podrían calificar como buenos ( finalizó la pasada campaña con un total de 23 goles en 52 partidos, con una media de 0,44 goles por partido), en el ambiente se vive una sensación de cierta decepción. Y es que ese registro esta lejos del concepto “hincharse a meter goles” que se esperaba.

Se esperaba algo más de movilidad, algo más en el desmarque, algo más en el regate, y en definitiva, algo más de gol. Y es que creo, que todavía la adaptación del jugador a los esquemas de ataque azulgranas no se ha consolidado. Todavía se le nota extraño en la banda, en una posición que requiere más regate y capacidad de profundidad que la que el posee. Se le nota extraño en ese continuo juego de toque y apoyo al que no acaba de acostumbrarse, al no disponer de la soltura de sus compañeros en esa arte del juego, de la que no olvidemos, muchos de ellos han crecido con ella. Se le nota extraño, también en ese juego de paciencia, esperando a que la defensa rival se descoloque, y en el que el juego de espaldas a la portería es una virtud más de la que ha de hacer gala el delantero. Y, aunque suene raro, se le nota extraño, y hasta a veces preocupado, al tener al lado una referencia como Messi que acapara gran parte del juego de ataque, y que en algunas fases del partido, convierte a sus compañeros de delantera en meros elementos de distracción para los defensas, para que el balón llegué en condiciones al astro argentino y éste se la juegue en increíbles unos contra dos, tres, y hasta cuatro defensas.

Se reproducen estos días unas declaraciones del asturiano en la que se deja entrever que  ha sufrido bastante en ese intento de adaptación. Frases como:

-         “Si no es por él (Guardiola), no creo que me hubiera adaptado .Con sus charlas en los entrenamientos me ha ayudado a situarme.
-         “Ya le dije que Pedro me ayudó mucho. En la duda, le miraba. Cuando estaba un poco perdido en el campo, miraba a ver qué hacia Pedrito en el otro lado y me reconducía. Abi tiene más perspectiva y lleva más tiempo con los conceptos asimilados. Me coloca”,

-         Estoy orgulloso de haberme acoplado y de disfrutar del fútbol desde una posición que hasta hace poco tiempo no era la mía. Soy más completo, diría yo”

Y si bien es cierto que todas estas frases se refieren al pasado, y se comentan desde un punto de vista según el cual el proceso de adaptación se ha realizado, creo que no es así.

Ahora Villa, se muestra más tranquilo y sosegado que en los inicios de temporada, en los que la llegada de Alexis Sánchez parecía amenazar su puesto de titular. La lesión del chileno, y la de Affelay, han reducido mucho las rotaciones en la delantera, y parece que no haya una apuesta distinta al del afamado MVP. Y desde esa tranquilidad, parece que sus registros esta temporada estén mejorando, y es que en los once partidos disputados lleva ya conseguidas seis dianas, con un promedio goleador de 0.55 goles por partido, superando, hasta ahora, su registro de la pasada campaña.

Decía Cruyff, que la consagración de un jugador a un equipo, se constataba en su segunda temporada, en la que, una vez recuperados sus rivales del efecto sorpresa que éste producía como elemento novedoso del juego, y adaptadas las tácticas defensivas a contrarrestar sus cualidades, éste se tenía que reinventar y aportar algo más a lo que ya había hecho el pasado año. Con los números en la mano, parece que el asturiano puede ir por el camino de conseguirlo. Pero, en mi opinión, deberá mostrar una mayor regularidad este año en cuanto a sus números y registros goleadores. No olvidemos que el año pasado, pasó por importantes sequías, que sólo la inexistencia de un compañero de auténtico nivel, le permitieron seguir siendo pieza indiscutible del once inicial.

Veremos como lleva este año la competencia del Aléxis, y si, como abogan los entendidos, en esa máxima competencia se mejora el rendimiento. Por su bien, y el del Barça, que va camino de romper récords, esperemos que a final de año estemos hablando de nuevas hazañas en sus cuentas realizadoras.

