La maldición del nueve

Desde que Guardiola está en el banquillo cada uno de los portadores de este mítico número han abandonado el equipo. Será capaz Aléxis de romper con esta maldición?

Cesc Fábregas. Punto Final?

Después de tres años con noticias repetitivas sobre su contratación, parece que al final este año se dan las condiciones para su vuelta

La profecía de Van Gaal

Hace un tiempo, Van Gaal, hizo una profecía, queréis saber cual es?

Mourinho, una táctica diferente

Mourinho se caracteriza por explotar al máximo el entorno que rodea la disputa de un partdo.

Cruyff, dos inicios. Una historia.

La llegada de Cruyff al Barcelona supuso una revolución, tanto en su etapa como jugador, como en la de entrenador.

lunes, 10 de octubre de 2011

Villa. Un extraño en el paraíso

David Villa está cumpliendo su segunda temporada en el Camp Nou. Llegó a tierras blaugranas después de un segundo intento por hacerse con su fichaje, y cuando éste ya parecía perdido. Sólo la total inadaptación del sueco Ibrahimovic al juego de conjunto propuesto por Pep, que obligó a una salida prematura de éste, posibilitó que el asturiano formara parte de este equipo.

Recuerdo que con su fichaje, los culés,  desde la experiencia de mi entorno personal, creíamos que con su incorporación al ataque blaugrana, habíamos completado la delantera perfecta, y que utilizando un “argot” estrictamente futbolístico, el ex-valencianista se iba a hinchar a meter goles con la zamarra azulgrana.

Y es que la zona de vanguardia culé, es considerada el mayor paraíso, en teoría, para un delantero. Con una constante posesión del balón, con un continuo pisar el área contraria, y con unos asistentes como Xavi e Iniesta,  cualquier delantero intuye que las oportunidades de gol por partido se triplicarán con respecto a las que disponía en su equipo de procedencia. Además, Villa, en contraposición del juego del díscolo jugador sueco, hace de la movilidad y la búsqueda del espacio su mejor característica, a la que une una gran velocidad en la conducción y un uno contra uno estimable. Pruebas tenía el Barça de su capacidad goleadora y Victor Valdés podría explicar como este pequeño jugador se había convertido en una de sus mayores pesadillas.

Con estos antecedentes, creo que puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que las expectativas no se han cumplido al cien por cien, y que si bien es cierto, que los registros de Villa no son del todo malos, e inclusive se podrían calificar como buenos ( finalizó la pasada campaña con un total de 23 goles en 52 partidos, con una media de 0,44 goles por partido), en el ambiente se vive una sensación de cierta decepción. Y es que ese registro esta lejos del concepto “hincharse a meter goles” que se esperaba.

Se esperaba algo más de movilidad, algo más en el desmarque, algo más en el regate, y en definitiva, algo más de gol. Y es que creo, que todavía la adaptación del jugador a los esquemas de ataque azulgranas no se ha consolidado. Todavía se le nota extraño en la banda, en una posición que requiere más regate y capacidad de profundidad que la que el posee. Se le nota extraño en ese continuo juego de toque y apoyo al que no acaba de acostumbrarse, al no disponer de la soltura de sus compañeros en esa arte del juego, de la que no olvidemos, muchos de ellos han crecido con ella. Se le nota extraño, también en ese juego de paciencia, esperando a que la defensa rival se descoloque, y en el que el juego de espaldas a la portería es una virtud más de la que ha de hacer gala el delantero. Y, aunque suene raro, se le nota extraño, y hasta a veces preocupado, al tener al lado una referencia como Messi que acapara gran parte del juego de ataque, y que en algunas fases del partido, convierte a sus compañeros de delantera en meros elementos de distracción para los defensas, para que el balón llegué en condiciones al astro argentino y éste se la juegue en increíbles unos contra dos, tres, y hasta cuatro defensas.

Se reproducen estos días unas declaraciones del asturiano en la que se deja entrever que  ha sufrido bastante en ese intento de adaptación. Frases como:

-         “Si no es por él (Guardiola), no creo que me hubiera adaptado .Con sus charlas en los entrenamientos me ha ayudado a situarme.
-         “Ya le dije que Pedro me ayudó mucho. En la duda, le miraba. Cuando estaba un poco perdido en el campo, miraba a ver qué hacia Pedrito en el otro lado y me reconducía. Abi tiene más perspectiva y lleva más tiempo con los conceptos asimilados. Me coloca”,

-         Estoy orgulloso de haberme acoplado y de disfrutar del fútbol desde una posición que hasta hace poco tiempo no era la mía. Soy más completo, diría yo”

Y si bien es cierto que todas estas frases se refieren al pasado, y se comentan desde un punto de vista según el cual el proceso de adaptación se ha realizado, creo que no es así.

Ahora Villa, se muestra más tranquilo y sosegado que en los inicios de temporada, en los que la llegada de Alexis Sánchez parecía amenazar su puesto de titular. La lesión del chileno, y la de Affelay, han reducido mucho las rotaciones en la delantera, y parece que no haya una apuesta distinta al del afamado MVP. Y desde esa tranquilidad, parece que sus registros esta temporada estén mejorando, y es que en los once partidos disputados lleva ya conseguidas seis dianas, con un promedio goleador de 0.55 goles por partido, superando, hasta ahora, su registro de la pasada campaña.