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viernes, 7 de octubre de 2011

Viviendo a contragolpe.

En estos inicios de temporada, el Real Madrid está definiendo un estilo de juego muy marcado, caracterizado por la utilización de la táctica del contragolpe. Ahora, parece, que algunos críticos no acaban de ver que esta forma de juego, sea la seña de identidad de un equipo, caracterizado hasta la llegada de Jose Mourinho, por unos sistemas de juego en los que predominaban las tácticas ofensivas, y la posesión del balón como notas más predominantes.

Argumentan estos críticos, que esta manera de plantear un partido empequeñece al equipo, ya que está táctica es utilizada, en la mayoría de los casos, por aquellas entidades que se saben pequeñas ante su rival, y que basan su suerte, a un buen planteamiento defensivo, y a cuatro o cinco intentos de salida rápida con el balón, que pillen al otro equipo desordenado en defensa, y les permita llegar en tres o cuatro toques, a lo sumo, al área rival. El Atlético de Madrid, es un claro ejemplo de equipo que ha hecho este concepto de juego su seña de identidad, y así como la garra se asocia a los “leones” de San Mamés, la posesión y el toque de balón a los culés, el contragolpe parece ser el estilo de por vida del equipo del Manzanares.

No entiendo muy bien esas críticas, ya que la contratación del técnico luso, si algo aseguraba, casi sin dudarlo es la implantación de esta filosofía de juego. Y es que es el portugués un técnico que ha vivido, desde el banquillo, se entiende, al contragolpe.
 
Ya en sus inicios en el Oporto, empezó a dibujar su patrón de juego, y apoyado en una férrea defensa en la que ya despuntaba el actual central merengue Carvalho, se unía un centro del campo en el que se situaban hasta tres medios defensivos Pedro Mendes, Costinha y Maniche; a los que se unía un gran Deco como canalizador de la fase final de ataque que se encargaban de finalizar dos rapidísimos puntas como Derlei y Carlos Alberto. Así, teníamos un Oporto imaginativo y letal en ataque, con Deco, y férreo atrás con los tres medios defensivos, caracterizado en una sola frase: la rapidez en la transición.
 
Rapidez que llegó a su máxima expresión en la etapa inglesa de Mourinho, cuando en el Chelsea, y en una Liga, la Premier, donde el balón viaja sin control de un lado a otro del campo, encontró terreno abonado para sus planteamientos. Y con un esquema parecido al aplicado en sus inicios, pero con jugadores de mayor calidad, el equipo alcanzó  otra dimensión, y mostró al mundo los contragolpes más rápidos vistos jamás en un terreno de juego. Todavía tengo grabadas en la retina las imágenes de un Chelsea-Barcelona, en la eliminatoria de la temporada 2004/05 en las que el equipo londinense apeó al Barcelona de la máxima competición europea en uno octavos de final en los que los blues realizaron los mejores veinte primeros minutos de fútbol que se hayan visto en un terreno de juego en los últimos años, destrozando la defensa culé, y endosándoles un parcial de tres a cero con unos contragolpes de libro.
 
Y siguió en el Inter, al cual exportó su sistema, para él incuestionable. En Italia lo ganó todo, y dejó su sello tan marcado, que todavía a día de hoy su ex-equipo no se ha recuperado. Y con ese sello, logró el billete para el Bernabeu, después de apear al Barça de la final de la Champions, y obtener así un doble triunfo. Proclamarse campeón de Europa en el que después sería su estadio, y evitar, por otro lado que lo hiciera el máximo rival de sus propietarios, haciendo estallar en pedazos el sueño, u obsesión como él definió en rueda de prensa, de toda una afición.
 
Por eso, después de lo reseñado me extraña que haya quien se sorprenda por la concepción de juego que ahora presenta el equipo merengue. Desde su llegado, el actual técnico del banquillo de La Castellana, ha ido adaptando los jugadores que ya tenía a su concepto de juego, y en este su segundo año, se ha hecho con las piezas que intentan consolidarlo.
 
Es el Madrid un equipo pensado y estructurado para jugar así. Si repasamos sus líneas y jugadores, veremos que por un lado en defensa, sus jugadores no ofrecen una buena salida de balón, y se caracterizan más por un gran actitud defensiva y tienen como mayores virtudes la rapidez, anticipación y robo de balón. Pepe y Ramos son dos claros ejemplos de esta tipología de jugador. En el centro del campo, tampoco posee jugadores que garanticen una larga posesión del esférico, ya que apenas dispone de centrocampistas de creación, exceptuando a Xabi Alonso, que además, como principal virtud en su juego destaca el desplazamiento en largo. Sahin, todavía virgen con la camiseta blanca puede ser el perfil que dote de mayor capacidad de generar juego a esa zona del campo, ya que los actuales Khedira, Lass o Ooentrao tienen otro rol.
 
Si tiene el Madrid, sin embargo, en nómina gran cantidad de medias puntas, Ozil y el renacido Kaká son los más significativos, que hacen de la conducción rápida del balón y el toque sus máximas de juego, y que con espacios por delante ven terreno propicio para explotarlas. Y también disponen los merengues, para mi, de los mejores puntas para explotar esos espacios generados, ya que CR7, Benzemá/Higuaín y Di María, aportan las tres principales características que se le requieren a un delantero: velocidad, potencia y definición.
Por lo tanto, si me he rodeado de una férrea defensa, un centro del campo destructor que además dispone de un creador de juego con el mejor pase en largo de la Liga, dos mediapuntas veloces, y tres o cuatro puntas ultrasónicas, qué estilo de juego se espera que imponga?. La pregunta se responde por si sola.
 
Pero un equipo tan marcado, tan definido, puede tener un problema. Y como ya le ocurrió en Inglaterra, donde el Liverpool de Benitez le supo encontrar el punto débil y casi se podría decir que le amargó la vida a un equipo que en sus inicios parecía destinado a marcar una época, ahora, el Barça con su estilo de posesión y sus escasas pérdidas del balón, parece tener la llave, de momento, para contrarrestar este tipo de juego. Amén, de todos aquellos otros equipos, que opten por no caer en la trampa, como hicieron el Ajax y Espanyol en los dos últimos partidos, que fueron a buscar a los blancos a su terreno, y opten por tácticas ultraconservadoras que obliguen a los jugadores blancos a llevar la iniciativa del juego. Veremos si se encuentran ahí cómodo Mourinho y sus pupilos, o nos sorprenden con un plan B para afrontar este tipo de partidos.

EL APUNTE
El Real Madrid recupera el rojo en su equipacion.
Prueba que tal te sienta la nueva camiseta


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jueves, 6 de octubre de 2011

El ojo en el dedo.

Ayer se conoció la sanción impuesta a los dos máximos protagonistas del episodio más famoso de la última Supercopa de España. Y si ya es triste, que después de ciento ochenta minutos, donde en plena pretemporada, se pudieron observar dos clásicos de máximo nivel, el hecho más recordado sea el incidente entre los banquillos, mucho más lo es como al final ha quedado éste resuelto.

Para mi, todo lo sucedido desde el momento en el que Marcelo agredió de forma contundente a Cesc, víctima de la impotencia generada por el último gol de Messi que decidía el primer título del año, escapa a mi comprensión, y a los mínimos dictámenes del sentido común, muchas veces considerado, el menos común de los sentidos, como es en el actual caso.