Decía Cruyff, que la consagración de un jugador a un equipo, se constataba en su segunda temporada, en la que, una vez recuperados sus rivales del efecto sorpresa que éste producía como elemento novedoso del juego, y adaptadas las tácticas defensivas a contrarrestar sus cualidades, éste se tenía que reinventar y aportar algo más a lo que ya había hecho el pasado año. Con los números en la mano, parece que el asturiano puede ir por el camino de conseguirlo. Pero, en mi opinión, deberá mostrar una mayor regularidad este año en cuanto a sus números y registros goleadores. No olvidemos que el año pasado, pasó por importantes sequías, que sólo la inexistencia de un compañero de auténtico nivel, le permitieron seguir siendo pieza indiscutible del once inicial.

Veremos como lleva este año la competencia del Aléxis, y si, como abogan los entendidos, en esa máxima competencia se mejora el rendimiento. Por su bien, y el del Barça, que va camino de romper récords, esperemos que a final de año estemos hablando de nuevas hazañas en sus cuentas realizadoras.

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viernes, 7 de octubre de 2011

Viviendo a contragolpe.

En estos inicios de temporada, el Real Madrid está definiendo un estilo de juego muy marcado, caracterizado por la utilización de la táctica del contragolpe. Ahora, parece, que algunos críticos no acaban de ver que esta forma de juego, sea la seña de identidad de un equipo, caracterizado hasta la llegada de Jose Mourinho, por unos sistemas de juego en los que predominaban las tácticas ofensivas, y la posesión del balón como notas más predominantes.

Argumentan estos críticos, que esta manera de plantear un partido empequeñece al equipo, ya que está táctica es utilizada, en la mayoría de los casos, por aquellas entidades que se saben pequeñas ante su rival, y que basan su suerte, a un buen planteamiento defensivo, y a cuatro o cinco intentos de salida rápida con el balón, que pillen al otro equipo desordenado en defensa, y les permita llegar en tres o cuatro toques, a lo sumo, al área rival. El Atlético de Madrid, es un claro ejemplo de equipo que ha hecho este concepto de juego su seña de identidad, y así como la garra se asocia a los “leones” de San Mamés, la posesión y el toque de balón a los culés, el contragolpe parece ser el estilo de por vida del equipo del Manzanares.

No entiendo muy bien esas críticas, ya que la contratación del técnico luso, si algo aseguraba, casi sin dudarlo es la implantación de esta filosofía de juego. Y es que es el portugués un técnico que ha vivido, desde el banquillo, se entiende, al contragolpe.
 
Ya en sus inicios en el Oporto, empezó a dibujar su patrón de juego, y apoyado en una férrea defensa en la que ya despuntaba el actual central merengue Carvalho, se unía un centro del campo en el que se situaban hasta tres medios defensivos Pedro Mendes, Costinha y Maniche; a los que se unía un gran Deco como canalizador de la fase final de ataque que se encargaban de finalizar dos rapidísimos puntas como Derlei y Carlos Alberto. Así, teníamos un Oporto imaginativo y letal en ataque, con Deco, y férreo atrás con los tres medios defensivos, caracterizado en una sola frase: la rapidez en la transición.
 
Rapidez que llegó a su máxima expresión en la etapa inglesa de Mourinho, cuando en el Chelsea, y en una Liga, la Premier, donde el balón viaja sin control de un lado a otro del campo, encontró terreno abonado para sus planteamientos. Y con un esquema parecido al aplicado en sus inicios, pero con jugadores de mayor calidad, el equipo alcanzó  otra dimensión, y mostró al mundo los contragolpes más rápidos vistos jamás en un terreno de juego. Todavía tengo grabadas en la retina las imágenes de un Chelsea-Barcelona, en la eliminatoria de la temporada 2004/05 en las que el equipo londinense apeó al Barcelona de la máxima competición europea en uno octavos de final en los que los blues realizaron los mejores veinte primeros minutos de fútbol que se hayan visto en un terreno de juego en los últimos años, destrozando la defensa culé, y endosándoles un parcial de tres a cero con unos contragolpes de libro.
 
Y siguió en el Inter, al cual exportó su sistema, para él incuestionable. En Italia lo ganó todo, y dejó su sello tan marcado, que todavía a día de hoy su ex-equipo no se ha recuperado. Y con ese sello, logró el billete para el Bernabeu, después de apear al Barça de la final de la Champions, y obtener así un doble triunfo. Proclamarse campeón de Europa en el que después sería su estadio, y evitar, por otro lado que lo hiciera el máximo rival de sus propietarios, haciendo estallar en pedazos el sueño, u obsesión como él definió en rueda de prensa, de toda una afición.
 
Por eso, después de lo reseñado me extraña que haya quien se sorprenda por la concepción de juego que ahora presenta el equipo merengue. Desde su llegado, el actual técnico del banquillo de La Castellana, ha ido adaptando los jugadores que ya tenía a su concepto de juego, y en este su segundo año, se ha hecho con las piezas que intentan consolidarlo.
 
Es el Madrid un equipo pensado y estructurado para jugar así. Si repasamos sus líneas y jugadores, veremos que por un lado en defensa, sus jugadores no ofrecen una buena salida de balón, y se caracterizan más por un gran actitud defensiva y tienen como mayores virtudes la rapidez, anticipación y robo de balón. Pepe y Ramos son dos claros ejemplos de esta tipología de jugador. En el centro del campo, tampoco posee jugadores que garanticen una larga posesión del esférico, ya que apenas dispone de centrocampistas de creación, exceptuando a Xabi Alonso, que además, como principal virtud en su juego destaca el desplazamiento en largo. Sahin, todavía virgen con la camiseta blanca puede ser el perfil que dote de mayor capacidad de generar juego a esa zona del campo, ya que los actuales Khedira, Lass o Ooentrao tienen otro rol.
 