Ya es extraño, que una sanción se conozca después de cuarenta y nueve días de haberse producido, como si, en el mundo del fútbol los expedientes sancionadores, se acumularan de igual forma que en los juzgados civiles o penales. Y más extraño lo es en una época en la que éste era el único partido que juzgar. Además, no lo olvidemos, este tipo de acciones están tipificadas en el reglamento, y cada una de ellas viene ya marcada con su sanción correspondiente. Por  ello, no entiendo tanta demora, cuando además, la parte más importante del expediente sancionador, que es, para mi, catalogar la gravedad de los hechos, ya fue realizada.

Y así, si tras la disputa de la final, y tras la posterior reunión del Comité de Competición (extraña denominación para un órgano que dispone de un solo miembro), se dio una valoración de los hechos, en las que se calificaba la acción de Mourinho contra el segundo entrenador azulgrana, Tito Vilanova, como grave, y se valoró, a su vez, que la reacción posterior del segundo de Guardiola sería considerada leve, la decisión de postergar la decisión casi tres meses entra o bien en el terreno de lo absurdo, o de la incompetencia y diligencia para desarrollar una tarea.

Y es que, como ya digo, una vez establecida la gravedad de los hechos, existen ya criterios para determinar el número de encuentros con los que han de ser castigados ambos protagonistas. Y el código “penal” deportivo, en este caso afirma, que una sanción catalogada como grave, lleva impuesta una sanción deportiva que abarca entre los cuatro y doce partidos fuera de los terrenos de juego,  y otra económica que 3.000,01 a 60.100 euros. Y al mismo tiempo, ese mismo código explica que una infracción leve esta tipificada entre uno y dos partidos de sanción, acompañada de un desembolso económico entre los 150 y 3000 euros.

Por tanto, una vez realizada la tarea más compleja, el juez único, sólo debería haberse tomado su tiempo para dilucidar que tipo de castigo imponía dentro de la horca que marcaba la legislación según la tipificación que el mismo dio  

Según lo expuesto, la sanción mínima impuesta al entrenador portugués, debería haber estado en los cuatro partidos, y los 3000,01 euros de multa y la mínima para el azulgrana, habría sido de un partido y 150 euros de correspondiente sanción económica.

Pero un hecho tan fácil de entender y valorar, incluso para un neófito, resulta que la poseedor del cargo se le hace difícil de sopesar, y sorprende a todos, imponiendo una sanción que se aparta mucho de su valoración, y castigando al entrenador merengue con dos partidos más 600 euros de multa, y al culé con uno más sus correspondientes 600 euros.

Con esta sanción se da a entender que lo que en su día fue catalogado como grave,  cuarenta y nueve días después ya no lo es tanto, y no sólo eso, sino que cambia su categorización, pasando a considerarse leve (“no hubo intención de herir ni hacer daño”), y equiparando su tipología a la posterior reacción del catalán, al que no sólo no se le ha impuesto la sanción mínima (150 euros), sino ha visto igualada su reacción a la de su agresor. Además, se da la circunstancia, que al reducir la tipología de la sanción, ésta, no se ha de cumplir en Liga, como si hubiera ocurrido en el caso de que se hubiera respetado el término “grave” impuesto en primera instancia, y queda por tanto restringido su cumplimiento, al ámbito de la competición en la que se produjo, la Supercopa, con lo que se puede dar el caso, de que ambos entrenadores, en el caso de que no la vuelvan a disputar (todos sabemos que el derecho a disputar esta competición se gana con un título), quedarán sencillamente “sin sanción”.

Por lo tanto, una vez expuestos los hechos, son varias las deducciones a las que un observador neutro puede llegar:

  • Una sanción pierde su gravedad con el paso del tiempo.
  • La reacción ante una agresión, es decir, lo que vulgarmente se llama “defenderse”, se valora de la misma forma que la agresión en sí.
  • Una agresión en la Supercopa tipificada como leve, me deja exento de cumplir dicha sanción. Ya saben que hacer aquellos equipos que no son asiduos a esta competición en el caso de que la disputen. Pueden, sin temor a recibir castigo incumplir el reglamento.
  •  Al juez único de Competición no le hace daño que le metan el dedo en el ojo.
Cómo decimos por aquí….que hi farem!!!!