Si tiene el Madrid, sin embargo, en nómina gran cantidad de medias puntas, Ozil y el renacido Kaká son los más significativos, que hacen de la conducción rápida del balón y el toque sus máximas de juego, y que con espacios por delante ven terreno propicio para explotarlas. Y también disponen los merengues, para mi, de los mejores puntas para explotar esos espacios generados, ya que CR7, Benzemá/Higuaín y Di María, aportan las tres principales características que se le requieren a un delantero: velocidad, potencia y definición.
Por lo tanto, si me he rodeado de una férrea defensa, un centro del campo destructor que además dispone de un creador de juego con el mejor pase en largo de la Liga, dos mediapuntas veloces, y tres o cuatro puntas ultrasónicas, qué estilo de juego se espera que imponga?. La pregunta se responde por si sola.
 
Pero un equipo tan marcado, tan definido, puede tener un problema. Y como ya le ocurrió en Inglaterra, donde el Liverpool de Benitez le supo encontrar el punto débil y casi se podría decir que le amargó la vida a un equipo que en sus inicios parecía destinado a marcar una época, ahora, el Barça con su estilo de posesión y sus escasas pérdidas del balón, parece tener la llave, de momento, para contrarrestar este tipo de juego. Amén, de todos aquellos otros equipos, que opten por no caer en la trampa, como hicieron el Ajax y Espanyol en los dos últimos partidos, que fueron a buscar a los blancos a su terreno, y opten por tácticas ultraconservadoras que obliguen a los jugadores blancos a llevar la iniciativa del juego. Veremos si se encuentran ahí cómodo Mourinho y sus pupilos, o nos sorprenden con un plan B para afrontar este tipo de partidos.

EL APUNTE
El Real Madrid recupera el rojo en su equipacion.
Prueba que tal te sienta la nueva camiseta


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jueves, 6 de octubre de 2011

El ojo en el dedo.

Ayer se conoció la sanción impuesta a los dos máximos protagonistas del episodio más famoso de la última Supercopa de España. Y si ya es triste, que después de ciento ochenta minutos, donde en plena pretemporada, se pudieron observar dos clásicos de máximo nivel, el hecho más recordado sea el incidente entre los banquillos, mucho más lo es como al final ha quedado éste resuelto.

Para mi, todo lo sucedido desde el momento en el que Marcelo agredió de forma contundente a Cesc, víctima de la impotencia generada por el último gol de Messi que decidía el primer título del año, escapa a mi comprensión, y a los mínimos dictámenes del sentido común, muchas veces considerado, el menos común de los sentidos, como es en el actual caso.

Ya es extraño, que una sanción se conozca después de cuarenta y nueve días de haberse producido, como si, en el mundo del fútbol los expedientes sancionadores, se acumularan de igual forma que en los juzgados civiles o penales. Y más extraño lo es en una época en la que éste era el único partido que juzgar. Además, no lo olvidemos, este tipo de acciones están tipificadas en el reglamento, y cada una de ellas viene ya marcada con su sanción correspondiente. Por  ello, no entiendo tanta demora, cuando además, la parte más importante del expediente sancionador, que es, para mi, catalogar la gravedad de los hechos, ya fue realizada.

Y así, si tras la disputa de la final, y tras la posterior reunión del Comité de Competición (extraña denominación para un órgano que dispone de un solo miembro), se dio una valoración de los hechos, en las que se calificaba la acción de Mourinho contra el segundo entrenador azulgrana, Tito Vilanova, como grave, y se valoró, a su vez, que la reacción posterior del segundo de Guardiola sería considerada leve, la decisión de postergar la decisión casi tres meses entra o bien en el terreno de lo absurdo, o de la incompetencia y diligencia para desarrollar una tarea.

Y es que, como ya digo, una vez establecida la gravedad de los hechos, existen ya criterios para determinar el número de encuentros con los que han de ser castigados ambos protagonistas. Y el código “penal” deportivo, en este caso afirma, que una sanción catalogada como grave, lleva impuesta una sanción deportiva que abarca entre los cuatro y doce partidos fuera de los terrenos de juego,  y otra económica que 3.000,01 a 60.100 euros. Y al mismo tiempo, ese mismo código explica que una infracción leve esta tipificada entre uno y dos partidos de sanción, acompañada de un desembolso económico entre los 150 y 3000 euros.

Por tanto, una vez realizada la tarea más compleja, el juez único, sólo debería haberse tomado su tiempo para dilucidar que tipo de castigo imponía dentro de la horca que marcaba la legislación según la tipificación que el mismo dio  

Según lo expuesto, la sanción mínima impuesta al entrenador portugués, debería haber estado en los cuatro partidos, y los 3000,01 euros de multa y la mínima para el azulgrana, habría sido de un partido y 150 euros de correspondiente sanción económica.

Pero un hecho tan fácil de entender y valorar, incluso para un neófito, resulta que la poseedor del cargo se le hace difícil de sopesar, y sorprende a todos, imponiendo una sanción que se aparta mucho de su valoración, y castigando al entrenador merengue con dos partidos más 600 euros de multa, y al culé con uno más sus correspondientes 600 euros.

Con esta sanción se da a entender que lo que en su día fue catalogado como grave,  cuarenta y nueve días después ya no lo es tanto, y no sólo eso, sino que cambia su categorización, pasando a considerarse leve (“no hubo intención de herir ni hacer daño”), y equiparando su tipología a la posterior reacción del catalán, al que no sólo no se le ha impuesto la sanción mínima (150 euros), sino ha visto igualada su reacción a la de su agresor. Además, se da la circunstancia, que al reducir la tipología de la sanción, ésta, no se ha de cumplir en Liga, como si hubiera ocurrido en el caso de que se hubiera respetado el término “grave” impuesto en primera instancia, y queda por tanto restringido su cumplimiento, al ámbito de la competición en la que se produjo, la Supercopa, con lo que se puede dar el caso, de que ambos entrenadores, en el caso de que no la vuelvan a disputar (todos sabemos que el derecho a disputar esta competición se gana con un título), quedarán sencillamente “sin sanción”.

Por lo tanto, una vez expuestos los hechos, son varias las deducciones a las que un observador neutro puede llegar:

  • Una sanción pierde su gravedad con el paso del tiempo.
  • La reacción ante una agresión, es decir, lo que vulgarmente se llama “defenderse”, se valora de la misma forma que la agresión en sí.
  • Una agresión en la Supercopa tipificada como leve, me deja exento de cumplir dicha sanción. Ya saben que hacer aquellos equipos que no son asiduos a esta competición en el caso de que la disputen. Pueden, sin temor a recibir castigo incumplir el reglamento.
  •  Al juez único de Competición no le hace daño que le metan el dedo en el ojo.
Cómo decimos por aquí….que hi farem!!!!

Espero vuestras opiniones al respecto sobre este tema, que a mi me ha dejado altamente sorprendido.

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martes, 4 de octubre de 2011

Gestión del cambio e innovación

El cambio, la innovación, la calidad, el conocimiento e incluso la creatividad no son conceptos  nuevos en el marco del desarrollo de cualquier organización. En el ámbito de la empresa, y por ende, en el de la sociedad y el deporte, se han desarrollado un sinfín de modelos teóricos destinados a hacer frente a una situación cada vez más compleja y diversa, con el objetivo de mejorar, en definitiva el funcionamiento de las organizaciones.

Cualquier organización,  basa su día a día, en la continua evolución, y en una profunda revisión de sus formas de hacer, que busca adaptarse a la condiciones sumamente cambiantes que le rodean..“Renovarse o morir”, es una manida frase que se utiliza en estos casos, y que pretende, de una forma simple, hacer ver que, aquello que en un momento funcionó, y dio la posibilidad de grandes triunfos, en otro, puede que no sea así, y nos lleve al fracaso.

Desde que Guardiola llegó al banquillo azulgrana, en el que implantó un nuevo modelo de organización futbolística, su esquema conceptual de esta deporte ha ido variando, y a cada temporada transcurrida, nos ha presentado novedades, destinadas a no crear un modelo de equipo estático, si no en continuo cambio y evolución.

Creo que esta característica del técnico azulgrana es la que le hace diferente a sus antecesores en el cargo. Si echamos la vista atrás, y nos quedamos en las épocas del afamado Dream Team y de Rickjaard, veremos que las causas del declive de estas dos concepciones futbolísticas tuvieron idéntica forma de perecer. Y es que aquello, que en su día fue novedad, y sorprendió a los rivales en un primer momento, no evolucionó lo suficiente, para que, una vez conocido, y contrarestado por éstos, saber adaptarse a las nuevas problemáticas planteadas. Y así el 3-4-3 de Cruyff fue perdiendo fuerza ante las tácticas defensivas rivales, y el acomodamiento y dejadez dejó a la brillante generación comandada por Ronaldinho con un palmarés menos brillante del que se preveía.

Y Pep, como integrante de aquellas dos formaciones míticas, observó de cerca el auge y declive de ambas. Supo captar la esencia de estas dos  concepciones de juego, y a partir de ellas creo la que ahora le identifica. Pero si observamos las evoluciones de este equipo, veremos que, lejos de quedarse enquistado en un modelo, se ha visto obligado a introducir paulatinamente nuevos conceptos organizacionales, lo que implica someterse a todo un conjunto de cambios, a fin de responder a las cada vez mayores exigencias que le presenten sus competidores.. Y así, aquel equipo que se nos presento ante todos, con un nuevo paradigma de juego, identificado por una agobiante presión en la zona defensiva del rival, y una constante búsqueda del balón y verticalidad, ha ido variando, hasta mostrarse tal cual es hoy.

Este concepto, que tratado de forma abstracta parece fácil de aplicar, no tiene los resultados deseados si no se cumplen antes una serie de condiciones.. Para la puesta en marcha e implementación de un proceso de cambio, es necesario cumplir un conjunto de requisitos generales, como por ejemplo, un estilo de dirección que fomente la comunicación y el diálogo y una cierta jerarquización de los diferentes niveles. En resumen, un cambio o transformación no puede ser impuesto desde arriba, sino que ha de ser comprendido y asumido por todas las personas involucradas. No debemos olvidar que un cambio o transformación siempre significa para los personas una amenaza de sus estatus actual o incluso de su medio de subsistencia. No olvidemos que una reestructuración puede significar la pérdida de un puesto que se tenía asegurado.

Y aquí Guardiola vuelve a marcar diferencias con sus antecesores. Cruyff, tenía un concepto de organización futbolística totalmente jerárquico, y en el que prevalecía su criterio por encima de todo y de todos. No digamos, ya Van Gaal, que protagonizó escenas delirantes en sus dos etapas como técnico azulgrana, y que mostró tintes dictatoriales en cada una de las decisiones que se tomaban en la gestión del equipo. Rickjaard, sin embargo, fue la cara contra opuesta al “furioso” holandés, y mostró un tono afable y complaciente, que permitió como vulgarmente se dice que los jugadores “se le subieran a la chepa”, haciéndose éstos dueños del vestuario, e invirtiendo así la pirámide de la jerarquía.