Espero vuestras opiniones al respecto sobre este tema, que a mi me ha dejado altamente sorprendido.

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martes, 4 de octubre de 2011

Gestión del cambio e innovación

El cambio, la innovación, la calidad, el conocimiento e incluso la creatividad no son conceptos  nuevos en el marco del desarrollo de cualquier organización. En el ámbito de la empresa, y por ende, en el de la sociedad y el deporte, se han desarrollado un sinfín de modelos teóricos destinados a hacer frente a una situación cada vez más compleja y diversa, con el objetivo de mejorar, en definitiva el funcionamiento de las organizaciones.

Cualquier organización,  basa su día a día, en la continua evolución, y en una profunda revisión de sus formas de hacer, que busca adaptarse a la condiciones sumamente cambiantes que le rodean..“Renovarse o morir”, es una manida frase que se utiliza en estos casos, y que pretende, de una forma simple, hacer ver que, aquello que en un momento funcionó, y dio la posibilidad de grandes triunfos, en otro, puede que no sea así, y nos lleve al fracaso.

Desde que Guardiola llegó al banquillo azulgrana, en el que implantó un nuevo modelo de organización futbolística, su esquema conceptual de esta deporte ha ido variando, y a cada temporada transcurrida, nos ha presentado novedades, destinadas a no crear un modelo de equipo estático, si no en continuo cambio y evolución.

Creo que esta característica del técnico azulgrana es la que le hace diferente a sus antecesores en el cargo. Si echamos la vista atrás, y nos quedamos en las épocas del afamado Dream Team y de Rickjaard, veremos que las causas del declive de estas dos concepciones futbolísticas tuvieron idéntica forma de perecer. Y es que aquello, que en su día fue novedad, y sorprendió a los rivales en un primer momento, no evolucionó lo suficiente, para que, una vez conocido, y contrarestado por éstos, saber adaptarse a las nuevas problemáticas planteadas. Y así el 3-4-3 de Cruyff fue perdiendo fuerza ante las tácticas defensivas rivales, y el acomodamiento y dejadez dejó a la brillante generación comandada por Ronaldinho con un palmarés menos brillante del que se preveía.

Y Pep, como integrante de aquellas dos formaciones míticas, observó de cerca el auge y declive de ambas. Supo captar la esencia de estas dos  concepciones de juego, y a partir de ellas creo la que ahora le identifica. Pero si observamos las evoluciones de este equipo, veremos que, lejos de quedarse enquistado en un modelo, se ha visto obligado a introducir paulatinamente nuevos conceptos organizacionales, lo que implica someterse a todo un conjunto de cambios, a fin de responder a las cada vez mayores exigencias que le presenten sus competidores.. Y así, aquel equipo que se nos presento ante todos, con un nuevo paradigma de juego, identificado por una agobiante presión en la zona defensiva del rival, y una constante búsqueda del balón y verticalidad, ha ido variando, hasta mostrarse tal cual es hoy.

Este concepto, que tratado de forma abstracta parece fácil de aplicar, no tiene los resultados deseados si no se cumplen antes una serie de condiciones.. Para la puesta en marcha e implementación de un proceso de cambio, es necesario cumplir un conjunto de requisitos generales, como por ejemplo, un estilo de dirección que fomente la comunicación y el diálogo y una cierta jerarquización de los diferentes niveles. En resumen, un cambio o transformación no puede ser impuesto desde arriba, sino que ha de ser comprendido y asumido por todas las personas involucradas. No debemos olvidar que un cambio o transformación siempre significa para los personas una amenaza de sus estatus actual o incluso de su medio de subsistencia. No olvidemos que una reestructuración puede significar la pérdida de un puesto que se tenía asegurado.