Pep, sin embargo, muestra unas dotes de comunicación excepcionales, y explica constantemente a sus jugadores que espera de ellos, que les pide. Se podrían enumerar múltiples detalles que así lo demuestran. Desde un Abidal, que pensó en dejar el equipo al primera temporada, al considerarse infravalorado y tratado con un juvenil ante las constantes explicaciones y correcciones del técnico., para pasar a según él mismo declaró, a disfurtar de los mejores años de su vida deportiva. Desde un Keyta, que en una final de Champions pudó exponer sus dificultades para jugar de lateral izquierdo, y ante su sugerencia fue substituido en el once inicial por Silvinho. Desde un Messi, que ha aprendido a ser uno más en el campo, y que abandonó su excesivo juego individual, para poner todo su talento al servicio de un colectivo. Desde un Mascherano, que viniendo de ser considerado el mejor medio centro del mundo, refuerza ahora la zaga azulgrana como central, y en muchas ocasiones como único integrante de esa zona. Y desde un Thiago, que previendo que su juego preciosista y de seda no encajaba con el tipo de juego que se practica, ha adaptado su forma de jugar, para así poder disponer de minutos de calidad esta temporada.

Y esta temporada, estamos viviendo, lo que para mi es el máximo exponente de este concepto, el cambio continuo. Cada partido de los azulgranas supone una sorpresa, cada partido de los de Pep nos presenta una nueva forma de afrontarlo, cada partido del Barça presenta formaciones y esquemas totalmente diferentes al anterior.

El objetivo, a mi entender, es el de condicionar a los técnicos contrarios, de forma que éstos se vean sorprendidos por la puesta en escena de los azulgrana. Ya han sido varios los entrenadores, Garrido, Manzano y Preciado, que han reconocido su sorpresa por la disposición táctica del equipo. Y a este nivel, en el que sólo los mejores llegan a ocupar los banquillos, y en los que los más dotados están sobre el campo, los minutos de sorpresa y reubicación en el campo, tienen su precio. Y si observamos, los escasos seis partidos disputados, en casi todos ellos, en esos minutos los culés han finiquitado sus partidos, o han dispuesto de ocasiones para ello. El fútbol, como deporte y juego, tiene un alto componente de azar, que puede condicionar algunas de las apuestas, y no siempre aquello que sobre la pizarra parece una solución fiable, se traslada de forma correcta al terreno de juego. Mestalla fue una prueba de un proceso erróneo de estrategia de juego, que hubo que rectificar sobre la marcha.

Nos vamos, creo yo, esta temporada a acostumbrar, a ver lo que hasta ahora se denominaban “guardioladas”, y es que el técnico azulgrana, viendo el potencial increíble de casi todos los miembros de su plantilla, ha optado esta año, por planificar cada partido de forma individual, apartándose de la línea que le ha caracterizado estos últimos tres años, en las que sólo trece o catorce jugadores se hacían acreedores de su confianza. Tiene Pep, en su cuarto ciclo, una idea, que se podría resumir en un slogan publicitario..”Un partido, una idea!”.

Veremos si los integrantes de la plantilla, hasta ahora acostumbrados a un status permanente en una temporada, son capaces de asumir este nuevo giro. Sólo la capacidad del staff técnico azulgrana, para hacerles ver la necesidad de esta nueva situación, como la aceptación de los jugadores como integrantes de un éxito colectivo y no individual, harán posible la aceptación de este nuevo cambio, que estoy convencido, nos va a llevar nuevamente a conseguir grandes éxitos esta temporada. Camino vamos de ello.

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domingo, 2 de octubre de 2011

Bien está lo que bien acaba.

Se presentaba hoy el Barça en el Molinón a disputar uno de esos típicos partidos, en los que los grandes dicen que ganan la Liga. Y es que en una Liga, que a pesar de los inicios sorprendentes de Betis, Levante y Málaga, será igual de bipolar que las de los últimos tres años, cualquier tropiezo en los llamados campos “asequibles”, supone un fuerte lastre. Y si no, que se lo pregunten al Real Madrid y Mourinho, que después de sendos tropiezos en el Ciudad de Valencia y el Sardinero, han tenido que soportar su mayor crisis institucional, en el escaso año y medio que el portugués lleva las riendas del club.

Guardiola, como nos tiene acostumbrados esta temporada ha vuelto a sorprender. Y es que parece que el técnico azulgrana disfruta componiendo a su once inicial, y como si de jugar al poker se tratará, esconde sus cartas, y presenta alineaciones, a cual más sorprendente. Deberían las casas de apuestas abrir un apartado, según el cual se pudiera apostar por el once inicial que los blaugrana van a presentar en el campo. Y es que, si hace un par de meses alguien nos dice, que el centro del campo azulgrana iba a estar compuesto por Adriano, Xavi, Busquets y Thiago, hubiéramos arrugado como vulgarmente se dice, el ceño,  y habríamos tachado al vidente de iluso.

Y es que nuevamente la disposición defensiva de los catalanes estaba compuesta únicamente por tres integrantes, pese a que los nombres propuestos hacían presagiar un cuarteto compuesto por Alves y Adriano en los laterales, y Abidal y Mascherano en el centro. Pero, nada más ponerse el balón a rodar, se pudo ver claramente que Adriano ocupaba una posición justamente por delante de su compatriota, y que únicamente el “jefecito” ocupaba el eje de la defensa.