Y aquí Guardiola vuelve a marcar diferencias con sus antecesores. Cruyff, tenía un concepto de organización futbolística totalmente jerárquico, y en el que prevalecía su criterio por encima de todo y de todos. No digamos, ya Van Gaal, que protagonizó escenas delirantes en sus dos etapas como técnico azulgrana, y que mostró tintes dictatoriales en cada una de las decisiones que se tomaban en la gestión del equipo. Rickjaard, sin embargo, fue la cara contra opuesta al “furioso” holandés, y mostró un tono afable y complaciente, que permitió como vulgarmente se dice que los jugadores “se le subieran a la chepa”, haciéndose éstos dueños del vestuario, e invirtiendo así la pirámide de la jerarquía.

Pep, sin embargo, muestra unas dotes de comunicación excepcionales, y explica constantemente a sus jugadores que espera de ellos, que les pide. Se podrían enumerar múltiples detalles que así lo demuestran. Desde un Abidal, que pensó en dejar el equipo al primera temporada, al considerarse infravalorado y tratado con un juvenil ante las constantes explicaciones y correcciones del técnico., para pasar a según él mismo declaró, a disfurtar de los mejores años de su vida deportiva. Desde un Keyta, que en una final de Champions pudó exponer sus dificultades para jugar de lateral izquierdo, y ante su sugerencia fue substituido en el once inicial por Silvinho. Desde un Messi, que ha aprendido a ser uno más en el campo, y que abandonó su excesivo juego individual, para poner todo su talento al servicio de un colectivo. Desde un Mascherano, que viniendo de ser considerado el mejor medio centro del mundo, refuerza ahora la zaga azulgrana como central, y en muchas ocasiones como único integrante de esa zona. Y desde un Thiago, que previendo que su juego preciosista y de seda no encajaba con el tipo de juego que se practica, ha adaptado su forma de jugar, para así poder disponer de minutos de calidad esta temporada.

Y esta temporada, estamos viviendo, lo que para mi es el máximo exponente de este concepto, el cambio continuo. Cada partido de los azulgranas supone una sorpresa, cada partido de los de Pep nos presenta una nueva forma de afrontarlo, cada partido del Barça presenta formaciones y esquemas totalmente diferentes al anterior.

El objetivo, a mi entender, es el de condicionar a los técnicos contrarios, de forma que éstos se vean sorprendidos por la puesta en escena de los azulgrana. Ya han sido varios los entrenadores, Garrido, Manzano y Preciado, que han reconocido su sorpresa por la disposición táctica del equipo. Y a este nivel, en el que sólo los mejores llegan a ocupar los banquillos, y en los que los más dotados están sobre el campo, los minutos de sorpresa y reubicación en el campo, tienen su precio. Y si observamos, los escasos seis partidos disputados, en casi todos ellos, en esos minutos los culés han finiquitado sus partidos, o han dispuesto de ocasiones para ello. El fútbol, como deporte y juego, tiene un alto componente de azar, que puede condicionar algunas de las apuestas, y no siempre aquello que sobre la pizarra parece una solución fiable, se traslada de forma correcta al terreno de juego. Mestalla fue una prueba de un proceso erróneo de estrategia de juego, que hubo que rectificar sobre la marcha.

Nos vamos, creo yo, esta temporada a acostumbrar, a ver lo que hasta ahora se denominaban “guardioladas”, y es que el técnico azulgrana, viendo el potencial increíble de casi todos los miembros de su plantilla, ha optado esta año, por planificar cada partido de forma individual, apartándose de la línea que le ha caracterizado estos últimos tres años, en las que sólo trece o catorce jugadores se hacían acreedores de su confianza. Tiene Pep, en su cuarto ciclo, una idea, que se podría resumir en un slogan publicitario..”Un partido, una idea!”.

Veremos si los integrantes de la plantilla, hasta ahora acostumbrados a un status permanente en una temporada, son capaces de asumir este nuevo giro. Sólo la capacidad del staff técnico azulgrana, para hacerles ver la necesidad de esta nueva situación, como la aceptación de los jugadores como integrantes de un éxito colectivo y no individual, harán posible la aceptación de este nuevo cambio, que estoy convencido, nos va a llevar nuevamente a conseguir grandes éxitos esta temporada. Camino vamos de ello.

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domingo, 2 de octubre de 2011

Bien está lo que bien acaba.

Se presentaba hoy el Barça en el Molinón a disputar uno de esos típicos partidos, en los que los grandes dicen que ganan la Liga. Y es que en una Liga, que a pesar de los inicios sorprendentes de Betis, Levante y Málaga, será igual de bipolar que las de los últimos tres años, cualquier tropiezo en los llamados campos “asequibles”, supone un fuerte lastre. Y si no, que se lo pregunten al Real Madrid y Mourinho, que después de sendos tropiezos en el Ciudad de Valencia y el Sardinero, han tenido que soportar su mayor crisis institucional, en el escaso año y medio que el portugués lleva las riendas del club.

Guardiola, como nos tiene acostumbrados esta temporada ha vuelto a sorprender. Y es que parece que el técnico azulgrana disfruta componiendo a su once inicial, y como si de jugar al poker se tratará, esconde sus cartas, y presenta alineaciones, a cual más sorprendente. Deberían las casas de apuestas abrir un apartado, según el cual se pudiera apostar por el once inicial que los blaugrana van a presentar en el campo. Y es que, si hace un par de meses alguien nos dice, que el centro del campo azulgrana iba a estar compuesto por Adriano, Xavi, Busquets y Thiago, hubiéramos arrugado como vulgarmente se dice, el ceño,  y habríamos tachado al vidente de iluso.

Y es que nuevamente la disposición defensiva de los catalanes estaba compuesta únicamente por tres integrantes, pese a que los nombres propuestos hacían presagiar un cuarteto compuesto por Alves y Adriano en los laterales, y Abidal y Mascherano en el centro. Pero, nada más ponerse el balón a rodar, se pudo ver claramente que Adriano ocupaba una posición justamente por delante de su compatriota, y que únicamente el “jefecito” ocupaba el eje de la defensa.

Es está decisión de Guardiola sorprendente, y es que, después de ver el partido del pasado martes en Bielorrusia, en el que Puyol reapareció en ese puesto, la apuesta más clara era hacerla en favor de Piqué, en esa rotación que parece que Pep está instaurando en casi todas las posiciones del equipo. Pero no fue así, y nuevamente el argentino desplazó al hasta el año pasado baluarte en esa zona defensiva. Están siendo muy pocos los minutos que dispone Piqué en este principio de año, que entre lesiones, y visitas al banquillo, está siendo uno de los jugadores menos utilizados por el de Santpedor, en una decisión que a mi, me hace reflexionar, y que en mi opinión busca una mayor implicación en el joven defensa, algo despistado y disperso en este principio de temporada. Creo que la apuesta de Pep, es hacerle ver, que cualquier puesto en el once azulgrana es muy caro de conservar, y que sólo con la máxima implicación y dedicación se puede optar a él.

Y ya con el balón el juego, el Barça, parecía que en los primeros veinte minutos proponía un partido típico. El balón circulaba con fluidez, y las ocasiones y llegadas al área asturiana se sucedían con bastante asiduidad. Y así, al albor del minuto quince de encuentro, la apuesta hoy de Pep, Adriano, inauguraba el marcador, después de un rechace del poste a chute de Xavi, que mereció el gol, por su plasticidad.

Ese gol, pareció desconcertar todavía más al once gijones, que corría y no paraba detrás de un balón que les costaba encontrar, y que, cuando lo hacían, perdían ante la fuerte presión de todo el equipo azulgrana. Sólo cabe decir, que la primera aproximación al área de Valdés, llegó en los minutos de descuento de esta primera parte, en las que Villa y Messi dispusieron de ocasiones para aumentar la ventaja y sentenciar el partido.