Es está decisión de Guardiola sorprendente, y es que, después de ver el partido del pasado martes en Bielorrusia, en el que Puyol reapareció en ese puesto, la apuesta más clara era hacerla en favor de Piqué, en esa rotación que parece que Pep está instaurando en casi todas las posiciones del equipo. Pero no fue así, y nuevamente el argentino desplazó al hasta el año pasado baluarte en esa zona defensiva. Están siendo muy pocos los minutos que dispone Piqué en este principio de año, que entre lesiones, y visitas al banquillo, está siendo uno de los jugadores menos utilizados por el de Santpedor, en una decisión que a mi, me hace reflexionar, y que en mi opinión busca una mayor implicación en el joven defensa, algo despistado y disperso en este principio de temporada. Creo que la apuesta de Pep, es hacerle ver, que cualquier puesto en el once azulgrana es muy caro de conservar, y que sólo con la máxima implicación y dedicación se puede optar a él.

Y ya con el balón el juego, el Barça, parecía que en los primeros veinte minutos proponía un partido típico. El balón circulaba con fluidez, y las ocasiones y llegadas al área asturiana se sucedían con bastante asiduidad. Y así, al albor del minuto quince de encuentro, la apuesta hoy de Pep, Adriano, inauguraba el marcador, después de un rechace del poste a chute de Xavi, que mereció el gol, por su plasticidad.

Ese gol, pareció desconcertar todavía más al once gijones, que corría y no paraba detrás de un balón que les costaba encontrar, y que, cuando lo hacían, perdían ante la fuerte presión de todo el equipo azulgrana. Sólo cabe decir, que la primera aproximación al área de Valdés, llegó en los minutos de descuento de esta primera parte, en las que Villa y Messi dispusieron de ocasiones para aumentar la ventaja y sentenciar el partido.

No estaba hoy muy lúcido Messi, abusando de la conducción y el regate ante los numerosos defensas locales que le salían al paso. Y es que la estrategia de Preciado era clara. Fuerte presión defensiva, con casi nueve hombres en situación retrasada, y un sinfín de ayudas, en cuanto el diez argentino recogía el balón y encaraba hacia meta. Hasta cuatro o cinco integrantes de esa línea defensiva se escalonaban esperando las acometidas del genio de Rosario. Creo que si el argentino hubiera alternado pase y regate las dudas habrían aparecido en la defensa local, y hubiera hecho que ésta estuviera más pendiente de otros jugadores, posibles receptores de sus asistencias. Eso sí, nuevamente en este primer tiempo, se le realizó un claro penalty no pitado por el árbitro. Parece que un penalty a Messi ha de ser el doble que al resto de jugadores, y que no se valoran los contactos que recibe en el área de castigo de la misma forma que fuera de ella. Es un nuevo apunte a guardar en la memoria, que deberá repescarse, al igual que los de Mestalla, cuando se hable de ayudas arbitrables a favor de los azulgrana.

Y con ese exiguo resultado se llegó al descanso, con la impresión de que el Sporting iba a pagar el alto castigo físico que había recibido por parte de los visitantes. Pero no fue así, y el segundo tiempo nos deparó cuarenta y cinco minutos totalmente carentes de ritmo y espesos. No conseguía el Barcelona, hacerse con el balón. Las líneas no estaban todo lo juntas que necesita el juego de presión de los catalanes, y así, era muy difícil la recuperación del esférico en zonas de ataque, con lo que, las aproximaciones al área local escasearon.

Hacía tiempo, desde el partido de ida de la Supercopa en el Bernabeu, que el Barcelona no ofrecía una imagen tan desdibujada como en la segunda parte del partido de hoy. Bien es cierto, que no se ha sufrido en defensa, y que el único temor a un posible gol de los blanquirojos, venía por una jugada de estrategia y a balón parado. Ha pasado Valdés una plácida noche, y en muy pocas ocasiones ha tenido que intervenir.

Ha sido una segunda parte totalmente carente de ritmo, en la que los azulgrana parecían pagar algo el desgaste de este exigente principio de temporada. La frescura, tanto en el pase como en el regate han desaparecido, y sólo las tablas de unos jugadores que se saben superiores hacían prever que la victoria no se podía escapar.

Hemos visto en este segundo tiempo, y después de la lesión de Abidal, la cuarta ya esta temporada en la plantilla azulgrana , como con el cambio de un sólo hombre, el sistema ofensivo que en ese momento dibujaba al Barça, pasaba a otro más conservador. Un 4-4-2 ha sido la apuesta de los técnicos azulgrana para este segundo tiempo. Intuyó, que, éstos, viendo las dificultades que podía presentar el partido, y ante el peligro de una contra de los rápidos delanteros locales, han abogado por conservar la ventaja mínima, y dejar las típicas exhibiciones goleadoras de este equipo para una ocasión más propicia.

Y así, con un Gijón dejándose el alma en cada jugada, y llevando el partido a un terreno en el que a veces la efusividad de las entradas rallaba ya en la dureza, y con un Barça mirando el reloj, e intentando que los minutos pasarán con el balón en su poder, se ha llegado al final de uno de aquellos partidos, que una vez finalizada la competición y valorada en su conjunto se valora como muy positivo. Y es que la mayor máxima de un equipo grande, es conseguir hacerse con un marcador a favor, incluso en aquellas ocasiones en los que el juego no ha dado para mucho.

Ahora vuelven las selecciones, y vuelve un período sin competición en las que las noticias escasean. Mejor hacerlo instalados en la cima. Esperemos que el tan cacareado virus FIFA, no nos saqué de ella.

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jueves, 29 de septiembre de 2011

El Barça de las manitas

Nos está mal acostumbrando el Barça a solventar los partidos con este resultado, y es que con el de ayer ya son catorce ocasiones en las que los de Guardiola, han batido a su rival con el mítico número cinco alumbrando su marcador.

No era ayer un día en la que se esperaba que se diera un resultando tan contundente, Y es que si bien es cierto, que los azulgrana, tal y como reconoció Guardiola en rueda de prensa, han disputado tres ediciones fantásticas de la Champions, saldadas como todos recuerdan, con dos títulos y una semifinal, también lo es que, en los desplazamientos, el equipo no ha tenido unos resultados extremadamente buenos, y la victoria foránea es un marcador que se le resiste.

Tampoco los precedentes ante equipos del Este, invitaban a pensar que el partido acabará de forma tan contundente. Y es que más de uno, tenía muy frescos en la memoria los partidos contra el Rubin Kazan, y los problemas que este modesto equipo ha planteado a los culés en las dos últimas ediciones de la máxima de las competiciones. Sólo cabe recordar, a modo de ejemplo, que una derrota hace ahora dos años en el Camp Nou, ante este equipo, desató la euforia en algún que otro llamado “periodista”, que acuñó desde entonces el famoso “fin de ciclo” azulgrana, y que desde entonces, como un Nostredamus cualquiera, lo anuncia, de manera apocalíptica,  al mínimo resultado no favorable para los catalanes.

Con todos estos condicionantes, saltó el Barça al césped del estadio de Minsk. Y, como no, en la alineación se pudo comprobar, que el once titular que presentaban los blaugrana no era el vaticinado por ninguna de las apuestas que la prensa había anunciado durante el día. Se apostaba por la vuelta de la casi invicta dupla “Piqué-Puyol” en el centro de la zaga, como un síntoma más de respeto a este desconocido equipo. Pero Pep, con acierto, sólo utilizó a uno de ellos, y volviendo a su esquema habitual, el 4-3-3, colocó en el centro de la zaga a Puyol juntó con Mascherano. Y digo con acierto, porqué me parecería muy arriesgado afrontar un partido, que a priori se prevé complicado, con dos jugadores en el centro de la defensa, todavía en fase de recuperación, y con el ritmo competitivo muy por debajo de sus compañeros.

Pero sólo empezar a rodar el balón, se pudo constatar que ayer, en defensa, cualquier jugador hubiera tenido un partido plácido. Fue sorprendente observar la disposición táctica del llamado “Guardiola de Bielorusia”, que con un táctica de 9-1, se dispuso a esperar a los azulgrana en su área a la espera de no sé que milagro. Supongo, que conservaba el técnico local el vídeo del partido del Inter de Milán en el Estadi azulgrana, que frustró el pase de los catalanes a lo que hubiera sido su tercera final en tres años. Y planteó un partido de forma parecida, pero con una exageración tal, que resultaba curioso observar a nueve jugadores intentando moverse al unísono dentro de su área, y yendo de lado a lado de la misma.

Con esa manera de afrontar el encuentro, éste tomó tintes de partido de balonmano, y los jugadores azulgrana, como suele ser habitual en su juego, empezaron a mover el balón de lado a lado en busca del hueco que le permitiera inaugurar su casillero. Y ocurrió, algo previsible y que en muchas ocasiones, cuando se acumulan jugadores sin sentido dentro del área acaba por suceder. Y es que un jugador local, en un intento de rechacé, intentando tapar un desmarque de Messi, introdujo el balón en su portería. Fue un gol tempranero, que lanzaba por la borda la “novedosa” estrategia del técnico local. Y es que me hace gracia observar, como cuando se habla de superar al Barça, siempre se pone como ejemplo aquel partido de los neoazurros. Y sí, aquellos superaron a los azulgrana en el cómputo global de la eliminatoria, pero el partido en cuestión, se saldó con derrota, mínima, sí, pero derrota al fin y al cabo.

Volviendo al partido, pensaba, iluso de mi, que entonces los locales abrirían líneas, y el juego sería diferente. Pero no. Parecía que el único objetivo era salir del campo con el mínimo número de goles encajados, y nuevamente los nueve jugadores locales, se volvieron a colocar en su posición defensiva a la espera de los atacantes azulgrana. Sólo el trotamundos Kezman, quedaba aislado en punta, totalmente desasistido y sin ninguna posibilidad de participar en el partido. Supongo que no ha sido este el partido en el que más ha disfrutado jugando.

Y así seguía el partido, cuando una vez Pedro, y otra Messi, firmaron los goles que nos llevarían al descanso con un contundente cero a tres en el marcador.

La segunda parte, por tanto se convirtió en un mero trámite, que había que disputar, porqué todavía nadie a instaurado el ko futbolístico como solución para acabar con este tipo de partidos tan aburridos. Los cules, al menos, teníamos el aliciente de intentar ver si el diez azulgrana conseguía un par de tantos más y superaba a Kubala en el escalafón del segundo máximo goleador de la historia azulgrana. Y  este pequeño genio, al que dentro de poco ya no sabremos como adjetivarle,  sólo hace falta que tenga un objetivo, para que este se vea cumplido. Y así fue nuevamente, cuando recién iniciada la segunda parte, batió al portero local con el mejor gol de la noche, en un zurdazo desde dentro del área que se coló como un obús en la portería.

De aquí al final, posesión, cambios, rotaciones y un dejar pasar el tiempo, llevaron al partido a una fase de sopor, que no pudieron soportar ni los aficionados locales, que aunque habían llenado el campo para presenciar al actual campeón, lo fueron abandonando de forma paulatina.

Y es que el partido no daba para más. Sólo Villa, muy activo toda la noche, y con numerosas ocasiones para aumentar sus números goleadores, porfiaba todavía con la defensa contraría. Y también el asturiano consiguió su objetivo. Lleva Villa ya dos partidos consecutivos disputando los noventa minutos, y presenta esta temporada, unos números bastante mejores que la de su debut como azulgrana.
Era el minuto noventa, y por fin el partido finalizó. Y a parte de las estadísticas oficiales dejó unos datos curiosos a su fin. Pedro, con doce goles, igualó a Johan Cruyff en tantos conseguidos en competición europea, Messi lo hizó con Kubala, Villa continua a gol por partido, Guardiola se ha convertido en el técnico azulgrana con más victoiias en Champions, y la camiseta negra, dejó atrás un dato que empezaba a preocupar, y es que todavía el Barça no había conseguido ninguna victoria con ella en escena.