No estaba hoy muy lúcido Messi, abusando de la conducción y el regate ante los numerosos defensas locales que le salían al paso. Y es que la estrategia de Preciado era clara. Fuerte presión defensiva, con casi nueve hombres en situación retrasada, y un sinfín de ayudas, en cuanto el diez argentino recogía el balón y encaraba hacia meta. Hasta cuatro o cinco integrantes de esa línea defensiva se escalonaban esperando las acometidas del genio de Rosario. Creo que si el argentino hubiera alternado pase y regate las dudas habrían aparecido en la defensa local, y hubiera hecho que ésta estuviera más pendiente de otros jugadores, posibles receptores de sus asistencias. Eso sí, nuevamente en este primer tiempo, se le realizó un claro penalty no pitado por el árbitro. Parece que un penalty a Messi ha de ser el doble que al resto de jugadores, y que no se valoran los contactos que recibe en el área de castigo de la misma forma que fuera de ella. Es un nuevo apunte a guardar en la memoria, que deberá repescarse, al igual que los de Mestalla, cuando se hable de ayudas arbitrables a favor de los azulgrana.

Y con ese exiguo resultado se llegó al descanso, con la impresión de que el Sporting iba a pagar el alto castigo físico que había recibido por parte de los visitantes. Pero no fue así, y el segundo tiempo nos deparó cuarenta y cinco minutos totalmente carentes de ritmo y espesos. No conseguía el Barcelona, hacerse con el balón. Las líneas no estaban todo lo juntas que necesita el juego de presión de los catalanes, y así, era muy difícil la recuperación del esférico en zonas de ataque, con lo que, las aproximaciones al área local escasearon.

Hacía tiempo, desde el partido de ida de la Supercopa en el Bernabeu, que el Barcelona no ofrecía una imagen tan desdibujada como en la segunda parte del partido de hoy. Bien es cierto, que no se ha sufrido en defensa, y que el único temor a un posible gol de los blanquirojos, venía por una jugada de estrategia y a balón parado. Ha pasado Valdés una plácida noche, y en muy pocas ocasiones ha tenido que intervenir.

Ha sido una segunda parte totalmente carente de ritmo, en la que los azulgrana parecían pagar algo el desgaste de este exigente principio de temporada. La frescura, tanto en el pase como en el regate han desaparecido, y sólo las tablas de unos jugadores que se saben superiores hacían prever que la victoria no se podía escapar.

Hemos visto en este segundo tiempo, y después de la lesión de Abidal, la cuarta ya esta temporada en la plantilla azulgrana , como con el cambio de un sólo hombre, el sistema ofensivo que en ese momento dibujaba al Barça, pasaba a otro más conservador. Un 4-4-2 ha sido la apuesta de los técnicos azulgrana para este segundo tiempo. Intuyó, que, éstos, viendo las dificultades que podía presentar el partido, y ante el peligro de una contra de los rápidos delanteros locales, han abogado por conservar la ventaja mínima, y dejar las típicas exhibiciones goleadoras de este equipo para una ocasión más propicia.

Y así, con un Gijón dejándose el alma en cada jugada, y llevando el partido a un terreno en el que a veces la efusividad de las entradas rallaba ya en la dureza, y con un Barça mirando el reloj, e intentando que los minutos pasarán con el balón en su poder, se ha llegado al final de uno de aquellos partidos, que una vez finalizada la competición y valorada en su conjunto se valora como muy positivo. Y es que la mayor máxima de un equipo grande, es conseguir hacerse con un marcador a favor, incluso en aquellas ocasiones en los que el juego no ha dado para mucho.

Ahora vuelven las selecciones, y vuelve un período sin competición en las que las noticias escasean. Mejor hacerlo instalados en la cima. Esperemos que el tan cacareado virus FIFA, no nos saqué de ella.

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