Esperemos que el todavía azulgrana Hleb, disfrutara del encuentro, y después del mismo felicitará a sus compañeros por la victoria conseguida. Aunque más bien, si alguno de sus ex, conserva su teléfono, los mensajes habrán ido en sentido contrario. Yo, no me habría podido resistir.

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martes, 27 de septiembre de 2011

¿Vuelve Kaká?

Se presentaba el Real Madrid ante su afición en su enésimo intento por iniciar un camino que le lleve a la consecución de la tan ansiada décima Champions. El rival, otro histórico de esta competición, el Ajax holandés que al igual que el pasado año ha formado parte del mismo grupo clasificatorio que los merengues.
Y en la presentación del equipo en el césped dos nombres llamaban la atención. Por un lado, Kaká desbancaba a Di María del once titular, pagando, a mi parecer este último sus dos excesos cometidos en las dos últimas jornadas ligueras. Por otro, el joven central Varane, que definitivamente ha desplazado a Albiol en las rotaciones hacía la titularidad en el eje de la zaga, haciendo prever una salida del defensa valenciano en el mercado invernal, buscando los minutos necesarios que le permitan ganar méritos para disputar la próxima Eurocopa.
Y con el pitido inicial, la sorpresa continuó, observando como el equipo holandés se lanzó de forma contundente a la presión de la zaga local, intentando ahogar la circulación del balón hacia Xabi Alonso, y evitando que el esférico pudiera llegar a la zona central del juego merengue. Y así, casi protagoniza el Ajax un inicio de partido similar al que ofreció el Rayo Vallecano, cuando obligó en el primer minuto de juego a Casillas, a realizar una gran intervención, impidiendo que éstos se adelantaran en el marcador.
Tenían los dos equipos una concepción  similar del partido. Presión arriba, con intentos de robo en la línea inicial de creación del juego, para así poder sorprender a los zagueros fuera de su posición. Fueron los primeros quince minutos parejos en cuanto a intensidad y posesión del balón, siendo incluso los holandeses los que más se acercaban al área rival. Pero a pesar de ese dominio inicial, el juego blanco daba la sensación, de que, una vez superada la primera línea de presión, sería más fácil superar la segunda, y es que la intensidad de los integrantes de la defensa distaba mucho de la que ofrecían sus compañeros en ataque.
Es este equipo entrenado por Frank de Boer, un vivo ejemplo de su concepción futbolística, y enseña todas las virtudes y defectos que éste mostró en su carrera. Un digno y meritorio control y manejo de balón, y una alarmante pasividad defensiva.
Y esas sensaciones transmitía el partido, cuando el Real Madrid, elaboró una jugada que le define como equipo., cuando en una rápida y espectacular contra, inauguró el marcador tras una muy buena combinación de su tripleta atacante, que permitió a CR7 inaugurar su casillero goleador de esta edición europea. Afectó este gol a los holandeses, y así el Madrid encontró su sitio en el campo, y ante la bajada de intensidad de la línea de presión atacante, las ocasiones se sucedían ante la desesperación del eléctrico portero visitante, que vio con impotencia como Kaká, sin oposición se preparaba un disparo al borde del area, en el que descargaba toda su rabia, y que se convertía en el primer paso de reconciliación con su afición, cuando beso la red.
Con la idea de un partido ya finiquitado se llegó al tiempo de descanso, como preludió de una segunda parte que se presumía un mero trámite. Trámite que empezó con un rápido gol ejecutado por Benzema, que redondearía un resultado claro, y finiquitaba ya este primer choque de Champions en el Bernabeu.
Curiosa la oferta goleadora que hoy han ofrecido los merengues. Y es que las apuestas de Florentino de hace dos años, como máximos bastiones para recuperar la hegemonía perdida, han sido los protagonistas de cada uno de los tantos del partido.
A partir de ese tercer gol, el partido pasa a una fase de letargo, de la que contrariamente a losque se podía esperar, despertaron los holandeses. Y así ofrecieron en ese tiempo una buena puesta en escena, obligando a Casillas a varias intervenciones de mérito, que parecía empeñado en demostrar que las anecdóticas cantadas colgadas en Facebook por él mismo no dejaban de ser casos muy, muy aislados en su trayectoria
También esa fase del partido permitió ver las prestaciones del joven defensa francés, que demostró ante el acoso holandés buenas cualidades en el cruce y en la anticipación. Será interesante seguirle ante delanteros de más nivel.
Y ya, para tan poco daba el partido, que los últimos minutos nos dieron la posibilidad de observar a Di Maria desenvolverse en el lateral izquierdo, y a Altintop debutar con la camiseta blanca después de su operación de una hernia discal.
Cierra así el Madrid una semana cargada de mensajes institucionales, malos partidos de Liga, y con un mejor sabor de boca que sus últimas apariciones. Y deja la figura de un jugador, Kaká, recompensado con aplausos por su público después de dos decepcionantes temporadas. Esperaremos a ver sus próximos partidos, y cual es su contribución pasados un mayor número de encuentros. De continuar así, encontrará el Madrid un refuerzo dos años más tarde de lo que esperaba.
Y ahora espera la Liga,  competición que apenas ha visto a este equipo a su máximo nivel. El fortín de Cornellá lo pondrá a prueba.
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